Cap 42. Amistad Robótica.

Anexia: World of Superheroes.

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Aquel robot no paraba de mirarme con aquella expresión sin vida en su rostro, yo aún confuso con toda esta situación de locos le estreché la mano. ¿Este era el famoso material de mucho valor que teníamos que buscar?
 
- Soy Bluedice, encantado, Grey -le saludé cordialmente algo nervioso al ver que los guardias que derribé se incorporaban y recuperaban poco a poco.
 
- ¿Grey? ¿Así me llamaré a partir de ahora? ¡Es todo un placer que me hayas dado un nombre, amo! -me explicó con un cierto tono ilusionado, no entendía al androide que tenía delante mía, ¿cómo su voz a pesar de ser robótica podía transmitir emociones?, ¿en verdad es un robot?
 
- Chicos... Creo que nos tenemos que ir -opinó Román al ver que nos rodearon los mismos guardias de antes.
 
- Androide G.R.E.Y desconéctate ahora mismo -le ordenó uno de los lacayos al robot.
 
- Yo solo obedezco ordenes de mi amo y vosotros le estáis amenazando con vuestras armas, eso no está bien -les explicó con cierto aire enojado. Todos apuntaron sus armas hacia mi nuevo aliado, éste al ver las acciones hostiles de nuestros rivales hizo un movimiento por el cual todos estaban en el suelo asesinados, sin cabeza. ¿Cómo se había podido mover tan rápido? Para mí es como si no se hubiese ido de su sitio-. Amo, ahora todo está bien, ¿qué hago ahora?
 
- Dile que nos ayude a salir de este horrible sitio -me comentó mi amigo.
 
- Sácanos de este lugar, al igual que al resto de mis aliados, son superhéroes -le expliqué.
 
- ¡Entendido! -me respondió cargándome como a Román en su hombro y con gran rapidez nos dejó fuera de aquel edificio. Luego volvió dentro y sacó a Nevada y a mi otro compañero, los dos estaban malheridos con partes de sus trajes rotos, pero estaban vivos.
 
- ¿Quién es? -nos preguntó nuestro supervisor sentado en el suelo desconcertado al ver a nuestro nuevo aliado.
 
- Soy Grey, Bluedice es mi amo -le contestó en cierto tono de orgullo el robot.
 
- Es el material que estábamos buscando -le expliqué a Nevada. Él asintió y se fijó con más detalle en aquel androide oscuro. El resto de nuestros compañeros se dirigieron hacia nosotros, pasaron pocos minutos hasta que la policía y ambulancias vinieron al distrito, al igual que varios héroes de nivel B. Nosotros nos alejamos de la zona encargando la situación a los profesionales. Tanto Román como yo corrimos para ver a nuestro amigo Mark que estaba en una camilla con su pierna vendada.
 
- Veo que habéis hecho un nuevo amigo -nos comentó al ver que el androide no paraba de seguirme.
 
- ¡Hola! Soy Grey, el joven Bluedice es mi amo. Un placer conocerte -le saludó mi robot alzando su mano derecha. Mark se rio ante la inocencia del androide.
 
- Yo soy White Mirth, encantado -le respondió con una sonrisa.
 
- ¿Qué tal la herida? -le preguntó Flick algo preocupado.
 
- Me han sacado ya la bala y me van a poner puntos, pero estoy bien -le respondió algo cansado y apenado.
 
- No, no está bien, no puede utilizar sus poderes -comentó BlueGelatin que se encontraba sentado al lado de la camilla de su compañero de clases.
 
- Yo tampoco, esas balas podían inhibir las habilidades -le explicó serio Román. Yo veía la situación bastante preocupante, ¿cuál sería el efecto de duración de aquellas balas? Me giré para ver a Nevada y a mi compañero de misión ser tratados por los enfermeros, parece que ellos tenían rozaduras por las balas que les dispararon. Mis pensamientos fueron interrumpidos debido a que mi ahora robot me daba pequeños golpecitos con su dedo índice en mi hombro izquierdo.
 
- Amo, creo que les puedo ayudar a que recuperen los poderes -me dijo Grey algo ilusionado. Yo me quedé impactado ante tal noticia. No dudé en mandarle a ayudar a mis aliados, quería saber cómo podría curarles. El androide pasó sus dedos sobre la herida de la pierna de Mark y al iluminar con una luz blanca sus dedos absorbieron todas las partículas azules que tenía alrededor y dentro de su herida-. Debería de estar sano ahora mismo.
 
- Intenta utilizar tus poderes, White Mirth -le ordené desesperado a que lo que quiera que hiciese aquel robot funcionara. Mark se empezó a reír y todos nos reímos con él, sí, había funcionado.
 
- ¿Qué es tan gracioso amo? -me preguntó interesado Grey.
 
- Es su poder, él hace reír a las personas -le respondió Román algo feliz al ver a su amigo en buen estado.
 
- Gracias por hacer que vuelva a recuperar los poderes, Grey -le agradeció de corazón Mark.
 
- Yo solo obedecí las ordenes de mi amo -le contestó de forma inocente. Me empezaba a gustar el hecho de que me llame "amo". Le mandé a mi androide que curara a mi supervisor y compañero, una vez hecho éstos se lo agradecieron. Nevada fue a hablar conmigo.
 
- Creo que tenemos que hablar sobre por qué te dice amo -me comentó el superhéroe de nivel B.
 
- Verás, sin querer lo encendí y por eso me llama amo, ya que soy para él como una especie de salvador o eso es lo que pienso -le expliqué no muy seguro de mi teoría.
 
- Ya veo, se lo tendremos que comunicar a Industrias Darke y a tu tutor -me dijo serio. ¿Era necesario decírselo a la empresa? No me apetecía que fueran a por mí debido a que tengo en mi poder un androide de última generación. Los superhéroes consiguieron salir del edificio, llevaban a varios matones esposados, algunos tenían heridas poco leves, no era necesario llamar al Renacido. En pocos segundos tras ello, apareció Mybe, corrió hacia nuestra posición algo alterado.
 
- Me han comentado lo que ha pasado, ¿estáis todos bien? -nos preguntó algo serio observando a cada uno de sus alumnos, se detuvo al fijarse en Grey-. ¿Soy yo o hay un alumno de sobra?
 
- No, él es el material valioso que robaron aquellos ladrones -le contestó Nevada entre risas.
 
- Amo, ¿quién es? -me preguntó el robot señalando a Craig.
 
 
- ¿Amo? ¿Ahora tienes otra mascota? ¿No tenías suficiente con Doris? -me preguntó con una sonrisa pícara mi tutor.
 
- Grey, ataca -le ordené enojado.
 
- A la orden, amo -me obedeció convirtiendo sus brazos en un cañón láser de energía blanca.
 
- ¡Espera! No lo decía en serio -le paré antes de que hiciese una catástrofe. Todos estaban tensos ante el poder del androide menos mi tutor, que se reía de mi desgracia.
 
- Hasta no lo puedes controlar, es como Doris -comentó entre carcajadas. Cabrón, esta te la devolveré. Tras que los enfermeros curasen a mis compañeros de clase, nos disponíamos a regresar a la academia con el robot. Mybe había recibido una llamada de los jefes de industrias Darke, cosa que hizo ponerme los pelos de punta. Al contarle todo lo que ocurrió hace pocos minutos, nos dijo que lo cuidáramos nosotros de momento por tiempo indefinido, para así evitar que otros mercenarios lo robasen. También le comentamos tanto a nuestro profesor sobre las balas especiales, estaba bastante shockeado al escuchar de la existencia de aquel poder.
 
- ¿Por qué siempre los malos tienen mejores armas y más destructivas que los buenos? -se preguntó en voz alta Mark.
 
- Porque se aprovechan de nuestra buena fe, esas balas cambian todo, tendré que hacer unas llamadas a toda la sede de superhéroes como a los policías -explicó algo desanimado Craig.
 
- Oye Mybe, Grey no tiene una pulsera que le hace volver a la academia, ¿qué hacemos con él? -le pregunté preocupado.
 
- Lo llevarás tú, además de cuidarle, es ahora tu responsabilidad, venga, nos vemos -me explicó con un tono burlón desvaneciéndose delante de mí. Crucé miradas con aquel androide, suspiré del agotador día que habíamos tenido. Lo llevé a mis espaldas en posición de caballito y con mi super velocidad me dirigí a la academia, una vez dentro lo bajé. Mybe me saludó desde el pasillo-. Sí que has tardado, patosín.
 
- Noto cierta tensión entre ambos, ¿me encargo de él? -me preguntó seriamente Grey.
 
- No... De momento no -le respondí algo enojado por la actitud de mi profesor- ¿Qué haremos con Grey? No lo podemos llevar a casa -le expliqué a Craig.
 
- Cierto, tu madre tiene ya suficiente con tu gata y sus visitas nocturnas, por lo que se quedará en este lugar, protegido por varios héroes que harán turnos de noche -me respondió mi tutor bostezando del sueño-. Y ahora vámonos a casa, que tengo hambre además de tener que estar horas y horas llamando a muchas personas.
 
- Amo, no me dejes, no quiero estar solo -me suplicó Grey agarrando mi brazo con algo de fuerza.
 
- No te preocupes, mañana por la mañana volveré -le comenté para que se tranquilizara pero parece que lo empeoré aún más.
 
- ¡No! ¡Yo quiero estar con el amo Bluedice! -empezó a replicar alzando su voz. Yo miré a Craig para ver si me podía ayudar, mi sorpresa me la llevé al observar que se había ido ya para casa.
 
- De acuerdo, no me iré, ¿me puedes soltar? -le respondí a sus plegarias, el androide algo más tranquilo me quitó su mano de mi brazo. No podría estar toda la noche con él, con las preguntas que me hace a cada rato seguro que no pegaría ojo, por lo que llamé a la única persona de confianza que estaría dispuesta a ayudarme, Doris. Llamé a mi novia desde el teléfono.
 
- Doris, tengo un problema, necesito tu ayuda -le expliqué serio.
 
- ¿Tiene algo que ver con lo de las noticias del Distrito Neinlouder? -me preguntó algo seria.
 
- Así es, me he encontrado con un robot y ahora dice que soy su amo y no me deja irme de mi academia, tengo sueño, por favor, ven, te necesito -le contesté algo desesperado. Ella se quedó en silencio unos segundos.
 
- Déjame pensarlo... Acepto si me invitas a cenar mañana. Tienes 10 segundos, si no colgaré, Bluedy -me explicó de forma perversa. Cómo odiaba que me utilizase de esa forma, ella sabe que aceptaría esa cena encantado, aunque tuviera que pagar yo todo.
 
- Acepto -le respondí, ella colgó la llamada. Noté que alguien desde afuera daba golpecitos a la puerta de cristal de la entrada, era mi gata saludándome con cara pícara desde afuera. Maldita gata, lo tenía todo planeado. Mi novia entró y corrió hacia mí, me quitó mi máscara tirándola al suelo y me besó apasionadamente.
 
- ¡¿Dónde está el robot?! -me preguntó hiperactiva mirando a todos lados hasta encontrar a su objetivo- ¡Qué pasada! ¿Habla y todo? -me preguntó de nuevo.
 
- ¡Hola! Soy Grey, el joven Bluedice es mi amo. ¡Encantado! -se presentó saludando con una mano levantada.
 
- ¡Hola Grey! Yo soy la novia de Bluedice -le saludó imitándole.
 
- Hola, "novia de Bluedice", es un placer hablar contigo -le respondió de tono casual.
 
- Puedes llamarme Doris, ¿sabes que yo soy la ama de Bluedice? -le preguntó mi novia haciéndose la misteriosa. Espera, ¿qué mierda?
 
- ¿Bluedice tiene un amo? ¿Eso quiere decir que tú eres superior a él? -le preguntó Grey algo interesado. Yo iba a contestarle pero mi gata me tapó la boca con su mano.
 
- Así es, soy su jefa, por lo que me debe de obedecer, como por ejemplo, Ker, ¿a qué me darás a tu robot para uso personal? -me preguntó directamente con una mirada pícara. Mierda, no podía decirle que no, esto era un nuevo favor que le iba a pagar. Maldita gata, seguro que lo usará para robar a escondidas.
 
- Está bien -le respondí cuando soltó su mano de mi boca, ella contenta me dio un beso corto y agarró del brazo a mi androide.
 
- No te importa que ahora yo sea tu ama, ¿verdad? -le comentó algo ilusionada.
 
- Para nada, eres mucho más amable que mi antiguo amo, ama -le contestó de forma inocente. Ese comentario me dolió mucho.
 
- Dime, ¿qué habilidades tienes? -le volvió a preguntar de forma descarada.
 
- Tengo tecnología mezclada con físmitias, tengo las mismas habilidades que los nuevos trajes de la Academia Hope pero modificados y me pusieron una especie de nube que hace de conciencia -le contestó tranquilamente.
 
- ¿Eso quiere decir que puedes sentir emociones? -le pregunté yo esta vez interesado.
 
- No, soy un robot, pero puedo racionar por mí mismo, aún tengo muchas cosas que aprender, como el hecho de que porqué os juntáis vuestros labios cada vez que podéis o eso de qué significa el término de "novia". ¿Qué es eso de ser un amigo?, ¿y lo de ser un superhéroe?, ¿por qué hay personas disfrazas? -Grey se empezó a cuestionar todo, me estaba doliendo la cabeza con las teorías que se montaba, Doris le paró.
 
- No te preocupes, durante esta noche te lo explicaré todo calmadamente. Bluedy, ya puedes ir a casa a descansar, recuerda mañana lo de nuestra cita -me explicó guiñándome el ojo. Al descubrir que toda su actitud y su robo de mi androide lo hizo para que pudiera dormir y que no me atosigase, me puse bastante nervioso y ruborizado, me quité el traje y antes de irme me quise despedir por el detalle que tuvo.
 
- Gracias Doris... Gracias por siempre estar ahí -le agradecí mirando a otra dirección.
 
- Presta atención Grey, esto es lo que se llama "beso" -le comentó mi gata abalanzándose sobre mí, tirándome al suelo mientras no paraba de besarme.
 
- ¿Los besos pueden durar mucho? ¿Y qué es eso de "cita"? -nos preguntó quitándonos el rollo, mi gata se empezó a reír de lo inocente que era nuestro robot. Yo me aparté de ella lo más que pude para escapar de sus garras, si me quedaba más tiempo con ella seguro que no volvería a casa, y no quiero perder la confianza que me dio mi madre. Cuando llegué a casa, observé a Marissa cenando sola, oí cómo Mybe discutía con alguien por su teléfono desde la habitación de mi madre, a pesar de que tuviera la puerta cerrada la conversación estaba un poco elevada.
 
- ¿E Ethan? -le pregunté yendo a mi habitación para cambiarme.
 
- Dormido, tenía hoy más sueño y se acostó temprano, ¿qué tal el día? Craig no me ha querido contar mucho -me respondió seria mi madre, sabía sus intenciones, quería descubrir si todo andaba bien por la academia, si aún era un lugar seguro para no preocuparse por nosotros, lo único que le faltaba era contarle que existían balas que nos pueden matar y quitar los poderes para rematarnos, no me dejaría salir el resto de mi vida si se enterara.
 
- Todo bien, he hecho un nuevo amigo... Metálico -le respondí ocultándola algo de información.
 
- Me alegra escuchar eso, ¿y qué tal con tu novia? -me volvió a preguntar, no me esperé esa pregunta.
 
- Pues... Bien, nos amamos mucho, bueno, yo la amo mucho y creo que ella supera el amor que yo le tengo, no sé, estoy muy feliz con ella -le contesté algo más animado, sentándome a comer con mi madre con una sonrisa.
 
- ¿Sabes? A pesar que no lo parezca me alegro mucho por ti, has cambiado Ker, me enorgullece esta nueva versión de ti, a pesar de que aún cometas muchos errores y ocultes información a tu madre -me explicó algo enojada al saber que ocultaba algo sobre hoy. Yo me quedé en silencio y comí el plato sin hablar, esta conversación se lo dejo a Mybe, para que se jodiera por lo de esta tarde. Craig salió del cuarto de mi madre con una cara algo seria y tensa, intentó disimularla al ver que mi madre lo observaba.
 
- ¿Ha pasado algo? -le preguntó preocupada levantándose de su asiento y abrazando a su novio.
 
- Nada de lo que te tengas que preocupar, dulcecito -le respondió acariciando su cabello suavemente. Vale, yo aquí sobro, me voy antes de que me entren arcadas.
 
A la mañana siguiente, me dirigí a la academia algo soñoliento, observé por el camino mis mensajes de mi teléfono, la única conversación a la que le presté atención fue a la de mi gata, me envió varias fotos de ella con el robot, probándose ambos disfraces oficiales de la academia, pintando las pizarras y poniendo "Bluedice estuvo aquí". Maldita gata. Lo peor de todo era saber que a pesar de que hacía todo esto no la pillarían, espero que haya quitado los mensajes, no quiero más broncas. Al llegar a clase me sorprendió ver a Grey al fondo de la sala, al lado de mi asiento, todos estaban a su alrededor apreciando a aquel androide.
 
- Dime Grey, ¿qué es lo que sabes hacer? -le preguntó ilusionada Emma.
 
- Das mucho miedo con esa pinta oscura que tienes... Me gusta -opinó Alice provocando varios escalofríos en mi ser.
 
- Danny, ¿de verdad lo que ha creado tu empresa? -le preguntó Edward admirando al robot.
 
- No lo sé, no tenía ninguna idea acerca de él -le respondió igual de desconcertado e ilusionado. El robot apartó a mis compañeros con facilidad y me saludó a lo lejos.
 
- Hola, Bluedy, mi ama ha pedido que te vigile y que te recordase que hoy tienes una cita con ella -me explicó casualmente, pude ver las carcajadas ahogadas tanto de Danny como de Leo, otras personas se reían de mí, pero con malas intenciones. Yo ignoré al androide y me puse en mi asiento, Grey se sentó en el suelo al lado mío, parecía un cachorro. Estuvimos así en las 3 primeras horas, una vez que llegó el receso Danny me obligó a enseñar a mi "mascota" a Aaron y al resto. Tobías finalmente decidió ir con nosotros, le interesaba mucho el robot. Una vez todos reunidos y sentados, Ricardo comenzó a hablar.
 
- ¡Qué pasa de robot! ¿Son como los androides de combate de nuestros entrenamientos? -me preguntó con emoción Paste.
 
- Su diseño es distinto, este robot intimida más -opinó Time Trial sin apartar la vista del androide.
 
- ¡Hola! Soy Grey, Doris es mi ama, encantado de conoceros -se presentó de forma inocente.
 
- ¿Doris? -le preguntó Tobías involuntariamente con una sonrisa en su rostro.
 
- Sí, antes mi amo era Bluedy, pero mi ama también lo es de él. Somos sus amos -le contestó a su pregunta. Todos mis amigos comenzaron a reír por mi desgracia.
 
- ¿Y por qué le llamas Bluedy? -le preguntó esta vez Ricardo algo curioso.
 
- Porque mi ama me lo ordenó, así Bluedice no se olvida de ella cuando está ausente -le respondió.
 
- ¿Algo más que quieras agregar? -le preguntó Gryn Syld algo más suelto y menos tenso por mi presencia.
 
- Sí, Bluedy, recuerda que esta noche tienes una cita con mi ama -le contestó mirándome a mí. Maldita gata, me vas a arruinar el poco respeto que me tenían mis compañeros. Estuvimos hablando y enseñando expresiones y dudas que tenía sobre el mundo a Grey hasta que sonó el timbre. Ahora tocaba "Habilidades en Uso", nos fuimos a clase, nos sorprendimos al encontrar en el aula a Elizabeth y no a nuestro tutor, una vez que nos sentamos nuestra profesora habló.
 
- Mybe estará ausente el resto del día debido a que ha tenido que ir a un lugar importante para discutir sobre un tema delicado. Por eso, estoy aquí para daros clase, vámonos al gimnasio, tengo juguetes nuevos -nos explicó emocionada Elizabeth, nosotros sí que teníamos un tema delicado a tratar con los androides que nos proporcionaría nuestra profesora para entrenar. Una vez que llegamos al lugar en cuestión, tuvimos que hacer equipos los cuales no elegiríamos, me tocó hacer un grupo con Edward, Leo, Alise y Elton. Genial, lo que quería ahora. Los 3 que no eran amigos míos me miraban mal constantemente, Fire Emotion siempre estaba a mi lado en todo momento.
 
- Venga Ker, verás que no será para tanto, me tienes aquí -me animó mi amigo al ver el mal ambiente que había. Yo algo inseguro le afirmé con la cabeza. El campo se dividió en 4 campos separados por un muro de energía azul, al fondo de nuestra parte aparecieron del suelo varios androides modificados, ahora todos eran de color blanco con contornos plateados. Los cinco nos pusimos en posición de ataque, ni siquiera me atreví a planear un plan con mi equipo ya que seguramente pasarían de mí. Miré a Leo con miedo, el con su pulgar hacia arriba me calmó un poco. Los androides empezaron a venir hacia nosotros, en ese instante, Edward creó alrededor del campo de batalla una completa obscuridad, escuché a varios robots romperse, no podía ver nada, ¿en serio se encargarían todo aquellos 3? Algo enojado me iluminé con mi habilidad.
 
- Leo, ¿estás ahí? -le pregunté mirando a la izquierda donde se suponía que se encontraría.
 
- No, pero yo sí -me contestó una voz familiar, alguien me golpeó por mi espalda haciendo que me cayese al suelo boca abajo, chocando mi cabeza en el pavimento. Algo adolorido intenté incorporarme, pero alguien me pisoteó mi gemelo izquierdo, sentí que ardía aquella parte de mi cuerpo. Elton. Me potencié rápidamente esa parte para que no me quemase pero sentí más líquido recorrer mi pierna, era magma. Qué suerte de que mi poder sea de luz y pueda aguantar grandes cantidades de calor. A pesar de ello, notaba mucho dolor, no pude evitar llorar, comencé a chillar desesperado, quería que se acabase, ¿de verdad que va a ser así todos los días? ¡ESTOY HARTO! Sé que me lo merezco, pero estoy cansado, agitado, no quiero seguir así más. Lo único bueno que me mantenía seguir hacia adelante era Doris y mi objetivo pero esto ya estaba llegando a un punto extremo, pedí ayuda pero nadie vino a socorrerme. Recordé que estábamos separados por aquellos muros de energía, mis compañeros no podían oírme, Leo no daba señales de vida, estaba perdido.
 
- Por favor, para -le supliqué entre lágrimas a Volcanux-. Me vas a fundir la pierna.
 
- No, no te la voy a fundir y lo sabes, eres tan desgraciado que puedes aguantar mi magma, pero te demostraré lo que un "huerfanito" puede hacer -me explicó enojado aumentando su intensidad. Yo grité del dolor, pedí ayuda a Leo con todas mis fuerzas, pero no me escuchaba, nadie lo hacía. Por favor... Necesito ayuda, no aguantaré mucho más, quiero que esto pare por favor. He sido una mala persona, pero por favor, que parase esta tortura. Recordé todas mis malas acciones, lo que me hacía Elton no era nada comparable a lo que les hice a mis víctimas, tanto a inocentes, falsos héroes... Como a Beatriz. Debería de dejar potenciarme y perder mi pierna, es mi castigo por ser Doomdice. No, no quiero eso, si lo hago no podré derrotar a Light Layer. Tenía muchos pensamientos pero todos se resumieron en querer salir de esta pesadilla. Escuché cómo el muro se rompió en pedazos y la ilusión de Ilusionysta desapareció, vi a Elton salir disparado hacia los bancos, provocando que se hiriera. Yo algo desconcertado me di la vuelta, era Grey.
 
- Hola Bluedy, me ha llevado algunos minutos poder escuchar a través de las paredes de energía, perdón por la demora -se disculpó el androide dando su mano para que me levantar a del suelo.
 
- ¿Por qué me has salvado? Ya no soy tu amo -le pregunté confuso.
 
- Doris me pidió que te protegiera en todas las clases de tus compañeros. Además, ella me explicó lo que es la amistad, los amigos se ayudan entre ellos, tú me salvaste de aquella prisión de cristal y yo te salvaré de ellos. También quiero agradecerte por haberme dado este nombre genial, nunca lo olvidaré, amigo -me explicó tranquilamente asintiendo con su cabeza para que agarrase su mano, yo le hice caso.
 
- Sí... Somos amigos -afirmé sonriendo y levantándome gracias a su ayuda. Amo a esa gata, la invitaré a cenar en el mejor sitio que me pueda permitir. El resto de clases mi androide se las pasó protegiéndome, hubo un punto donde ya no intentaron hacer nada conmigo por miedo a ser tirados al suelo y con gran fuerza por Grey. Cuando se acabaron las clases me despedí de mi amigo metálico y me fui a mi casa, por el camino decidí agradecerla a Doris por mandar a su robot a salvarme, no se lo pude decir antes porque hoy era su día libre. Antes de que le pudiera escribir, ella se me adelantó: "Grey me ha contado de que te ha salvado varias veces. Espero que hoy me lleves a un lugar muy romántico, Bluedy", acompañado de un corazón azul. Yo no pude evitar sonreír por su chulería, quise escribirle muchas cosas pero le puse únicamente lo que sentía ahora: "Te amo".
 
 

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