Cap 41. Caminos.

Anexia: World of Superheroes.

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- ¿Estás ya mejor? -me preguntó Doris mientras me seguía abrazando para que me calmase.
 
- Sí, cuando estoy contigo siempre estoy mejor -le respondí con total sinceridad apartándome de ella y secándome las lágrimas con mis mangas. Mi novia sacó unos clínex del cinturón de su traje y me los dio- Estoy bien, no los necesito -le expliqué rechazando su oferta.
 
- ¿Recuerdas que puedo ver tus mentiras? -me preguntó sacando un pañuelo y limpiándome las lágrimas con suavidad, yo agarré su brazo con el cual me cuidaba para pararla y decirle una cosa desde mi corazón.
 
- Te salvaré -le prometí decidido aún adolorido por toda mi situación de esta mañana y por la de ayer. No permitiré que mueras, ni tú ni Ethan ni nadie cercano a mí, aunque me odien. Ella me miraba algo confusa pero luego me sonrió.
 
- Y yo a ti -me prometió robándome un beso. Yo puse mi cabeza contra la suya con cuidado de no dañarla, cerré los ojos, sentir su respiración, su presencia, su todo a mi lado me reconfortaba, la quiero.
 
- Ujum -se aclaró la garganta mi tutor que se encontraba delante nuestra viendo nuestro numerito- Se te ha olvidado la taza -me comentó dando la taza a mi novia, ella al ver la frase y el dibujo de orejas de gato que llevaba se empezó a reír. Yo me sonrojé de la vergüenza, arrebaté la taza a Doris, miré la papelera más cercana que había, me iba a dirigir a tirarla cuando mi gata me abrazó por las espaldas.
 
- A mí me encanta esa taza. Miau. Miau -comentó de forma burlona. El objeto que sujetaba empezó a levitar y Mybe lo agarró desde el aire.
 
- Hay que ahorrar -me explicó casual, luego me arrastró con su poder afuera de la academia sin haberme podido despedir de Doris-. Veo que dependes mucho de tu novia.
 
- Prefiero depender de ella que de ti -le repliqué enojado aún sin poder moverme a mi libre albedrio.
 
- Ese es el Ker de siempre -dijo de forma burlona para provocarme. Tras caminar varios metros y dejar de quejarme me soltó-. ¿Qué tal te ha ido con las disculpas?
 
- Mal, casi me matan -le respondí serio y cabizbajo.
 
- Bienvenido al club -me comentó con humor para que me animara. Seguimos caminando en silencio, tras pensarlo, tomé la decisión de entablar una conversación con Mybe.
 
- ¿Tú también te llevaste mal con tus compañeros de clase? -le pregunté serio.
 
- Claro, recuerda esto pequeñín, nunca podrás caerle bien a todas las personas -me aconsejó poniendo una voz más grave para hacerse el sabio.
 
- ¿Y qué hiciste para aguantarles? -le volví a preguntar.
 
- Hacerme respetar, ese es el secreto para sobrevivir en este mundo lleno de injusticias y con habilidades -me contestó algo melancólico mirando al cielo-. Ojalá él pudiera seguir aquí para ver este precioso día.
 
- ¿A quién te refieres? -le pregunté desconcertado.
 
- A The Angel, éramos compañeros de clase en la Academia Heaven, aún me acuerdo de esos momentos -me explicó algo serio y entristecido. Me incomodó mucho escuchar ese nombre y ver cómo Craig echaba de menos a su amigo fallecido- pero no estamos aquí para hablar de temas pasados. Recuerda, no quiero malos rollos. Segundo aviso -terminó de explicar. Sabía que a pesar de nuestra relación de amor/odio, aunque era más de odio, él se preocupaba por mí, por eso sus consejos, su ayuda a que no me echaran de la academia, estar cerca de mí a pesar de que no nos aguantamos, pero todo lo hace para asegurarse de que no me vuelva a escapar o que se me fuera la cabeza. A pesar de que no me caía bien lo apreciaba, nunca imaginé que pudiera sentir afecto por un cabrón como él, Craig junto a mi familia y mi novia han sido los que me han estado apoyando en estos 2 días llenos de cambios, también algunos compañeros estaban de mi parte pero... Sentirme querido de esta forma me recomponía, eso era lo único que necesitaba ahora, ser amado.
 
- ¡De acuerdo! -le exclamé abrazándolo, intentando que no viera que estaba al borde del llanto.
 
- Vale... Esto es muy raro -opinó algo nervioso al ver mi actitud poco común, le solté y seguí caminando a varios metros de él, conteniendo mis lágrimas- No pasa nada si lloras, es mejor desahogarse que guardarlo -me explicó al notar mi actitud depresiva. Yo me giré para verlo mejor, sentí mis lágrimas recorrer mis mejillas al igual que por mis fosas nasales  donde se creó líquido que empezaba a recorrer mi zona de los labios. Me agaché y puse mis manos sobre la cabeza, no paraba de gritar del dolor al sentir ese maltrato hacia mi ser, al saber que me lo merecía por lo que me convertí, al comprender que nunca podría ser feliz hasta que Light Layer estuviera muerto, estoy harto de matar, estoy harto de todo.
 
- Quiero cambiar -le confesé entre sollozos. Noté cómo mi profesor se puso delante mía y se agachó para verme, puso su mano sobre mi cabello y empezó a acariciarlo con suavidad.
 
- Todos queremos cambiar -me comentó serio y con un tono más suave.
 
- No quiero ser un villano -le volví a confesar. No quiero convertirme en Doomdice, nunca más, no quiero asesinar inocentes.
 
- Y no lo serás, yo te guiaré por el buen camino, para eso estás en una academia de superhéroes -me explicó con algo de humor para que me tranquilizara.
 
- Quiero que todo vuelva a ser como antes -le dije mi mayor secreto que me había guardado hasta ahora. Deseaba estar con mi familia, con Candace, jugando a ser héroes, creyendo que todos son buenos, sin muertes, sin remordimientos, sin penurias, sin dolor.
 
- Yo también pienso eso la mayoría de las veces, ¿pero sabes patosín? La vida sigue y gracias a eso hemos conocido a nuevas personas que ahora están con nosotros y las... Queremos y necesitamos -me explicó algo más calmado y melancólico. Sabía a quién se refería con eso último.
 
- ¿De verdad amas a mi madre? -le pregunté algo más tranquilo, haciendo contacto visual con mi profesor.
 
- Sí, la amo demasiado -me respondió con una sonrisa sincera. Odiaba esos malditos dientes relucientes que llevaba, odiaba todo de él, pero sé lo importante que es para Marissa, ella también le ama, no puedo seguir siendo el hijo inmaduro y egoísta que estaba siendo hasta ahora, tenía que cambiar.
 
- Yo... Te doy mi aprobación -le comenté algo inseguro de mis palabras. Mi tutor se quedó callado por unos segundos y luego empezó a reír, no era una risa burlona o de provocación, si no una de felicidad. Mi profesor me ayudó a levantarme y una vez ya calmado, me agarró de los hombros algo más serio.
 
- Volvamos a casa, que tu madre nos matará si llegamos tarde a comer -me explicó algo nervioso y alterado, yo estaba igual, Marissa se pone como una furia si ve que no estoy a la hora indicada, ya que cree que estoy con Doris haciendo cosas no apropiadas para las personas de mi edad. Nada más llegar a casa mi hermanito me abrazó dándome la bienvenida.
 
- ¡Hermano! ¡Mamá está muy furiosa con vosotros! -exclamaba Ethan ilusionado al no saber lo que eso significaba.
 
- ¿Qué ha pasado? -nos preguntó mi madre enojada cruzada de hombros.
 
- Una misión, por eso hemos venido más tarde, tuve que salvar la vida de este patosín -le respondió desacomodando mi pelo. A pesar de que me ha salvado de otro castigo odiaba su actitud prepotente. Mi madre suspiró y nos dijo que la mesa ya estaba preparada. Al sentarnos Marissa comenzó con su habitual charla.
 
- Ker, he estado pensando en tu castigo por lo de esta mañana -comenzó a explicar. Al oír lo que dijo dejé de comer, estaba muy tenso como para hablar- Te he castigado ya lo que llevas del año sin salir, tenía pensando hacer lo mismo el año que viene pero tu gata ha demostrado que puede hacer lo que quiera contigo cuando sea, además de que tú no se lo impides, por eso he pensando en otra alternativa -siguió con su explicación. Mybe estaba comiendo su plato sin apartar la vista de nosotros, el cabrón se estaba divirtiendo, en cambio, Ethan seguía en lo suyo, mirando al techo mientras que hacía pose de superhéroes-. Te voy a levantar el castigo, pero con la condición de que cuando lo hagáis hacedlo con protección, sé que si te lo impido te saltarás mi castigo de algún que otro modo, por eso, esta es la solución que nos beneficia a los dos. Tú me prometes que no tendré nietos a mi temprana edad y yo te prometo que no te castigaré sin salir con tu novia -terminó con su explicación. Estaba sin palabras, ¿de verdad me había levantado el castigo? No pude esconder mi cara de felicidad al oír aquello, tenía vía libre con mi gata.
 
- ¿Puede Doris quedarse a dormir alguna noche aquí? -le pregunté ilusionado, a ver si colaba.
 
- No -contestó seria.
 
- ¿Ni en mi cumpleaños? -le pregunté de nuevo.
 
- Ni en tu cumpleaños -me respondió seca.
 
- Ese es el único regalo que quiero -le comenté serio y decidido.
 
- Kerman Walker, ¿acaso quieres que te vuelva a castigar? -me preguntó enojada, yo me callé y seguí comiendo, aguantando las carcajadas de Mybe.
 
Ya por la tarde era hora de ir de nuevo a la Academia Heaven a seguir con mi castigo, al parecer hoy había "Precaución de Habilidades", "Auxiliar de Habilidades" y "Habilidades en Uso". Me dirigí a la clase correspondiente, una vez dentro del aula todos me saludaron con bastante entusiasmo, a pesar de mi escasa estadía todos me trataban mejor que mis compañeros de clase, me senté al lado de Mark y Román en el suelo del gimnasio.
 
- ¿Sin ganas de hacer clase? -les pregunté al verlos tan cómodos en el suelo.
 
- Ni de vivir -respondió Román algo agotado.
 
- Perdónale, es que hemos tenido las peores clases teóricas de toda la semana -me explicó algo desanimado White Mirth. Nuestra profesora Mobeen llegó bastante animada, llevaba un carrito con varias armas que ya me eran familiares, las armas de energía de la policía.
 
- Como sabréis, a principios de diciembre volveréis a formar equipo con los miembros oficiales de la ley, por eso, hoy recordaremos cómo se utilizaban las armas, además de hacer nuevos torneos -nos explicó nuestra profesora. Todos estaban bastante animados por lo de competir con el resto de la clase, noté la mirada de todos clavada hacia mí.
 
- Parecen que quieren ir a por ti -opinó Flick al ver mi situación.
 
- Qué ilusión -comenté con sarcasmo. Me tocó combatir contra un alumno de pelo corto y por lo que veía, sin mucha fuerza y resistencia. Yo elegí el escudo ya que estaba familiarizado con ese objeto, mi adversario eligió la pistola de energía. Nos pusimos en el ring que se creó gracias a la tecnología del gimnasio. Me sobresaltó el hecho de que Mobeen no dijera nada de utilizar nuestros poderes, iba a ganar de forma muy sencilla. Cuando nuestra profesora dio la señal, el alumno me empezó a disparar como un loco hacia mi dirección, yo me cubría con el escudo, me potencié las piernas y me dirigí a toda velocidad hacia él para empujarle y sacarle del escenario, sin embargo resbalé con un líquido azulado que desprendió de sus piernas provocando que yo perdiera al salirme y caerme fuera del ring. ¿En serio había perdido?-. ¿Qué has hecho?
 
- ¡Perdona! Es que mi poder consiste en hacer que todo mi cuerpo se transforme en un líquido azulado, pudiendo hacerme invulnerable a ataques además de cambiar mi tamaño -me explicó la versión resumida mientras me levantó con cuidado del suelo.
 
- Tienes un poder bastante interesante -opiné agradeciendo su ayuda.
 
- ¡¿De verdad?! ¡Gracias Bluedice! -me agradeció con entusiasmo mi compañero. Durante el resto de la clase este alumno no se separó de mí, eso me incomodó un poco al notar su cara de ilusión mirándome constantemente. Mientras que el resto competía, él y yo entablamos conversación, mi nuevo amigo se llamaba Hal y su nombre de superhéroe era "BlueGelatin", lo puso debido a que es muy fan mío además de su líquido azulado. La verdad, a pesar de su obsesión conmigo era bastante agradable, nuestra charla fue interrumpida cuando me tocó combatir de nuevo, esta vez contra Román. Tanto él como yo elegimos los escudos, una vez enfrente de cada uno, comenzamos el combate. Rápidamente mi adversario chasqueó los dedos y teletransportó mi escudo a su mano libre, mierda, qué poder más útil. Román me mostraba una sonrisa pícara al verme desprotegido, yo se la devolví cuando transformé mis manos en escudos de energía. Nos quedamos en nuestros sitios por unos segundos, esperando quién de nosotros daría el primer paso. Al verle algo nervioso por la tensión que generamos me abalancé sobre él, golpeando con la punta de mi escudo al suyo, consiguió protegerse a tiempo, yo, con rapidez, con mi otro escudo empujé el suyo que dejó libre, al echarse para atrás y al perder el equilibrio le di una patada giratoria desde el suelo a sus pies para que se cayera fuera del ring. Flick tiró sus escudos al suelo y cuando parecía que caería fuera del escenario, chasqueó rápidamente sus dedos y con una lanza de energía la clavó con fuerza en el suelo, provocando que se agrietara y se sujetara. Me miró de nuevo con una sonrisa desafiante, yo se la devolví, esto se estaba poniendo bastante divertido. Román con su otra mano logró teletransportar una pistola de energía, me empezó a disparar como si no hubiera un mañana, yo esquivé todas las balas con mi super velocidad, me puse detrás de él, lo agarré de su espalda y con mi mano potenciada iba a tirarle fuera del ring, cuando lo lancé con gran fuerza él tiró los objetos que llevaba y chasqueó los dedos como si su vida dependiera de ello, consiguió no salir de la línea circular pero por poco, sus talones casi sobresalían de la zona, tuvo la gran suerte de teletransportar dos lanzas de energía y clavarlas en el suelo en el momento justo. Antes de que pudiera incorporarse yo me puse a su derecha lo agarré con mis manos de su espalda y lo empuje hacia fuera del ring, consiguiendo ganar.
 
- Me he dejado ganar -me comentó agitado y sudoroso por la intensa batalla que habíamos tenido.
 
- Igual que yo en mi anterior combate -bromeé levantando a mi amigo del suelo. Me impresionó que Mark hubiese ganado el torneo, debido a que solo hacía reír a su adversario pero él era inteligente y los empujaba una vez que no se podían defender, me gustaría combatir contra él también. Sin embargo, la clase acabó. Ahora teníamos clase con nuestra profesora Esther, ella nos explicó que iríamos a otra residencia a cuidar de las personas mayores, yo me quedé en el grupo de cuidado, el cual hablaría y estaría con los ancianos del lugar. Tuve la gran suerte de que mi compañero fuera Hal, alguien que había conocido. Una vez en la residencia, me puse a cuidar de aquellas personas, una de ellas estaba sentado en un viejo sofá.
 
- Jovencito, te veo algo triste, ¿pasa algo? -me preguntó preocupado aquel hombre.
 
- No, estoy bien, no se preocupe -le respondí con un tono dulce, no sabía que estaba tan mal como para que se dieran cuenta de mi actual condición emocional.
 
- ¿Sabes qué es lo que necesitas? Amor, eso soluciona todos los males -me explicó con una sonrisa mientras miraba el techo con aire melancólico.
 
- El amor salva vidas -opinó otro anciano que se metió en nuestra conversación.
 
- ¿Estás enamorado jovencito? -me volvió a preguntar la persona que estaba cuidando.
 
- Sí, tengo novia -le respondí algo sonrojado. Los demás empezaron silbar y a aplaudirme como si hubiera logrado algo imposible.
 
- Yo también tenía muchas novias en mi adolescencia, María, como te echo de menos -comentó otra persona que se encontraba jugando al parchís con mi compañero.
 
- ¿Y os amáis? -me preguntó otro anciano interesado en el tema.
 
- Sí -respondí decidido.
 
- No entiendo, si estás enamorado cómo puedes tener esa cara de haber perdido una apuesta de caballos -me explicó confuso la persona a la que cuidaba.
 
- La vida es muy complicada a veces -agregó Hal intentando defenderme del interrogatorio de estos cotillas.
 
- Siempre lo es, pero cuando la compartes con aquella persona especial... Todos los problemas se desvanecen -comentó esta vez otro anciano.
 
- No creo que sea así de fácil -opiné con sinceridad.
 
- Siempre lo es, dicen que el amor te ciega pero yo creo que mejora tu vista, tomas decisiones desde el corazón y eso, es muy importante -me explicó la persona que cuidaba.
 
- Yo tenía muchas ideas las cuales no realicé debido al amor y no me arrepiento de ello. Por eso, te decimos que te puede salvar la vida... Literalmente -agregó otro hombre que se encontraba en el lugar.
 
- ¿Acaso no todos queremos una vida tranquila con nuestra pareja? Yo creo que sí -comentó la persona mayor que jugaba con mi compañero.
 
- Yo no creo que pueda tener esa vida tranquila que tanto decís -le contesté algo apenado.
 
- ¿Por qué no? ¿La quieres? -me preguntó el anciano que cuidaba.
 
- Sí -respondí.
 
- ¿Serías capaz de dejarlo todo por ella? -me volvió a preguntar. Esa pregunta no me la esperaba, no supe qué decir, ¿sería capaz de hacerlo? Nunca quise ser un superhéroe, podría estar con ella trabajando para Cat Theft pero el hecho de recordar que ellos trabajaban para Industrias Darke hizo que descartara esa idea, pero, ¿y si no mato a Light Layer? Todas las muertes que he causado a partir de su amigo ha hecho que todo cambiase, tanto para mal como para bien, en el fondo sabía que tarde o temprano me descubrirían, tanto por vivir con un héroe con contactos como al trabajar con otros superhéroes, sé que con todos los crímenes que había cometido mi destino sería la muerte... Pero ocurriría si sigo con mi camino de la venganza, si dejo de matar y me convierto en una nueva persona, con otra ideología... ¿Llegaré a vivir lo suficiente como para crear una familia con Doris? Esa pregunta me llegó hasta el alma, recuerdos dolorosos provenientes de aquel día me vinieron de golpe, la muerte de mis padres, de mi hermana, todos aquellos héroes que estaban y nos ignoraron por completo, estaba bastante enojado. ¿De verdad que debían vivir? No se lo merecían, llevan sangre en sus manos pero... ¿Qué pasará de mí si alguno de ellos me descubren? ¿Y si no logro matarlos y ellos me asesinan? Nunca me lo había planteado hasta ahora, no me importaba mi vida lo suficiente como para morir si fuera peleando contra aquellos hijos de puta que nos abandonaron, pero recordé que tenía familia, amigos... Pareja. Tras las numerosas experiencias donde casi muero había llegado a la conclusión de que apreciaba mi vida y que no quería morir. Una vida sin muertes me parecía tan irreal, pero posible, ¿y si consigo pruebas de que no son héroes de verdad? ¿Y si esa información la filtrara por internet? Sus carreras de héroes acabarían, no sería lo mismo pero al menos estarían encarcelados, todo para sobrevivir, todo para estar con ella. ¿Y si tomo ese camino? ¿Y si dejo de matar? ¿Y si dejo mi venganza? Tenía tantas dudas en mi cabeza que no sabía qué hacer con mi futuro. No quiero perder a mis seres queridos, eso era lo único que sabía por ahora. ¿Sería capaz de dejarlo todo por amor?
 
- No lo sé -le respondí al borde del llanto. No quería convertirme en un villano, no quería matar a inocentes, ¿y si me vuelvo en un superhéroe de verdad? Todo para mi futuro, todo para vivir en este horrible mundo, ¿sería capaz de perdonarles? No, sé que no pero... Doris-. No lo sé.
 
- Joder Eustaquio, ya has vuelto a hacer llorar a un cuidador -le recriminó un amigo del que me cuidaba al verme llorar delante de ellos. Todos me trataron con cariño, me hicieron sentarme en un sofá y me dieron varios pañuelos, todos dejaron sus quehaceres y comenzaron a consolarme. Empezaron a contar sus experiencias, algunos chistes viejos y malos para que me hicieran sentir mejor, sentir todo ese aprecio y cariño a pesar de que no me conocían de nada me reconfortaba, ahora mismo necesito amor. Tras calmarme volví a mi trabajo, ellos me obligaron a descansar al igual que mi compañero que estaba igual de preocupado por mí que el resto. Una vez que se acabó la clase, volvimos andando a la academia, por el camino Hal me empezó a hablar.
 
- ¿Qué es lo más importante para ti? -me preguntó interesado sin apartar su mirada sobre mí.
 
- Creo que el amor… -le respondí algo inseguro.
 
- ¿Sabes? Para mí también, yo dejaría todo lo que tuviese en mis manos para ir con la persona que amo pero es imposible ya que no sabe que existo -me explicó casual sin estar apenado con ese hecho.
 
- Yo no creo que tenga la suficiente fuerza de voluntad para hacer eso -le comenté con sinceridad.
 
- Yo tampoco -comentó Román que se encontraba detrás de nosotros junto con Mark que al parecer nos estaban cotilleando desde hace rato.
 
- Pues yo... Creo que sí, no sé, nunca me he enamorado por lo que no puedo aportar mucho más -agregó White Mirth.
 
- ¿Vosotros creéis que ese sentimiento es el fundamental del mundo? -les pregunté algo intrigado.
 
- Claro, si no fuera por el amor no estaríamos aquí -respondió casual Román, no pensaba discutir esa idea al pensar que mi madre está con Mybe.
 
- Si no tuviéramos ese sentimiento creo que todos estarían depresivos o algo por el estilo -comentó Mark pensativo.
 
- ¿Por qué? Hay personas que no les hace falta el amor para ser felices -le contrarrestó BlueGelatin.
 
- Pero esas personas seguro que sienten "amor" por otras cosas, como comida, videojuegos, cosas de la vida, además de amigos y de la familia, si no existiese ese sentimiento, todos se odiarían entre sí, provocando un gran caos y más con poderes -le explicó con lógica Flick. Mis amigos empezaron a discutir sobre el tema, yo le daba vueltas sobre lo dicho sobre mi familia, mis seres queridos, sobre toda mi vida en general. No sabía qué hacer con ella en este momento, si seguir con mi plan original o hacer otro. Llegamos ya a la clase, Mybe nos estaba esperando encima de su escritorio comiendo unos dulces. Nos miramos, no nos dijimos nada, una vez que todos nos sentamos en nuestros asientos nuestro profesor empezó a dar su charla.
 
- La misión de hoy va a ser especial, debido a que Industrias Darke necesita nuestra ayuda, parece que unos mercenarios han robado nuevos proyectos de la industria, dicen que entre ellos van personas con habilidades, por lo que nos han pedido nuestra ayuda. Haremos 2 grupos de 10 personas, el objetivo es acabar con ellos y rescatar el material de gran valor que han robado, os he puesto las coordenadas en vuestras pulseras -nos explicó serio mi tutor.
 
- ¿Cómo sabes dónde se encuentran? -le preguntó un alumno extrañado. Yo también me hice esa pregunta.
 
- Debido a que ese material tiene incorporado un chip localizador especial que hace que no lo detecten los aparatos de tecnología actual. Hay 2 lugares que creemos que son sus bases secretas aquí en Eustópolis, andando, que cuando acabemos la misión nos iremos a casita -terminó de explicar Mybe. Él nos comentó que acompañaría solamente a un grupo, sin embargo el resto estaría acompañado por un amigo suyo que nos esperaría en el lugar indicado. Me tocó hacer equipo con Mark, Hal y Román, los 4 nos alegramos de aquello, estaba de fábula trabajar con ellos ya que conocía sus habilidades a la perfección. Nos teletransportamos en las coordenadas que Craig nos puso, los 10 estábamos parados en el Distrito Neinlouder, lo cual me provocó escalofríos al recordar mis hazañas en este lugar, sentía náuseas.
 
- ¿Estás bien? -me preguntó preocupado White Mirth.
 
- Sí... No te preocupes -le respondí intentando controlarme. Observamos que nos esperaba desde la otra calle el superhéroe Nevada, me alegré de volverle a ver después de tanto tiempo.
 
- ¿Estáis ya todos? -nos preguntó mirando a cada uno de nosotros, al verme se alegró de mi presencia- ¡Bluedice! Veo que Mybe si ha cumplido con el castigo que dijo que te pondría -comentó asimilando toda la información.
 
- Es un placer volverte a ver pero... ¿No tienes clase en tu academia por la tarde? -le pregunté confuso al verle con nosotros.
 
- No, la única academia que tiene clases por las tardes es la vuestra, por eso vuestra academia es tan famosa aunque puede que en la nuestra en pocos años incluyan horarios por las tardes -me explicó calmadamente nuestros supervisor.
 
- Nevada, ¿cuáles son las ordenes? -le preguntó un compañero algo preocupado.
 
- En mi poder tengo el rastreador donde me indica la zona exacta donde está el objeto, está a varias manzanas más adelante, el objetivo está en un edificio de más de 6 plantas, parece que no habita nadie pero estad alerta, nada siempre es lo que parece -nos explicó serio. Todos asentimos con la cabeza. Hicimos un plan, 5 de nosotros vigilaría por los alrededores de esa zona, el resto junto con nuestro supervisor nos iríamos dentro del edificio en cuestión, entrando desde distintas zonas. White Mirth, Flick, BlueGelatin, otro compañero, Nevada y yo fuimos los encargados de rescatar aquel material valioso. Todo me olía mal, siempre que se trataba de Industrias Darke había algo oculto, no me extrañaría que los enemigos tuviesen balas de fogueo como aquella vez y todo resultara un plan para utilizar ese material en nuestras academias y para el mundo, esperaba equivocarme. El edificio al que teníamos que entrar estaba bastante demacrado, el techo estaba destruido, las ventanas rotas, habían muchos grafitis alrededor del edificio, la puerta principal estaba rota. No parecía haber nadie en ese lugar, ¿sería una trampa? Nevada y el otro compañero se fueron por la parte de atrás, nosotros al ver que no había nadie nos adentramos por la puerta principal. Nada más entrar todo el interior del edificio cambió, estábamos ahora en una gran sala blanca, el diseño era muy futurístico, todo compuesto de metal vislumbrante que hacía ver todo de forma limpia y pura. Sin embargo, no pudimos admirar el paisaje ya que nos rodearon varios guardias con trajes negros armados, las pistolas que llevaban eras especiales, nunca las había visto con anterioridad, le salían rayas azules de energía por ellas, ¿estarían compuestas de físmitias?
 
- Las manos en alto -nos ordenó uno de los enemigos. Otro compañero informó al que supuse que sería el jefe del lugar. Mientras tanto, les obedecimos para que no nos disparasen.
 
- Señor, han entrado varios superhéroes, entre ellos está Bluedice, nos han descubierto, ¿qué hacemos? -le preguntó seriamente. Tras unos segundos para esperar la respuesta volvió a hablar con sus compañeros-. Orden de matar.
 
Mark rápidamente empezó a reír mientras que Román desesperado chasqueaba los dedos robando las armas de los enemigos, Hal les lanzaba a través de sus brazos su líquido gelatinoso para atraparles, yo con mi super velocidad noqueé al resto de los guardias. Conseguimos derrotarles, sin embargo una bala había herido a White Mirth en la pierna, lloraba del dolor.
 
- Vamos, todo saldrá bien, cuando acabemos te llevaremos a una ambulancia -le explicó Flick algo alterado. Hal no paraba de moverse de izquierda a derecha al saber la situación de su amigo, todo se estaba descontrolando.
 
- No, BlueGelatin, llévate afuera a White Mirth, Flick y yo nos encargaremos del resto -les expliqué. Mi nuevo amigo asintió, levantó del suelo a Mark y se lo llevó hacia afuera. Con todo el jaleo se nos olvidó que la alarma se encendió avisando de nuestra llegada, todo el lugar empezó a parpadear con luces rojas. Observamos varias puertas metálicas al fondo de la habitación cerrarse. Nos pusimos delante de ellas, yo con mi espada de energía atravesé el metal e hice un círculo en la pared, después de hacerlo lo empujé para que ese hueco que hice se callera para el otro lado.
 
- Ojalá tener un poder así -comentó Román al ver la utilidad de mis habilidades.
 
- No te quejes tanto, tu habilidad también es una pasada -le dije mientras pasábamos a la otra sala. Todo estaba a oscuras, solo podíamos ver gracias a las luces rojas que iluminaban cada poco segundos el lugar. Nos fijamos que a lo lejos vimos aquellas rayas de energía azuladas- ¡AGACHATE! -le ordené desesperado mientras me tiré al suelo para que los disparos no nos diesen, menos mal que mi amigo me hizo caso- Quítales las armas -le mandé nervioso. Él me hizo caso, tras desarmar a los guardias, con todo mi ser iluminado me dirigí a ellos y los noqueé. Estas personas sí que iban en serio. Flick se dirigió hacia mí.
 
- Nunca había visto a unos secuaces ser tan "try hard" contra unos superhéroes -me comentó algo preocupado. Yo pensaba lo mismo que él, encendí mis auriculares para comunicarme con mi supervisor.
 
- ¿Nevada? ¿Dónde estás? -le pregunté preocupado, pude oír sonidos de disparos provenientes del otro lado.
 
- Ocupado, será mejor que llaméis a los refuerzos, estás armas pueden inhi… -se cortó su explicación. Mierda, esto era más grave de lo que creía. Furioso me di la vuelta para ver a mi amigo y comentarle la situación pero pude ver detrás de él unas pocas rayas azules. MIERDA. Conseguí apartar a tiempo a Román pero una bala azulada le rozó en su brazo derecho, me encargué personalmente del que disparó.
 
- Flick, ¿puedes continuar? -le pregunté mirando su herida, poca sangre le salía, no era nada grave, no obstante pude ver un pequeño polvo azulado alrededor de aquella zona- Parece que esa bala tenía algo distinto, ¿te sientes diferente? -le volví a interrogar algo más paranoico. Mi amigo decía que se encontraba adolorido pero todo estaba en orden. Sabía que teníamos que salir de ese lugar lo más pronto posible por lo que me potencié mis oídos para escuchar cualquier conversación dentro del edificio que me diera una pista del paradero del material valioso. Conseguí encontrar la conversación que buscaba tras varios intentos.
 
- Sí, tenemos que llevar este trasto lo más lejos de aquí, nuestro jefe lo necesita cuanto antes para recrearlo -explicó uno de los guardias.
 
- No nos pagan lo suficiente como para llevar robots de última generación. Por cierto, ¿cómo mierda nos lo llevaremos? -le preguntó su otro compañero.
 
- Con nuestras pulseras rojas, recuerda que con ellas podemos teletransportar objetos de todos los tamaños a cualquier parte del mundo -le respondió de tono burlón.
 
- A mí me marea utilizar ese método, prefiero que nos lleve un helicóptero -le comentó algo desanimado su compañero.
 
- No podemos debido a que estamos en la 3º planta y no en el ático, además de que diríamos nuestra posición a los héroes -le explicó con lógica.
 
- Tiene razón será mejor que llevemos este dichoso ser metálico a nuestra guarida -le comentó su compañero algo enojado. Dejé de escucharles, teníamos que ir AHORA.
 
- Abrázame -le mandé a Román.
 
 
- ¡¿Qué?! -me preguntó sorprendido y extrañado.
 
- Vamos, no hay tiempo -le ordené algo más serio, él me obedeció. Una vez que se agarró fuerte alcé mis brazos y los junté creando un taladro de considerable tamaño, empecé a dar vueltas a gran velocidad y salté hacia arriba, destruí las paredes de los edificios, dejé de utilizar esa habilidad cuando sentí atravesar 3 paredes. Mi amigo se quitó y se puso en el suelo, se quitó la parte de su boca de la máscara y vomitó en el suelo.
 
- No lo vuelvas a hacer más -me dijo serio y exhausto.
 
- Antes nos tendremos que ocupar de ellos -le comenté señalando al enemigo. Varios guardias nos apuntaron con sus armas, nos protegí creando un gran escudo de energía. Flick intentaba chasquear los dedos pero no conseguía teletransportar nada a sus manos-. ¿Qué te pasa?
 
- No puedo utilizar mis poderes, no lo entiendo -me respondió atónito. Me estaba poniendo nervioso, estaba claro que la bala tenía algo que ver, ¿han creado balas que inhiben los poderes? Mierda, de eso me quería avisar Nevada. Observé cómo los guardias que tenían delante se acercaban lentamente hacia nosotros al ver nuestra desesperada situación, también me fijé en los dos compañeros que llevaban las pulseras rojas, las pulsaron y empezó a brillar su alrededor con una luz rojiza. No tenía suficiente tiempo. Vi que los dos secuaces que iban a teletransportarse estaban en medio de una gran cristalera circular cuyo interior contenía un robot oscuro apagado el cual estaba conectado a muchos cables. Al sentir la presión no tuve más remedio que utilizar mi nueva habilidad, mi escudo cambió a uno púrpura y empezó a iluminarse hasta que creé una onda expansiva púrpura que lanzó a todos los guardias y secuaces a varios metros de nosotros, creo que me pasé al ver que destruí la cristalera y parecía que había hecho funcionar al robot, éste se empezó a iluminar con una luz blanca que le recorrió todo el cuerpo, formando rayas verticales como horizontales del mismo color de la luz. Salió de su cristalera, miró a su alrededor luego a mí, él me saludó con su mano derecha. No entendía nada.
 
- ¡Alto! -me ordenó un guardia que se había recuperado y me estaba apuntando a la cabeza con su pistola. Acto seguido el robot se abalanzó sobre mi rival y lo lanzó a varios metros provocando que se fracturase varios huesos de sus piernas. Al ver que mi contrincante estaba inconsciente en el suelo, se giró para verme, me dio su mano para que se la estrechara.
 
- Hola amo, yo soy G.R.E.Y, tú ahora robot de combate personalizado, encantado de conocerte -se presentó el robot de forma muy inocente. ¿Qué mierda?

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