Capítulo 50: "Se dice amor, eso es lo que es"

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Si había una corriente que seguir, pues esa era la del viento, ya que éste en sus ritmos electrónicos, guiaba con esmero a nuestros héroes. La carrera de Reverse, que no se vio afectada por el agua que caía, ni tampoco fue detenida por aquellos latigazos, siguió con su determinante rumbo.
 
—¡A un lado desgraciados! —con gran valentía y decisión, Alik entró al bosque esquivando de una forma vivaz los ataques de las serpientes que intentaban obstaculizar su camino. En el transcurso, se manchó de barro, aunque era el menor de los problemas, ya que éste era enjuagado por la misma lluvia.
 
Detrás del impetuoso muchacho, venían Diamant y Léa, quienes le seguían desesperadas con el mismo objetivo plantado en su sien. Dado que la fauna no les permitiría un paso fácil, usaron como protección, un escudo que la princesa proporcionaba con su báculo.
 
—¡Cómo es que puede avanzar tan rápido con esta lluvia, nya! —se quejó la gata Persia mientras creaba sonidos de chapoteo con sus botas al correr—. ¡Me es incluso difícil respirar con tanta agua que cae nya!
 
—¡Es porque él no ha dejado de pensar ni un segundo en Iris! —Léa se pausó un momento mientras se escuchaba su agitada respiración. Nuestra amada como futura reina, se quedó reflexionando ciertas cosas que tenían que ver con el zorro, pero sus ideas fueron interrumpidas, cuando vio que el cuerpo de su catalizador, empezaba a soltar una especie de luz—. ¿Qué es eso? —preguntó asombrada.
 
—¡Alik es como un foco ahora, nya! —indicó Diamant igualmente impactada.
 
De una forma pasiva, pero constante, el cuerpo de Alik Reverse empezaba a ser iluminado, despejando así las sombras de la tormenta, y a su vez, volviéndose inmune a los golpes de las lianas, las cuales rebotaban sin hacerle daño. No obstante, otro acontecimiento salido de lo natural, llamó la atención de las chicas como también del atractivo muchacho, pues vieron que sobre las ramas de los árboles, agiles sombras se internaban con ellos hacia una dirección concreta.
 
—¡Qué es eso nya! —exclamó la gata gauchesca.
 
—¿Son los vampiros? —dijo confundida la princesa en primer lugar. De repente, comprendió a dónde se dirigían aquellos seres, y preocupada por las razones de su repentina aparición, Léa gritó—. ¡Van con Iris!
 
Esa simple afirmación, hizo que el guapo catalizador aumentara su paso, dejando muy pronto a sus demás compañeras atrás. En cuanto a Zaid, él se encontraba apenas consciente, luchando con todas sus fuerzas por ponerse una vez más de pie. Había hecho ya cuatro intentos seguidos por llegar a la entonación adecuada para así liberar a su amada, sin embargo, sus esfuerzos resultaban siempre en lo mismo: las lianas volvían a atrapar a la niña, dejando así todos los intentos del rubio en la nada.
 
—Su estado está empeorando —informó una de las elfas a sus allegados.
 
—Lo sé —asintió uno de los muchachos, quien luego se dirigió al zorro—. Señor Zaid, será mejor que se detenga. La lluvia hace especialmente difícil que logre lo que se propone, sin mencionar que está usando mucha energía, y de seguir así, puede que le cueste la vida —le avisó claramente preocupado. Si había algo en lo que se diferenciaran los elfos de luz de los oscuros, era que a pesar de que vivían en la misma zona, ellos se veían poco afectados por el cambio negativo debido a la falta de la Nota Vanguardista, así que digamos que los elfos de luz eran los que por lo general, se encargaban de mantener la seguridad en la zona, protegiendo así a los viajeros de la raza contraria, así que damos por hecho que ellos se llevaron a los sujetos que nuestros protagonistas habían capturado.
 
Ante la insistencia de aquellos seres, Zaid se mantuvo en silencio un momento, para luego cerrar los ojos en señal de estar considerando la idea que le proponían. Si bien, su estado físico para él no era importante, la realidad es que si le pasaba algo, no podría ayudar a Iris, así que tomó la sabía decisión de desistir por ahora.
 
—Está bien —dijo incorporándose lentamente, cosa que alegró a los elficos, no obstante, sus sonrisas les duró poco, ya que un intenso rugido se escuchó detrás de la flora que sujetaba a Iris, e hizo que el pánico se esparciera en el resto de los presentes.
 
—¡Lobos, son lobos! —gritó uno de los elfos.
 
Desde la vegetación, la que apenas y se podía distinguir por la densa lluvia, empezaron a surgir feroces bestias de pelaje oscuro, quienes enseguida no dudaron a la hora de atacarlos.
 
—¡Huyan! —cuando los elfos junto con Zaid iban a emprender la retirada, otras sombras aparecieron en la dirección que tomaban; eran los vampiros. Estos seres enemigos de la luz solar, se echaron sobre los adoradores de la luna, desatando así una feroz batalla. Los gritos, la sangre, y muchos otros elementos, se esparcían por sus alrededores, haciendo desear a los que estaban ahí no estarlo.
 
—¡Esto es una carnicería! —en medio de la confrontación, el rubio logró poner un escudo con la poca cantidad de fuerza que le queda para así proteger a sus compañeros. A la vista del delicado estado del zorro, los que estaban con él decidieron empezar a usar su propia magia de curación, lo que le permitía al lacayo del catalizador, mantener en alza su protección.
 
Al poco tiempo de haberse desatado la pelea, Alik fue el primero en llegar e impresionarse por la extraña situación, aunque debemos de tener en cuenta que eso era lo de menos para él, además, su cuerpo aún seguía despidiendo aquella llamativa aura.
 
—¡Amo Alik! —lo llamó el zorro apenas notó su presencia. Sin embargo, le atrajo el hecho de ver su persona en ese estado—. Su cuerpo… ¿qué le está pasando? —el resto que estaba acompañándolo, también lo observaba con la misma expresión.
 
—Hola, te ves de la mierda —expresó él echándole apenas una ojeada a su amigo, pero enseguida volvió a fijarse en Iris, quien seguía ajena a todo e inconsciente—. Sí, lo sé, pero más tarde hablaremos de eso, ahora mismo tengo algo que hacer.
 
El destacable muchacho, sin importarle el caos que regía ahora a su alrededor, chocó su puño con su palma, y al instante siguiente, le gritó a Iris.
 
—¡Voy a salvarte enana! ¡Así que más te vale que esta vez me escuches fuerte y claro! —después de hacer esa intensa declaración, el catalizador se enderezó y cerrando los ojos se preparó para cantar.
 
Una melodía radial floreció lentamente apagando el ruido que producía la lluvia, además, por cada gota que tocaba la tierra, se veía un mar de colores iluminar el suelo. Una vez más los cabellos de Alik cambiaron para acompañar el momento, demostrando que iba a soltar todo su poder desde el fondo de su corazón.
 
—Ese ritmo… —Zaid reconoció impresionado esa melodía, no porque la haya escuchado antes, sino porque tenía un estilo similar a la de la pequeña.
 
El morocho acompañó su introducción con algunos movimientos de baile, y por cada paso que daba, los colores se volvían más vigorosos, logrando así atraer la atención tanto de los que luchaban, como la de los que simplemente miraban.
 
“Somos dos jóvenes amantes acomplejados,
 
Sin llegar a serlo.
 
Nos volvemos opacos sin el otro,
 
Mitos de la noche.
 
“Antes de predecirlo yo estaba enamorado,
 
Como un tono engatusado.”
 
“Ahora tu perfume completamente me abraza y me desvela.”
 
Estoy envuelto bien hasta el cuello,
 
No puedo evitarlo y tragarlo instantáneamente,
 
No quiero romper este vínculo formado,
 
¡No logro liberarme de este cruel sentimiento!
 
Apenas llegados a ese estribillo, la líder del grupo, junto a Diamant Stelar, llegaron al sitio, y pronto se dieron cuenta de que las lianas que mantenían a Iris firmemente sujeta, estaban aflojando, del mismo modo, las dichosas se encontraban expulsando una ligera fluorescencia. 
 
—¡Ah! ¡Llegamos justo a tiempo! —dijo Léa con gran emoción en el alma, pues ella no deseaba perderse este acontecimiento.
 
—¡Nya, el escenario está cambiando nya! —todo lo que estaba a sus pies, se empezó a transformar en nubes de algodón, por lo que al pisotearlos, éstas mismas te impulsaban a saltar, aunque no causaba ese efecto en Alik, porque él iba suspendido en el aire gracias a su poder, por lo tanto, la pelea que se llevaba a cabo, no sólo se frenó con su canto, sino que también lo hizo debido al cambio de escenario.
 
Enseguida unos auriculares aparecieron sobre la cabeza del guapo muchacho: este aparato era de color blanco, y en los costados de los cascos se veían parpadear unas luces de neón que mostraban unas notas pixeladas agitándose como un gif.
 
“Me tienes tan bien dominado encanto pequeño de las estrellas,
 
Que el aquí no tiene nombre,
 
Yo no puedo entenderte pero quiero aun así besarte tan profundamente...”
 
—No puedo creerlo… antes Alik no pudo hacer nada frente a las lianas, y sin embargo… ahora… —Zaid apretó los dientes de la rabia que le daba.
 
El zorro no podía entender cómo su amo estaba logrando tal resultado, lo cual lo traía completamente indignado, cosa de la que se dio cuenta Léa y por ello no pudo evitar verlo preocupada. A todo esto, la canción surtía gratamente su efecto, y el escenario en cuestión de segundos volvió a cambiar en un albino absoluto, dejando así en confusión al resto del público. Como se dijo, esta novedosa estética, no le permitía a nadie ver qué más sucedía a excepción de Alik, quien se encontraba flotando en ese espacio para con Iris. Poco a poco, su persona se fue acercando a ella, y notó de igual forma con gran alegría, como esa enana empezaba a abrir sus claros ojos azules.
 
“Sin dudas puedes ser muy molesta a veces,
 
Pero eres soportable.
 
No puedo evitar enojarme contigo,
 
Pero esas mejillas me pueden.”
 
“Indiscriminadamente me enamoraste,
 
Realmente imperdonable.”
 
“Niña empática llena de problemas,
 
Me haces adorarte.”
 
No sé cuántas veces ya te llamé por tu nombre,
 
Pero ya me tienes harto de estos dramas,
 
Así que abre esos añiles ojos,
 
Y bésame tan apasionadamente como puedas.”
 
Las manos de ese morocho, se deslizaron suavemente entre los ligeros bucles que tenía la más baja, rosando de ese modo sus pequeñas mejillas, y teniendo también así a la muchacha ya casi en pleno conocimiento de la situación, y digo casi, porque no fue hasta que el catalizador decidió regalarle un beso tan desbordante en dulzura como amor, que ella no se dio cuenta de lo que ocurría. Los labios de ambos se rosaron tan tiernamente, que el poder de esos sentimientos (el cual por fin comprobó Alik) se extendió por las ramas que sostenían a Iris liberando así a la delicada catalizadora. Para que ella no cayera a la nada, el de mechones dorados la abrazó fuertemente contra su pecho aún en pleno aire, para luego al final, caer sobre las borradas nubes que resultaron ser en realidad, una tierra húmeda.
 
En cuanto a Iris, ella permaneció con sus ojos cerrados apenas recibió aquella muestra de cariño por parte de su compañero, y que a su vez, no rechazó. Una vez estuvo consciente de la fría lluvia que caía sobre ellos, abrió de nueva cuenta los ojos, y discernió el pecho de su amigo de canto.
 
—¿Alik? ¿Qué…? —la confusión la desbordaba, y ésta era tanta, que había dejado en un segundo plano el acontecimiento del beso.
 
—Gracias a Dios —expresó él llevándose su antebrazo sobre los ojos, pues es bien sabido que la lluvia no cubre las lágrimas como lo hace en las películas, y por obvias razones, el pelinegro deseaba ocultar semejante emoción.
 
—¡Ah! ¡No es justo! ¡Yo quería ver cuando volvieran los dos besándose de forma dramática! —se quejó Léa llevándose ambas manos sobre su cabeza en señal de frustración.
 
—Bueno, al menos las cosas se han calmado nya —minimizó la gata, quien observó al resto. Para esas alturas, los vampiros y hombres lobos no hacían más que mirarse, pues el canto de Alik no sólo los había detenido, sino que también curó las heridas grabes de todos.
 
En ese sentido las cosas salieron bastante bien paradas, aunque nos encontrábamos con algunos inconformistas, que poseían nombre: Hakim Vitali, y… Zaid, quienes observaban en silencio desde diferentes posiciones, la correcta resolución de los hechos.

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