Cap 47. Familia.

Hero's Destiny: Hope of Darkness.

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Durante el resto del fin de semana estaba con toda la ilusión de que llegara lunes. Ahora mismo son las 11:55 de la noche, mi madre me ha mandado a dormir debido a que tengo que madrugar porque tengo clases. Sé que no voy a pegar ojo, desde que estoy viviendo con mi nueva familia siempre me llevan a los sitios que quiero y me hacen regalos bastante... Generosos, se comportan muy bien conmigo. Desde que murieron estuve bastante reacio ante la vida, ni me importaba este día tan especial porque nunca los volvería a ver, ni aunque se lo deseara a una tarta de cumpleaños. No me importaba celebrar mi día único, lo que me daba rabia... Lo que me enoja, es que nunca podré celebrar los cumpleaños de mi hermana. Aún me acuerdo de cuando estaba en el orfanato donde me acogieron, esos intentos de sonrisas fingidas para felicitarme, aunque bueno, me merecía esa falsa amistad, no los consideraba ni compañeros ni personas, por eso me temían, hasta que volví a ver a Marissa y me adoptó como su nuevo hijo, consiguiendo el apellido "Walker". Me acuerdo que me acogieron cerca de la fecha de mi cumpleaños, yo evitaba sacar el tema de conversación hasta que mi madre lo comentó:
 
- ¿No estás emocionado? Dentro de 3 días vas a cumplir 13 años.
 
- ¡No pienso celebrar mi cumpleaños! -grité dirigiéndome a mi habitación cerrando la puerta de golpe para estar solo. Me tumbé en mi cama y agarré mi almohada poniéndome de lado mirando a la pared. Marissa abrió la puerta seria.
 
- ¡Kerman Walker! No grites a tu madre ni cierres la puerta de golpe -me regañó.
 
- ¡YO NO SOY UN WALKER! -grité desesperado incorporándome para ver a mi nueva madre. Cogí la almohada e intenté tirárselo, pero como no tenía fuerzas se cayó a pocos centímetros de mi cama. Al ver que me había humillado yo solo, me volví a tumbar mirando a la pared, susurrando en voz alta-. Tú ni siquiera eres mi madre...
 
- Ahora sí que soy tu madre, Ker, mírame -me dijo con un tono suave sentándose al lado mía. Creí que se iba a enojar más por lo que le repliqué, ¿por qué no se enfada? Le hice caso y la observé fijamente a los ojos-. Sé que cambiar y tener una nueva vida es difícil, es duro, pero tenemos que seguir luchando por vivir. Entiendo que no te hayas acostumbrado aún de este cambio de aires pero... Verás como con el tiempo te acostumbrarás.
 
- ¿Y tú qué sabes sobre luchar por seguir viviendo? -le repliqué enojado-. Perdí a mi familia.
 
- Y yo a mi marido -me confesó. No pude responderle, no sabía qué decir ante ello. Volví a recostarme pasando de Marissa-. Ker, ¿por qué no quieres celebrar tu cumpleaños?
 
- Porque no quiero.
 
- No me iré de aquí hasta que me lo cuentes -me amenazó. ¿Por qué no me deja en paz? ¡QUE NO QUIERO CELEBRAR NADA! Me giré y me incorporé bastante enfadado.
 
- ¡Qué no quiero!, ¡no quiero nada de esto! Nunca te pedí que fueras a por mí para acogerme. ¡Odio esta casa! ¡TE ODIO! -la grité desesperado sin saber muy bien lo que estaba pensado. Mis gruñidos frenaron de golpe debido a la bofetada que me dio Marissa.
 
- No sé qué te habrá pasado en el tiempo que estuviste en el orfanato para que hayas perdido tus modales. ¡No se le grita a tu madre! -me regañó enojada con una voz rota. Oí cómo Ethan comenzaba a sollozar desde el otro lado de la habitación-. Mira, has hecho que tu hermanito se despierte.
 
Mi madre se marchó para cuidar de Ethan, me alegré de que se fuera, así podría estar solo pero cuando calmó a mi nuevo hermanito volvió a la habitación con él llevándolo sujeto de los brazos.
 
- Mira, Ethan, ahí está tu hermano -le dijo con mimitos señalándome con cuidado. Mi hermanito al verme puso una cara de felicidad y alzó sus manos para que le cogiese.
 
- ¡Hermano! -exclamó ilusionado, esa era de las pocas palabras que mejor sabía decir y pronunciar. Yo me quedé mirándolo por unos segundos.
 
- ¿Qué? ¿También vas a gritarle? -me preguntó con tono agresivo. Yo agaché mi cabeza avergonzado.
 
- No... -respondí. Marissa me entregó a mi hermanito, le agarraba fuertemente para que no se cayera, aunque no pasaría nada ya que estábamos en mi cama. Ethan me miraba mi cara, con sus manos pequeñitas comenzó a manosear mi nariz, cosa que me hacía gracia-. No, Ethan, para.
 
- ¡Her... Mano! -exclamó de nuevo emocionado al verme, se quedó embobado observando mi pelo-. ¡Pelo!
 
- ¿Aún odias esta casa?, ¿me odias?, ¿le odias? -me interrogó mi madre mirando tiernamente nuestra escena aunque por su tono de voz estaba seria. Ethan ahora se ponía de pie manteniéndose apoyado en mis hombros, puso sus manos en mi rizado pelo revoltoso y lo comenzó a mover como si se tratase de un juguete.
 
- No, no os odio... -confesé ahora una vez calmado al ver la energía de mi hermanito-. Tampoco odio vivir aquí...
 
- ¿Y por qué te has enojado tanto al sacar el tema de tu cumpleaños? -me preguntó sentándose a mi lado izquierdo. Ethan dejó de manosearme y se lanzó hacia Marissa.
 
- ¡Mamá! -comentó alegre. Mi madre lo agarró con cuidado y cariño y se lo llevó para tenerla para ella sola y darle mimitos.
 
- Yo... -comencé a llorar, ya no podía ocultar el dolor que estaba sintiendo durante esta semana que se acercaba mi día especial- No quiero pasar otro cumpleaños sin ellos, quiero que me vean crecer, quiero que me cuiden, quiero volver a casa. Quiero jugar con mi hermana... -no paré de llorar durante segundos, intentaba vocalizar y tras numerosos intentos, conseguí decir lo que quería expresar-. Odio mi vida.
 
Noté cómo alguien me abrazaba, era mi hermanito que también se puso triste al verme. Marissa nos dio un abrazo en conjunto.
 
- Te entiendo, hijo. A mí también me cuesta seguir adelante sin él, más ahora que tengo que cuidar de mis dos hijos que son unos traviesos -me explicó con algo de humor mientras nos apretaba más fuerte. Me sentía cómodo con esos abrazos, tanto que dejé de llorar porque me tranquilizaban- Ker, ahora somos tu nueva familia, estaremos contigo para siempre. Nosotros te veremos crecer, nosotros te cuidaremos, jugarás con Ethan y ya verás cómo te acostumbrarás a este nuevo hogar además de que nosotros... Te amaremos -me explicó dulcemente. ¿Por qué es tan buena conmigo? No lo entiendo, pero lo agradezco, mucho, demasiado. Abracé a mi hermanito ya que era la persona que tenía más cerca. No pude evitar seguir llorando.
 
- ¿Me lo prometes?
 
- Te lo prometo. Una madre nunca miente a sus hijos -me comentó. Estuvimos varios minutos hasta que dejamos el abrazo familiar una vez que me tranquilicé del todo. Marissa cogió a Ethan para llevarlo a su habitación, sin embargo, antes de que se fuera me dijo:
 
- ¡Cumpleaños!
 
- Cierto, ¿al final te animas a celebrarlo? -me preguntó mi madre interesada. Yo me quedé en silencio por varios segundos-. Nosotros estaremos contigo, no estarás solo. Celebraremos el cumpleaños e iremos a los lugares que quieras además de comer lo que tu elijas, todo si quieres, claro.
 
- ¿A dónde yo quiera?
 
- A donde tú quieras.
 
- Entonces... Sí, lo celebraré... Contigo, con vosotros, con mi nueva familia -le confirmé con una sonrisa sincera. Ella me devolvió el gesto.
 
A partir de ese instante disfruté de aquellos momentos de mis cumpleaños con mi actual familia, viviendo el presente, intentando en no pensar en ese hijo de perra y su secta de superhéroes, también, intentando pasar página de mi hermana. Siempre Marissa me llevaba a todos los sitos que quería y sin rechistar, era el día en que me sentía más querido de toda mi vida, por eso, me encantaba este día. Ya que me trae mucha nostalgia... ¡Y YA SON LAS 12 DE LA NOCHE! ¡ES LUNES! ¡ES MI CUMPLEAÑOS! ¿Quién será el primero en felicitarme?, ¿Marissa me hará una tarta casera? Tenía muchas preguntas que quería descubrir YA. Sentí que mi móvil vibraba desde mi bolsillo, lo cogí fugazmente, era mi novia. Acepté su llamada sin pensármelo 2 veces.
 
- Hola -susurré para no que Marissa no se diese cuenta de que estaba despierto.
 
- ¡Felicidades Bluedy! -me felicitó Doris imitando mi susurro. Sonreí inconscientemente.
 
- Veo que te has acordado.
 
- Me llevas diciendo: "Doris, que el lunes es mi cumpleaños". Miles de veces, como para no acordarme -se burló de mí.
 
- Doris, que hoy es mi cumpleaños -me burlé de ella. Ella solo se rio.
 
- Por cierto, tengo tu regalo, ¿quieres que te lo de ahora?
 
- ¡¿Qué?! No, se supone que estoy durmiendo y si Marissa se entera... -no pude acabar la frase ya que alguien tocó varias veces la venta. ¡NO ME JODAS!-. Dime que no eres tú la que acaba de llamar.
 
- Toc toc -me respondió entre risas colgando. Me dirigí a la ventana y la abrí, allí estaba, con su uniforme de la academia y con una mochila negra cargada a sus espaldas, estaba de pie, sujeta a las escaleras de emergencia que hay en el edificio. Ella me dio un beso en mis labios y pasó a mi habitación sin mi consentimiento, tirándose a la cama, haciendo ruido.
 
- ¡Pero no hagas ruido! ¡Que no quiero ser castigado otra vez! -la regañé estando nervioso. Ella me hizo caso omiso, puso su mochila en el suelo y se tumbó boca arriba.
 
- ¿Quieres que me vaya? -me preguntó con picardía.
 
- No, claro que no -le respondí de forma sincera. Verla aquí, para mí sola, es lo que deseaba. Me acerqué a ella lentamente y me puse encima de ella-. Mientras que no hagas ruido...
 
- Sabes que vamos a hacer mucho ruido -me dijo acariciando mi pecho con su mano derecha. Me sonrojé ante su comentario, Doris al ver mi reacción sonrió. Sin embargo, fuimos interrumpidos por mi madre, que entró a la habitación. Al vernos se quedó en silencio.
 
- ¿Sabes? Sabía que iba a pasar esto, cuando oí ruidos supuse que debía de ser Doris -explicaba mientras suspiraba- No quiero nada indebido, Doris, puedes dormir hoy con Ker, solo por hoy. La puerta abierta. Si oigo ruidos, veréis, es mejor que no me provoquéis a estas horas de la mañana -nos amenazó Marissa. Asentimos con nuestras cabezas. Mierda, yo que quería estar con ella teniendo un momento íntimo...
 
- Bueno, creo que ahora es momento perfecto para darte tu regalo -me explicaba escabulléndose de mí para agarrar su mochila.
 
- ¿No eras tú mi regalo?
 
- Siempre soy tu regalo, Bluedy -me respondió con una mirada pícara que me estaba poniendo loco. Encendió la luz de la lamparilla y sacó el contenido que traía en su mochila era ¿mi nuevo traje?
 
- ¿Por qué tienes mi nuevo traje? -pregunté confuso.
 
- Verás, UltraSyner y yo... Somos buenas amigas -me respondió con una sonrisa. Agarré el traje, estaba igual que lo rediseñé. Se veía muy limpio y sobre todo, sencillo. Este autorregalo me encantaba. Mi gata cogió mi máscara y se la puso. Tiró el resto de mi traje al suelo, menos mal que estaba limpio mi cuarto. Me empujó para que cayese tumbado boca arriba en la cama. Se puso encima mía- Feliz cumpleaños, Bluedy -me felicitó de nuevo besándome con mi máscara puesta. El beso fue raro... Pero me encantó, todo lo proveniente de ella me fascina. Quité su máscara, al ver sus lindos ojos me concentré en sus labios. Tomé la iniciativa para besarla, estuvimos así durante minutos hasta que mi madre nos mandó parar a voces:
 
- ¡Ker! ¡Como vaya vais a dormir en la calle!
 
- Será mejor que durmamos -me susurró Doris dejando que me quedase con las ganas. Se acurrucó en mi pecho y cerró los ojos. Sí, mejor durmamos, sí... Mierda.
 
Me desperté estando solo en mi habitación, me extrañó que mi gata no estuviera aquí conmigo. Me percaté de que mi traje estaba bien colocado encima de uno de los escritorios. Me dirigí hasta ese objeto para agarrar la máscara y observarla con más detenimiento. Ahí estaban, las nuevas líneas azules más gruesas que partían desde las lentes. Con este nuevo traje seré un nuevo yo, me convertiré en un... Superhéroe. Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando escuché a Ethan gritar el nombre de mi novia:
 
- ¡DOOORIIIS! ¡ESTÁS AQUÍ! ¡AAAHHHH!
 
Me reí ante aquella reacción tan divertida. Salí de mi habitación, la primera imagen que vi fue de mi hermanito agarrando la pierna izquierda de mi novia como si fuera un tesoro. Luego, a mi madre poniendo encima de la mesa del comedor una... ¡TARTA CASERA!
 
- ¡Ethan! ¡Has despertado a tu hermano! -le regañó Marissa.
 
- Perdón... -se disculpó mi hermanito sin apartarse de Doris, ésta le tocaba el cabello con cariño.
 
- Feliz cumpleaños hijo -me felicitó mi madre yendo hacia mí para darme un abrazo.
 
- ¡HERMANO! ¡FELICIDADES! -exclamaba también para unirse al abrazo. Mi novia nos miraba con ternura, pero veía que no se atrevía a abrazarnos.
 
- Dor... -iba a decirle que se uniese pero recordé que a mi madre no le caía muy bien. Marissa me vio y luego a mi gata.
 
- Doris, tú también eres parte de la familia... Ven con nosotros -le dijo mi madre aceptando por primera vez a mi gata. Doris se unió a nuestro abrazo con una gran sonrisa. Mientras que sentía todo aquel amor no aparté mi vista de aquel pastel. Mi madre se dio cuenta y se rio:
 
- Vale, creo que ya está bien de abrazos. Disfruta de tu tarta de cumpleaños, cielo -Fui directamente hacia la mesa, cogí un cuchillo y corté un trocito para ponérmelo en uno de los platos que había en la mesa-. Doris me ha ayudado a hacerlo, ha sido un regalo de las 2.
 
Me sorprendí ante aquella grata noticia, me di la vuelta para verla y mi novia solamente puso su dedo índice sobre sus labios además de guiñarme el ojo. Solo pude sonreír. Iba a comenzar a devorar mi plato hasta que se elevó, impidiendo que pudiera disgustar de aquel postre.
 
- Muchas gracias por hacerme una tarta de chocolate recubierta de nata solamente para mí, y eso que no es mi cumpleaños -explicó Mybe saliendo de la habitación de mi madre ya arreglado. Se llevó el plato hacia su mano derecha y dio un mordisco a mi trozo de pastel-. Buenísimo.
 
- ¡Mi pastel! -le repliqué enojado, cada vez me enfadaba menos con él pero esto, es cruzar un límite.
 
- Por favor no discutáis hoy. Ker, hay más pastel, no te preocupes -me calmó mi madre con una mirada fulminante a su novio. Craig no entendía su enojo, no, lo entendía, pero no le importaba. Decidí dejarlo pasar, me partí otro trozo. Lo dejé en mi nuevo plato pero mi gata lo agarró rápidamente y lo mordió delante mía. ¡¿Perdona?! Se rio de mi reacción tan "divertida", no me hacía ninguna gracia.
 
- ¡Yo también quiero molestar a mi hermano! -exclamaba mi hermano a carcajadas al ver cómo me estaban haciendo la mañana imposible. Preferí ignorarla y agarré otro puto trozo de tarta más. Sin embargo, fui interrumpido por mi madre:
 
- ¡Ker! ¡Que llegáis tarde al colegio! -me comentó preocupada al darse cuenta con su móvil que ya íbamos con retraso al colegio de mi hermanito. Mybe se estuvo riendo de mi desgracia, Doris se aguantaba las carcajadas y yo agarré a mi hermanito dejando aquel trozo de pastel, tan suave, con ese aroma, tan perfecto... Solo. Una vez en la academia, me dirigí a clase. Mis amigos al verme comenzaron a aplaudir y a silbar.
 
- ¡Patosín cumple añíns hoy! -bromeaba Tobías uniéndose al cachondeo.
 
- ¡Felicidades Ker! -me felicitó mi mejor amigo. A todos los que les caía bien me felicitaron, incluso a algunos que se suponían que estaba en contra mía, como Ruth. Los demás no se molestaron ni a mirarme e incluso hablaban cosas sobre mí susurrando para que no los oyese. Bueno, no me importa, si se mete alguno de ellos conmigo, estarán expulsados. Las 3 primeras horas se me hicieron eternas, qué asco que mi cumpleaños sea en un lunes cuando es el comienzo de semana y con clases. La verdad, la clase estaba mucho más tranquila y relajada... Se notaba que Elton no estaba. En el receso me junté con mis amigos, hacía varios días que no me juntaba con mis compañeros Aaron y Ricardo. Nos sentamos en nuestro sitio fijo formando un círculo. Estaba con Danny, Tobías, Jia y los dos que he nombrado con anterioridad.
 
- ¿Cuantos años cumples? -me preguntó Time Trial.
 
- 17 -le respondí con una sonrisa.
 
- Yo a esa edad ya comenzaba a beber -comentó Tobías intentando parecer serio.
 
- Pero sí tú tienes 16 años -le contrarrestó entre risas Paste.
 
- Ya, por eso -bromeó mi compañero gracioso.
 
- ¿Y qué tal hasta el momento? -me volvió a interrogar Aaron, ahora era el centro de atención de mis amigos.
 
- Bueno, no he podido comer tarta -les dije bastante desanimado.
 
- No te preocupes Ker, en tu fiesta sorpresa podrás comer mucha tarta -me explicaba Danny dándome ánimos que se le olvidó guardar aquel secreto. Yo me reí por la reacción de los presentes.
 
- ¡PERO DANNY! ¡QUE ES UN SECRETO! -le chillaba desesperado Ricardo.
 
- Tanto dinero y tan poca inteligencia... -comentó en voz alta Time Trial.
 
- Ya se sabe el spoiler, Danny, muy mal -le regañó Tobías.
 
- Perdón... -se disculpó tímidamente.
 
- Jia, controla a tu mascota -bromeó Gryn Syld señalando a mi mejor amigo.
 
- Chicos, no pasa nada. Me alegra que me vayáis a hacer una fiesta sorpresa -les agradecí de corazón.
 
- No tan sorpresa ahora... -añadió Aaron algo disgustado con mi amigo. Estuvieron discutiendo sobre el "fail" de Danny durante un largo periodo de tiempo hasta que nos cansó hablar de ese tema. Ricardo sacó un nuevo tema de conversación:
 
- Por cierto, Ker, ¿ya no se meten contigo no? -me preguntó serio. Yo asentí con la cabeza. La pareja se miró aliviada.
 
- Gracias a Mybe y las nuevas reglas contra el bullying ya no me han hecho nada, aún hablan de mí a mis espaldas pero con mayor cautela -les expliqué con sencillez.
 
- Supongo que por eso no fuiste conmigo a ver a John -me comentó Aaron. Mierda, se me olvidó completamente.
 
- ¡Dios! Perdón, pero me pasaron muchas cosas y al final no pude ir contigo en el receso, perdona por no avisar -me disculpé por aquel despiste.
 
- No te preocupes, John se alegra mucho de que todo esté solucionado ahora con las nuevas normas -me explicaba Time Trial bastante animado. A pesar de mis encuentros efímeros con mi amigo de segundo año, noto que de verdad se preocupa por mí, tendré que hablar con él y agradecerle su apoyo en uno de los recesos de esta semana. Seguimos hablando hasta que recibí la notificación de que alguien me mandó un mensaje, era mi novia: "Bluedy, cuando puedas, ven a la sala de reparaciones", acompañado de un corazón azul. Me levanté enérgicamente, me despedí de mis compañeros y me dirigí hacia aquella sala. Observé tanto a Grey como a Doris esperándome apoyados en la pared de uno de los pasillos.
 
- ¡Bluedy! -exclamó emocionado mi amigo robótico que fue a mi posición para abrazarme-. ¡Feliz cumpleaños!
 
- ¿Acaso sabes lo que es un cumpleaños? -le pregunté entre risas al ver su agradable actitud.
 
- ¡No! -respondió igual de positivo que antes.
 
- Nuestro hijo tiene un regalo para ti, Bluedy -me comentó Doris mirando tiernamente nuestro encuentro.
 
- ¿Y eso? -le pregunté extrañado y sorprendido. Grey no dijo nada y se fue corriendo hacia su zona de trabajo, luego volvió con lo que era una nueva versión de un cinturón de contención.
 
- Mi ama me comentó que hoy era tu día especial, por lo que hace varios días aproveché trabajando aquí para hacer este regalo junto con mi jefe. Es un modelo hecho a partir de mi mismo material, es un cinturón de contención que dan a los de segundo año -me explicaba emocionado entregándome aquel objeto de color negrizco metálico. Observé que al lado de la pantalla digital había una pequeña pantalla rectangular.
 
- Si pulsas esa pantalla, el cinturón cambiará de forma fingiendo ser un "cinturón normal". Así, será mucho más fácil a la hora de salir con ello por la calle para que no delate que eres un héroe -agregó mi gata también animada.
 
- ¿Y por qué no nos dieron estos cinturones en primer lugar? -le pregunté a mi gata desconcertado.
 
- Por lo que me dijeron, no había tanto presupuesto para fabricar algo tan caro, además de que reciclaron los cinturones de primer año haciéndolos pasar como "nuevos" -me contestó con mucha facilidad. Osea, que el objeto que llevo en mi cintura es... ¡¿Reciclado?! He sido timado.
 
- Gracias Grey, lo agradezco de corazón... Espera, ¿lo has hecho con tu mismo material? -le pregunté dándome cuenta de lo que conllevaba eso.
 
- Sí, permití que Bill cogiese varias partes de mi brazo, sustituyéndolas por acero. Claro, con el consentimiento de mi ama. Con mi material y la tecnología que lleva junto con la fusión de las físmitias, creamos tu regalo -me explicó el robot señalando su brazo izquierdo.
 
- No era necesario... -le dije preocupado al ver su sacrificio. Él negó con la cabeza.
 
- Es una ofrenda como agradecimiento de que me sacaras de aquel lugar -me comentó serio. Yo no supe que decir, me fijé en el nuevo cinturón que estaba sujetando con las manos. Observé que le recorrían varias líneas de energía poco visibles las cuales eran muy reconocibles. Recordé lo que me dijo con anterioridad:
 
- Espera, ¿estás hecho de físmitias? -le pregunté asombrado.
 
- ¡Oh!, ¡sí! Estoy formado por el material llamado: "Espectitia" -me contestó con la mayor normalidad del mundo.
 
- ¿Cómo?
 
- Es un nuevo material creado por Industrias Darke, donde han fusionado tanto la tecnología de última generación que tienen con físmitias -me explicó Doris algo seria-. He estado investigando acerca de ese nuevo material desde que me lo comentó nuestro niño, al parecer los trajes de la Academia Hope están compuestos de ese material, vamos, el traje que llevo ahora mismo que potencia la velocidad, fuerza y resistencia, está compuesto de espectitia.
 
Ahora entendía cómo esos trajes eran muy poderosos y útiles. Cada vez que alguien habla sobre esa empresa se me ponen los pelos de punta además de que me producen náuseas. Menos mal que Grey está aquí y no con ellos.
 
- En el torneo de este miércoles van a presentar a Grey al mundo, además de todo lo relacionado con el nuevo material y otros aparatos distintos que han creado. Han contactado con esta academia para que le llevemos allí... -me explicó desanimada y preocupada mi gata.
 
- ¡¿Qué?! No, él se queda aquí -le dije serio.
 
- Lo siento Ker, pero mi jefa me ha dicho que sí o sí tiene que estar ahí -se disculpó conmigo. Sentí enojo, rabia, por aquella dichosa situación.
 
- No te preocupes, estaré bien además de que estaréis conmigo ¿no? -nos preguntó inocentemente nuestro hijo robótico.
 
- ¡Claro que sí! -le afirmó Doris dándole un abrazo-. Todos los estudiantes de las academias asistirán al torneo para ver a sus compañeros competir. Ker y yo no nos separaremos de ti.
 
- Me encargaré personalmente de que no te roben o te utilicen de mala manera, si no, se las verán conmigo -le prometí a Grey uniéndome... Al abrazo. Nuestro momento emotivo se vio interrumpido por el timbre. Las siguientes dos horas pasaron sin pena ni gloria, no obstante, Mybe vino a nuestra clase y parecía que tenía noticias importantes que contarnos:
 
- Bueno, pues hoy haréis misiones supervisadas con superhéroes y con policías excepto dos personas. Esas dos personas vendrán conmigo al gimnasio para entrenar para el Torneo del Prestigio. Sí, de esta clase se han elegido a las 2 personas que representarán a la Academia Heaven del primer año -nos explicó mientras sacaba del tapper que tenía un trozo de tarta, no, de MI tarta. Lo puso al lado de la mesa en la cual estaba sentado para que lo pudiera observar, qué cabrón. Yo antes te apreciaba, ahora no- Los elegidos son: Edward Martin y Kerman Walker. El resto de la clase os podéis ir, tenéis las coordenadas en vuestras pulseras. Vosotros dos, esperad a que me coma esta deliciosa y sabrosa tarta que me han hecho -terminó de explicar sacando de su bolsillo una cuchara de plástico. MI PASTEL. MI TARTA. MI TODO. Todos mis compañeros se fueron. Solo estábamos nosotros 3 en aquella sala, se escuchaba solamente los mordiscos que daba Craig a mi puto pastel. Se sentía un ambiente incómodo por parte de Edward, aunque estaba a varios pupitres delante mía no se atrevió a girarse para verme ni una sola vez. Cuando Mybe acabó con su degustación, continuó explicando-. Bueno, creo que ya podemos ir al gimnasio para entrenar junto con vuestros 2 compañeros de segundo año.
 
Una vez en el lugar acordado, estuvimos esperando a nuestros compañeros para el torneo. Edward y yo no nos dirigíamos la palabra aún. Se abrió la puerta del gimnasio, me alegré cuando reconocí a uno de los 2 de nuestro equipo.
 
- ¡John! -le saludé feliz al verle después de mucho tiempo.
 
- ¡Ker! -me devolvió el saludo yendo hacia mí para chocar nuestros puños-. Me alegro de verte de una pieza, Aaron me comentó lo que te estaban haciendo tus compañeros. ¿Estás mejor?
 
- Sí, ahora ya no se atreven a atacarme, sería muy estúpido que alguien me atacara en un callejón o algo, se la jugaría a una expulsión permanente -le respondí con una sonrisa, dándole una indirecta a Edward el cual estaba callado, nervioso, sin decir nada. Me tenía que asegurar de que no nos daría problemas, ahora en equipo hablaré con él para solucionar nuestras diferencias... Si puedo.
 
- Si ocurre algo así, avísame que le daré una lección, si es posible, con el diálogo, pero si no entra en razones... -hizo una pequeña pausa para reírse dando a entender lo que quería decir-. Tanto yo como mi compañero Nick te echaremos una mano.
 
- Soy Nick, también conocido como "Creator", encantado -se presentó el compañero de mi amigo estrechándome la mano.
 
- ¿Y tú como te llamas? -le preguntó John con buena onda.
 
- Soy Edward, conocido como Ilusionysta, encantado -se presentó mi compañero de clases.
 
- John, "Hider", un placer.
 
- Mybe, mejor tutor, mejor persona, encantado -se burló de nosotros nuestro profesor al aburrirse de nuestra conversación- Bueno, vamos al salseo. Durante esta hora os voy a preparar con una serie de juegos los cuales se hicieron en los anteriores años, solo tenemos 2 días hasta el torneo. Por eso, mañana en las 3 últimas horas os iréis conmigo tanto al gimnasio si está libre y si no al pabellón para seguir practicando para el evento del miércoles. Recordad que está en juego la reputación de la Academia Heaven, quiero veros seguros, serios y sobre todo, compañerismo. ¿Os ha quedado claro? -nos preguntó todos con firmeza, pues sí que es importante el "Torneo del Prestigio". Todos asentimos con la cabeza-. Bien, el primer juego se llama: "La caza de aros". Consiste en que alrededor de la pista flotarán cientos de aros los cuales tendréis que atrapar, en un punto se volverán invisibles. Haréis 2 equipos de 2 personas, da igual con quién os queráis poner, no hay una norma que diga que los de primer año deben de estar juntos en equipo. El equipo que consiga el mayor número de aros, gana. No hace falta guardar los aros que toquéis, ya que se pondrán de un color distinto para cada equipo, sabiendo cuantos aros tiene uno y otro. Bien, comencemos.
 
El gimnasio se transformó en un gran campo de fútbol, imitando las medidas del lugar donde se realiza el torneo. Mybe sacó del almacén varias cajas llenas de aros las cuales tiró al aire, éstos comenzaron a flotar y volar en todas direcciones por el cielo artificial que se creó. Quise ponerme con Edward para solucionar nuestros asuntos, ya que creo que me pasé con él la última vez a pesar de que se lo merecía. Sin embargo, se unió con Creator, quedándome con John.
 
- Tenía ganas de trabajar en una misión contigo -me confesó ilusionado chocándome la mano en el aire.
 
- Vamos a ganarles -le afirmé serio y decidido. Mybe nos dio varios minutos para pensar en una estrategia. Con 30 segundos formamos el plan maestro. Nuestro tutor pitó su silbato dando comienzo a esta primera prueba. Lo primero que hizo Hider fue convertir los aros en invisibles, John se encargaría de capturarlos debido a que puede ver sus creaciones invisibles, yo, estaría deteniendo al equipo rival. No obstante, nuestros planes fallaron ya que Edward creó ilusiones de más aros, haciendo que John no pudiese distinguir cual es cual. Me fijé que Creator con sus manos creó al lado suyo una plataforma cibernética rectangular con el cual creaba un objeto que estaba cubierto de bits, hasta que se convirtió en algo visible de verdad, era una especie de lupa cuyo mango era metálico y el cristal cibernético. Nick agarró la lupa y la alzó al cielo, parecía que encontró lo que estaba buscando. Mierda. Sí que son buenos nuestros rivales. Cambio de planes. Potencié mis piernas, iba a robar ese aparato que creó de esa extraña plataforma que apareció de la nada. Iba a ir a por él hasta que apareció un muro delante mía. Frené pero me choqué contra aquel muro, pude potenciarme la parte de mi cuerpo que chocó por lo que no me hice ninguna herida. Esa infraestructura desapareció. Edward. Observaba cómo Nick tocaba varios aros y se volvían de color verde. Luego vi a mi compañero que apenas pudo tocar 2 aros que se convirtieron en color azul. Llamé a mi compañero desde los auriculares que llevaba los cuales nos dijo el tutor que nos pusiéramos ya que era obligatorio para entrar al torneo.
 
- ¡John! ¡Hazme invisible! -le ordené desesperado. Él me hizo caso y me convirtió en invisible. Ilusionysta, desesperado por no saber dónde estaba ponía varios muros hasta que creó una muralla que dividía el campo en 2, yo estaba donde no se encontraba su compañero. No me resultó ningún problema superarlo ya que corrí gracias a mi super velocidad por el muro. Una vez en el otro campo, visualicé a Creator con el aparato. Había conseguido tocar más de 30 aros. Me di prisa y robé su lupa. Comprobé su efectividad, si lo colocaba al cielo observaba a través de su lente la realidad en forma de píxeles, se veían solamente los aros que eran invisibles. Me potencié rápidamente mis piernas y salté para agarrar la mayor cantidad de aros posibles. Cada vez que caía al césped del campo de fútbol, volvía a saltar. Conseguimos llevar una ventaja de 100 puntos gracias a mi técnica hasta que apareció un dragón de escamas negras, ojos amarillentos, de un gran tamaño que ocupaba la mitad de la pista. Abrió su boca hacia mi dirección y se atrevió a lanzarme fuego de color azul oscuro. Me potencié para caer a gran velocidad al suelo. Logré no quemarme pero con las prisas perdí la lupa.
 
- ¡¿Es un dragón de verdad?! -me preguntó impresionado John desde los auriculares.
 
- No, es una ilusión.
 
- ¡Pero si parece muy real!
 
El dragón no paró de perseguirme, pero dejó de hacerlo cuando Hider me hizo invisible, al igual que él. Aquella bestia mitológica se distorsionó y desapareció. Observamos cómo Edward y Nick conseguían más puntos, mierda, nos estaban igualando. John y yo nos miramos serios y decididos, íbamos a ir contra ellos y pelear. Intentamos aplacarles, pero desaparecieron. No se encontraban por ninguna parte. Mybe tocó el silbato.
 
- El equipo de Edward y Nick ha ganado la primera ronda. Vuestras tácticas han estado muy bien, veo mucho potencial para ganar. Se nota que os lo he enseñado yo todo... -se halagó así mismo. Mi compañero y yo estábamos confusos hasta que la muralla que dividía el campo desapareció. Observamos boquiabiertos un aparato que supusimos que lo creó Nick que hacía atraer todos los aros a aquel objeto, por lo que aquel aparato estaba rodeado de numerosos aros verdes. Me sentí timado de nuevo. Estuvimos durante el resto de la clase practicando más juegos de las anteriores entregas. Me gustaba el hecho de que eran pruebas muy dinámicas, debido a que el público quiere entretenerse además de divertiste ¿y qué mejor manera de ver a los alumnos de las mejores academias competir en una serie de juegos bastante divertidos? Cuando acabamos las clases, decidí irme a mi casa pero me detuvieron John y su compañero de clases.
 
- ¡Ker! Que se me había olvidado, feliz cumpleaños -me felicitó dándome un abrazo, yo correspondí su abrazo.
 
- Felicidades Ker, me ha encantado competir contigo, espero que nos llevemos bien en estos días -me comentó con una sonrisa Nick.
 
- ¡Gracias chicos! -les comenté animado. Una vez que me despedí de ellos, me iba a ir ya en serio a mi casa hasta que me frenó Edward:
 
- Ker.
 
- Dime -me giré para saber qué quería. No hemos podido hablar adecuadamente y no me apetece hacerlo ahora, quiero llegar a casa para comer lo que queda del pastel antes de que vaya Mybe.
 
- Felicidades.
 
- Gracias -le agradecí su felicitación sorpresiva. Me volví para ir a casa. Creo que podemos llegar a solucionar nuestras diferencias, eso me daba cierta esperanza. Una vez en casa, directamente me comí el resto de pastel que quedaba. Estuvimos hasta las 4 haciendo un maratón de películas que solemos ver en mi cumple, películas de sables de luz y naves en el espacio, me encanta esa saga. Recibí un mensaje era de mi mejor amigo: "Ker, no es por nada, pero si estás a las 6 en la Academia Heaven te lo agradecería". Qué manera más sutil de decirme que me van a llevar a una fiesta "sorpresa", le dije que de acuerdo. Al segundo, recibí otro mensaje, esta vez de mi novia: "¿Quedamos antes para ir las 6 a la academia?", acompañado de un emoticono de regalo. Le pregunté: "¿Cómo sabes que he quedado a esa hora?" A lo que me respondió: "¿Recuerdas que soy amiga de tus compañeros de clase y me cuentan casi todo?" Buen punto. Me mandó otro mensaje: "Además, gracias a sus confianzas, pude hacer que Mybe frenara a tus acosadores.", acompañado de un emoticono de una cara de gato que guiñaba un ojo. ¿Así que ella era los "pajaritos" que le contaron todo? Siempre está atenta y cuidando de mí. Solo pude poner: "Necesito verte ya". Finalmente quedamos a las 5 en el portal de mi casa. Me vestí con lo mejor que tenía, una sudadera blanca con contornos negros, baqueros grises y deportivas blancas. Estaba listo para ir a ese lugar...
 
- Hijo, ¿te vas a...? -mi madre no se atrevió a acabar la frase al verme algo desanimado.
 
- Sí, voy a ir ahora antes de irme a mi fiesta sorpresa.
 
- ¿Quieres que te acompañe?
 
- No, he quedado ahora con Doris, iré con ella, pero gracias...
 
- De acuerdo. Quiero que regreses antes de las 12, ¿de acuerdo?
 
- Sí, mamá -me despedí dando dos besos a mi madre y abrazándola. Mybe estaba en el sofá viendo aquella escena.
 
- ¿A mí no me vas a dar dos besos? -me preguntó burlón, pasé de su comentario, estaba bastante enojado con él. Doris me esperaba en el portal impacientemente. Al verla me animé de nuevo, ella siempre ha sido la que ha corrido hacia mía para abrazarme, esta vez, sería al revés. Nada más abrir la puerta fui a por ella, salté hasta su posición y la abracé. Nos caímos al suelo. Nos empezamos a reír por nuestro show.
 
- Ahora ya sé cómo te sientes cada vez que te hago esto -me comentó burlona.
 
- Me gusta que me hagas esto -le confesé poniéndome más serio. Nos quedamos en silencio mirándonos intensamente hasta que decidí incorporarme y levantarla con cuidado-. Tengo que ir a un lugar, ¿me acompañas?
 
- Iré a donde sea que vayas, Bluedy -me respondió agarrándome de mi brazo derecho y acurrucando su cabeza en mi hombro. Me gustaba que las personas que se cruzasen con nosotros me mirasen como si estuvieran diciendo: "Buena esa, máquina", "eso es crack". Me subía muchos los ánimos. Llegamos a mi primer destino, una tienda que vendían objetos relacionados con los superhéroes. Entramos a aquel sitio y encontré lo que buscaba, una insignia de tamaño pequeño del héroe más popular en estos últimos 10 años, Light Layer. Cuando compré aquel objeto y salimos de la tienda, Doris puso la palma de su mano en mi frente-. ¡¿Estás enfermo?! ¡¿Estás bien?! ¡¿Qué haces comprando algo de ese?!
 
- A mí tampoco me gusta hacerlo, Doris. Acompáñame y te lo explicaré -le expliqué agarrando su mano que tenía en mi cabeza. Hicimos un paseo sin hablar, bastante tranquilo. Mi novia no paraba de mirarme, pero entendía que no quería hablar en ese momento. Finalmente, nos encontrábamos en el último destino, el cementerio. Pasamos entre las tumbas con cuidado, vi a lo lejos el homenaje que le hicieron a The Angel. Tras estar más o menos a la mitad del lugar, encontré las tumbas de mis padres y de mi hermana. Me puse enfrente de la tumba de Candace y me agaché para entregarle la insignia y ponerla junto a las 6 que le regalé en estos últimos años. Tras unos minutos en silencio decidí hablar:
 
- Papá, mamá, hermana, perdonad por no haber venido antes, bueno, nunca vengo antes, siempre lo hago en este día... -hice una pequeña pausa para no llorar de la tristeza en ese mismo instante- Aún no me atrevo a venir en los días que son vuestros cumpleaños, lo siento, pero no puedo soportar el hecho de que nunca os veré seguir viviendo... -dejé de hablar debido a que me comenzaron a salir lágrimas- Candace, te he regalado la insignia que me dijiste que te gustaba, me acuerdo que, iba a ser tu regalo de cumpleaños, me lo contaron nuestros padres pero ya... Espero que te guste esta nueva versión, que te hayan gustado todas. Ojalá que seas feliz tanto tú como vosotros en el cielo -paré de hablar para desahogarme en ese lugar, noté como mi novia me abrazó por la espalda.
 
- Tranquilo, estoy contigo -me susurró abrazándome con cariño. Agarré sus manos, me tranquilicé un poco y proseguí con mi discurso:
 
- No os he podido vengar, perdonad. He hecho cosas muy malas, sé que ya no me queréis por mis actos. Pero yo aún os amo. Nos os he olvidado. Nunca lo haré -apreté con mayor intensidad las manos de mi novia para tener las fuerzas suficientes como para continuar- ¿Sabéis que he entrado ya a la Academia Heaven? He hecho bastantes amigos, incluso tengo novia, está aquí conmigo, se llama Doris, es muy importante para mí, como Marissa e Ethan, me cuidan bien, lo siguen haciendo... -hice una breve pausa para continuar- Tengo muchos problemas, he hecho muchas cosas mal. Quiero cambiar. Quiero ser alguien bueno a pesar de todo lo que he hecho. Necesito que me volváis a amar Así que por favor... Ayudadme a ser un superhéroe -terminé de hablar, ya no podía proseguir, me encontraba apoyado en el hombro de mi pareja llorando sin cesar, Doris seguía abrazándome, no decía nada, quería que me desahogara. Estuvimos minutos hasta que logré estabilizar, todo gracias a la ayuda de ella.
 
- Ker... ¿Nos vamos? -me preguntó susurrándome con dulzura.
 
- Sí, vámonos -respondí incorporándome. Agarré la mano de mi gata y fuimos juntos a la salida, me giré una vez más para ver la tumba de mi antigua familia. Nos fuimos a la academia a la hora acordada, recordé cuando iba a este lugar, me alegraba no ir más a pesar de que echaba de menos a mis amigos que hice como Mark, Hal y Román. Todos se comportaron muy bien conmigo, no como los de mi clase. Mis recuerdos fueron interrumpidos con la llegada de mi mejor amigo en su característica limusina. Nos metimos dentro, Danny estaba acompañado de Tobías y Jia.
 
- Espero que te guste tu fiesta sorpresa no tan sorpresa -bromeó Gryn Syld.
 
- ¡Hay muchos globos y comida! -exclamaba emocionada Orange Leap.
 
- He estado planeando todo durante estos días con todos, la mayoría de las ideas me las ha dado tu novia -me explicaba Danny emocionado. Miré a Doris y ella solo me guiñó el ojo. Una vez en la mansión vi a mis compañeros con los que todavía me llevo bien, estaban: Leo, Wolfan, Zac, Ian, Faris, George, aparte de Ricardo y Aaron. Estuvimos durante toda la tarde jugando a hacer retos los cuales siempre perdían y hacían el ridículo tanto Danny como Tobías. Luego nos fuimos a la piscina climatizada que tenía dentro de la mansión, poniéndonos bañadores que nos prestó mi mejor amigo, tenía muchos, demasiados. Para cenar, los cocineros prepararon platos de todo tipo y de diferentes ciudades, estuvo todo buenísimo. Antes de que fuera la hora, comenzamos a ver películas antiguas para criticarlas por la historia cliché de la época o por lo mal que estaban rodadas. Antes de macharnos, observé a Doris saliendo de una habitación la cual no era un lavabo.
 
- ¿Has robado algo?
 
- Claro -me respondió con la mayor sencillez del mundo. Siempre igual. Los chóferes de Danny nos llevaron a cada uno a nuestros hogares. Abrí la puerta de casa, las luces estaban apagadas menos la lamparilla del salón, Marissa me esperaba despierta. Al verme se levantó del sofá.
 
- ¿Qué tal te lo has pasado en tu cumpleaños?
 
- Ha sido el mejor de todos.
 
- Me alegro. Por cierto, permití que durmieses con tu novia porque ya era tu día, pero que no se va a volver a repetir -me explicó seria mi madre, yo asentí con la cabeza. Iba a irme a mi cuarto para descansar pero... Abracé a mi madre.
 
- Mamá, me encanta ser un Walker -le confesé.
 
- Te dije que te acostumbrarías con el tiempo.
 
- Sí -dije entre risas, mi madre siempre tiene razón. Hoy sin duda, ha sido uno de los mejores días de mi vida. Aquella noche dormí como un bebé. Al día siguiente todo fue normal, estuve practicando con mis compañeros para el torneo durante la mañana. Se me pasó volando aquel día que ya era miércoles. El día del Torneo del Prestigio.

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