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Mis poesías y relatos

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Esta serie de tres relatos pertenecen a una antología de ATENEO BLASCO IBAÑEZ: ALGO QUE DECIR XLIX ENSAYO, NARRATIVA Y POESÍA VARIOS AUTORES
Fue un gran placer estar en el evento literario que hicieron en Valencia, aquí os dejo los tres relatos que recité allí:
 
Hierro
Hierro en la sangre que pierdo, que tengo desparramada por la piel ya sea propia o de otras personas, amadas o desconocidas, presas o depredadores. Hierro en las balas que impiden el avance hacia la tierra prometida, un lugar donde según dicen, no habrá dolor, angustia ni hambre. Hierro en la alambrada, en los espinos que desgarran la pobreza, en los alambres que dividen dos tierras, franja limitadora decidida por la burocracia. Hierro en las bombas que turban mi sueño, explosiones que derrumban mi esperanza, unos lo llaman fuegos artificiales, yo lo llamo «fuego de dragón mortal». Dictadores que gobiernan con mano de hierro sobre mi felicidad, sobre si podré permitirme una barra triste y mísera de pan para alimentarme hoy. Pero con voluntad de hierro corro entre los obstáculos que me impiden tener capacidad de decisión propia; la opresión, la denigración y la intolerancia.
 
 
Sal
Sal en las lágrimas que derramo por miedo, incertidumbre, impotencia. Sal sobre aquellos que Poseidón abraza en su seno para la eternidad, aquellos hermanos que se han quedado a mitad de camino y deberán conformarse con ver cómo continuamos el resto desde su lugar de descanso; el arrecife, enredados entre las algas o el cielo, no lo sé, no puedo pararme a pensarlo. Ahora solo he de ver el horizonte hasta divisar un lugar donde mis pies puedan andar con firmeza, donde mi recibimiento no se dé con golpes, sino con amistad. Sal, la que representa un toque amargo en el pasado frente al azúcar que promete ser el futuro destino de llegada si consigo mantenerme con vida.
 
 
Tierra
Tierra que vive en mi corazón, entre dos mundos. Aquel que dejo atrás para siempre, la guerra, la quemazón del alma y la muerte y aquel que me  tiende suavemente la mano y dice «estás a salvo, ya pasó todo». Tierra que beso al igual que el Papa tras desembarcar en mi nueva Normandía, una forma distinta de batallar por sobrevivir, aunque sin el miedo de pensar si mañana seguiré con vida. Tierra donde renazco, broto con raíces nostálgicas al sentir la diferencia donde profundizo, pero ya sin temor me dejo mecer por el sol donde ahora me hayo. «Gracias», es la única palabra con la que puedo dar a entender que tras todo el sufrimiento, ahora puedo ser feliz.

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