Cap 46. Conflicto.

Hero's Destiny: Hope of Darkness.

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Hoy ya era mi último día de castigo, tendría que despedirme esta tarde de mis nuevos compañeros. Menos mal que acababa esta tortura, eso de tener casi 12 horas en total de clases en un solo día es agotador. Me acordé de que tengo que ir nada más llegar al despacho de Mybe, no me apetecía para nada ir, sobre todo porque vería de nuevo a Elton y ahora mismo, no quiero saber nada de él. Suspiré del cansancio que me estaba dando ahora mismo. Estaba preparado, solamente me faltaba esperar a que Marissa despertase a Ethan, una vez que lo hizo, se vistió y agarró su mochila. Iba a abrir la puerta y le alcé mi mano para que me la cogiera para irnos juntos a su colegio, no obstante, pasó de largo y él mismo abrió la puerta:
 
- Sé ir solo, adiós.
 
- Hijo, ¿ha pasado algo entre los 2? -me preguntó mi madre desconcertada ante la actitud de su hijo menor.
 
- Ayer discutimos, pero no te preocupes, se le pasará -le respondí algo inseguro. Espero que se le pase pronto... No quiero tener peleas con miembros de mi familia a 3 días de mi cumpleaños. Una vez que llegué a la Academia Heaven, tras cruzar por la puerta principal que daba al campus todo se distorsionó y desapareció, me encontraba en un callejón sin salida. ¡¿Qué mierda?!
 
- ¿Qué le contaste a mi padre? -me preguntó Edward que se encontraba detrás mía, obstaculizando mi única salida. Yo me giré algo nervioso para verle, estaba bastante enojado, estaba apretando sus puños. Se acercaba lentamente hacia mi posición. Mierda, otra vez no. ¿Por qué siempre es así?
 
- La verdad -respondí intentando parecer estable. No quiero pelear, ahora no, tengo que ir al despacho de mi tutor para el sermón que nos va a dar tanto a mí como a Volcanux. Tampoco quiero hacer daño a otro compañero, estoy harto de hacer sufrir a la gente de mi alrededor-. Edward, tranquilízate, no le conté todo. Déjame salir, por favor.
 
- Aun así esa actitud es muy rastrera incluso de tu parte, si tenemos un problema entre los 2, los solucionamos entre nosotros. Ker, me caías bien a pesar de que habían cosas que no me convencían de ti, incluso pensaba dejarte de molestar debido a que Elton nos ordenó hacerlo, aunque yo lo hacía porque el me convenció, sin embargo, esto ha sido la gota que ha colmado el vaso -me explicaba dejando de caminar para estar parado a pocos metros de mí. Intentaba decirle que fue un error, que su padre nos oyó, que no se lo comenté a posta, pero no me salían las palabras. Observé cómo el lugar donde nos encontrábamos se empezaba a distorsionar y a cambiar de distintas formas. ¿En serio voy a tener que pelear? Dejadme en paz. ¿Qué haría Candace ante esta situación? Los héroes no pelean entre ellos a no ser que la vida de uno de ellos esté en juego. Mi hermana se defendería sin hacerle daño o incluso le convencería para que dejase de atacar. Eso es lo que haré.
 
- Edward, yo nunca te he hecho daño, nunca me he metido contigo. Sí, ha pasado lo de tu padre pero entiéndelo, me estabas acosando y quería que parase. ¿Por qué te metes conmigo?, ¿no es más fácil dejarme y seguir cada uno por su lado?
 
- Ker, el único que ha tenido rumores de ser un villano eres tú. Entiende que desconfíe a pesar de que Tobías, tu amigo, lo ha desmentido. Cada acción que haces me da más la razón sobre lo que pienso acerca de ti.
 
- Pero yo no soy un villano. Además, ¿qué crees que pensará tu padre si se entera de lo que estás haciendo ahora mismo?
 
- ¡¿Se lo vas a contar cobarde de mierda?!
 
- No sé, ¿debería? Me estoy cansando de todo esto, solo me quiero ir, déjame y... -no pude acabar con mi frase ya que observaba que los edificios se distorsionaban creando una especie de "bug" que parecía que se estaban deformando, sus poderes estaban descontrolados. Tengo que pararle aquí y ahora. Me potencié mis piernas y brazos. Candace le haría el menor daño posible, entonces no le tengo que dar un puñetazo en la nariz, con una bofetada creo que está bien. Gracias a mi super velocidad llegué hacia mi rival y cuando le di, se distorsionó y desapareció.
 
- Has caído en mi trampa -me comentó el verdadero Edward volviéndose visible al frente mía, mirándome con una sonrisa malévola por haber triunfado. Noté como el suelo tembló, sin darme cuenta, me estaba elevando a más de 20 metros ya que una columna circular se levantó y elevó en donde yo estaba posicionado. Una vez que tenía a la vista todo Eustópolis, la columna desapareció.
 
- ¡NO ME JODAS! -grité desesperado mientras caía al vacío, para colmo, la ciudad se distorsionó a un vacío el cual no tenía fondo. Mierda. MIERDA. MIERDA. ¿Cómo voy a saber cuándo aterrizar en el momento justo si no veo el suelo? No quiero morir, ¿por qué? ¡ESTOY HARTO! Mi vida está en juego, tengo que sobrevivir, no voy a morir cuando me queda tan poco para mi cumpleaños, ni de broma. Potencié todo mi cuerpo a un color púrpura, agarré mis rodillas y al estar en una posición bola hice que la velocidad de caída aumentase. Iba tan rápido y contenía tanto poder que cuando aterricé creé una onda expansiva de partículas moradas que hizo que las ilusiones desaparecieran y que Edward cayera al suelo lastimado. Me percaté de que yo estaba vivo. No pude evitar soltar una carcajada por esta buena noticia. Me incorporé, estaba aún en el mismo callejón de antes. Recordé a aquel bastardo que ha intentado convertirme en papilla. Me giré. Estaba ahí, en el suelo, tumbado boca arriba, soltaba quejidos por el impacto contra el suelo. Mi cuerpo se movía solo. Agarré su uniforme de la parte de su cuello y lo alcé a una altura para que me viese, con mi brazo izquierdo potenciado, esperaba golpearle en la cara- En esta semana, tanto tú como tus compañeros me habéis intentado matar, fundir, hacer que los demás me odiasen, difundir mentiras sobre mí por las redes sociales y ahora, casi intentas hacerme papilla -le comencé a explicar enojado. Mi adversario intentaba crear ilusiones, pero yo apreté la zona donde le tenía atrapado impidiendo que utilizase sus poderes por el dolor- ¿Sabes? Es verdad que puede que no sea un superhéroe pero tú tampoco lo eres, si consideras que soy un villano, tú, por tus acciones, eres igual que yo -tras terminar, le solté. Mi hermana nunca pelearía contra una persona que ha perdido y no puede defenderse. Además, ya no quiero hacer daño a nadie más. Me dispuse a irme, cogí mi mochila que se encontraba en el suelo, me la puse. Antes de ir a la Academia Heaven me despedí de él-. Adiós, Edward.
 
Menos mal que el callejón no estaba tan lejos de la academia de verdad, sin embargo, eso no me impidió llegar tarde por la culpa de mi encuentro con el Ilusionysta. Subí a la tercera planta y llamé al despacho del director.
 
- Ya era hora tardosín, te estábamos esperando desde hace 10 minutos -me "saludó" Mybe sentado en su silla. Me fijé que Elton estaba mirando a otra dirección para no verme.
 
- Tsk. Ni para llegar puntual eres bueno... -susurró en voz alta solo para que yo le oyese. Me senté en el único asiento libre ignorando ese comentario, no quiero más conflictos por hoy.
 
- Tienes polvo en tu uniforme, en tu cara y en todas partes. ¿Dónde has estado para llegar tarde a mi despacho? -me preguntó con su tono indiferente, pero se le notaba un tono de preocupación.
 
- Me han entretenido por el camino, pero ya estoy aquí, Mybe -le respondí sin entrar en detalles. No quiero decirle que 2 alumnos de su academia han peleado entre sí en un callejón de esta ciudad de forma ilegal.
 
- Ya veo, bueno, voy a al grano. Os he llamado por vuestra conducta de ayer, por vuestra pelea agresiva en una clase. Elton, dejaste sin utilidad el nuevo traje de Ker y casi le quemas. Y tú, Ker, tú también tienes culpa, es verdad que no le atacaste y no has hecho nada pero no me lo dijiste antes, cuando ocurren conflictos así de grabes me debéis de avisar lo antes posible. Sin embargo, Volcanux, eres el principal responsable de todo, he estado hablando con ciertos pajaritos y parece que habéis hecho un grupo solo para hacer la vida imposible a vuestro compañero, grupo que al parecer está liderado por ti, incluso me han contado que les obligaste a seguirte. ¿Me puedes explicar ahora por qué hiciste todo eso? Antes de que tome una decisión -explicó seriamente Mybe a los dos pero sobre todo a mi compañero que tragó saliva por el miedo que estaba pasando ahora mismo.
 
- Y-Yo... -no pudo acabar su frase ya que le tenía acorralado. Por una parte, me alegraba que todo lo malo que me hizo le estuviese pasando factura pero por el otro, sabía que se comportó así debido a que... Me estaba imitando e hizo darme cuenta de mi mala conducta durante estos meses, a su manera. Mi hermana siempre tuvo un gran sentido de justicia, incluso para defender a unas pequeñas hormigas de ser pisadas en nuestra casa de verano, le encantaba la vida. Elton me salvó aquella vez en el Orfanato Shufle. Suspiré, hoy daré un paso para demostrar que puedo ser buena persona.
 
- Lo hizo para que me diese cuenta de mis actos, aunque parezca mentira no lo hizo con mala intención solo me quiso abrir mis ojos... A su manera, imitándome. Mybe, me he comportado mal en estos meses con mis compañeros, no he sido sincero del todo y Elton lo notó, cosa que le enojaba sobre todo en las misiones y cuando me fui sin dar señales de vida, surgiendo todos esos rumores... Solo le hice desconfiar y enojar más. Cuando volví y me comportaba de otra manera, omitiendo lo de la semana, quiso demostrarme que han estado preocupados por mí y que traicioné su confianza al no decirles nada antes, por eso, me he ganado varios enemigos entre la clase, todo por mi culpa. No estoy justificando todo lo que me han hecho pero solo quiero que lo comprendas, yo lo he hecho y me ha ayudado, podría haberlo hecho de otra manera pero... Le perdono. Elton, te perdono -le expliqué para finalizar mirando a mi compañero a los ojos, estaba alucinando por todo lo que le comenté a nuestro tutor, bueno, yo estaría igual.
 
- S-Sí, yo lo hice por eso. Me he comportado como un idiota... Lo siento -se disculpó reaccionando rápido al darse cuenta de que le estaba haciendo un gran favor. Nuestro profesor solo suspiró.
 
- Me he enterado más o menos de tu explicación, madre mía lo complicado que son los adolescentes. Si entre vosotros dos está todo bien, no creo que haya ningún problema. Sin embargo, Elton, no puedo dejar que te vayas de rositas, tus acciones tienen consecuencias -comenzó a explicar Mybe. Sentimos una tensión en el aire que nos impedía respirar correctamente.
 
- ¿Me va a expulsar? -le preguntó fingiendo estar calmado pero se le veía claramente que estaba muy preocupado, temblaba del miedo por aquella terrible idea.
 
- No, no te voy a expulsar de la academia, sin embargo, por tu actitud y para demostrar a los demás compañeros vuestros que lo que tú y tu grupo hicisteis está mal, estarás expulsado por una semana, por lo que no podrás asistir al "Torneo del Prestigio" que se celebra este miércoles. Puedes recuperar las clases yendo a las clases de por la tarde, Ker te puede hablar sobre ello. Ahora, os podéis ir -nos explicó Mybe algo agotado por esta delicada situación. Elton solo afirmó con la cabeza, estaba menos tenso que antes. Antes de que pudiéramos irnos, nuestro profesor nos paró-. Elton, tu expulsión comienza el lunes, quiero que vayas hoy a clase, además de que quiero que sepas algo. No te he expulsado de la academia gracias a Ker, espero que sepas qué hacer.
 
- Gracias, profesor -le agradeció cerrando la puerta de su despacho. Nos quedamos en silencio sin atrevernos a mirarnos por lo que decidí ir a clase, Volcanux me seguía a pocos metros detrás mía. Antes de abrir la puerta de nuestro salón, Elton me detuvo-. Gracias.
 
- Espero que con este acto que he hecho te des cuenta de que voy a cambiar, para bien -le expliqué seriamente y le solté una sonrisa entristecida. Él solo se quedó callado.
 
- Bueno, abre la puerta que nos pondrán falta, bastardo -cambió el tema de conversación. Yo le hice caso. Todos se sorprendieron al vernos pasar, el ambiente se volvió tenso y para romperlo, Tobías hizo un chiste que no me hizo gracia:
 
- Sabía que el "Kerton" sería canon.
 
Observé algunas sonrisas por el comentario, lo único bueno de esa broma fue que ese aire incómodo desapareció. Los graciosos de clase son muy importantes. Tras acabar la primera asignatura, Elton le explicó a su grupo que estaba expulsado cosa que les sorprendió a todos. Leo, Wolfan, Tobías y Jia se acercaron a mi pupitre.
 
- Al final no voy a tener que hacer nada contra Elton -me comentó mi compañero peludo mirando detenidamente a nuestro compañero de fuego.
 
- Un problema menos -comentó Leo algo aliviado al ver que ahora estaré mejor la semana que viene.
 
- Aun no cantes victoria, está el resto de la clase -le dijo Wolfan serio.
 
- Pues estaremos aquí para protegerte -añadió Danny que estaba al lado mío en su propio pupitre.
 
- Ker, ¡cuenta conmigo! -me dijo Jia dando brincos de la emoción.
 
- Gracias chicos, pero no estaréis siempre ahí para protegerme... He tenido un enfrentamiento esta mañana con alguien pero no os preocupéis, estoy bien, sé defenderme solo -les expliqué.
 
- Adivino, te has peleado con Edward -teorizó Wolfan. Yo me quedé sorprendido, él solo alzó sus brazos-. Olí tu aroma en él, además de que su uniforme estaba manchado al igual que el tuyo.
 
- No os preocupéis, yo también sé hacer magia, puedo defenderos -bromeó Gryn Syld.
 
- Espera, ¿por qué os habéis peleado? -me preguntó confuso Fire Emotion.
 
- Su padre se enteró de lo que me hacía, le regañó y parece que lo pagó conmigo -le expliqué mirando al nombrado.
 
- Y yo que creía que era el más maduro de todos nosotros... -opinó entristecido mi mejor amigo.
 
- Pues ahora, nosotros te acompañaremos tanto a tu casa como a la academia -explicó Wolfan decidido. Los demás asintieron.
 
- Creo que es excesivo... -comenté inseguro del plan.
 
- Excesivo ha sido cómo se han comportado los demás contigo -comentó Leo enojado. Mis amigos planeaban cuándo y quiénes me acompañarían hasta la academia y a mi casa. La verdad, no tengo palabras para expresar todo mi agradecimiento. Hay personas que se preocupan por mí. No les pienso defraudar.
 
- Convirtámonos en los mejores héroes -les dije decidido levantándome de mi asiento. Todos me miraron asombrados por lo que les había comentado.
 
- ¡Claro! ¡Los héroes ayudan las personas! -exclamó a mi favor Danny levantándose también de su asiento. Todos afirmaron con su cabeza.
 
Finalmente, llegó el receso. Me encontraba al lado de Wolfan, éste me estaba llevando con su nuevo grupo de amigos antropomorfos. La verdad, desde nuestro primer encuentro no tenía mucha ilusión de verlos de nuevo. No obstante, a mi amigo se le veía muy ilusionado, incluso su cola giraba de la emoción. Nos dirigimos al lugar donde los vi por primera vez, estaban sentados haciendo un círculo. Cuando me vieron, todos se levantaron con pocos aires de amistad.
 
- ¿Wolfan?, ¿qué hace él aquí? -le preguntó aquel tigre albino que intimidaba.
 
- Chicos, tranquilizaos, lo he traído para presentároslo debidamente, ya no estamos peleados, hemos solucionado nuestras diferencias y quiero que le conozcáis. Es mi amigo -les explicó. No muy seguros me miraron, luego observaron a su líder y por último me dieron un vistazo de arriba de abajo. El tigre albino se dirigió hacia mí, se puso a pocos centímetros de mí.
 
- Si ahora eres amigo de nuestro líder y todo va bien... -hizo una pausa aquella bestia albina- ¡Bienvenido seas! -Me felicitó dándome un gran abrazo que me elevó del suelo, me estaba ahogando. Todos se tranquilizaron y se reían por lo que su amigo me estaba haciendo, al dejarme en el suelo, puso su mano sobre mi hombro-. Los amigos de Wolfan son nuestros amigos. Perdona por aquella vez que estaba a la defensiva, pero me preocupo por lo que son importantes para mí.
 
- No te preocupes, lo entiendo -le comenté con una sonrisa. Me alegro de las nuevas amistades que tenía mi compañero lobo, todos eran muy simpáticos. Me senté en un hueco que me hicieron en el círculo al lado de mi compañero de clases. Nunca había estado rodeado de tantos de estos seres por lo que se me hacía un momento único-. Es increíble veros todos aquí, siendo aspirantes de superhéroes.
 
- ¿A qué sí? Yo tampoco me lo creo y eso que estoy aquí -comentó una persona cuyo cuerpo se componía de rayas horizontales de colores blanco y negro, además de un cabello albino con mechas negras. Tenía heterocromía, el iris de su ojo izquierdo era marrón mientras el otro era blanco.
 
- Todo se lo debemos a nuestro querido Wolfan -añadió el tigre albino agarrando del hombro al nombrado para traerlo consigo mientras reía. Ahora que me fijaba más en él, todo su cuerpo estaba recubierto de pelo blanquecino con varias manchas grisáceas visibles en sus manos, cuello y cara. Supongo que en el resto de su cuerpo los tendrá también. Sus colmillos eran notorios, sus ojos eran amarillentos y su cabello corto del mismo color de las manchas. A pesar de que estaba sentado aún intimidaba debido a su gran musculatura y estatura.
 
- No es para tanto, Dan... -dijo mi compañero apartándose de él con delicadeza-. Todos vosotros estáis aquí porque queréis ser superhéroes, yo solamente os di un empujón para animaros a serlo. El resto del trabajo lo hicisteis vosotros.
 
- Es un santo -bromeó el alumno que parecía una cebra.
 
- Pero eso no quita el trabajo duro que tuviste que pasar para entrar hasta aquí... -dijo otra persona que parecía un canguro, por su cola enorme que le salía de su parte trasera y de sus características orejas que le sobresalían del pelo, además de que me percaté de que en vez de andar, esta persona da brincos. Retomé la conversación, es cierto, Wolfan tuvo que hacer el mismo examen que yo para entrar a esta academia o a cualquier otra. Me entró curiosidad y no pude evitarle preguntar:
 
- ¿Tuviste muchos problemas para hacer la prueba de acceso?
 
- Por parte de los instructores no, tuve la suerte que en el lugar donde me tocó hacerlo respetaban a los de mi clase, sin embargo, en las pruebas de trabajo en equipo tuve muchos problemas, me ignoraban o incluso no me hacían caso. No sé ni cómo logré pasar -me explicaba algo apenado al recordar aquel momento.
 
- Pero pasaste, eso es lo importante -le animó Dan dándole una fuerte palmada en su espalda que hasta a mí me dolió-. Arriba esos ánimos.
 
- ¿Y vosotros? -les pregunté al resto del grupo.
 
- Pues como solamente éramos antropomorfos, no tuvimos ningún problema a la hora de trabajar en equipo. Además de que los instructores se comportaron y nos animaban, no sé si lo hacían para verse "cool" ante la sociedad o fingían para que nadie les llamase racistas, al caso, no tuvimos el problema de nuestro líder -me explicó el tigre albino.
 
- Lo bueno es que la sociedad nos ha aceptado gracias a Wolfan, ya nadie nos mira raro cuando pasamos por las calles que no sean de nuestro distrito -comentó una chica que parecía ser de la misma especie que la de mi compañero. Tenía las orejas puntiagudas, se le notaban los colmillos, teniendo ojos rosas y un pelo blanquecino que le llegaba hasta los hombros. El comentario lo hico con una dulce sonrisa mirando fijamente al nombrado.
 
- Sí, yo me sentía muy acosado -añadió la cebra.
 
- Bueno, no nos han aceptado del todo -comentó el canguro.
 
- Ni somos aceptados por los de nuestra especie -agregó Wolfan serio pero con cierto aire de tristeza. Recordé aquel día en la que varios de su especie casi le mataban a golpes. Le iba a dejar morir, le iba a dejar morir...
 
- A ver, que Wolfan nos haya hecho ahora más populares no significa que de la noche a la mañana ya no tengamos "hate" por parte de los humanos o los de nuestra especie por querer ser algo que no es "digno" para ellos. Sin ofender, Bluedice -explicó con lógica otra persona que parecía una especie de serpiente, debido a las escamas azules que tenía en todo su cuerpo y porque cuando terminó enseñó su lengua larga haciendo el sonido de "s" tan característico de esos reptiles.
 
- No te preocupes, no me ofende en lo absoluto -le respondí amablemente.
 
- Bueno, estamos suponiendo que Bluedice nos aprecia pero que puede que sea un psicópata que nos odia internamente y nos quiera matar a todos -bromeó la cebra. Lo peor es que no estaba tan mal encaminado pero, ya no era así.
 
- Tranquilo, mi madre me enseñó desde pequeño a respetar a todas las personas, independientemente de su raza o sexo -le expliqué entre risas casi fingidas para que no notasen que me puso nervioso aquel comentario.
 
- Pues ojalá que el resto de las personas tengan una madre como tú -opinó el canguro bastante serio.
 
- No os lo he comentado antes, pero gracias a Ker conseguí tener la fama que tengo hoy en día, además de que sin su ayuda seguramente no estaríais aquí. El ayudó a la causa -les explicó Wolfan mientras me miraba con una expresión de admiración. Todos se quedaron en silencio por unos segundos y me empezaron a aplaudir y a silbar.
 
- Madre mía con el "Azulado" es toda una caja de sorpresas -comentó con emoción Dan.
 
- Qué héroe -bromeó la cebra.
 
- ¿Azulado? -les pregunté algo desconcertado por el nuevo apodo que me habían puesto.
 
- Por tus ojos azules -comentó la loba señalando sus ojos.
 
- Nadie pensaría que seas Bluedice con tus Blueyes -comentó con humor de nuevo la persona de rayas horizontales. Yo me reí con su comentario, he encontrado el rival de Tobías.
 
- ¿Y cómo te ayudó exactamente? -le preguntó intrigado otra persona que parecía un perro, ya que tenía las orejas sobresalientes de su pelo castaño caídas y se veía bastante dócil.
 
- Me consiguió una entrevista para que hablara sobre el incidente del Festival de Septiembre el cual estuve involucrado -le respondió con una sonrisa mi compañero- Haciendo que fuese famoso -terminó con su explicación. Aún recuerdo aquella horda de fans que estaban en la academia y en la clase, qué malos recuerdos.
 
- Nunca te lo he preguntado pero, ¿cómo es lidiar con la fama? -le pregunté interesado aquella serpiente.
 
- Tiene cosas buenas y malas. Aunque he dejado las redes por un tiempo para poder tener una vida más normal -le contestó con otra sonrisa aunque yo sabía que su experiencia con la fama era igual o incluso peor que mi experiencia. Claro, si yo fui el causante de aquello...
 
- Lidiar con la fama es duro... -comentó la cebra pareciendo que también tuviese importancia.
 
- ¿Pero cuando tú has sido famoso, Emer? -le preguntó entre risas Dan.
 
- En mis sueños -le contestó la cebra con tono nostálgico. Se me pasaron los minutos volando, ya era hora de irnos a clase. La verdad, me encantan los nuevos amigos de Wolfan, me tengo que juntar más con ellos. Ahora nos tocaba "Precaución de Habilidades" con nuestra profesora Mobeen en el gimnasio de la primera planta. A su alrededor estaban los carritos metálicos que contenían tanto las lanzas, pistolas y escudos de energía. Cuando estuvimos listos, comenzó con su charla:
 
- Como sabéis, ya en diciembre volverán las prácticas en las comisarías. Sin embargo, no las vamos a hacer en nuestra clase, os dije al principio de curso que estas prácticas las ibais a hacer en la clase de "Habilidades en Uso" con vuestro tutor, Mybe. Sin embargo, las tuvimos que cambiar a las nuestras debido a que vuestro tutor prefirió prepararos para el torneo de la semana que viene con las misiones en conjunto con las distintas academias además de diversas pruebas con Elizabeth. No obstante, como vuestra visita a la comisaría comienza a principios del mes que viene, después del torneo, las podréis hacer con Mybe, ahora ya sí. Mientras tanto, conmigo seguiremos recordando cómo se utilizaban las armas y continuaremos con los ejercicios de defensa personal.
 
Cada uno de nosotros agarró el arma que preferimos, yo volví a escoger mi queridísimo escudo. Nos dividimos en 2 grupos de 10 personas. Obviamente, los que estaban en mi grupo estaban los que me apoyaban, entre ellos se encontraban: Danny, Leo, Tobías, Wolfan, Jia, Ian, Faris, George y Zac, quién era Paralyzed. Cada grupo nos pusimos en una mitad del gimnasio, del suelo un muro de energía azul se elevó, separando la clase. Nuestra profesora nos explicó a continuación que haríamos entre los grupos, otros mini equipos compuesto por 5 personas. Con la tontería me quedé con Zac, Ian, Faris y George. El objetivo de esta actividad consistía en un juego muy parecido a los de la clase de Mr. Goldren, atrapar la bandera. Sin usar nuestras habilidades, solamente con las armas de energía tendríamos que atrapar la bandera y llevarla hasta nuestro terreno. El gimnasio cambió a un bosque paradisíaco, estaba compuesto de palmeras llenas de cocos, suelo algo rocoso y arenoso, parecía que estuviéramos en una isla con mucha vegetación. Observé a mi izquierda, se contemplaba perfectamente el muro que nos dividía con el otro equipo. Mobeen nos dio 5 minutos para que hiciésemos alguna estrategia. Reuní a mis compañeros y formamos un círculo para debatir.
 
- Yo creo que los que tienen escudo deberían quedarse a defender -opinó Ian.
 
- Los que tienen lanzas podrían atacar y conseguir la bandera -añadió Faris algo dudosa.
 
- Yo opino que en vez de lanzas que sean los que llevan pistolas -comentó George. Al ver que no se decidían decidí hablar:
 
- Chicos, vamos a pensar. Tanto yo como Ian tenemos escudos de energía, útiles para defender por lo que nos quedaremos aquí. George, sé que has dicho lo de las pistolas porque te encanta atacar, pero recuerda que solamente tú tienes una pistola, tanto Zac como Faris tienen lanzas. Siguiendo con el plan de mi compañera, tú, George, te esconderás y ocultarás tu arma, serás el encargado de robar la bandera del equipo rival -les expliqué el plan, todos asintieron. Cuando Mobeen nos dio la señal de empezar con su silbato, nos pusimos en marcha. Pasaron varios minutos hasta que avistamos a nuestros 2 rivales, se trataban de Wolfan y Tobías, llevaban sus pistolas y no dudaron en atacarnos. Ian y yo nos pusimos juntos, apoyando nuestros hombros conjuntamente y nos cubrimos con nuestros escudos.
 
- ¿Qué hacemos? ¡Se están acercando! -exclamaba mi compañero ya cansado de aguantar los disparos de nuestros adversarios. Me fijé que corrían en línea recta, estaban muy seguros de que conseguirían la bandera.
 
- Apunta a la muñeca que sujeta el arma. Vamos a lanzarles los escudos -le comenté decidido y serio.
 
- ¡¿Cómo?! -me preguntó confuso y alterado.
 
- Sólo imítame -le dije serio. Me aparté de él y corrí intentando rodear a mi contrincante de mi lado izquierda, que se trataba de Tobías, haciendo que siguiese en línea recta. Mi compañero me imitó pero por el otro lado, dejando vía libre a su contrincante, Wolfan. Nuestros adversarios se miraron extrañados pero siguieron corriendo en línea recta hasta estar a pocos metros de la bandera, entonces, le tiré mi escudo el cual lo minimicé para darle en la muñeca correctamente. Tobías tiró su arma adolorido. Ian consiguió tirar el escudo logrando dar en el hombro que sujetaba su arma, Wolfan tiró también su pistola adolorido.
 
- ¡¿Acaso eso es legal?! -se quejó Tobías al ver nuestra estrategia. Ian y yo nos miramos, sabía qué teníamos que hacer. Corrimos hacia ellos, los cuales se apartaron para atrás intentando huir dejando sus armas atrás. Sin embargo, nuestro compañero lobo dio un paso hacia delante y se puso en posición de ataque.
 
- Yo me encargo de ellos, tú coge la bandera -le ordenó a Gryn Syld.
 
- Fue un placer conocerte -se despidió corriendo hacia el lado derecho para rodearnos. Lo siento, pero no te voy a dejar que te salgas con la tuya, amigo. Iba a ir hacia su dirección pero rápidamente Wolfan se puso entre él y nosotros.
 
- No os vais a mover de aquí -nos amenazó. Me estaba encantado lo intenso de esta situación.
 
- Wolfan, somos 2 contra uno, vas a perder -le dije para que entrara en razón. Mobeen nos ha enseñado muy bien artes marciales, le íbamos a ganar muy fácilmente.
 
- Lo sé, pero al menos conseguiré algo de tiempo -nada más decir eso último saltó hacia nosotros y nos agarró del pecho con sus brazos, tirándonos al suelo, haciendo presión para que no nos pudiéramos levantar. Mierda, qué buena jugada. Observé cómo Tobías había llegado hasta la zona de la bandera y cómo sujetaba aquel objeto como si fuera un trofeo.
 
- ¡Wolfan! ¡Que lo tengo! ¡LO TENGO! -gritaba eufórico por haber logrado lo imposible.
 
- ¡PERO VETE IDIOTA! -le replicó Wolfan ya cansado de ejercer fuerza hacia nosotros. Vi cómo salió corriendo hacia su posición, tenía que actuar. Ian y yo hicimos presión a la vez para levantarnos, consiguiendo que nuestro adversario se apartara. Tobías estaba bastante lejos pero aún podía hacer algo.
 
- Ian ocúpate de él -le mandé mientras retrocedí para agarrar una de las pistolas de nuestros rivales. Mobeen no nos ha dicho nada de coger las armas de los demás. Comencé a correr en dirección a donde iba Tobías. Ojalá poder potenciar mis piernas. Gryn Syld no era muy atlético por lo que le conseguí a alcanzar, pero aún me quedaban pocos metros para agarrarle-. ¡TOBÍAS!
 
- ¡KER! -gritó mi compañero sin parar de huir. No iba a necesitar mi pistola debido a que cada vez perdía velocidad, se estaba cansado. Le haría un placaje por detrás y al tirarle al suelo agarraría la bandera y me la llevaría a la base. Sin embargo, una lanza de energía apareció del cielo y se clavó con gran impacto entre mi adversario y yo. Tuve que frenar ya que Danny apareció saltando sobre una de las palmeras que habían en donde estábamos. Mierda, estaba tan concentrado en seguir a Tobías que me olvidé de mis alrededores, gran fallo. Gryn Syld siguió corriendo para llegar a la meta. Danny agarró su lanza y la volvió a clavar en el suelo.
 
- ¡No pasarás! -exclamó feliz por haber dicho aquella frase. Siempre igual. Yo cogí mi arma y le apunté con ella-. Espera, ¿pero tú no tenías un escudo?
 
- Ya no -le respondí con una sonrisa, no maliciosa, si no de rivalidad. Danny también sonrió. Estuvimos en silencio por varios segundos, tenía que actuar rápido pero mi amigo se me adelantó.
 
- ¿Luchamos sin armas? -me preguntó esperando a que dijera que sí.
 
- Claro -le afirmé. Tiramos nuestras armas al suelo, me puse en posición de ataque, con mi mano derecha le hice un gesto para que viniese. Mi amigo se abalanzó sobre mí, me iba a agarrar del pecho para tirarme pero antes de que pudiera hacerlo me puse de rodillas y me deslicé por el suelo pasando entre el hueco de sus piernas. Una vez que hice eso, agarré su arma y comencé a correr dejándole atrás.
 
- ¡Oye!, yo quería pelea -me reprochó Danny. Giré mi cabeza para verle y se estaba riendo, yo igual. Mientras corría por aquel bosque tropical me preguntaba dónde se encontraban mis compañeros. Mi pregunta se respondió cuando vi a George con la bandera rival corriendo en dirección contraria a la mía, le estaban persiguiendo Jia y Leo. Era todo un show para ver. Eso implicaba que debía detener a Tobías sí o sí. Llegué al punto donde estaba su línea de meta, en ese lugar se encontraban Zac y Faris lanzando sus lanzas a Gryn Syld intentando detenerlo pero era inútil, se las arreglaba para escapar. Sin embargo, mi adversario dejó de prestarme atención desde hace minutos por lo que le lancé aquella lanza con todas mis fuerzas. Se lo lancé al lado, provocando que saliese por el impacto una gran onda expansiva que hizo que tanto mi rival como mis compañeros se cayesen al suelo. La bandera estaba a varios metros sobre mi adversario, comencé a caminar lentamente para conseguir mi objetivo hasta que sin darme cuenta, Wolfan apareció por detrás mía, agarró la bandera y saltó con una gran propulsión hacia la meta, ganando este primer encuentro. Me quedé sin habla ante tal hecho. Me giré, me potencié la vista para ver a Ian, estaba corriendo hacia aquí. Eso de que la mayoría de los antropomorfos tengan más fuerza, resistencia y velocidad que los humanos me comenzaba a molestar por este motivo.
 
- ¿Ganamos? -preguntó Tobías incorporándose.
 
- ¡Ganamos! -le confirmó alegremente mi compañero peludo. Yo les aplaudí, me habían superado en cuanto a tácticas y en actitudes físicas. Me alegro que hayan ganado. La clase acabó después de más intentos y juegos diversos con las armas. Ahora tocaba "Marketing de Habilidades". Cuando nos sentamos en nuestros asientos, UltraSyner comenzó a explicar:
 
- Ahora que cada uno tiene sus nuevos trajes, vamos a aprovecharlo al máximo. Para eso, os voy a mandar un trabajo algo difícil de conseguir, tenéis que salir en la televisión solo por vuestros trajes, para eso, quiero fotos, estados, que hagáis misiones. Quiero que os hagáis notar.
 
- ¿Y si yo no tengo un nuevo traje? -le pregunté a la profesora.
 
- ¡¿Qué?! ¿No tienes nuevo traje? -me preguntó sorprendida.
 
- No, tuvo un pequeño accidente, tengo mi antiguo traje, además, no quiero cambiar al nuevo, me quedaré con el clásico -le respondí.
 
- ¡¿QUÉ?! No, no, no, tú vas a hacerte un nuevo traje y yo te voy a ayudar con eso. Es obligatorio este trabajo -me ordenó UltraSyner. La profesora mandó al resto de mis compañeros que se fueran al campus de la academia para que se hiciesen las mejores fotos con sus nuevos trajes. Mientras tanto, yo me quedé en el aula... Junto con Wolfan-. Os he dicho que no os vayáis con vuestros compañeros ya que quiero hablar con ambos, sois los más famosos y parece que no os gusta serlo. Tú con el traje y tú sin subir contenido nuevo en tus redes sociales, pareciendo que estuvieses inactivo. Estoy muy enojada con vosotros 2, es como si pareciera que queréis suspender mi asignatura.
 
- Perdón, no he estado muy activo debido a la fama, no lo he pasado muy bien que digamos... -se disculpó mi compañero, su cola estaba decaída. UltraSyner solo suspiró.
 
- Lo comprendo, a veces que tanta gente esté pendiente de ti no es bueno pero Wolfan, entiende que ignorando esa situación no va a desaparecer. Además, te recuerdo que estáis aquí para convertiros en héroes de nivel B y posiblemente de nivel S en el módulo que tenemos. No quiero que tu imagen se olvide gracias al resurgimiento de más antropomorfos que quieren ser igual que tú, Wolfan, eres el original, incluso he odio que te llaman "el líder". No te arrepientas, además, te puedo ayudar en cosas de cómo afrontarte con la fama -le explicó dulcemente nuestra profesora.
 
- Gracias UltraSyner, daré lo mejor de mí -le aseguró mi compañero con una gran sonrisa sincera. Nuestra profesora, tras darle la charla le mandó a que saliese para que se hiciera fotos y reactivara sus cuentas sociales. Ahora, solo estábamos los 2.
 
- Ker, en cuanto a ti, ¿por qué no quieres el nuevo traje? -me preguntó seria.
 
- Lo veo demasiado... -me detuve para pensar en qué decirle, no le iba a contar que me parecía demasiado de superhéroe y que quería algo menos heroico, me expulsarían directamente- Complejo. Me gusta más mi antiguo traje ya que era bastante sencillo aunque tenía sus detalles. Soy más de ese estilo -le contesté algo nervioso. Ella volvió a suspirar, se dirigió a su mesa y sacó de su carpeta una tablet de último modelo, regresó a mi pupitre y puso el objeto encima de ésta.
 
- De acuerdo, esto no se lo permito a todos los alumnos pero como eres el más famoso y veo que no puedes recuperar tu nuevo traje, haré una excepción, en la pantalla de mi tablet tienes un holograma de tu antiguo traje, hay pestañas de decoración con más de miles de objetos de personalización. Solo tienes que arrastrarlos y ponerlos en el holograma y ajustarlo a cómo quieres que se vea. También puedes poner descripciones en la parte de abajo para escribir todo adecuadamente. Todas tus medidas están puestas. Es muy intuitivo ya que parece un juego de los típicos de diseñar tu personaje, con este programa, hemos diseño incluso el traje nuevo de hace años que lleva Light Layer -me explicó detenidamente pulsando los botones de la pantalla digital para que me enterase de todo a la perfección. Me distraje por un segundo al oír a ese bastardo pero fingí que estaba correctamente-. Vas a estar en este tiempo decidiendo tu nuevo traje, cuando lo tengas, me devuelves la tableta y lo enviaré por correo a una gran amiga mía para que te lo haga para este mismo lunes. Suerte.
 
Genial, este lunes como regalo tendré un nuevo traje... Hecho por mí, esto parecía como si me estuviese regalando algo hacia mí mismo. Bueno, voy a dejar de pensar en eso. Tengo unos 50 minutos de clase para pensar tranquilamente sobre el diseño de mi nuevo y definitivo traje. La verdad, me gustaba muchísimo mi primer traje ya que era lo que quería, pero reconocía que un cambio le hacía falta. Agarré con una mano aquella tablet y comencé a explorar todas las funciones de diseño. Tenía seguro una cosa clara, nada de logotipos. Nunca he pensado en representar a alguien, ni a los niños ni a los ciudadanos. Incluso mi frase de pila va dirigida a aquel ser despreciable. Una de las cosas que más me gustaban de mi primer traje era que no tenía ninguna relación con el nombre "Bluedice", ya que el traje era completamente blanco incluso la máscara, excepto el cinturón de adorno que era azulado y pocas rayas de energía visible que recorrían mi cuerpo. Estuve varios minutos pensando en qué cambiar. Recordé que Mybe se burló de mí ya que parecía un marciano albino por mi máscara y las lentes de la parte de los ojos que eran también blancas. Decidí cambiar las lentes de color, ahora serían de azul cian. Bien, tengo un cambio pero no es tan notorio para que UltraSyner me dé el visto bueno. Recapacité en las rayas visibles que tenía, decidí hacerlas más notorias y que estuviesen a la vista de todos, quité todas las rayas con un borrador digital en aquellas zonas del holograma de mi traje. Posteriormente, metí varias líneas gruesas verticales azuladas de color azul cian. 2 de ellas partían desde el punto inicial de los dedos anular e índice de mi mano izquierda, que recorrían todo mi brazo, luego mi cuello, hasta acabar juntándose en mi lente izquierda. Este mismo proceso se repetía en el extremo derecho acabando en el lente derecho. Luego, en la parte inferior del traje hice que desde el cinturón saliesen 2 líneas verticales partiendo del lado izquierdo para que bajaran desde la cadera hasta la pierna haciendo varios círculos para acabar en el centro de mi pie juntándose, proceso que se repetía en el otro extremo. Por último, partiendo desde la máscara, hice que una línea de energía azulada saliese de cada lente hacia arriba, recorriendo la espalda hasta acabar en el centro de mi cintura por la parte de delante. Básicamente lo dejé casi igual a mi primer traje. Puse varias observaciones en el lugar donde me indicó mi profesora, una de ellas era que cuando se iluminase la parte del cuerpo que quería, estuviese todo igual, con aquella ilusión que parecía que hackeaba mi traje con aquellos colores azules algo más oscuros. Sin embargo, puse que en la parte donde pase mi energía en todas las nuevas líneas azuladas, cambiasen a color blanco, como si fuesen colores "negativos" cuando me potenciase. Creo que así está ya bien. Me levanté de mi mesa y le entregué el nuevo holograma. Ella se quedó viendo todos los cambios, luego me miró fijamente.
 
- Es el mismo que antes -me dijo desconfiada.
 
- Pero con cambios más notorios -le expliqué. Suspiró.
 
- Está bien, lo tendrás listo para este lunes -me confirmó agarrando su tablet y guardándolo. No me di cuenta pero estuve todo el tiempo de la clase haciendo mi traje, joder, sí que es más difícil de lo que imaginé eso de rediseñar. Ya estábamos en la última clase, nos tocaba "Habilidades de Uso" con Mybe. Éste entró por la puerta comiéndose una galleta mientras que le seguían volando varias carpetas llenas de folios. Nuestro tutor se sentó encima de su pupitre y comenzó a explicar:
 
- Hoy no vamos a realizar ninguna misión ni estaréis en el gimnasio practicando con los androides de Elizabeth. Hoy estaréis aquí conmigo -hizo una pequeña pausa para morder y masticar su apreciada comida- En esta semana, ha habido conductas inapropiadas por parte de muchos de los que estáis aquí presentes. Os voy a comentar varias cosas; La primera es que cualquier acto relacionado con el acoso escolar, estará sancionado, con una expulsión permanente de la academia. Aquí el compañerismo es fundamental, no hay que comportarse como imbéciles o como villanos. Esto que os estoy contando es una charla que se la daremos a todas las clases de la academia, nos vamos a tomar más en serio todo acerca del bullying. Y segundo, quién oculte información o no informe al profesor sobre esto también será sancionado, con una expulsión de 2 semanas -hizo una pequeña pausa para ver nuestras reacciones. Yo estaba flipando por el hecho de las medidas tan extremas... Que funcionaban. Mis acosadores estaban temblando del miedo e incluso no se atrevían a decir ni una sola palabra, también varios amigos míos estaban como ellos, eso de ocultar información y que les sancione les asustaba. Yo me alegraba de todo ello, al fin, mis días de paz van a volver, a ver quién es el que se atreve a meterse conmigo- Si no lo sabéis, os informo, vuestro compañero Elton a partir del lunes que viene estará expulsado del centro por una semana. Espero que esto os sirva de advertencia a todos vosotros para el resto de las clases que nos quedan. Ahora, todos, vais a escribir en estos folios que os he traído una opinión acerca del bullying y sus graves consecuencias, con más de 1000 palabras. Quién no me lo entregue a tiempo, tendrá un punto menos en el examen -dejó de explicar. No me pareció injusto que yo, la víctima, tuviese que hacerlo ya que en el pasado me he comportado muy mal con mis compañeros de clase, este castigo también iba para mí.
 
Tras acabar, me dirigí a su mesa, observé que cuando le entregué el examen me guiñó el ojo discretamente, yo me quedé en silencio observándole, eso fue muy incómodo. Me di la vuelta para dirigirme a mi asiento y crucé miradas con Edward, éste apartó su cabeza para continuar con su escrito. Estaba algo decaído, creo que me he pasado con él esta mañana. Sentí la necesidad de disculparme con él pero... No, tuve que atacarle porque él empezó. Por lo que decidí sentarme y pensar en mis asuntos en lo que quedaba de clase. Al finalizar, recogí mis cosas y antes de poder levantarme tanto Wolfan, Tobías, Leo, Jia como Danny se acercaron hacia mí.
 
- Vamos a acompañarte a casa -me afirmó mi mejor amigo.
 
- Chicos, no es necesario -les dije algo incómodo a pesar de que agradecía su ayuda.
 
- Sí, lo es, imagina que alguien te ataca -me comentó Leo serio.
 
- Imagina si te acatamos nosotros -bromeó Gryn Syld.
 
- ¿Pero vais a venir todos? -les pregunté sin muchas ganas de tener guardaespaldas.
 
- Todos -confirmó Wolfan.
 
- ¡Todos! -exclamó ilusionada Jia. Me encontraba paseando por las calles de Eustópolis con mis amigos, todo era normal, hablábamos de temas relacionados con el entretenimiento y nos quejábamos de Mybe. Una vez en el portal de mi casa pensé que se iban a ir, pero no fue así.
 
- Esperad, ¿me vais a seguir hasta que llegue a la puerta de mi casa? -les pregunté ya preocupado.
 
- Imagina que te tropiezas y te mueres -comentó Tobías.
 
- No nos vamos a mover de aquí hasta que te veamos cruzar por la puerta, de tu casa -me explicó Leo. Suspiré agotado. Una vez que estábamos al frente de mi piso abrió mi madre la puerta. Se sorprendió al ver tanta gente a mi alrededor
 
- ¿Ker? ¿Qué está pasando? -me preguntó desconcertada, iba a hablar pero Danny me interrumpió.
 
- ¡Buenas! Soy Danny, hemos hablado con anterioridad por teléfono, yo y mis compañeros de clase le hemos acompañado hasta aquí para protegerle. Te queremos decir que mientras esté con nosotros no le va a pasar nada. Perdona por interrumpir y venir hasta aquí pero queríamos decirte que no se preocupe por su hijo, tiene buenos amigos que estarán con él pase lo que pase -le explicó mientras puso su mano sobre mi hombro. Todos estaban asintiendo con lo que decía. Mi madre solo sonrió tiernamente.
 
- Sé quién eres Danny, gracias por cuidar de mi hijo -hizo una pausa y se detuvo en mi compañero lobo- ¿tú debes ser el famoso Wolfan cierto?
 
- Sí -respondió serio. Se escuchó cómo la puerta se cerró de golpe, apareció Ethan que corría desde el pasillo y se abalanzó sobre Wolfan para abrazarle.
 
- ¡WOOOOLFAAAAN! -exclamaba ilusionado al volver a ver a su amigo.
 
- ¡Hey, Ethan! ¿Qué tal has estado? -le preguntó igual de emocionado mi compañero cuya cola estaba dando vueltas de la alegría.
 
- Y yo soy el famoso Tobías -le explicó a mi madre en forma de broma.
 
- Pues lo siento, pero no te conozco... -se disculpó mi madre al no reconocer al "famoso Tobías". El nombrado se aguantaba la risa por lo que dijo Marissa.
 
- Bueno, ahora que estás aquí sano y salvo creo que es hora de que nos vayamos y no interrumpamos más -comentó Leo dando un paso para atrás.
 
- ¡NO! Mamá, ¿no se pueden quedar a comer? ¡POR FAVOR! -le rogaba Ethan sin separarse de Wolfan.
 
- Ya que estáis aquí y habéis cuidado de mi hijo, entrad. No tengo comida para todos pero... ¿os gustan las pizzas? -les preguntó dejando pasar a mis amigos.
 
- Soy más de hamburguesas -comentó Tobías.
 
- Oh... Entonces podemos pedir del... -mi madre iba a cambiar de parecer hasta que Gryn Syld la interrumpió.
 
- Es broma, me gustan las pizzas -dijo rápidamente. Marissa se le escapó una risa por la confusión.
 
- Anda, pasad -nos comentó animada. Ayudamos a preparar la mesa entre todos, aunque nosotros comeríamos en el sofá apoyados del mueble pequeño que acompaña a estos adornos debido a que cabíamos los 6. Mybe llegó por la puerta y se sorprendió al vernos todos juntos en su hogar, nuestro hogar.
 
- ¿Qué es todo esto? -preguntó en voz alta desconcertado.
 
- Examen sorpresa -contestó Tobías. Una vez que le pusimos al tanto de todo y cuando llegaron las pizzas, comenzamos a comer.
 
- Una pregunta chicos -hizo una pequeña pausa mi madre- ¿Qué ha pasado con Ker exactamente en la academia? -les preguntó directamente. Mierda, no me digas que va a empezar con su interrogatorio, ahora entiendo porqué estaba tan feliz por dejarles pasar. Todos tragaron saliva ante tal pregunta, nos pilló de sorpresa a todos.
 
- Diferencia de opiniones -comentó Leo sabiamente, cuidando de sus palabras para no decir nada indebido.
 
- ¿Cómo cuáles? -le preguntó mirándolo directamente a los ojos, mi amigo apartó su mirada nerviosa. Mybe solo estaba comiendo sin decir ni una palabra.
 
- Mamá, estamos comiendo -la interrumpí para que no prosiguiese con su interrogatorio.
 
- ¿Y vosotros qué opináis sobre esas opiniones? -preguntó a mis compañeros ignorando lo que le dije.
 
- Creo que se equivocan, no conocen a Ker, todos cometemos errores. Además, tu hijo nos ha salvado en muchas ocasiones, y eso lo aprecio mucho -le respondió Leo serio.
 
- La actitud que tienen es repulsiva. Por eso, intentaré hacer lo que pueda para protegerle -dijo esta vez Wolan algo enojado. Mi hermanito lo miraba fijamente ya que se encontraba encima de sus piernas.
 
- Ker es mi amigo. Los amigos se cuidan entre ellos -comentó Danny.
 
- Yo tengo mi propia opinión. Una la cual consiste en defender a las personas que creo que se lo merecen y Ker, es una de ellas -añadió Tobías.
 
- Yo soy nueva pero no me gusta cómo se comportan los demás con Ker. Por lo que le he conocido es alguien sensato que se preocupa por los demás. ¡No se merece lo que le está pasando! -terminó de contestar Jia. No sabía cómo tomarme todas aquellas opiniones tan positivas. Intenté reprimir mis ganas de llorar.
 
- ¿Puedo confiar de verdad en vosotros para que le protejáis? -les hizo la pregunta definitiva.
 
- ¡Sí! -respondieron todos al unísono.
 
- Ya veo -comentó con una sonrisa- Os lo dejo en vuestras manos. Cuidadlo por mí -terminó de explicar. Todos asintieron.
 
- ¿Podemos seguir comiendo? -le preguntó Tobías aún con su trozo de pizza en su mano. Mi madre se río ante su comentario y afirmó con la cabeza. Estuvimos hablando durante la comida sobre todo lo relacionado con los superhéroes, todo para saciar el apetito de Ethan que tenía para enterarse de todo acerca de mis amigos.
 
- ¡¿Entonces puedes crear escudos de energía?! -le preguntó mi hermanito ilusionado.
 
- Claro, ¿ves ese trozo de pizza? Intenta cogerlo -le dijo Gryn Syld señalando al último trozo de pizza que había en la mesa. Ethan intentó agarrarlo, pero un escudo verde se generó a su alrededor impidiendo coger aquel trozo.
 
- ¡ALA! ¡CÓMO MOLA! -exclamó ilusionado mi hermanito.
 
- El famoso Tobías -se halagó así mismo. Todos nos reímos.
 
- No te lo tengas muy creído que no te conocen ni en tu casa -le contrarrestó Wolfan con humor.
 
- Estás celoso porque soy el favorito de Ethan -dijo apoyándose en el colchón como si estuviera en su casa, con cierto aire de chulería.
 
- Mi favorito es Wolfan -le confesó Ethan.
 
- ¡UUUUHHHHH! -dijimos todos al unísono, incluido mi hermano. Tobías cerraba sus ojos y movía su cabeza como si estuviera asimilando que le había dejado mal. Nos lo estábamos pasando bien hasta que Mybe levantó a mis compañeros con sus poderes.
 
- Bueno, ya hemos terminado de comer. Es viernes, os he visto mucho ya, Ker está bien y tiene clases por la tarde. No quiero más bocas que alimentar -explicó Mybe algo cansado. Finalmente me despedí de mis amigos afuera en el portal. Cuando volví a casa mi madre me dio un suave abrazo.
 
- Me alegra que tengas tan buenos amigos como ellos -me confesó.
 
- Yo también... -le confesé. Pasaron las horas, tenía que irme ya a las clases de por la tarde. Una vez vestido, me dirigí a la puerta pero mi hermanito me detuvo agarrándome de mi pantalón.
 
- Hermano... -hizo una pequeña pausa mientras miraba el suelo avergonzado. Yo me giré para verle mejor, Ethan me agarró de mi mano derecho con sus dos manos, fuertemente. Alzó su mirada-. Te quiero.
 
- Yo también te quiero -le confesé agachándome y poniendo mi frente con la suya-. Lo siento por todo.
 
- No, yo debería pedirte perdón. No sabía muy bien de lo que hablabais, pero intuía que no te hacían cosas buenas en la academia. Y yo aquí... Comportándome mal contigo cuando tu sufrías. ¡LO SIENTO!
 
- Tranquilo, no llores, estoy bien ahora, Mybe y mis amigos me han ayudado mucho. Todo está bien.
 
- ¿Me lo prometes?
 
- Te lo prometo.
 
- ¿Pero de verdad?
 
- Pero de verdad.
 
- Vale -me abrazó fuertemente. Me hubiese gustado seguir así pero Mybe pasó por donde estábamos teniendo nuestro momento emotivo para recordarme algo:
 
- Las clases de por la tarde, patosín.
 
Mientras me dirigía a la academia recibí un mensaje de mi novia. Lo miré, decía: "Hoy voy a estar todo el día ocupada en mi "otro trabajo". Cuida de nuestro hijo por mí", acompañado de un corazón azul. Sí que se tomó en serio lo de ser una familia. La respondí con una gran sonrisa: "Lo haré, aunque echaremos mucho de menos a mamá..." A lo que Doris me respondió: "Sé así durante toda la vida, por favor, me encantas". ¿Tanto había cambiado? Le mandé más cursilerías hasta llegar a mi destino. Apagué el móvil, quería concentrarme en mi último día de clases por la tarde. Una vez en mi asiento, todos se acercaron a mí con caras tristes.
 
- Hoy es el último día, ¿no? -me preguntó Román algo apenado.
 
- Sí... -le respondí.
 
- Pues habrá que pasarlo en grande hoy. Al final del día, te hemos preparado algo especial -me comentó Mark. Todos asintieron ilusionados. Les iba a preguntar más pero vino el profesor de historia y en las siguiente clases no me dijeron nada. Joder, quiero saber cuál es ese secreto. Las 3 primeras horas pasaron sin pena ni gloria, en el recreo fui con Grey para echarle un ojo y estar con él ayudando a Bill en la sala de reparaciones. Preferí no contarle sobre el incidente de esta mañana con su hijo, dejando las cosas estar. No quería ahora que se enojara conmigo y con razón. Ya estábamos en la última clase, tocaba "Resistencia de Habilidades". Alrededor de Mr. Goldren habían carros con los brazaletes verdes que comparten energía... Objetos de Industrias Darke...
 
- En estos 3 días faltantes os voy a entrenar con juegos. Debido a que el torneo es el miércoles de la semana que viene y se realizarán diversos juegos con tecnología de Industrias Darke. Por eso, vamos a practicar hoy. EL juego que haremos se llama "Atrapa al León". Haréis 2 grupos formados por 10 personas. Un grupo hará equipo entre parejas, los cuales tendrán las pulseras verdes. Entre ellos tendrán que crear un círculo de energía y atrapar con ello a los "leones". ¿Ha quedado claro? -nos preguntó a toda la clase. El juego parecía bastante divertido y sencillo. Yo estaba en el equipo B, el de los cazadores. Me puse con Mark ya que estaba en el mismo grupo que el mío. Los cazadores nos pusimos con nuestros compañeros al fondo de la pista del gimnasio, en las líneas de fondo. Una vez ahí, el gimnasio se transformó en una gran sala de varias hectáreas. Nos rodeaban varios muros metálicos los cuales desprendían varias plataformas rectángulas metálicas que flotaban en el aire-. Los leones tendrán que huir y no ser atrapados, pueden ir por donde quieran, incluso en lo alto apoyándose en las plataformas elevadoras. Podéis utilizar vuestros poderes. ¡Qué comience el juego!
 
Concentré toda mi energía en la pulsera para crear un semicírculo de partículas verdosas, mi compañero hizo lo mismo. Nuestra energía se juntó, creando aquel círculo exterior, sin nada en el interior, pareciendo un aro. Nos miramos, y fuimos al frente. Varios de los leones comenzaron con sus poderes a saltar hacia aquellas plataformas, otros trepaban para hacer "parkour" y caer en dichos objetos.
 
- ¿A por quién vamos? -me preguntó Mark.
 
- A por Román -le respondí al visualizar a nuestro amigo Flick. Éste se encontraba en la pista donde nos encontrábamos, no podía subir y escapar de nosotros porque no tenía poderes de vuelo. Al vernos comenzó a correr. Me potencié las piernas y agarré a White Mirth para llevarle hasta nuestra presa. Conseguimos ponernos delante de él. Mark utilizó sus poderes haciendo que Román se riese. Le atrapamos pasando el aro por encima de su cabeza hasta bajarlo hasta la altura de su cintura. Concentramos más energía para que el círculo empequeñeciera y le atrapase.
 
- Estáis disfrutando de esto ¿no? -nos preguntó Flick algo molesto.
 
- Por supuesto -le respondió su amigo. Ganaron los leones. Una vez que acabó la clase, me disponía a irme a mi casa pero mis compañeros me detuvieron a la salida.
 
- Ker, te vamos a invitar a una cena -me comentó Hal ilusionado.
 
- Una cena de despedida -agregó otro compañero.
 
- ¿Qué? Gracias... Pero no es necesario, en serio -les comenté con total sinceridad.
 
- Da igual, queríamos hacerlo. Estar con el mismísimo Bluedice y trabajar conjuntamente con él ha sido una pasada -explicó BlueGelatin más ilusionado que antes. Observé que todos estaban ansiosos de que aceptara la invitación, por lo que lo hice. La verdad, la confianza que me habían agarrado solo por ser Bluedice me hacía seguir intentado ser un héroe. Ser querido... Es lo mejor que hay.