Cap 44. Injusto.

Anexia: World of Superheroes.

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- ¡No!, no quiero tu ayuda -le repliqué incorporándome con las fuerzas que me quedaban. El lugar donde me encontraba lo veía borroso debido a la brecha que tenía en la cabeza, aún estaba consciente por lo que no era tan grave, sin embargo...
 
- No estés tan reacio, solo quiero ayudar -me explicó soltando una carcajada al finalizar su frase-. Sabes que me necesitas.
 
- Yo... No te necesito, puedo apañármelas por mí mismo -le comenté tocándome la brecha, cada vez mi máscara se manchaba más de rojo, impidiendo que pudiera observar por las lentes de cristal de la máscara por lo que tuve la obligación de quitármela y tirarla al suelo de este edificio que se encontraba flotando en el cielo de forma horizontal.
 
- Se te acaba el tiempo, Ker -me advirtió Doomdice desapareciendo como si fuera polvo, tras esto un pitido agudo invadió mis oídos haciendo que me pusiera de cuclillas tapándome las orejas por el terrible dolor que estaba experimentando. Finalmente, aquel dichoso sonido paró, yo suspiré del alivio pero mi felicidad no duró mucho cuando olí algo quemándose. Giré la cabeza hacia arriba y vi en la ventana a Elton mirándome con sus brazos hechos de magma.
 
- No quieres hacer esto -le dije desesperado al saber que estaba en las últimas y mis sentidos me fallaban.
 
- Sí, sí lo quiero hacer, tú y yo vamos a tener una gran charla -me explicó con una sonrisa maliciosa, de sus brazos le salía cada vez más humo, antes de que pudiese lanzarme ráfagas de magma fui astuto y potencié mis piernas saltando hacia la habitación que se encontraba a mi derecha. Tenía que huir o moriría. Mierda, mierda, mierda, mierda. Sentí que mis piernas me estaban doliendo por las heridas de cristales que me hice con anterioridad, las volví a potenciar al igual que la parte de mi cerebro y vista, no podía permitirme el lujo de desmayarme y dormir. Tenía que salir de este edificio a cualquier coste- Bluedice -me nombró Volcanux que saltó desde su posición hasta la habitación donde me encontraba antes de que escapara de su lava. No quise mirar hacia atrás y comencé a caminar con rapidez para recorrer los diferentes pasillos del edificio, era bastante lioso debido a que la infraestructura estaba boca abajo y estaba huyendo por mi vida desde el techo. Antes de que pudiese entrar a otra habitación una bola de magma tocó la pared que se encontraba al frente mía haciendo que se derritiera. Me giré atemorizado observando a mi enemigo- Te dije que íbamos a hablar. Dime, ¿QUIÉN MIERDA ERES?, ¿enserio ahora te vas a hacer la víctima después de todo lo que nos has hecho? Tus disculpas no son sinceras, tú nunca has sido sincero, ¿sabes cómo nos mirabas al principio a cada uno de nosotros? Con desprecio, cuando vi eso de ti, fingiendo que eras super guay, llevándote bien con los demás pero ocultando ese sentimiento de desprecio supe que no eras de fiar.
 
- Eso Ker, ¿quién eres? -me preguntó Doomdice que volvió a aparecer como si de un espectro se tratase, se encontraba sentado en los escombros de la habitación donde nos encontrábamos-. Creías que fingías a la perfección, pero... Parece que te equivocabas, ¿qué es lo que vas a hacer? Solo hay una solución, Ker.
 
- ¡NO! ¡No lo voy a hacer! -le exclamé a mi alter ego alterado por la situación.
 
- ¿A quién mierda le hablas? Estoy aquí -me preguntó enojado y desconcertado mi adversario al observa mi rara actitud. Al ver que había bajado su guardia salté hacia arriba, aprovechando que había un gran hueco que daba con el exterior. Bien, así conseguiría algo de tiempo. Comencé a caminar como podía por aquel edificio intentando no caerme a otras habitaciones o incluso al vacío, hasta que pisé un portal que apareció en el suelo de la nada, transportándome de nuevo al lugar donde se encontraba Elton. Me encontraba en el suelo... De nuevo, ya me estoy cansando de esto. Solo quiero que pare.
 
- Aún no he terminado de hablar. La forma en la que nos comandas y tomas decisiones es repugnante, juegas con nosotros, obligando a personas a trabajar o incluso ocultando información crucial a los compañeros, como a mí aquella vez en el orfanato. Y hablando de orfanatos, dime, ¿de verdad que solo fuiste una víctima?, ¿o esos niños te temían porque te comportabas mal con ellos? TÚ. CONTESTA -me gritaba enojado sin parar de señalarme. Yo no me atreví a contestar - Tsk. Y pensar que te defendí porque yo pasé una situación familiar... Me das asco, pero más me lo doy yo por haber ayudado a un ser como tú, ¿cómo puedes llamar a un niño de 6 años "huerfanito"? CUANDO TÚ HAS SIDO UN HUÉRFANO. La forma en la que trataste a Wolfan... Todos los rumores que hubieron de ti cuando te fuiste de la academia, dime, ¿eran ciertos?, Tobías es más amigo tuyo que mío, eso no me importa, el caso es que es tan buena gente que podría dar un falso testimonio con tal de encubrir a sus amigos... Lo sé por experiencia, así que dime, ¿esos rumores eran ciertos? CONTESTA -me volvió a ordenar Volcanux ahora más enfurecido que antes. Preferí callarme también en esta ocasión.
 
- Vaya, pues sí que tus compañeros se fijan mucho en ti. Ker, me necesitas, lo sabes -me explicaba Doomdice que se encontraba a mi izquierda sentado, observando con detenimiento el interrogatorio que me estaba haciendo-. No te queda mucho tiempo.
 
- ¡¿POR QUÉ NO ME CONTESTAS?! ¡DIME QUE ES MENTIRA O ALGO JODER! -gritaba Elton de la rabia convirtiendo sus puños en magma, soltando pequeñas gotas al suelo haciendo que éste se derritiese.
 
- Tic, tac, tic, tac -no paraba de repetir mi alter ego haciendo pausas entre palabra y palabra.
 
- Déjame ir, por favor… -le supliqué al ver que se me agotaban las fuerza y estaba bastante herido, sentía que el efecto de las partes de mi cuerpo que estaban potenciadas desaparecía poco a poco, volviendo mi vista borrosa a cada pocos segundos.
 
- Ker, me decepcionas, ¿qué pasó con el Bluedice agresivo? El que decía las cosas de forma directa para que doliesen, el que solo le importaba a sí mismo. ¿Dónde está ese Ker? -me preguntó Doomdice poniéndose de pie mirándome fijamente. A pesar de que llevaba una máscara supe que sentía desprecio hacia mi persona.
 
- ¿Dejarte ir? Claro, como te encanta irte de tus problemas, ¿verdad? Incluso de tu familia, dejando a Ethan y a tu madre solos, preocupados por tu desaparición, ¿sabes que tuve que cuidar de tu hermano junto con Marco? Ya que siempre estaba triste en el colegio, por lo que mi hermanito decidió quedar con él por las tardes y claro, yo les tuve que acompañar junto con Sara, todo para que se entretuviese y no pensara en tu pérdida. Y no solo ellos, nuestros compañeros de clase estaban preocupados e incluso algunos profesores. Tsk, no sé porqué eres tan popular, si solo eres un falso de mierda. Todo lo que viene de tu boca es mentira, incluso si me dices que lo de tu antigua familia es mentira me lo creería -me explicó acercándose poco a poco hacia mi posición, ahora ya había dejado de hablar.
 
- No te atrevas a decir nada de mi familia… -le recriminé incorporándome tras lo último que dijo. Todos los sucesos de aquel trágico día no eran mentira, mi hermana y mis padres no eran mentira, todas las acciones que he estado haciendo me han llevado hasta este lugar. No pienso negar su existencia, a ninguno de mi familia.
 
- Esa actitud me gusta más -opinó Doomdice al ver que me estaba poniendo serio-. Ahora solo tienes que hacer una cosa, matarlo.
 
- No... no lo voy a hacer -le respondí algo enojado y cansado, volví a potenciarme las partes de mi cuerpo necesarias para luchar y estar despierto. Me puse en posición de ataque.
 
- Ya veo, te importa más tu antigua familia que la que tienes ahora, yo estaba igual que tú hace años, hasta que comprendí que lo que tengo en el presente es muchísimo mejor. Pero tú, como bastardo que eres, menosprecias y dejas de lado a tu actual familia. Dudo que ames a Ethan como yo lo hago con Marco. Dime, ¿de verdad le quieres? ¡CONTESTA SI TE ATREVES! -me volvió a ordenar ese hijo de puta.
 
- ¿Sabes qué es lo mejor? -me preguntó Doomdice girando su cabeza para verme-. Que tiene razón.
 
- Si de verdad te importa lo que tienes en el presente y no en el pasado, dime, ¿por qué quieres ser un héroe? Contesta si te atreves -le recriminé devolviéndole su jugada. Volcanux gritó del enojo y corrió hacia mi dirección, iba a tirarme bolas de lava hasta que salté de nuevo hacia arriba rompiendo una de las ventanas del edificio, qué suerte estar en la planta que daba al exterior siempre. No quería pelear, seguro que aguantaría pocos minutos, rezaba constantemente de que Danny llamase a los demás y viniesen a ayudarme, o al profesor o que viniese Grey a mi rescate pero... No pasaba nada. Intenté huir pero tropecé con uno de los escombros de otro edificio que habían aterrizado en esta infraestructura, haciendo que cayese de nuevo a otra habitación desolada. Volvió aquel pitido agudo horrible hasta que cesó tras unos minutos, quería levantarme pero las fuerzas se me acababan, no tenía energías ni para mantener mi cuerpo potenciado. Estaba acabado.
 
- No está del todo perdido, aún puedes utilizar tus poder púrpura. Aún puedes convertirte en mí -me explicó Doomdice que volvió a aparecer de la nada.
 
- Yo no quiero convertirme otra vez en alguien como tú -le repliqué.
 
- Pues lo harás, ¿o acaso te has olvidado lo que aquel loco dijo de nuestro futuro? Te dije que yo soy tu futuro.
 
- Si la salvo... Nunca me convertiré en ti.
 
- Y tampoco te convertirás en mí si mueres aquí y ahora.
 
No podía debatir contra esa lógica aplastante, tenía un punto. Tenía que escapar o esconderme, todo hasta que se acabe esta interminable y dichosa prueba.
 
- Sobre piensas mucho las cosas, la única forma de sobrevivir es acabando con su vida y luego con la del resto de tus compañeros y profesor. Después, con el resto de los estudiantes y finalmente, iremos a por Light Layer -me explicó con entusiasmo mi alter ego.
 
- Estás loco -le respondí por su loco y estúpido plan.
 
- Tú estás loco, hablando con una persona que no existe que es un producto de tu imaginación debido a la herida que tienes en tu frente -me replicó. Hubo un silencio entre nosotros 2, no sabía que decirle además de que no quería que Elton me encontrase al hablar en voz alta-. ¿Cómo pudiste acabar así? Tu estado de enamoramiento me enferma, Ker, vuelve a ser el de antes.
 
- Lo siento por decepcionarte -le susurré cansado.
 
- Eso es lo de menos, nosotros estamos destinados a decepcionar a nuestros seres queridos. Tienes que dejar de ser buena persona, a las buenas personas solo les ocurren desgracias. Debes ser una mala persona para sobrevivir en este mundo. No te ciegues por el amor.
 
- Claro, pero quieres que me ciegue por la venganza, ¿correcto?
 
- Veo que lo estás pillando. Te estás conteniendo. Ker, ya no hay tiempo, decídete, ¿quieres mi ayuda? Sí o no.
 
- ¿Cómo que no hay tiempo? -le pregunté extrañado ante tal afirmación.
 
- Así que te escondías aquí, bastardo -dijo Volcanux mirándome desde arriba. Saltó hacia la habitación donde me encontraba, al aterrizar se acercó hacia mí y me agarró del traje por la parte de mi espalda, levantándome a la fuerza y tirándome fuera de esta especie de hoyo, rodando por el exterior de los edificios hasta que logré frenarme. Aún seguía tumbado en el suelo, ahora con más trozos de cristales pequeños incrustados alrededor de mi cuerpo. Pude ver que Volcanux saltó y volvió hacia arriba, estaba a pocos pasos de mí-. Estoy harto también de tu actitud y comentarios tóxicos. Todo está mal contigo, Ker, todo. ¿Por qué quieres ser un héroe si solo haces daño a los demás?
 
- Yo... Solo quiero ayudar -le respondí sin saber muy bien qué decir ante tal pregunta.
 
- ¡¿Ayudar?! ¡POR TU CULPA LA CLASE ESTÁ DIVIDIDA! Hay mal rollo entre nosotros, todo por tu culpa -me explicó enojado pisando con fuerza mi espalda con su pie derecho-. ¡BASTARDO! SÉ QUE TIENES AÚN FUERZAS. ¿Qué pasa? ¿Soy tan débil que no puedo ganarte? ¡CONTESTA!
 
- Para, esto es injusto, me haces daño -le supliqué entre lágrimas al sentir que su temperatura corporal de su pie aumentaba. Me lo merecía, por todos mis actos, lo sabía perfectamente pero estaba harto, esto es horrible, quiero que pare, por favor, que pare, ayuda, alguien, quién sea.
 
- Sé que te hago daño, por eso lo hago. Sé que puedes aguantar y escapar de todo esto, incluso si te envuelvo en magma podrás estar como una rosa con tu cuerpo potenciado. Tanto poder y lo desperdicias haciendo el mal. ¡ESO SÍ QUE ES INJUSTO! ¡¿Sabes lo que yo daría por tener otros poderes diferentes?! Voy a contestar a tu maldita pregunta de antes. No solo quiero convertirme en un superhéroe para demostrar que no soy un monstruo sino para ayudar a los demás, hacer el bien y sobre todo, para proteger a mis seres queridos. ¿Acaso lo puedes entender? -me preguntó apretando más fuerte mi espalda. Yo grité del dolor.
 
- Lo entiendo perfectamente pero torturándome no estás haciendo el bien -me atreví a contradecirle en mi estado actual.
 
- Sí, sí que lo estoy haciendo, te estoy explicando todo mi problema contigo para que entiendas todo el mal que has hecho desde que llegaste a la academia, incluso golpeándome. Tsk. Cómo me odié por haber sido golpeado por ti y por haber seguido tus ordenes, pero eso, ya no va a pasar, como te dije hace mucho -me explicó. Sentía que todo mi mundo se derrumbaba, estaba seguro que moriría en este lugar, en la puta academia de superhéroes, irónico.
 
- Aún no está nada perdido. Estoy aquí -me comentó Doomdice apareciendo delante mía, se agachó y estiró su mano hacia mí- Déjame ayudarte, soy tu única vía de escape -me explicó. Me alegraba oír esas palabras, no quería morir, quería verla no solo una vez más, sino muchas, las suficientes hasta que me cansara de siempre observarla. Alcé mi mano derecha para tocar su palma, antes de hacer contacto todo mi brazo derecho se convirtió en morado-. Acaba con su vida, no te preocupes, en estas simulaciones siempre suelen haber accidentes.
 
Sin embargo, antes de que pudiéramos unir nuestras manos, Elton dejó de hacer presión y quitó su pie de mi espalda. Este hecho hizo que me olvidase de mi alter ego y girase mi cabeza para verle.
 
- ¿Por qué no has acabado conmigo? -le pregunté extrañado y algo aliviado por esa decisión inesperada.
 
- No soy un asesino ni un monstruo, ya he hablado contigo de todo, ya te he dado tu merecido con la ayuda de mis compañeros. A partir de ahora cada uno seguirá su camino, hablaré con los demás para que te dejen en paz, aunque puede que no me hagan caso. Espero que hayas aprendido la lección. Con estos métodos parecidos a los que tú utilizas he hecho el bien. Dime, ¿cómo se siente cuando alguien juega con los mismos trucos sucios que tú utilizas? Ya no hace falta que me contestes, desgraciado. Avisaré a mis compañeros para que dejen de entretener al profesor y a tu mascota robot para que te lleven a la enfermería -me explicaba dándome la espalda. Tras hablar por los auriculares con sus compañeros, él estaba decidido a irse hasta que yo le interrumpí.
 
- ¿Por qué? -le volví a preguntar. Elton se dio la vuelta para verme una vez más.
 
- Porque a diferencia de ti, yo sí me preocupo por los demás, incluso por los insensibles y falsos como tú, yo tengo mis propios métodos y tú los tuyos, sin embargo, en una misión siempre haré lo correcto. Es algo que nunca comprenderías -me respondió saltando hacia atrás a un portal oscuro, dejándome tirado en aquel edificio abandonado. Estoy vivo. Lágrimas empezaron a recorrer mis mejillas ante tal milagro.
 
- Inusual, bueno, ahora solo falta que nuestro destino se cumpla -me comentó Doomdice que seguía en su misma posición.
 
- Yo nunca me convertiré en ti.
 
- Ya lo veremos -tras decir esas últimas palabras, se evaporizó. Escuché a lo lejos gritos de una voz familiar, la cual me alegré mucho de oír.
 
- ¡KER! -gritaba sin cesar Danny. Observé que Grey aterrizó delante mía, estaba de una pieza, supongo que nadie le había derrotado aún.
 
- ¡¿BLUEDY?! ¡¿QUIÉN TE HA HECHO ESTO?! -me preguntó alterado aquel robot, convirtiendo sus brazos en dos armas láseres y sus ojos se volvieron de color rojo-. Tú, ¡¿has sido tú?!
 
- ¡Acabo de llegar! -respondió asustado Green Twister levantando sus manos.
 
- Tranquilo Grey, solo llévame a la cama... -le comenté para que dejara en paz a mi mejor amigo. Entre los dos me sostuvieron y me levantaron del suelo.
 
- ¡¿Pero quién te ha hecho esto?! ¡Estás fatal! -me preguntó asustado Danny al verme tan demacrado y con mini cristales por casi todo el cuerpo.
 
- No lo pude ver bien... Me pilló de sorpresa -mentí. Pude ver que la ilusión terminó, estábamos de nuevo en el gimnasio. Mr. Goldren corrió hacia mi asustado al ver la brecha de mi cabeza y toda la sangre que estaba por mi nuevo traje. Iba a decir algo pero me desmayé tras que mis poderes dejasen de funcionar por mi agotamiento.
 
Me desperté en una sala que me resultaba muy familiar, estaba en una camilla, esto no era ni de coña la Academia Heaven. Me percaté de que no tenía mi traje y de que mis brazos tenían vendas, además de que mi vestimenta era una bata verde de hospital. Luego, tras observar mi habitación me percaté que todo era... Verdoso. El suelo era blanquecino y el techo de metal con líneas verdes de energía, todos los adornos eran variantes de este color pero más claros. Esto solo podía significar una cosa, que me encontraba en el hospital donde trabaja mi madre, "Solar Hospital". No sabía porqué estaba en este lugar si este edificio se encuentra bastante lejos de mi academia. Ante mis mil y una dudas, la puerta de mi habitación se abrió, era mi madre que llevaba su uniforme de trabajo, al verme despierto sonrió y suspiró del alivio.
 
- Algún día me vas a dar un susto de muerte si tienes heridas como las que tenías -me explicó con algo de humor sentándose en mi camilla y agarrando mi mano con suavidad y cariño-. ¿Cómo te encuentras, cielo?
 
- Estoy bien mamá, pero... ¿Qué hago aquí? -le pregunté algo desconcertado.
 
- Verás, tus heridas eran bastante graves ya que varios de los cristales que tenías se habían incrustado dentro de tu piel, por lo que la enfermería de tu academia no podía hacer nada para curar esas heridas. Mybe, al enterarse de tu estado, llamó a El Renacido que se encontraba en este hospital por lo que decidió traerte aquí para que te curase y bueno, la casualidad de la vida te ha traído a mis brazos para que te cuide como cuando te enfermabas -me explicó Marissa con tranquilidad.
 
- Así que, ¿ya estoy bien? y si es así... ¿Por qué las vendas?
 
- Varias de mis compañeras han tenido que extraerte los mini cristales que tenías, El Renacido aún no te ha curado, vendrá en unos minutos, está atendiendo a pacientes aún más graves que tú -hizo una pequeña pausa para proseguir- Ker... ¿Todo va bien en clase? Mybe me ha contado que estas heridas las has hecho en clase, hay indicios de pelea...
 
- Todo está bien, no te preocupes, sé arreglármelas yo solo -le respondí rápidamente para que no hiciese más preguntas incómodas y para que se tranquilizara. Ella me agarró con más fuerza mi brazo.
 
- Sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad? A pesar de todas nuestras discusiones, siempre estaré allí para ti, te quiero mucho.
 
- Lo sé, siempre me dices lo mismo, qué pesada... -le dije de forma burlona haciendo que se riera y me diese un pequeño golpe en mi hombro.
 
- Veo que estás perfectamente como para que digas esas cosas tan feas de tu madre. Voy a hablar con mis compañeras para ver si ese tal Renacido puede venir ya hasta aquí.
 
Una vez que mi madre se fue, comencé a pensar en lo que Elton me dijo: "te importa más tu antigua familia que la que tienes ahora". Esa frase no paraba de rondar por mis pensamientos, al tocarme la cabeza noté que también tenía una venda en ese lugar. Bueno, eso era lo de menos, la batalla que he tenido con Elton... No sé cómo tomármelo, casi acepto la ayuda de Doomdice, ¿qué hubiese pasado si hubiera seguido? Tenía miedo de pensarlo. "Porque a diferencia de ti, yo sí me preocupo por los demás". Yo también me preocupo por los demás, Doris y... Ethan, Marissa, Danny, todos mis seres queridos. Sí, yo lo hago, ellos son importantes en mi vida. "Tu estado de enamoramiento me enferma, Ker, vuelve a ser el de antes". ¿Tanto he cambiado? Yo me siento igual, no, miento. ¿Cómo tengo que actuar? No lo sé... No lo sé.

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