Strange Distortions

Géneros: Acción, Ciencia ficción, Fantasía

Capítulo 1

Strange Distortions

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   - No te preocupes Usa, no pasará nada
   - …
   Rhena daba un paso tras otro, alternándose entre valiente y temerosa, mientras abrazaba cada vez más fuertemente a su pequeño conejo rosa de peluche. Su pijama de estrellas cubría su diminuto cuerpo, mientras una ligera brisa nocturna hacía ondear sus negros cabellos a la luz de la luna.
   - Estoy segura de que venía desde esta dirección
   Cada pisada hacía crujir las ramitas y hojas secas caídas de los arboles.  
   El patio de su casa no tenía un fin claramente marcado, simplemente se extendía, agregando más árboles al avanzar, de manera que terminaba confundiéndose con el pequeño bosque del fondo.
   - ¿Miedo? ¡No tengo miedo!
   - …
   - No mientras estés conmigo
   Extendió su conejo de peluche en el aire con ambas manos haciendo que mirara hacia ella. Éste se limitaba a devolverle la misma mirada inexpresiva de siempre en medio del silencio, pero Rhena sonreía, su fiel guardián nocturno estaba siempre con ella, con él se sentía invencible.
   - Mantente alerta Usa, ya debemos de estar cerca
   Prosiguió con su avance, segura pero alerta, esperando ver algo mágico de un segundo a otro. Después de todo, las extrañas luces que había visto desde su ventana no podían ser otra cosa. Era como una perfecta esfera que caía lentamente desde el cielo, haciendo movimientos aleatorios en el aire mientras increíbles estelas de colores surgían de su interior.
   Quizá ella fuese la única testigo. Con frecuencia era capaz de ver cosas que los demás no podían. Algunas eran hermosas, otras tenebrosas, pero todas desaparecían en un parpadeo.
   Esta vez era diferente. Había probado cerrando los ojos y pellizcándose, pero el extraño fenómeno frente a sus ojos no se esfumaba. No era un sueño. Rhena la vio perderse entre los árboles, y no pudo contener el deseo de ir en su búsqueda. Miró a su compañero orejudo en busca de la confianza que necesitaba, y se lanzó a la oscuridad de la casa, escabulléndose sin despertar a nadie.
   Después de recorrer tanto camino, el terreno a su alrededor ya no le resultaba familiar. Eso la inquietó un poco, pero no podía dar marcha atrás, sabía que estaba cerca, lo presentía.
   De repente, vislumbró entre los árboles un resplandor de tonos oscuros. Se aproximó al tronco más cercano, y se estiró desde allí para poder observar desde un lugar seguro.
   Una esfera negra se encontraba flotando a poca distancia del suelo, a solo un par de metros de ella. Se podía apreciar como los restos de las estelas de colores, ya casi sin fuerzas, eran consumidas por la oscuridad.
   - ¿Qué crees que sea? ¿Una estrella fugaz? ¿Un alien?
   - …
   - ¡Claro que voy a tocarla! ¡No vinimos hasta aquí para no hacer nada!
   - …
   - No puedes detenerme
   Rhena sacó la lengua y le dedicó un gesto burlón a su peluche. Luego, juntando valor, se aproximó lentamente hacia la extraña esfera, estirando poco a poco su brazo derecho con los dedos extendidos hacia el frente.
   Cuando su mano ya estaba a pocos centímetros, se detuvo vacilante. Respiró profundamente, concentró la mirada, y completó el recorrido. Primero las puntas de los dedos, y luego, poco a poco, el resto de la mano.
   Permaneció así por un momento, sin que nada ocurriera.
   De pronto, sintió como si le corriera electricidad desde la mano hacia el cuerpo. Retiró su brazo y se alejó unos cuantos pasos hacia atrás, sin dejar de observar la esfera, la cual empezaba deformarse y estirarse poco a poco, pasando a tomar la forma de un ovalo con extremos puntiagudos.
   Extrañas sombras comenzaron a surgir sin parar desde su interior, girando alrededor del área y cubriéndolo todo en tinieblas.
   Rhena estaba paralizada. Yacía sentada, incapaz de moverse por la conmoción. No podía entender lo que estaba sucediendo, pero entonces un pensamiento inundó su mente.
   <<Usa me protegerá, él acabará con los monstruos>>
   Y fue entonces que notó que ya no lo tenía en sus manos. Su pequeño amigo afelpado se encontraba en el suelo, cerca del origen del cual surgían los espectros. Debía de haberlo soltado inconscientemente cuando recibió la descarga.
   - ¡Usa!
   Dejando de lado el miedo y la incertidumbre, casi sin pensar, Rhena se incorporó y se lanzó a buscarlo, pero antes de que su mano lo levantara, una de las sombras que acababa de salir del misterioso vórtice se insertó en el cuerpo del peluche.
   Rhena lo levantó del suelo y vio como el color rosa que lo caracterizaba empezaba a desaparecer, dando lugar a un intenso color negro que se esparcía desde el centro hacia sus extremos.
   - Usa…
   El hilo de su voz era casi imperceptible, afectada por las lágrimas que empezaban a brotarle. Abrazó a su pequeño guardaespaldas con todas las fuerzas que le quedaban, mientras las gotas caían sobre él.
   - Llévame a casa…
   De repente, sus cuerpos empezaron a emitir una luz violeta, que poco a poco empezó a extenderse en todas direcciones como si de un campo de fuerza se tratara.
   Las sombras que eran alcanzadas por la luz rápidamente se alejaban y se perdían en el oscuro cielo nocturno, sin mirar atrás.
   Cuando alcanzó al vórtice, éste enloqueció, tomando las más variopintas formas imaginables mientras emitía un agudo chillido aturdidor, para luego estirarse y entrar en sí mismo, desapareciendo sin dejar rastro alguno, a excepción de un ligero efecto difuso en el aire del espacio que ocupaba, el cual también se disipó rápidamente.
   No quedó huella alguna de la escena caótica y apocalíptica que se había manifestado sólo segundos atrás, exceptuando por un peluche negro con forma de conejo, que descansaba en los brazos de una pequeña de 9 años y cuyos ojos brillaban con intensidad en la oscuridad.

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