Cap 38. Redimido.

Anexia: World of Superheroes.

visibility

177.0

favorite

0

mode_comment

0


Me encontraba recubierto de oscuridad, no sabía dónde estaba. Intenté huir de este tenebroso lugar pero lo único que logré hacer fue perderme entre la oscuridad. En frente de mí apareció una persona con traje negro y una máscara negra recubierta con líneas verticales de color púrpura.
 
- ¿Quién eres? -le pregunté atemorizado.
 
- Soy tú -me respondió.
 
- No, te equivocas, yo no doy miedo -le recriminé.
 
- Sí, lo das, si no pregúntaselo a ellos -me explicó señalando a mi espalda. Yo me di la vuelta, visualicé un gran cementerio, las tumbas tenían los nombres de las víctimas que asesiné cuando era mi versión malvada. La tierra tembló, del suelo se alzaron manos putrefactas, luego salieron con vida los cadáveres de cada persona que asesiné. Antes de que se abalanzaran sobre mí comencé a huir de ese terrorífico lugar, sin embargo me tropecé con un brazo por lo que caí al suelo. Del cielo oscuro empezó a llover dientes, muelas y premolares. Me incorporé lo más rápido que pude para seguir escapando pero me caí nuevamente, esta vez, en un vacío. Me encontraba boca arriba en el suelo, cuando me levanté observé a un niño llorando, me acerqué para saber qué le ocurría.
 
- ¿Estás bien? -le pregunté preocupado.
 
- ¿Por qué? -me preguntó entre sollozos- ¿Por qué mataste a mi padre? -me preguntó clavando su mirada sobre la mía. Retrocedí alterado al descubrir su verdadera identidad, el niño me señaló- Es él, él mató a mi padre -confesó a mis compañeros de clase que aparecieron con sus respectivos trajes. Danny dio un paso hacia delante y me lanzó uno de sus tornados verdes, yo no pude esquivarlo y empecé a dar vueltas por las oscuridad. Sin darme cuenta, me encontraba en las calles de Eustópolis, al frente mía había un gran edificio con una de las pantallas digitales, estaban dando un anuncio importante.
 
- Os informamos de que Bluedice es un villano, sí como habéis oído, él es el causante de los asesinatos que se produjeron en el Distrito Neinlouder. Gryn Syld afirmó que este superhéroe casi elimina a un civil. Ahora mismo está siendo buscado por toda la policía y por grandes superhéroes de nivel S, debido a que han averiguado que ayudó a Counter y asesinó a The Angel -explicó el presentador haciendo que la transmisión se cortara tras explotar el edificio, entre las llamas salió Light Layer que me observaba en silencio desde el cielo. Mi instinto de supervivencia me decía que debía huir de ahí cuanto antes, me potencié las piernas y comencé a correr como si no hubiera un mañana, no obstante Light consiguió agarrarme de la espalda y me lanzó al cielo, aterrizando nuevamente a la zona donde estaban mis compañeros. Me fijé que todos estaban alrededor de Leo, el cual sujetaba el cuerpo sin vida de Beatriz.
 
- ¡¿FUISTE TÚ?! ¡¿Tú la mataste?! ¡CREÍ QUE ERAS MI AMIGO! ¡ERAS SU AMIGO! -me gritaba desesperado entre llantos. Volcanux dio un paso al frente y me empezó a lanzar magma. Yo conseguí esquivar sus lanzamientos a la perfección, sin embargo no quería que los demás fueran en contra mía por lo que intenté huir de ese sitio pero todas las calles de Eustópolis se empezaron a multiplicar, eran ilusiones. Visualicé a Orange Leap saltar a varios metros hacia el cielo, antes de que su onda expansiva chocara con el suelo y me diese, salté rápidamente al cielo también, consiguiendo esquivar su ataque. Sin embargo, varias telarañas rosadas me lanzaron hacia abajo chocándome con gran fuerza en el pavimento de ese lugar. Tras incorporarme un portal negro se generó a mi izquierda, de él logré visualizar a Elton que se abalanzó hacia mí cubierto totalmente de magma, conseguí esquivarlo con mi super velocidad. Convertí mis manos en espadas de energía, cuando iba a cortar a mi adversario por la mitad un escudo de energía se generó alrededor suya impidiendo asesinar a mi objetivo. Todos mis compañeros me rodearon, no tenía escapatoria, me sorprendí al ver que no me hacían nada, se debía a que estaban esperando la llegada de uno de los grandes superhéroes de todos los tiempos, Light Layer, el cual aterrizó a pocos metros de mí. Sabía que mi única opción era luchar contra él, cuando quise atacarle mi cuerpo no se movía, entre las sombras apareció Mybe.
 
- Tenía grandes esperanzas puestas en ti -me confesó decepcionado, al lado suya estaban Marissa e Ethan llorando por el destino que me aguardaba. El superhéroe de luz se acercaba lentamente hacia mi posición, lo único que podía hacer era llorar ante mi cruel destino. Light me agarró con fuerza del cuello y me levantó. Apretaba cada vez más fuerte que no podía respirar, todo estaba borroso, Mybe me impedía defenderme al no poder moverme. Antes de que me partiera el cuello quiso hacerme una última pregunta.
 
- Ker, ¿quién soy? -me preguntó el ser de luz. No entendía su pregunta, al ver mi cara desconcertada, su cuerpo cambió a la persona que vi al principio de toda esta maldita pesadilla. Los demás y el lugar volvieron a convertirse en oscuridad y tinieblas, me encontraba a solas con mi versión malvada.
 
- Doomdice -le respondí aterrado. A pesar de que llevaba una máscara supe que estaba sonriendo, me tiró a varios metros- Veo que ya lo estás entendiendo, tú te convertirás en mí -me explicó seriamente.
 
- No... Yo nunca seré tú, yo te odio, solo haces daño, te diviertes torturando a los demás, eres malvado, yo no quiero ser como tú -le contrarresté atemorizado levantándome del suelo malherido.
 
- Tienes que darte cuenta de que la era de Bluedice acabó hace tiempo, el futuro es Doomdice. Yo soy tu futuro, si no lo entiendes te lo haré saber -me amenazó el villano convirtiendo su brazo derecho en una espada de color púrpura. Sin darme cuenta llevaba el traje puesto, antes de que pudiera actuar el enemigo se abalanzó sobre mí, yo pude defenderme creando un escudo de energía azul con mi brazo derecho, su arañazo hizo que el objeto que creé se destruyera a pedazos por culpa de las líneas moradas que creó por el roce. Al quedarme desconcertado con su habilidad poderosa me dio un puñetazo en mi rostro que hizo que me lanzara hacia una gran pared hecha de oscuridad, salieron varias manos de las paredes que me sujetaban para no poder huir del lugar.
 
- Yo nunca tuve poderes y gracias a Industrias Darke iba a cumplir mi sueño de ser un superhéroe, pero tú me lo arrebataste -me explicó una de las voces provenientes del interior de la pared oscura.
 
- Has dejado a mi hijo huérfano, yo era su única familia en este mundo, ¿y tú te haces llamar héroe? -me recriminó otra voz que reconocí. Intentaba forcejear al notar la presencia de Doomdice caminando hacia mi dirección. No pude huir y el villano me alcanzó, me dio una patada en la mandíbula que me mandó volando a una gran montaña hecha de dados negros con los puntos de color púrpura. Al fijarme que no se daba prisa en perseguirme comencé escalar esa montaña desesperado, era bastante jodido conseguir llegar hasta la cima y no caerme en el intento.
 
- No creas que vas a escapar, Bluedy -me aseguró el villano mirándome desde abajo. Yo me alegré de que estuviera a una gran distancia como para no poder atraparme, seguí escalando. Finalmente, visualicé la meta, en ella estaba Doris la cual no paraba de llorar.
 
- Doris... Ayúdame -le rogué desesperado alzando mi mano para que me la agarrase y me subiera hacia arriba.
 
- Yo no ayudo a asesinos que matan a inocentes -me explicó dándose la vuelta y dejándome atrás.
 
- ¡DORIS! ¡NO ME DEJES! ¡VUELVE! ¡TE NECESITO! -grité desesperado al ver que me dejó solo con ese psicópata. Intenté subir para alcanzarla pero me resbalé y caí al suelo provocando que me rompiera las piernas. El cielo se entornó en nubes rojas los cuales no paraban de provocar rayos y truenos, comenzó a llover sangre. Estaba tumbado boca abajo, observando al frente dos cadáveres, eran los de Marissa e Ethan, Doomdice estaba en medio de ellos 2 mirando sus cuerpos sin vida.
 
- ¡¿Los has matado?! -le pregunté alterado.
 
- Claro, cuando te conviertas en mí todo te dará igual, familia, amor, amigos, compañeros -me contestó con sinceridad.
 
- ¡NO! ESO ES MENTIRA. Yo nunca seré como tú -le recriminé intentado huir de ese lugar arrastrándome por el suelo con mis brazos.
 
- Es tu destino, Ker -me comentó.
 
- ¡NO! Yo nunca me convertiré en ti, eres lo peor, yo tengo valores, tengo mi ideología, tú no tienes nada -le explicaba entre lágrimas.
 
- Ya veo, si no quieres convertirme en mí, entonces tu destino es la muerte -me amenazó, me di la vuelta para ver qué es lo que iba a hacer le observé acercándose a mi lentamente con su brazo derecho convertido en una cuchilla de color morado. Tras ver eso intenté darme más prisa pero todo era inútil, no iba a poder escapar de él. Sabía que todo esto era un sueño pero no tenía el suficiente poder como para pararlo. Quería que esta pesadilla acabase.
 
- ¡QUÉ ALGUIEN ME AYUDE! -grité con todas mis fuerzas, recordé que la única persona que podría salvarme era...- ¡MARCO! ¡SÁLVAME! ¡POR FAVOR! -chillé cada vez más alto, intentando que mi sueño le llegara, tras unos segundos sin ver ninguno cambio me desquicié y empecé a derrumbarme en aquella lluvia roja-. Perdóname Marco por haberte llamado inútil, tu poder es muy útil, ayudas a las personas cuando tienen malos sueños, es una de las mejores habilidades que existen en el mundo. No eres ninguna pérdida de tiempo. Por favor, ayúdame, perdóname, te lo suplico.
 
- Te perdono -me dijo la voz de mi salvador, todo el lugar cambió a un paisaje de campo en el atardecer, estaba recubierto de flores campestres, había mucha vegetación y animalitos a mi alrededor. Ya no llevaba mi traje puesto, podía caminar. Me levanté desconcertado, mirando en todas las direcciones para saber la posición de Marco, éste apareció delante mía de la nada, nada más verle fui a por él para abrazarle.
 
- Lo siento por las cosas malas que te dije, nunca quise hacerte daño -me disculpé nuevamente, él correspondió mi abrazo.
 
- Lo sé, no te preocupes, me alegra saber que estás mejor -se alegró de corazón al ver mi estado más calmado-. Ethan está muy preocupado por ti, ¿cuándo volverás a casa?
 
- Mañana por la mañana, ¿se lo puedes decir ahora en su sueño? -le respondí algo más animado y alegre.
 
- ¡Claro! -exclamó con una sonrisa-. Por cierto, a pesar de que mi hermano te odia, también ha estado preocupado por tu desaparición, al igual que Sara y los demás, ¿volverás a clases?
 
- Sí, volveré este lunes -le contesté de nuevo.
 
- ¡Me alegro! -exclamó lleno de felicidad- Bueno, nos vemos el lunes, yo tengo que ir a dar la buena noticia a tu hermano y ayudar a más personas que tengan pesadillas, ¡bye! -se despidió desapareciendo como si fuese polvo.
 
Me desperté con lágrimas en los ojos, noté que tanto Leo como Danny no estaban en la sala, me fui al cuarto de baño de su habitación, ahí me aclaré con agua, hacia bastante tiempo que no me veía en un espejo, mis ojeras eran más visibles. Tras despejarme observé mi mochila, saqué el traje de villano y la máscara. Llevaban manchas de sangre seca, lo bueno es que no se notaba demasiado por el color oscuro de la vestimenta, no dudé ni por un segundo es destruir el traje y la máscara con mis nuevos poderes, ahora solo era polvo púrpura. En cambio, guardé los dos trajes tácticos de la Academia Hope por si en algún futuro los volviera a necesitar. Me fui al salón principal y vi desayunar a mis amigos como reyes.
 
- ¡Buenos días Ker! ¡Prueba estas tostadas untadas con mantequilla, están riquísimas! -exclamó emocionado Danny mientras saboreaba su plato.
 
- Yo soy más de huevos revueltos y beicon -opinó Leo mientras comía el plato que comentó. Me senté con ellos, me serví un jugo de naranja casero, probé la mayoría de platos que había en la mesa, todo estaba de muerte.
 
- Bueno Ker, ¿preparado para redimirte? -me preguntó interesado mi amigo rico.
 
- Ya verás como tu madre se alegra de que vuelvas a casa -me animó Leo.
 
- Sí, eso espero… -opiné con sinceridad y miedo por lo que ocurriría en pocas horas. Una vez que me cambié con la ropa que me prestó Danny y tras coger mi mochila, me fui con él y con Fire Emotion a su limusina. Me llevaron hasta mi casa.
 
- ¡Suerte Ker! -me animó Green Twister.
 
- Ya verás como todo sale bien, cualquier novedad, mándanos un mensaje -me explicó con seguridad mi amigo Leo. Tras despedirme me encontraba delante de mi portal, saqué mi móvil para ver todos los mensajes y llamadas perdidas que ignoré de mi madre, me sentía el peor hijo del mundo. No me llevé nunca las llaves ya que no pensaba regresar por lo que llamé a mi portal.
 
- ¿Quién es? -preguntó mi madre desde el telefonillo.
 
- Soy yo, Ker -respondí algo nervioso, no tardó ni un segundo para abrirme la puerta, me fui por las escaleras pensando en lo peor, ¿cómo reaccionaría mi madre?, ¿podría perdonarme después de todo lo malo que le hice? Yo no podría. Tras subir el último escalón y cruzar un pasillo me encontré con mi madre, nada más verme corrió hacia mi dirección y me abrazó con todas sus fuerzas mientras lloraba.
 
- ¿Por qué has tardado tanto en volver? ¿Sabes lo preocupada que estaba? No podía dormir por si estabas en peligro, menos mal que Mybe me dijo que estabas viviendo en casa de Danny -me explicaba desahogándose y algo aliviada al verme de una pieza. Yo correspondí su abrazo y también me eché a llorar como un crío pequeño.
 
- Perdóname por hacerte preocupar, perdóname por no contestarte, por haberte alzado la voz, por decir todas esas groserías de aquella vez, tú no tienes la culpa de nada, eres una gran madre, yo soy el mal hijo -me disculpé de corazón. Estuvimos varios minutos sin parar de abrazarnos y soltando nuestros sentimientos en el pasillo, cuando nos tranquilizamos pasamos finalmente a casa.
 
- ¿Dónde está Ethan y Mybe? -le pregunté confuso al no verlos por ningún sitio.
 
- Les dije que se fueran durante la mañana, ya que tu hermano me dijo que vendrías hoy por la mañana y necesitaba la casa a solas para hablar contigo -me explicó calmadamente mientras que se sentó en el sofá, ella dio unas palmaditas al edredón para que me sentara con ella. Yo la obedecí y ella me llevó hacia sus brazos-. No sabes lo feliz que estoy de que hayas vuelto.
 
- Yo también me alegro por estar aquí de vuelta -le confesé aún apenado-. Mamá... De verdad que lo siento, por todo, por estos días, por mi comportamiento violento, yo... Tenía problemas y mis amigos me han ayudado a resolverlas. Lo siento -le expliqué volviéndome a disculpar.
 
- No pasa nada sobre las discusiones que hemos tenido, como te dije aquel día, soy tu familia, estaré contigo siempre y veo que estuviste ocupado salvando a tu amigo de aquellos secuestradores, estoy orgullosa de ti -me comentó alegre dándome un beso en la frente, no pude evitar llorar por sus dulces palabras. Mamá, he asesinado a inocentes, he torturado a sangre fría a varios lacayos de la empresa diabólica, no me digas eso, no me lo merezco-. Tranquilo, llora todo lo que quieras, aquí me tienes, tu madre siempre te querrá, al igual que tu hermanito.
 
- ¿Por qué eres tan buena conmigo? -le pregunté entre lágrimas abrazándola con todas mis fuerzas.
 
- Porque te amo -me respondió con total sinceridad. Sus palabras eran demasiado conmovedoras y reconfortantes que hizo que mi corazón se rompiese al recordar cómo me comporté con ella cuando estaba bajo la influencia de Crisis Mask.
 
- Te quiero, mamá -confesé. Ella volvió a llorar acompañándome.
 
- Es... La primera vez que me dices eso -me explicó con felicidad mientras lloraba. ¿Cómo podía decir que la familia no era importante? Si es lo fundamental en mi vida, sin Marissa yo estaría perdido, sería alguien sin escrúpulos... Sería Doomdice. Ella me salvó de una muerte segura y junto a Ethan alegraron mis días. Los quiero, joder, los quiero. Pasaron varios minutos hasta que nos calmamos, empezamos a hablar de nuestros días sin la ausencia del uno del otro, nos divertimos hablando por horas, Marissa llamó a Mybe para decirle que volviesen ya a casa. Yo me fui a mi cuarto mientras tanto a dejar mis cosas y cambiarme. Tras sacar todas las cosas de mi mochila se cayó al suelo el dado negro que compré en aquella tienda de disfraces, al verlo me produjo asco y rencor hacia mí mismo. Y pensar que lo compré para recordar ese momento como el día en que dejé de ser un superhéroe para convertirme en ese ser cruel. Lo guardé en un cajón de mi escritorio, yo, una vez que ya estaba cuerdo, lo guardaré como recuerdo para saber en qué persona nunca más quiero convertirme, Doomdice se quedará en solo una trágica anécdota de mi vida. Al volver con mi madre escuché el sonido de la puerta abrirse, Ethan corrió al salón para buscarme entusiasmado, al verme corrió hacia mí y me abrazó tiernamente.
 
- ¡HERMANO! ¡TE HE ECHADO DE MENOS! ¡NO VUELVAS A IRTE Y DEJARME SOLO! -me gritó y comenzó a llorar. Yo me agaché y le acaricié el cabello.
 
- No me escaparé más, te lo prometo -le comenté serio y con una sonrisa, él asintió con la cabeza y me volvió a abrazar.
 
- Veo que el niño prófugo ha vuelto -bromeó Mybe mientras me observaba fijamente. Se acercó a mí y puso su mano sobre mi hombro, nos miramos en silencio, luego me dio palmaditas y se dirigió a sentarse en el sofá-. Por cierto, ahora que has vuelto, esta tarde y mañana hablaremos sobre tu ausencia en la academia, no te vas a librar del castigo, patosín.
 
- Vale -le respondí con una sonrisa al ver que todo era igual que antes, él me miro desconcertado tras ver mi señal de afecto hacia su persona.
 
- ¡Hermano! ¡Mira los nuevos juguetes de superhéroes que me ha comprado Craig! -me explicaba Ethan mientras me llevó a su cuarto para enseñarme sus nuevas comprar que hizo en mi ausencia, estuvimos jugando durante gran parte de la tarde.
 
- Oye Ethan, dejando el tema del juego aparte, quería disculparme contigo, perdona por apartarte de esa forma aquel día -me sinceré con él. Mi hermanito puso pose de superhéroe.
 
- ¡Incluso los héroes tienen malos días! ¡No te preocupes! -me explicó con una gran sonrisa en su rostro. Yo no pude evitar reírme por su comentario, era demasiado puro para este mundo. Después de pasar tiempo con Ethan tuve una larga charla con mi tutor por mi ausencia en clases, me dijo que daría la semana que viene clases por la tarde para compensar las horas perdidas, no me gustó nada la idea pero no podía quejarme, era lo que me busqué. También me dijo que tenía mucha suerte ya que Blake Darke me echó una mano para que no me expulsaran aunque por lo que dio a entender él también se esforzó para que no estuviera fuera de la academia, el señor Darke consiguió que me quitaran todas las faltas, qué suerte fue tener su ayuda. Mybe también me advirtió sobre varios de mis compañeros, que no les caía ahora demasiado bien. También el cabrón me obligó a hacer todas las tareas pendientes que tenía durante todo el día del domingo, cómo odio a ese tipo. Nada más acabar y ponerme al día con las asignaturas normales revisé mi última conversación con Doris, me dio asco la forma en la que le traté, la desbloqueé, quería disculparme con ella, por haber sido un gilipollas, por haber pasado de ella, por haber tenido esa maldita actitud egocéntrica pero... No podía escribir, me quedaba en blanco al escribir una palabra, luego pensé que sería mejor disculparme con ella cara a cara, como hice con mi madre e Ethan, sabía que no me iba a perdonar, Doris me dejó bien claro hace tiempo que solo estaba a favor de que matase a los falsos héroes, nada de inocentes y esta vez no tenía excusa alguna, mis actos fueron horribles aún así tenía la esperanza de que pudiera perdonarme y que regresara conmigo, la echaba mucho de menos.
 
Ya era lunes, hoy sería el día que regresaría a la academia, estaba bastante nervioso por cómo pasaría el día de hoy. Lo primero que hice fue llevar a Ethan al colegio, vi que Marco nos estaba esperando apoyado en la pared del interior del colegio.
 
- ¡Ker! -exclamó alegre mientras vino hacia mi dirección para abrazarme.
 
- ¡Mira Marco! ¡Ya está aquí conmigo! -exclamó contento Ethan sin soltar mi mano.
 
- Veo que todo está solucionado, espero que todo vaya bien en la academia -me comentó algo preocupado el amigo de mi hermano.
 
- No te preocupes, sé ingeniármelas, gracias por preocuparte por mí -le agradecí acariciando su cabello. Tras ver que los dos amigos se metieron dentro del colegio me dirigí nervioso a mi destino. Una vez delante de la Academia Heaven decidí entrar, todos me miraban como si hubieran visto un fantasma, empezaron a cuchichear a mis espaldas, me estaba incomodando bastante. Llegué a mi aula, suspiré y entré con valentía. Todos se callaron al ver mi regreso. Noté miradas asesinas, de odio y rencor hacia mi persona, provenientes de Elton, Wolfan, Edward y Helenia sobre todo, los demás me miraban con miedo y con nervios. Tobías intentaba no hacer contacto visual conmigo. Esto va a ser más difícil de lo que pensaba.
 
- ¡Buenos días Ker! -me saludó Danny algo nervioso por la tensión que había en la clase, yo le saludé con normalidad, Leo también se alegró al verme y chocamos los puños, pasando de los demás. En las 3 primeras horas noté como varias personas no apartaban su vista sobre mí, no podían creer que de verdad haya vuelto, parecía que pensaban de que me iba a ir de la academia para siempre... Y casi resulta ser así. Una vez que sonó el timbre del recreo mi amigo se dirigió hacia mí.
 
- ¿Qué vas a hacer ahora? -me preguntó Danny intrigado.
 
- Quiero hablar con varias personas para disculparme, no creo que me dé tiempo a ir con vosotros al lugar de siempre -le respondí serio.
 
- De acuerdo, Ricardo y Aaron tienen muchas ganas de verte, espero que te dé tiempo a estar con nosotros -me explicó con una sonrisa tierna.
 
- Sí, yo también lo espero -le respondí algo inseguro. Me levanté y me dirigí a la mesa de Tobías-. ¿Podemos hablar afuera?
 
- Claro -respondió serio sin atreverse a mirarme a la cara. Una vez fuera en un pasillo donde no hubiera nadie empecé a disculparme.
 
- Quiero pedirte perdón por mi comportamiento de aquella vez, estuve mal en todos los aspectos como amigo y como héroe, yo... Estaba bastante mal, no pasaba mi mejor momento, me enojé mucho y lo pagué con vosotros 2, lo siento -me sinceré.
 
- Sabía que algo estaba mal contigo en esa mañana y por el día anterior, no te preocupes, como te dije… Te perdono. Es una suerte que tu fan hubiera dicho que fue mentira, nunca me lo vi venir creí que estaría en un gran problema aunque te lo debía -me explicó algo más confiado y calmado, me alegró mucho de que al fin pudiera mirarme a la cara-. Sin embargo, creo que será mejor para los 2 que nos demos un tiempo, necesito... Mi espacio, espero que lo comprendas.
 
- Tranquilo, lo entiendo, eres una gran persona y un gran amigo -le comenté más aliviado al saber que no me odiaba.
 
- ¿Vas a disculparte con el resto? -me preguntó serio.
 
- Sí, ya lo he hecho con la mayoría, solo me falta pedir perdón tanto a Wolfan como a Doris -le contesté algo incómodo, ellos iban a ser muy difíciles para que consiguieran perdonarme.
 
- Suerte, patosín -me animó con su típico humor apoyando su mano sobre su hombro. Tras despedirme de mi compañero me fui a buscar a Wolfan, Doris no vendría hasta algo más tarde por lo que tendría que hablar primero con mi amigo lobo. No fue muy complicado encontrarle, estaba con su grupo de amigos antropomorfos de la academia.
 
- Wolfan, ¿podemos hablar en privado? Tengo que decirte algo importante -le expliqué con nerviosismo al sentir la mirada fija de sus amigos sobre mí. Una de sus colegas se levantó y se puso en frente mía.
 
- ¿De qué quieres hablar con mi amigo? -me preguntó el tigre albino con tono amenazante.
 
- Será mejor que te largues, no eres trigo limpio, Bluedice -comentó un canguro bastante enojado.
 
- Si te metes con uno de nosotros, te metes con todos -me volvió a explicar el tigre, todos sus amigos se levantaron, parecía que iba a tener que pelear y defenderme.
 
- Dejadle en paz -les ordenó Wolfan incorporándose, todos le obedecieron- Ker, hablemos -me dijo serio. Nos fuimos a una zona desolada del campus.
 
- Te he traído hasta aquí ya que quiero disculparme contigo, estuvo muy fuera de lugar llamarte perro, eres mi amigo y no te respeté, lo siento -me disculpé. Él se quedó en silencio por unos segundos.
 
- De acuerdo, te perdono, pero te advierto de una cosa, yo nunca olvido -me explicó serio, tras decirme esto se fue para ir con sus amigos. Me alegró mucho oír aquellas palabras, a pesar de sus actitud seria y dominante, no podía esconder su entusiasmo y alegría por su cola que la movía en todas las direcciones tras escuchar mis disculpas sinceras. Aún tenía algo de tiempo hasta que mi gata viniese a la academia, me fui a la tercera planta para hablar de una vez por todas con UltraSyner, para que eliminara todo rastro de los programas donde me ridiculizaban. Llamé a la puerta y entré, me sorprendió ver a Doris hablando con mi profesora, ella se quedó muda al verme. Fueron unos segundos muy incómodos ya que nadie habló.
 
- Bueno, Doris, espero que todo vaya bien en el trabajo, luego me informas de cualquier novedad -explicó UltraSyner. Ella asintió con la cabeza, antes de irse la paré agarrándola con cuidado de su brazo, sentir otra vez su suave tacto hizo que me embobase por unos segundos, sentí que me miraba seria.
 
- Espérame afuera -le comenté soltándola, ella se fue de la sala sin decir ninguna palabra. Me quedé paralizado en aquel lugar, en aquel instante, sentir su presencia, su perfume, su respiración tan cerca de mí... Me daba la vida.
 
- ¿Ker? ¿A qué has venido? -me preguntó algo incómoda por mi silencio melancólico.
 
- Verás, me gustaría pedirte un favor es acerca de un programa de televisión -le empecé a explicar algo nervioso.
 
- Quieres que elimine todo rastro de internet acerca de ello para que así nadie se acuerde de tu humillación, ¿verdad? -me comentó algo cansada, parece que no fui el único que le pidió ayuda por estos temas.
 
- Sí -respondí serio.
 
- Ya lo hice hace tiempo, nadie se acuerda de aquel programa, no te preocupes -me explicó casual- Se lo debes de agradecer a la chica que te está esperando fuera, yo que tú iría ya, que las clases están a punto de comenzar -me comentó guiándome un ojo, yo salí de la habitación algo incómodo, ¿en serio había hecho eso Doris por mí? Nada más salir, vi que me mi gata me esperaba sentada en la ventana del pasillo, ella se rio de mí.
 
- ¿Decepcionado con que te hubiese adelantado con tu petición sobre el programa? -me preguntó de forma burlona. Estaba contento porque me hablara de la misma forma que siempre, ni siquiera podía enojarme con ella.
 
- Doris, ¿podemos hablar? -le pregunté serio.
 
- ¿No lo estamos haciendo ya, Bluedy? -se volvió a burlar de mí, su sonrisa me estaba enamorando.
 
- Quería disculparme por mi comportamiento contigo -me sinceré algo nervioso.
 
- ¿A qué te refieres exactamente? ¿Cuándo me bloqueaste? ¿Cuándo me dijiste que me jodiesen? ¿O cuando chocaste conmigo aposta? Oh, y no olvides que estaba muy preocupada por ti cuando desapareciste durante toda la semana pasada -me explicó algo molesta, pero siguiendo con su punto burlón.
 
- Por todo, me comporté como un... -no pude acabar mi frase ya que ella me adelantó.
 
- Como un cretino, egoísta, estúpido, egocéntrico -comentó haciendo una pausa para pensar en más adjetivos despectivos sobre mí.
 
- Vale, ya lo he pillado -le dije algo molesto y decepcionado al saber que tenía razón. Ella se puso delante de mí, estaba muy cerca, sentía su respiración en mi cara, no podía evitar mirar atentamente a sus labios, quería besarla aquí y ahora.
 
- Me has hecho mucho daño, Ker -me confesó seria.
 
- Lo sé, por eso quería disculparme conmigo, sé que no me vas a perdonar y que me odiarás a partir de ahora pero... Quería decirte que aún te amo -le confesé yo esta vez. Doris se ruborizó al escuchar lo último pero aún seguía seria. Sonó el timbre. Mi gata se acercó a mi oído derecho.
 
- Hablaremos después de clases, Bluedy -me susurró cosa que hizo que me sonrojara bastante, echaba de menos que hiciera eso. Ella se largó a la clase que le correspondía. Estaba dudando si me iba a perdonar al final o no, la conversación que hemos tenido ha ido bastante bien o eso me gustaba pensar. En las 2 siguientes clases pasaron normal sin embargo, había un grupo que estaba en contra mío, no paraban de molestarme o incluso si me tocaba hacer equipo con alguno de ellos, no ponían de su parte o perdían a posta, cosa que me estuvo enojando durante esas clases. El grupo en mi contra se formaba por: Elton, Ruth, Helenia, Edward, Carol, Emma, Paul, Alise y Tania. Habían dos personas que estaban en un lado neutro, ellos eran Tobías y Wolfan. El resto de la clase me apoyaba ya que no se creían los rumores que les contaban. Ya en la última clase, "Habilidades en Uso", vino Mybe bebiendo café de su taza: "Amor de Madre". Me miró intensamente mientras sorbía de su taza haciendo un ruido molesto. Qué cabrón, de verdad que le odiaba con toda mi alma.
 
- Bueno, haréis equipo de dos personas las cuales esta vez elegiré yo, debido a que estas misiones van a ser especiales. Practicaremos el combo de habilidades, es una sección que vais a odiar y que yo voy a disfrutar viéndoos sufrir -explicaba mientras seguía bebiendo su café. Nuestro tutor empezó a decir los grupos en los que estaríamos, para mi desgracia me tocó con Helenia, ésta se quejó de aquella decisión.
 
- ¡Profesor! ¿No me puede poner con otra persona? No quiero hacer una misión con Ker -su pregunta creó un mal ambiente.
 
- No, te jodes, en la vida siempre os tocará hacer equipo tanto con personas que os caigan bien como mal -le respondió tranquilamente.
 
- Pero no lo entiendo, ¿por qué ningún profesor no le ha dicho nada? Desaparece durante una semana y todo sigue igual -se quejó Carol.
 
- Es verdad, debería estar expulsado -opinó Paul.
 
- Ahora mismo Ker no es muy de fiar, ¿acaso no te has enterado de los rumores? -le preguntó Edward algo molesto. Otros compañeros le daban la razón, yo estaba bastante incómodo por toda la situación que se estaba formando. Mybe levantó a todas las personas que se quejaron de su decisión.
 
- Los rumores son solo rumores, no se han confirmado nada y todo lo que han dicho se ha desmentido con el tiempo. Ker es apto para realizar cualquier misión, es un superhéroe como vosotros, os guste o no os guste -explicó serio mi tutor. Nunca pensé que le agradecería que me defendiera de los demás. Todos tuvieron que aceptar la realidad a regañadientes. Mybe nos puso las coordenadas en nuestras pulseras, sentí la mirada de desprecio de mi compañera.
 
- Vamos a tener que trabajar en equipo para lograr la misión -le expliqué para que dejara de tener ese humor conmigo.
 
- Lo sé, y yo seré la líder -afirmó seria pulsando el botón de teletransportación. Esta chica solo me va traer problemas. Nos teletransportamos a una zona llena de almacenes, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo al recordar este sitio, en este lugar torturé y asesiné a un trabajador de Industrias Darke. De tan solo recordarlo me producía nauseas. Escuchamos ruidos y gritos provenientes de unos de los almacenes, nos fuimos al lugar en cuestión por arriba, teníamos que analizar la situación, por las cristaleras vimos a un villano que controlaba el metal, estaba levitando y rodeado de un montón de metales afilados. Había algo que me molestó acerca del enemigo, aparte de usar una máscara de metal, llevaba el nuevo uniforme táctico de la Academia Hope, ¿era un estudiante? Creí que solo lo habían construido para los alumnos de la academia, mierda, que ignorante que soy, por supuesto que no lo harían solo para ellos.
 
- De acuerdo, yo entraré y le detendré, tu llama a la policía -me mandó Entrance.
 
- ¿Qué? No pienso hacer eso, se supone que tenemos que trabajar en equipo -le recriminé enojado.
 
- Yo soy la líder y me tienes que obedecer -me explicó molesta. Ella creó un portal, sorprendió al enemigo por arriba sin embargo éste pudo esquivarla tirándola lejos por los metales que controlaban. Chica estúpida. A la mierda el trabajo en equipo. Salté por la ventana y con mi super velocidad saqué a las personas que se encontraban en ese lugar, una vez adentro iba a detenerle pero mi compañera creó un portal delante mía antes de que le atacara y me llevó afuera del almacén cayendo a varios metros por el suelo. Hija de puta, esta la vas a pagar. Soy el único que conoce esa nueva tecnología, yo le puedo parar, fui al lugar de nuevo, al ver que Entrance esquivaba todas las barras afiladas de metal, intenté correr y saltar hacia su espalda para noquearle pero mi maldita compañera creó otro portal que me llevó fuera del almacén haciendo que chocara con unos contenedores verdes de basura. Esto ya era personal. Enojado iba a acabar de una vez con el villano y luego regañar a mi maldita compañera de mierda sin embargo un alumno de la Academia Hope nos adelantó y acabó con el enemigo atacándolo con una bola de onda de sonido.
 
- Ya está todo controlado, ¿estáis bien? -nos preguntó algo preocupado al vernos agotados. Asentimos con la cabeza, el alumno le puso inhibidores de poderes, aunque sabía que no le hacía falta. Tardaron pocos minutos en llegar tanto la policía como los reporteros, todas las preguntas se fueron al salvador de este incidente, nosotros quedamos en segundo plano. Sin embargo, un reportero se fijó en mí y vino corriendo a conseguir la exclusiva.
 
- ¡Bluedice! ¿Has vuelto a la Academia Heaven? -me preguntó intrigado. Yo asentí con la cabeza-. ¿Quieres decir algo acerca de todos los rumores que hay sobre ti?
 
- Sí, cada uno es libre de creer lo que quiera, yo seguiré realizando mi trabajo de superhéroe, aunque haya personas que les caiga mal como las que no -le respondí con sinceridad, luego miré a mi compañera, ella nerviosa apartó su mirada. Antes de que estuviera rodeado de periodistas me teletransporté a clase, Helenia hizo lo mismo.
 
- ¿Qué mierda te ha pasado? Eso era todo menos trabajo en equipo -le recriminé enojado.
 
- Prefiero trabajar sola que con alguien como tú, además, Elton dice que tomas decisiones muy sucias, no quiero que me involucren con alguien como tú -me contestó enojada. No quería empeorar mi situación y me fui de la academia con un cabreo impresionante, ¿en serio serán así las misiones a partir de ahora? Mierda, que esta tarde tengo clases. Toda la mala vibra que llevaba se me pasó al ver a mi querida Doris esperándome en la entrada, corrí hacia ella para saludarla.
 
- Sí que tienes ganas de verme, Bluedy -me dijo al ver mi entusiasmo al estar cerca de ella.
 
- Quería saber si me perdonabas o no -le respondí algo nervioso. Ella me miró en silencio por varios segundos.
 
- No lo sé, ¿debería perdonarte? -se preguntó en voz alta, lo hacía aposta-. De verdad que quiero, pero has sido muy cruel conmigo... Y con los demás.
 
- ¿Qué es lo que sabes? -le pregunté asustado. ¿Sabe lo de mis matanzas por Eustópolis? Si lo sabe... La perderé para siempre.
 
- Lo mismo que toda la academia, de tus peleas con tus compañeros y tu escapada de casa -me contestó seria, suspiré del alivio- También sé acerca de tu búsqueda por Danny, de todas las acciones que has tomado, de las personas que has matado -me explicó enojada. Tras oír lo último todo mi mundo se derrumbó en mi contra, ya no me importaba lo que los demás pensasen sobre mí, solo me importaba ella. Retrocedí un paso por el pánico que estaba sufriendo, ¿cómo era posible que lo supiera?
 
- Se te da fatal esconder tu cara de las cámaras, mi compañera te localizó enseguida, ella me dio todo lo relacionado contigo, vi cómo te comprabas tu máscara, la cual ha tenido un villano que se ha visto a lo lejos escapar de numerosas escenas de crímenes. No te preocupes, que todo está borrado, nadie podrá culparte de nada, solo quiero saber una cosa, ¿a cuántas personas has matado? -me explicó poniéndose firme y con los brazos cruzados. Ya estaba todo perdido, no podía hacer nada más, solo decir la verdad. Me derrumbé delante suya de nuevo.
 
- A muchas, he matado a inocentes, personas que no se lo merecían y lo peor es que disfruté acabando con sus vidas, pero esa persona no era yo, créeme, no era yo -le explicaba entre lágrimas al recordar mis fechorías llevadas por mi alter ego Doomdice- Crisis Mask tocó mi cabeza, me volvió loco, creí que estaba haciendo lo correcto, me gustaba la idea de ser un villano, me arrepiento de todo lo que hice, créeme, no quiero matar a nadie más -terminé de explicar mientras la abracé con todo mi fuerza-. Sé que me odias, sé que no querrás volver conmigo, no me importa si me incriminas, solo quiero que lo comprendas, que me perdones porque yo te amo, joder, te amo demasiado.
 
- Ker, en ningún momento cortamos -me explicó correspondiendo mi abrazo- Sé que dices la verdad, te creo, recuerda que sé cuándo mientes -agregó con un tono dulce.
 
- Yo lo siento de verdad, había uno que tenía hijo... ¿Qué pasará con el niño? Soy un asco de persona. No quiero ser así nunca más, ayúdame, por favor -le expliqué con mi corazón afligido al recordar la manera en la que los torturé hasta acabar con sus vidas.
 
- Te ayudaré, estaré contigo hasta el final, te controlaré para que no se te vuelva a ir la cabeza, eso sí, como mates a otro inocente, sí que lo dejaremos de verdad -me explicó de forma seria- Sabes que nunca voy a odiarte, me preocupo mucho por ti, incluso te ayudé a entrar a la Academia Hope -me confesó de forma suave y cálida.
 
- ¿A qué te refieres? -le pregunté algo más calmado y apartándome de ella la mancharle su traje táctico de mis lágrimas.
 
- Tonto, ¿quién crees que fue la que te trajo comida en tu mochila? ¿Y la que te proporcionó el traje académico de aquella escuela? -me preguntó de forma burlona. Ahora todo tenía sentido, nunca pensé en la posibilidad de que fuera ella ya que pasaba de Doris en ese momento y daba por sentado de que me odiaba.
 
- Espera... En ese lugar no habían cámaras, ¿cómo lograste encontrarme? -le pregunté esta vez intrigado.
 
- Bueno, mis móviles siempre tienen un GPS incorporado en su interior, sabía dónde estabas en cada momento. Una vez que vi que estabas en la mansión de tu amigo dejé de preocuparme menos al saber que estarías bien. No puedo permitir que mi Bluedy esté mal -me explicó abrazándome y acurrucándose en mi hombro. Debería de estar molesto por el hecho de que me tenga vigilado todas las horas del día, pero se lo agradecía el corazón, ella me ha estado cuidando en todo momento a pesar de lo mal que me comporté con ella. Esta vez, tomé la iniciativa y la empecé a besar intensamente, la empujé contra la pared, allí cruzamos miradas, yo me dirigí a su cuello, daba besos cortados pero intensos, ella me besaba con pasión la parte de mi mejilla. Dejé de besarla para decirle una última cosa antes de seguir con el tema.
 
- Te amo, Doris -le confesé a centímetros de sus labios.
 
- Yo también te amo, Ker -me confesó, antes de que pudiéramos volver a besarnos una gran fuerza me levantó sobre el aire, era Mybe.
 
- Nada de montárselo en mi academia -me regañó aguantando una carcajada. Miró unos segundos a mi novia-. Me lo llevo.
 
- Todo tuyo, nos vemos, Bluedy -se despidió mi gata guiñándome el ojo.
 
- ¡Espera! ¡MYBE DÉJAME IR! -le grité desesperado aún tenía muchas cosas que decirle a mi novia.
 
- Cuando vestimos de civiles nada de nombrarnos con nuestros apodos de superhéroes -me volvió a regañar llevándome por el aire a casa. Como le odiaba, una vez que me vio más calmado me bajó, intenté huir con mi super velocidad pero él me detuvo a tiempo- Si sigues con esa actitud se lo tendré que contar a tu madre, salidín -se burló de mí. Finalmente me rendí a su jugada maestra. Durante la tarde antes de ir de nuevo a la academia pensé en todo lo que había sucedido hoy, me alegraba que la mayoría de las cosas se hubieran solucionado. Sin embargo, las clases a partir de ahora serán mucho más duras sobre todo si mis compañeros tienen la misma actitud que Helenia. Tendré que prepararme para lo peor.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo