Cap 55. Las Vegas.

Hero's Destiny: Hope of Darkness.

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Mañana tendría un vuelo de varias horas para ir a Nevada, Las Vegas. Qué ilusión. Después de mi experiencia en Egipto no tenía muchas ganas de irme fuera de Eustópolis, espero que nadie despierte de la tumba a varios dioses griegos o algo. Lo único que me reconfortaba es que estaría con mi novia, la cual sí tiene mucha ilusión para ir, para robar. Me avisó de que llevaría nuestros trajes de Cat Theft ya que tenía una misión en esa ciudad. Qué divertido. Otra cosa positiva es que estaría 5 días lejos de Mybe, que a pesar de que no me cae tan mal, ya me estaba cansando con sus burlas sobre el color morado. Me encontraba preparando mis maletas, poniendo lo más importante, no llevaba mucho solo lo suficiente para vestirme y los aparatos de la Academia Heaven junto con mi cinturón de contención el cual tenía mi traje. Salí de mi habitación agotado por el duro trabajo que era colocar todo en la forma correcta para que entrasen y se cerrara la maleta. Me percaté de que en la habitación de mi madre se encontraba Craig también haciendo sus maletas.
 
- ¿Qué haces? -le pregunté extrañado. Se supone que él no va a acompañar a ningún alumno.
 
- Estoy haciendo mi equipaje, cieguín -se burló de mí prosiguiendo con su trabajo.
 
- ¿Por qué?
 
- Porque me voy contigo a Las Vegas.
 
- ¡¿Qué?!
 
- ¿De verdad pensabas que te iba a dejar ir solo con Doris a una ciudad durante 5 días? -me preguntó Marissa apareciendo detrás mía mientras me agarraba de mis hombros. Me quedé sin habla, mi madre cuando quiere asusta, y mucho. Mi profesor no dijo nada pero vi cómo sonreía ante mi situación. Tragué saliva para decir algo:
 
- ¿Y en qué hotel vas a estar?
 
- En el mismo que en el tuyo. Hablé con uno de los jefes de la Compañía Jackson para comentarle acerca de ir contigo, tengo todo el viaje, hotel y demás pagados por la empresa -me explicó mi tutor terminando de empaquetar todo. Pasó a mi lado para irse a la cocina-. Será muy divertido, patosín.
 
- Sí... -afirmé desanimado. Genial, lo que me faltaba. No me esperaba nada de este viaje y seguramente sea de los peores, todo por la culpa de Craig. Me fui a cenar sin ganas, me acosté sin ganas, me levanté sin ganas, fui al aeropuerto sin ganas. Si algún día tengo la posibilidad de irme lejos, lo haría sin dudar. Entonces, recordé lo que Tobías me dijo hace unos días atrás, que fue a San Diego para cumplir el sueño de su abuela, tras ese hecho volví en mí. Durante estos meses, no, años, no me había preocupado realmente por mi familia, al menos no tanto como mi amigo. Mybe, a pesar de todo, fue un gran apoyo en mi semana de redención, me ha ayudado en todo. ¿Qué sería lo que tendría que aguantarle? ¿5 días? No sería ningún problema. Finalmente, me atreví a hablarle mientras esperábamos a mi gata en la puerta principal-. Me alegro de que vengas.
 
- Lo que digas -me comentó acariciando mi cabello revoltoso mirando al frente- Por cierto, dile a tu novia que se dé prisa que si no viene nos vamos sin ella -me explicó serio. Iba a llamar rápidamente a Doris hasta que nos saludó a lo lejos. Ambos nos sorprendimos al ver que no tenía ninguna maleta. Mi gata corrió para abrazarme, al darse cuenta de la existencia de mi tutor lo saludó con una mano.
 
- ¡Hola! -exclamaba entre risas sin dejar de quererme, yo correspondí su muestra de afecto, pero no duró mucho ya que Craig nos separó con su habilidad.
 
- Nada de montar escenas en público -nos regañó cogiendo su equipaje y dirigiéndose dentro del edificio. Doris entrelazó nuestros hombros y decidimos pasar, en el camino hacia la puerta de embarque iniciamos una conversación:
 
- ¿Y tu maleta? -le pregunté desconcertado.
 
- He traído mi bolso almacenador -me dijo mostrándome aquel objeto, lo reconocí, era el mismo bolso que tenía cuando la conocí por primera vez.
 
- ¿Cómo funciona?
 
- Bueno, puedes meter todo lo que quieras de tamaño pequeño y mediano. Todo se almacena en otro espacio, pudiendo sacar las diferentes cosas. Es como si tuviese dentro un mini portal del cual sacas cosas de otro sitio -me explicó tranquilamente mirando los alrededores emocionado, buscando nuestro número de vuelo-. ¿Te has dado cuenta?
 
- ¿De qué?
 
- ¡De que esta será nuestro primer viaje de novios juntos! -me respondió energética sin apartar su mirada esta vez de mí. Yo me reí por su comentario:
 
- Sí, tienes razón, aunque tendremos que soportarle...
 
- Os oigo ¿eh? -nos contó Mybe continuando con su trayecto. Doris y yo nos observamos con una mirada de cómplices. Llegamos a nuestro destino, habíamos encontrado en qué planta ir, ahora solo nos faltaba cruzar el detector de metales. Me acerqué a mi profesor para preguntarle una duda:
 
- Dentro de las maletas tenemos todo nuestro equipo de la Academia Heaven, ¿nos dirán algo o...?
 
- No te preocupes, todo el material de nuestra academia está registrado y tiene un código oculto para los detectores, haciendo que cuando pase se muestre el logotipo del instituto. Los guardias pasarán por alto aquello y proseguirán sin armar escándalo. Todo para asegurar nuestras identidades -me contestó con algo de sueño. Tras pasar el control, uno de los vigilantes se volteó a ver a mi profesor, asintió con la cabeza, Mybe le dio su aprobación con su pulgar. Madre mía. Ignorando ese hecho nos fuimos ya hacia las puertas de embarque, Mybe fue el primero en dar su pasaporte.
 
- Viajáis 3, ¿verdad? -nos preguntó aquella señora.
 
- Sí, pero en realidad somos 2 ya que me traigo a una mascota -le respondió serio Craig. La trabajadora extrañada se volteó a vernos, miró a mi novia- No, ella no, me refiero al emo -me señaló el maldito. La señora nos dejó pasar entre risas. Qué vergüenza. Finalmente, estuvimos dentro del avión, en la zona vip. Nuestros asientos estaban al lado de las ventanillas. Mi novia rápidamente se sentó cerca de éstas, creo que es la única que de verdad tiene interés por ir a Las Vegas. Yo me senté a su lado después de dejar las maletas, nuestro profesor se sentó detrás de nosotros, para molestar. Antes de que despegara el avión, mi novia empezó a hablarme:
 
- ¿Sabes? Nunca he ido a Las Vegas. Mis compañeras han tenido la oportunidad de visitarlo, pero a mí nunca me tocó ir a ese lugar. Siempre tuve las ganas... -me explicaba mirando por la ventanilla para luego abrazarme- Y gracias a ti podré ir. ¡Gracias Bluedy! -me agradeció dándome un beso en la mejilla.
 
- Yo siempre he querido salir de mi casa. ¡Gracias Bluedy! -se burló de mí Mybe, mi gata solo le reía la gracia. Ignoré su comentario, era por la mañana temprano y tenía sueño. Observamos cómo se elevaba algunos snacks de un carrito que había en mitad de nuestra zona ahora que no había nadie. Craig los cogió con la mano y los abrió. Nos volteamos para verle, él se quedó callado, cruzamos miradas entre los 3-. Lo que pasa en las Vegas, se queda en Las Vegas.
 
- Pero si aún estamos en Eustópolis -le repliqué. Mi profesor solo me miró mientras comía chucherías.
 
- ¿Me das? -le preguntó interesada y con una dulce sonrisa mi novia. Mybe le pasó una bolsa de gominolas, joder, viéndolos así comer me empezaba a rugir las tripas, con las prisas no había desayunado.
 
- No, para ti no hay -me comentó serio. Me giré para ver a mi novia, era mi única esperanza. Ésta estaba disfrutando de su aperitivo, me vio con mi expresión triste, ella solo me negó la cabeza entre risas. Maldita gata.
 
- Ni Doris te hace caso -se burló mi profesor de mí tirándome una chuche a la cabeza. Cuando vi la azafata, levanté mi mano para dirigirme a ella:
 
- Perdona, pero el pasajero que tengo delante ha cogido sin permiso varias chucherías del carrito.
 
- Oh, no pasa nada, si son gratis para esta sala. ¿Va todo bien entre ustedes? -me explicó la trabajadora. ¿En serio?
 
- Perfectamente -le respondió mi tutor lanzándome otra chuche a la cabeza-. Patosín, que en las zonas vip todo es gratis para nosotros, se nota que este es tu primer vuelo.
 
- ¿Acaso has estado en una sala exclusiva en un avión antes? -le pregunté volteándome desconcertado.
 
- Claro, una de las ventajas de ser héroe es que nos dan tarjetas exclusivas con beneficios, como ir al cine gratis, tener sala vips en discotecas... -iba a proseguir con su explicación pero mi gata le interrumpió:
 
- ¿Ibas a discotecas?
 
- Por supuesto, ¿cómo crees que conocía a la madre de Ker? -le respondió indiferente.
 
- Pero si la conociste en un hospital -le repliqué algo enojado.
 
- ¿Estás seguro? -me preguntó con una mirada desafiante.
 
- ¿Qué? -me salió involuntariamente. Yo confiaba en mi madre, se notó que no se conocían de nada aquella vez. Odio que juegue conmigo y mis sentimientos. Mybe siguió hablando sobre su vida la cual ya no me interesaba por lo que dijo con anterioridad. Mi novia era la única que le hacía caso, incluso hablaban entre ellos como si fueran amigos de toda la vida. Nada más ponerse en marcha el avión, partimos hacia nuestro destino. En mitad del vuelo, mi profesor tuvo que ir al baño, teniendo un momento a solas entre los dos-. ¿Y exactamente cuál es la misión que tenemos que hacer allí?
 
- ¡Oh! Pues verás, mi jefa al enterarse que iba a Las Vegas me dio un trabajo especial. ¿Sabes que existen varias físmitias de diversos colores cierto? -comenzó a explicar. Yo asentí con la cabeza. Todavía me acordaba de la explicación que nos dio Old Reminder en la clase de historia- Pues el color menos común es el rosado, sí, tenemos que robar físmitia rosada, debido a que es muy valiosa por su escasez, algunos dicen que tiene otras utilidades, pero hasta lo que yo sé, tiene las mismas funciones que las demás físmitias -continuó con su explicación, haciendo una pequeña pausa para acabarse su bolsa de snacks, sabiendo que tenía hambre, ella solo me sonrió de forma pícara-. El objetivo se encuentra en el hotel y casino The Palazzo.
 
- Espera, ¡¿vamos a robar un casino?!
 
- ¡Sí! ¿A qué es emocionante? -me preguntó ilusionada. Yo solo me quedé pensativo, espero que no nos pase nada. Vi a Craig salir del baño algo pálido, parece que no se lleva bien con los aviones.
 
- ¿Estás bien? ¿No te sentirás mareado verdad? -le pregunté en forma de burla, devolviéndole todo lo que me había hecho hasta ahora.
 
- Para nada -me contestó con algo de dificultad, se quedó parado al lado nuestra- Voy al baño -nos explicó yéndose hacia ese lugar con rapidez. Durante todo el viaje estuvo más en el lavabo que en su asiento correspondiente. Una vez que llegamos a tierra, Craig fue el primero en escapar de este cacharro. Yo solo me divertía internamente al verle de ese modo, resultaba muy gracioso de presenciar. Una vez cerca de las puertas de salida del aeropuerto, un hombre trajeado con gafas de sol sujetaba una pancarta con los nombres y apellidos de Mybe y de los míos. Nosotros fuimos directamente hacia él. Tras presentarnos nos llevó a afuera, ya que nos esperaba una limusina para escoltarnos hacia el hotel donde íbamos a residir. Vaya con la compañía Jackson. Estuvimos recorriendo las distintas calles que se componía este lugar, el chófer nos llevó a The Strip, calle donde se encontraba nuestro glamuroso hotel, Bellagio. Esta infraestructura fue comprada hace 2 años por esta nueva empresa, al igual que los hoteles The Venetian y Wynn Las Vegas. Prácticamente Jackson Company controlaba la mayoría de las infraestructuras de este lugar. Sin embargo, en este hotel trabajan la mayoría de sus mejores trabajadores, aquí tendré mi sesión de fotos y todo el tema relacionado con el marketing, o eso es lo que ponía en el folleto que me dio UltraSyner.
 
El chófer nos comenzaba a contar todo lo relacionado con esta ciudad, para tener conocimientos básicos. Habló del edificio donde estaríamos estos 5 días. Bellagio se construyó como inspiración al Lago Como de Ballagio, situado en Italia. La atracción principal es un lago artificial de 8 acres que se encuentran a pocos metros en frente del hotel, la cual contiene las fuentes del Bellagio que básicamente son una fuente bailarina sincronizada con música. Llegamos a nuestro destino, el trabajador recogió nuestras maletas y nos dijo de seguirle por la puerta. Nos quedamos pasmados los tres por las diversas decoraciones de la infraestructura. El vestíbulo era muy espacioso, lo que resaltaba es el techo, el cual tenía en el medio de éste varias especies de flores multicolores pegados a la pared. Nos fuimos hacia las recepciones, el chófer habló con sus compañeros y nos dio a cada uno las tarjetas para abrir las puertas de nuestras habitaciones, nos llevó a las plantas de arriba que era donde se encontraban las habitaciones, pero antes, pasamos por las distintas salas del lugar, había salas con cristaleras que colgaban varias lunas y soles, había recreaciones de ciudades hechas en maquetas, incluso existía un jardín botánico. Este casino lo tiene todo. Lo único malo es que los 3 compartíamos la misma habitación, porque Mybe lo quiso. Esta me la pagarás.
 
Tras dejar nuestras cosas, seguimos al chófer hacia una de las salas vip del edificio. Dentro se encontraban varios vestuarios de diferentes localidades del mundo al igual que diversos escenarios. Habían varios fotógrafos haciendo una sesión a varios trabajadores que llevaban ropas lujosas. Había una persona trajeada, de pelo oscuro con mechas rubias, barba cuidada al igual que su rostro, que no paraba de dar órdenes a los presentes de la sala. Cuando nos vio llegar, nos saludó amablemente y fue a presentarse:
 
- ¡Bienvenidos a Las Vegas! Soy Alda, vuestro jefe durante estos días. Bien, supongo que tú eres Bluedice, ¿verdad?
 
- Eh... Sí, claro -respondí algo inquieto al verle ir al grano. Me miró de arriba a abajo y me dio su aprobación con un gesto de cabeza. Luego observó a mi profesor, pero antes de que pudiese decir algo éste se le adelantó:
 
- Mis derechos están reservados.
 
Parece que se lo tomó como un ataque directo el tal Alda ya que lo miró con recelo para avanzar con la siguiente invitada, Doris:
 
- ¿Y tú quién eres señorita?
 
- Soy Doris, la novia de Bluedice -afirmó orgullosa entrelazando nuestros hombros con una sonrisa. Nuestro ahora nuevo jefe se sorprendió y sonrió.
 
- Ya veo, eso mejora mucho las cosas. Tú y tú, seguidme, os vamos a hacer de oro -nos señaló a mi gata y a mí. Ella me miró emocionada, yo a ella sin muchas ganas. Mybe se quedó de pie observando cómo seguíamos sus órdenes, Alda, al ver a mi profesor le preguntó:
 
- ¿Aún sigues aquí? Te puedes ir.
 
- Pues ahora me quedo -dijo algo enojado agarrando una silla blanca con terciopelo para sentarse. Nuestro jefe le ignoró, ya me cae bien. Nos situó a los dos en un vestuario con diferentes estilos de vestimenta. Unos estilistas vinieron, nos tomaron medidas y al buscar entre toda la ropa encontraron un traje ideal para mí, se trataba de un esmoquin cuyo color principal era el azul claro, mezclado con colores blancos y una pajarita azul celeste. Miré el de mi novia, se trataba de un vestido oscuro con ciertos puntos brillantes, además de que le dieron un antifaz del mismo color para que le cubriesen los ojos. Ella al verme observando con detenimiento su vestimenta lo cogió y me lo enseñó:
 
- ¿Te gusta? -me preguntó de forma pícara.
 
- Está bien... -dije algo nervioso, apartando mi mirada. Quería verla así, pero no me atrevía a decírselo directamente.
 
- ¿Qué has dicho? Es que no te oído con tus balbuceos... -se burló de mí al ver mi actitud. Yo sonrojado cogí mi traje y me fui a donde estaba nuestro jefe.
 
- Muy bien, mientras que la dama se viste en los vestuarios, tú harás una sesión de fotos, ¿tienes tu traje a mano? -me explicaba ilusionado.
 
- Lo tengo en mi habitación, en mi maleta señor -le respondí sin saber muy bien qué es lo que haríamos exactamente.
 
- ¡¿Pero qué hace tan lejos de ti?! William, corre, si no estás aquí en 30 segundos con su maleta estarás despedido -le ordenó al chófer que empezó a ir hacia mi habitación como si su vida dependiera de ello. Apareció con todas mis maletas, las dejó a mi lado. Ambos me miraron, las tuve que abrir y sacar el cinturón. Me lo iba a poner pero me interrumpió Alda:
 
- No. No. No. A pesar de que tu modelo es más llamativo que la porquería habitual de las academias, aquí no se permiten cinturones de contención.
 
Tuve que hacerle caso y quitar el traje de aquel objeto, me fui a los vestuarios y me puse mi traje de Bluedice. Nada más salir, todos aplaudieron menos Craig, que se estaba quedando dormido. Nuestro líder calló al grupo y me tiró el traje al aire para que lo cogiese. Me lo puse gracias a la ayuda de los estilistas que me añadían los últimos retoques. Sentía como una doble capa de ropa, primero mi traje y luego el esmoquin, dejando mis manos y mi máscara como la única parte visible de mi traje. Al estar listo para mi sesión, mi jefe vino para explicar lo que haríamos en estos días:
 
- ¡Estás divino! Bien, ahora sígueme. Vamos a realizar diferentes fotos con distintas poses en todos los escenarios que representan las distintas ciudades del mundo, además de fotos con fondo blanco y complementos. Ya que el mandamás quiere tu cara por toda Las Vegas, y por supuesto, por todo el mundo. Por lo que las sesiones tienen que quedar... PERFECTAS.
 
- ¿Y cuántas fotos me voy a tener que hacer?
 
- Unas 4 mil.
 
- ¡¿QUÉ?!
 
- Oh, no te preocupes, solo harás mil por día. ¿Sabes por qué habéis venido ahora por la mañana? Para estar haciendo sesiones hasta toda la tarde. Esta noche tenemos que tener listo, posters, carteles, propaganda y todo lo demás. Ya que tú serás el centro de atención de hoy.
 
- ¿Y cuándo podré descansar?
 
- Después de comer, y después de cenar, osea, a las 7 de la mañana cuando cerramos. Y volverías a empezar a las 9 de la misma mañana.
 
- ¡¿CÓMO?!
 
- Menos quejarse y más a trabajar. Venga, empecemos con el fondo de tela blanca, siéntate en ese taburete negro -me mandó Alda emocionado. Genial, me van a sobreexplotar. Le hice caso, observaba cómo las luces daban a mi cara, al frente de mí tenía a varios fotógrafos que me indicaban qué hacer. Me sentía raro al posar. Tuvimos que repetir varias tomas porque lo estaba haciendo mal, escuchaba las risas de fondo de Mybe. Dejé de estar en el taburete para ponerme de pie. Ahora tenía que tocarme la barbilla en plan misterioso, luego tenía que recolocar mi pajarita a pesar de que estaba bien, ponerme de perfil girando mi cabeza a la derecha, observando a un fotógrafo. No habían pasado ni 10 minutos y ya me estaba cansando. De pronto, la sesión de fotos fue interrumpida ya que mi gata saltó hacia mí y me abrazó yo la agarré de la cintura para que no se cayese. Odiaba reconocerlo, pero estaba perfecta. Siempre lo ha estado. Me gustaba mucho su antifaz y vestido, quedaba con su color de pile grisáceo. Ella me sonrió, yo le sonreí a pesar de que no me veía por la máscara.
 
- Hola -me susurró sin apartar su mirada de mí.
 
- Hola -repetí con su mismo tono de voz. Nos olvidamos de los presentes y juntamos nuestras frentes. Nuestro momento romántico fue interrumpido por Alda que no paraba de aplaudirnos:
 
- ¡Seguid! ¡Seguid! ¡Lo hacéis genial! Haced más poses. Vamos. Vamos. Vamos.
 
Doris se motivó y comenzó a tomar el control tanto de mí como de la sesión, ella me ordenaba cómo ponerme, yo solo le hacía caso. Recostaba su cabeza en mi hombro mientras me agarraba con su mano en mi otro hombro y me tocaba el pecho con su otra mano. Luego cambió a ponerse a mi derecha, sujetándose de mi hombro con sus dos manos apoyadas allí, mirando a la cámara. La verdad, se me hizo mucho menos ameno la mañana gracias a ella, sin embargo, no duró ya que pasábamos a otro escenario donde ella no podía participar. Otra vez igual...
 
- ¡Pero muévete! Suéltate, siente el vigor de la fama -me daba indicaciones un fotógrafo disgustado con lo que hacía.
 
- ¡Mueve el culo! -exclamó de forma burlona Mybe a lo lejos viendo el espectáculo. Finalizamos para la hora de comer, joder, al fin. Solo tuve 2 horas de descanso. 2 MALDITAS HORAS. ¿Y quieren que dure toda la noche y mañana? Madre mía, vaya 5 días más intensivos que voy a tener. Estuve la mayor parte de la tarde otra vez haciendo sesiones pero en otros sets, hasta que Alda paró. Ahora íbamos a pasar a otro asunto el cual tenía que opinar. Mi jefe me dijo que le siguiese hasta un escritorio que había al fondo de esta enorme sala llena de fotógrafos. Allí sacó una caja y posters de unos dados modificados, en vez de ser blanco con puntos negros, era azul claro cristalino con puntos blancos. Yo me quedé en silencio, no sabía que decirle:
 
- ¿Y esto es...?
 
- "Dados Bluedice", ese es el nombre que le hemos dado provisionalmente aunque queremos que tú los nombres. Ya que están basados en ti, estos serán los nuevos dados con lo que los apostadores jugarán sus partidas. Es todo un honor. Así que dime. ¿qué tienes pensado?
 
- Yo... -me quedé en blanco en ese momento. ¿En serio han hecho dados inspirados en mí? No me lo creía, lo peor es que son muy bonitos. Doris me sorprendió abrazándome por detrás, al ver esos nuevos objetos se asombró.
 
- ¡Vaya Bluedy! ¡Tu familia! -bromeó entre risas acurrucándose en mi hombro.
 
- ¡ESPERA! ¿Cómo le has llamado? -le preguntó intrigado Alda a mi gata.
 
- Bluedy -respondió desconcertada con su actitud. Yo estaba igual.
 
- ¡Dados Bluedy! ¡Perfecto! Así se quedará, te llamabas Doris, ¿cierto? -exclamaba emocionado, tomando una decisión sin consultármelo. Mi novia asintió, mi jefe le dio su mano y ésta se la estrechó-. Creo que tú y yo nos vamos a llevar muy bien.
 
- Lo mismo digo -afirmó con una sonrisa de triunfo. Seguí posando, esta vez, sujetando varios de los "Dados Bluedys". Maldita gata. Ya cuando era de noche, Alda se me acercó para comentarme que tendría que ir a la zona de los casinos del edificio. Estaría hasta las 7 de la mañana trabajando, haciéndome fotos con fans, haciendo numeritos, vamos, me usaban como si fuese un animal en un zoo. Odio esto. Cuando me dirigí a mi sitio y llegaron los ciudadanos, todos se amontonaran a mi alrededor, menos mal que me acompañaban varios guardias de seguridad para apartar al público. Los únicos que pudieron entrar eran reporteros y periodistas que no cesaron de preguntarme, sacarme fotos y grabarme. Dejaron de hacerlo al ver que mi novia me sorprendía por detrás y me besó en la mejilla, dejando una marca de sus labios por su pintalabios negro. Luego se acurrucó en mi hombro y saludó a los ciudadanos. Se quedaron en silencio, luego todos gritaron de la emoción. Uno de los reporteros se nos acercó alzándonos su micrófono:
 
- ¡¿Sois pareja?!
 
- ¿Lo somos? -me preguntó mi gata de forma pícara. Todos nos observaban con atención, yo me quedé en silencio, por favor, que esto pare. Doris me agarró de la barbilla y dirigió mi cara hacia la suya, dándome un beso en mis labios a pesar de llevar la máscara. Escuchaba gritos y aplausos de fondo.
 
- ¡¿Por qué lo has hecho?! -le pregunté susurrándola bastante alterado.
 
- Alda dijo que lo hiciera, que ganaríamos mucho dinero con esto -me explicó también en voz baja-. Aunque en verdad lo he hecho para molestarte, Bluedy.
 
Iba a replicarle muchas cosas pero de pronto, se escucharon gritos proveniente del fondo de la sala, todas las tragaperras empezaron a chispear y estropear, personas corrían, hasta que varias de esas máquinas comenzaron a explotar. ¿Qué mierda está pasando? Mi pregunta fue respondida al escuchar una voz que resonaba por todos los rincones de este edificio:
 
- La Compañía Jackson es solo un timo más, otra empresa falsa, como Industrias Darke. Yo me encargaré de vosotros. Me habéis fallado, a todos.
 
Lo que faltaba, la aparición de un villano que quería venganza. El techo comenzaba a agrietarse, le dije a mi novia que ayudase a escapar al resto de los ciudadanos, ella asintió. Una vez dicho esto, me dirigí hacia todos los lugares intentando encontrar al enemigo que amenazaba este casino. Me resultaba complicado ver y pasar con los cientos de personas que habían que no paraban de escapar. Oí un horrible sonido proveniente de atrás, me dio un mal presentimiento. Corrí hacia el lugar donde estaba al principio. Observé a mi novia atrapada en unos escombros, se intentaba incorporar pero estaba atrapada en éstos. Iba a ir a por ella sin pensármelo dos veces hasta que alguien me pidió socorro:
 
- ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE! ¡ESTAMOS ATRAPADOS! -gritaba sin cesar una mujer que también estaba atrapada en unos escombros que habían caído de uno de los techos de este lugar junto a varios compañeros. ¡¿Qué hago?! ¡¿Qué hago?! ¿A quién salvo? Volteaba mi cabeza a ambos lados, a mi izquierda estaba Doris, a mi derecha a aquellas víctimas.
 
- Este será uno de los primeros casinos que derrumbaré. Contemplad a lo que ha llevado vuestras malas acciones -explicaba aquella voz malévola. Todo Bellagio tembló, cayéndose el resto de los adornos hacia la dirección de los atrapados. Aunque me diese prisa, tendría que sacar a cada uno de ellos con mi super fuerza y me llevaría muchos segundos. Me temblaba todo el cuerpo. VAMOS. VAMOS. ¿Qué haría Candace? Ella sacrificaría lo más preciado para salvarles... ¿Podría hacer lo mismo? Es lo que haría un héroe. Escuché el grito de mi novia y sin pensármelo, fui a rescatarla en vez de ayudar a aquellos civiles. Conseguí salvarla antes de que aquella planta fuese destruida, me encontraba abrazando a mi gata la cual estaba ahora inconsciente. No podía ver bien, tenía los ojos borrosos, la he salvado. He pasado de ellos. He hecho un Light Layer. Soy como él. No he podido hermana, no he podido. No soy un héroe, este traje no me lo merezco, todo esto. ¿Por qué? Todo porque la amo y no quiero perderla, lo peor es que no me arrepiento. Soy mala persona. Perdonadme, perdonadme...

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