Capítulo 73: Conociendo la ciudad.

Black Ghost 2

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Me canso de escuchar tanta cursilerías por parte de ambos, parecen niños aquí.
 
- Hermana él lo único que quiere es que le prometas que vas a convencer a nuestros padres de que vendan la casa.
 
Por un demonio mi hermana toma piedras del suelo y se la lanza, son muchas y una le da en la cabeza, cayéndose este al suelo, quizás lo mató.
 
Sale corriendo dónde está él, a socorrerlo.
 
- Dios mío que hice, despierta soy una tonta.
 
Luego habré los ojos, y la toma por los dos brazos tumbándola al suelo.
 
- Soy entre los diez mejores nuevos soldados de la ciudad y crees que una piedra podría vencerme, eres más ingenua de lo que pensaba.
 
- SUÉLTAME.
 
- La casa, la casa vender la casa.
 
Lo digo pero nadie me escucha, en que juego caí yo aquí, parezco un idiota que fue usado.
 
- Ten una cita conmigo.
 
- Si le admites a tus padres que te fijaste en una pobre.
 
- Ellos nunca lo entenderán.
 
- Entonces déjame ir.
 
La deja de su agarre y mi hermana va de inmediato donde mí para liberarme y así lo logra.
 
Al estar libre me atrae hacia él con su mano derecha y salta a un árbol conmigo, pasándome una moneda de oro en secreto.
 
Que es esto es una moneda de oro que puso en mi bolsillo, esto debe de ser un sueño.
 
- Habrán más de esas mañana en tu bolsillo.
 
- Enserio.
 
- De que hablan hay arriba, baja a mi hermano.
 
- Sí aceptas una cita conmigo dejo en paz a tu hermanito.
 
- Si por favor acepta este hombre es peligroso hermana.
 
- Maldita sea está bien solo bajarlo de hay.
 
- Perfecto, será mañana en la tarde, pasaré por ti, específicamente a las tres, espérame lista.
 
Luego me baja y se desaparece mágicamente y yo tengo una moneda de oro pero no lo saco de mi bolsillo no quiero que mi hermana se de cuenta y terminé quitándomela.
 
- Como estás Calixto.
 
No dejo que termine de hablar bien y me mando corriendo a casa, donde guarde mi media moneda de plata para guardar esta también.
 
Al llegar todavía está llena de amigos, pero no importa nadie me mira y la guardo en un lugar secreto.
 
Estoy tan feliz, ya tengo dinero sin efectuarse la venta de la casa y no sé qué hacer, mejor compro ropa para poder entrar a la ciudad porque con esta los guardias no me dejan pasar de la puerta ya que nunca he ido y no puedo esperar a que mis padres vendan está porquería de terreno.
 
- Calixto me asusté.
 
- No es que me dolía la barriga y corrí hacia al baño.
 
- Menos mal.
 
- Y qué pasa aquí.
 
- Es ese loco de Noriel me obligó a ir a una cita con el por medio de chantaje.
 
- A quien te refieres.
 
Ahora mi hermana que se había casado a regresado con su esposa que lo que es un simple campesino pero con la venta del terreno, nuestra situación va a mejorar como la mía ha mejorado hasta ahora, tengo mi propio dinero mi felicidad es grande.
 
- Es el hijo de las personas que quieren comprar aquí, pero no le hagas caso, yo tengo todo bajo control.
 
Yo solo me voy y las dejo a mis dos hermanas hablar a solas, ya nada de esto tiene que ver conmigo.
 
Llega la noche rápidamente y van dejando la casa sola, los amigos incluyendo a mi hermana mayor que se marcha con su esposo.
 
Mientras yo en cambió trato de dormirme, mi plan para mañana es ir a la ciudad, ahora que mi padre no está trabajando tengo tiempo libre para hacer lo que quiera.
 
Lo que debo hacer es ir a comprar la ropa y esconderla mañana, para luego irme a bañar con eso así irme escondido, nada puede salir mal.
 
Al otro día luego de dormir tranquilamente por la felicidad que me acompaña, silenciosamente tomo mis dos monedas y con los distraídos que están mis padres es como sí no existo, lo cual es mucho mejor para mí.
 
Me dirijo a una casa de una mujer que trae ropa de la ciudad es la única aquí, con mi medía moneda de plata la cual es equivalente a cincuenta centavos de bronce.
 
Al llegar me pruebo muchas ropas, hasta tomar la que más me gusta por un precio de vente y cincos centavos de bronce.
 
Me queda la moneda de oro y vente y cincos centavos de bronce, con eso me voy de camino a la ciudad yo solo, me pregunto cómo será es la primera vez que voy, con la economía actual de mi familia no me podían llevar.
 
Luego de un largo camino a pie, llegó a la puerta donde hay varios guardias, pero solo detienen normalmente a las personas que parecen más pobres de lo normal con su ropa.
 
Contrario a eso veo muchas personas entrando y otras saliendo, entre eso están caballos, carretillas entre otros.
 
Un poco nervioso cruzo la gran entrada y de frente a mí está la maravilla de la gran ciudad, es un poco diferente a lo que me imaginaba, no tiene que ver con la miseria del pueblo donde vivo.
 

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