Cap 56. The Palazzo.

Hero's Destiny: Hope of Darkness.

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Me aferraba a Doris como si mi vida dependiera de ello, me aterrorizaba mirar atrás, no quería... No quiero ver los cadáveres de aquellas personas que he abandonado para salvarla. ¿Cuál es la diferencia entre él y yo? Ambos hemos dejado a los civiles a su suerte. Me doy asco. Todo mi cuerpo temblaba, seguía oyendo gritos y el edificio en pocos minutos se derrumbaría por completo. Tenía que escapar. Puedo salvar la vida de mi novia. Estaba mirando a los alrededores, buscando una salida para ir pero todo estaba lleno de escombros. Doris volvió en sí, abriendo sus ojos lentamente:
 
- ¿Bluedy?, ¿qué está pasando?
 
- Yo... No pude salvarlos... -le respondí entre sollozos. Ella a pesar de recuperarse me abrazó y comenzó a calmarme.
 
- Tranquilo, nunca se puede salvar a todo el mundo, relájate -hizo una pequeña pausa para ver nuestra situación-. Tenemos que salir de aquí, ¿puedes utilizar tu super velocidad?
 
- Sí, puedo -la contesté volviendo en mí. Íbamos a irnos de aquel destrozo hasta que todos los escombros de mi espalda se levantaron. Me giré para saber qué estaba ocurriendo, me alegré al ver que todas aquellas personas que dejé de lado estaban vivas, todo gracias a Mybe.
 
- Llévatelos, no creo que aguante mucho más -me explicaba agotado manteniendo a raya aquel derrumbamiento que nos caía encima. Yo le hice caso y llevé a todos los civiles afuera, para luego llevarme a Mybe cargado en mis brazos. Ambos contemplábamos cómo Bellagio se convirtió en un montón de rocas y material desperdiciado-. Bueno, ¿me sueltas?
 
Yo le tiré al suelo sin apartar de vista aquel sitio. Mybe y yo preguntamos a los sobrevivientes si se encontraban bien, si faltaba alguien, por suerte, todos pudieron salir a tiempo de aquel lugar. Volvió la normalidad y tranquilidad hasta que 2 héroes de nivel B aparecieron. Se dirigieron a hablar con nuestro jefe Alda, no tardaron mucho en ponerse de acuerdo. Uno se quedó en la tierra y el otro planeó hasta colocarse a varios metros en el medio de aquella infraestructura derrumbada. El que se quedó en tierra utilizó su habilidad que consistía en crear unos planos digitales de colores verdosos que simulaban Bellagio. Me quedé asombrado porque parecía que había un holograma de aquel edificio delante nuestra. Entonces, su compañero que se encontraba en el cielo, deshizo todos los materiales de los escombros y los convirtió en moléculas, para crear con ellas de nuevo el casino. Vimos cómo se creó a la perfección el lugar siguiendo los planes del otro superhéroe. Todo quedó como nuevo. Bellagio estaba en perfecto estado.
 
- Muy bien, las apuestas tienen que continuar. ¡Vamos! Va. Va. Va -comentó Alda con un apartado circular plano que se asimilaba a un altavoz. Los civiles volvieron contentos adentro del casino como si nada. Tanto yo como Craig y Doris nos quedamos boquiabiertos por lo ocurrido.
 
- ¿Qué ha pasado? -le pregunté muy desconcertado a nuestro jefe.
 
- Oh, bueno, verás, una vez al mes siempre hay ataque en esta ciudad, sobre todo hacia los casinos y suelen ser destruidos, por eso, la empresa Jackson contrató a "Plan", que crea planos como si fuesen hologramas de minutos antes de cómo estaba el edificio, con todas sus pertenencias y bienes, además de a "Building" que construye con las moléculas de lo destruido todo como estaba antes. Son héroes de nivel A, pero por los contratos bajaron de rango para ser usados por nuestro líder, sin embargo, cuando ocurre alguna grave catástrofe siempre son llamados con el permiso de la empresa para recrear incluso hasta ciudades -me explicó indiferente Alda guardando aquel objeto en su traje con cuidado-. Y tú te tienes que cambiar para proseguir trabajando. Vamos. Vamos. Vamos.
 
- Jackson Company tiene muchos trucos, pero si se quedan sin sus héroes reparadores, no serán nadie -explicaba de nuevo aquella voz que nadie sabía de donde provenía.
 
- Chicos... -nos nombró Plan al notar que todo su cuerpo empezaba a tambalear, al principio no era muy notorio pero a lo largo que pasaban los segundos todo su cuerpo se estaba agitando- Ayu... Dadme... -decía distorsionadamente por sus movimientos forzados por el villano. No sabía qué hacer, el enemigo no estaba por ninguna parte, mierda, ese héroe va a morir. Sin embargo, Mybe le paralizó con su poder, haciendo que el superhéroe se estabilizara poco a poco hasta recuperarse. Me quedé asombrado por lo que hizo mi tutor, éste se volteó para verme.
 
- Lo sé, soy el me... -no pudo acabar su frase ya que ahora él tenía los efectos de nuestro adversario. Intentó utilizar sus poderes en sí mismo para parar de que sus partículas se moviesen involuntariamente, lo logró pero con gran dificultad-. No te quedes ahí y encuentra al bastardo.
 
Cierto, tenía que actuar rápido. Piensa Ker. El villano no ha podido estar en el casino, ya que moriría allí mismo sin cumplir su venganza. Ha tenido que ver la reconstrucción, por lo que tiene que estar cerca de los alrededores. Potencié mi vista para observar mis alrededores, habían personas que a pesar del derrumbamiento seguían caminando como si nada, haciéndose fotos, charlando entre amigos, tomando algo y demás. Venga Ker. Vamos. Me fijé en una persona que llevaba gafas, iba bien vestido, nada sospechoso si no fuera como miraba a esta dirección con una sonrisa. Reconocería esa sonrisa en cualquier parte, ya que es la que ponía y aún pongo cuando un héroe sufre o incluso muere. Era él. Conseguí llegar hacia él, le sorprendí, le agarré de su vestimenta y me lo llevé junto a mis compañeros, lo lancé a pocos metros de Mybe, que ya se encontraba en perfecto estado. El villano iba a moverse, pero mi profesor lo detuvo con su poder y lo elevó a varios metros.
 
- ¿En serio que este ha sido el que casi me asesina? -preguntó Craig disgustado y serio a la vez.
 
- ¡No sé de qué estás hablando! ¡Bluedice me ha secuestrado! ¡Soltadme! -exclamaba sin parar nuestro adversario.
 
- Yo te conozco -afirmó Alda acercándose a él para verlo con detenimiento. Asintió con la cabeza-. Sí, tú eres Gavin Davies, conocido como "Global Queake".
 
- ¿Y qué hace aquí el "terremotito"? -le preguntó intrigado Mybe.
 
- Fue un antiguo miembro de esta empresa, pero por sus actitudes le tuvimos que despedirle. Perdiendo todos los contratos, cosa que es lógica. Seguramente que está aquí por culparnos y esas cosas -explicaba también indiferente Alda.
 
- ¿Cómo me pudisteis echar y meter a Bluedice? -le preguntó con rabia Gavin a nuestro jefe.
 
- Negocios -le respondió sin mirarle-. Bueno, todos a casa y a trabajar. Mybe, encárgate de esperar aquí y vigilarle hasta que llegue la policía. ¡En marcha!
 
- No es la primera vez que esto sucede, ¿verdad? -le preguntó Doris al ver su actitud.
 
- Para nada, esa es la undécima persona que nos ataca por venganza en este mes -le confesó Alda sin mostrar ninguna preocupación. Madre mía con Las Vegas. Sentí algo de pena por aquella persona, pero recordé lo que casi le hizo a mi novia y se me pasó. El resto de la noche fue bastante agotador, todos acercándose a mí, tomándose fotos conmigo, grabándome, mientras que paseaba por todas las salas de Bellagio. Las dos horas que tenía para descansar las utilicé para dormir, luego me levantó Alda tirándome un cubo de agua debido a que no me despertaba. Craig se reía de mí junto con mi novia. Gracias, yo también os aprecio. Tuve que hacer más fotos por la mañana y tarde, en la noche nos fuimos a The Venetian, otra empresa que ahora estaba en manos de Jackson Company, repetí el mismo proceso que la última vez. Al menos no vino algún villano el día de hoy. El miércoles iba a ser el día de nuestro robo, sacrifiqué mis horas de sueño para planificar el plan con mi novia. Hoy estaríamos en The Palazzo, haciendo lo mismo que las 2 últimas veces, por lo que mientras que yo llamo la atención, mi gata con su traje táctico entraría y robaría la físmitia rosada que contenía ese casino.
 
Ya una vez por la noche, llegué a aquel lugar gracias a la limusina que la empresa nos proporcionaba. Salí de aquel lugar con otro esmoquin de color azul que me prestaron al mancharse el anterior por mi batalla de antes. Varios guardias de seguridad se pusieron a mi alrededor, haciendo un círculo que me protegían de aquella hora de fans que no paraban de sacarme fotos y grabarme sin mi consentimiento. ODIO. TOTALMENTE. ESTO. Me recordaba a la experiencia que tuve en mi academia, horrible. Estos 3 días se me hacían eternos y pesados, por aguantar a esta gente, me alegraba mucho tener su apoyo, pero esto era otro nivel para mí. Tener que saludar, fingir estar animado siempre a pesar de dormir solo 4 horas diarias, es frustrante. Si no fuera por mi novia que me acompañaba casi siempre habría perdido el control y me hubiese ido con mi super velocidad a casa. Espero poder aguantar hoy en el tiempo que esté haciendo su misión. Doris me habló desde los auriculares que llevaba dentro de mi máscara:
 
- Bluedy, ya estoy dentro.
 
- De acuerdo -le dije sin parecer sospechoso.
 
- ¿No me vas a desear suerte? -me preguntó de forma pícara. Suspiré.
 
- Buena suerte.
 
Ahora mismo mi gata estaría entrando al casino por el techo, su traje del Cat Theft lleva incorporado el dispositivo de convertirla en invisible durante 15 minutos, además de que las cámaras dejarían de grabar. Sería un trabajo bastante sencillo. Los primeros 20 minutos los pasé fatal, pero todo el mundo se fue para gritar el nombre de otra persona, dejé de ser el centro de atención. GENIAL. Uno de los guardias de seguridad se dirigió hacia mí:
 
- Debes de venir con nosotros, debes de ver a una persona.
 
Yo le seguí intrigado, fuimos a una zona vip del casino. Esperé sentado en uno de los sofás rojizos que había en esa sala. De la puerta entró aquella persona famosa que había robado mi popularidad con facilidad, se trataba de nada menos que el jefe de Jackson Company. Yo me levanté nervioso, él solo me sonrió y me estrechó la mano:
 
- Es un placer conocerte al fin, Bluedice.
 
- Lo mismo digo, señor.
 
- No me llames así, con que me digas Phoenix es más que suficiente -me comentó con tranquilidad para sentarse al frente mía. Me miraba con bastante ilusión, creo que es un fan-. Me comentaron que ayudaste a atrapar a aquel villano que quería destruir uno de nuestros casinos. Te estoy muy agradecido por ello, por eso, he venido en persona para agradecértelo y para recompensarte.
 
- Gracias, pero es mi trabajo, no hace falta que lo hagas -le dije con sinceridad. Recordaba la decisión que tomé, dejar aquellas personas morir para salvar a mi amada. No me merecía ningún premio, incluso parte de la angustia que sentía es debido a eso. ¿Cómo podré ser un buen héroe si paso de la gente a la hora de la verdad? ¿Cómo lo hacen los demás? Cuando vuelva tendré que hacer muchas preguntas a mis amigos. Jackson solo se rio ante mi comentario.
 
- Vaya, qué modesto que eres. Hay algunos héroes que accedieron enseguida, sin poner pegas, pero tú eres diferente. Eso me gusta -me explicaba con emoción y orgulloso de mi actitud. Yo solo asentía sin saber muy bien qué hacer. Se levantó y se dirigió hacia la puerta- Ven, voy a enseñarte algo -me dijo para que le siguiese. Mientras subíamos por las distintas plantas me contó todos los planes que tenía conmigo-. Una de las cosas que tenemos en mente es que vengas en verano, en esa época del año es cuando más gente viene a esta ciudad, haremos diferentes eventos con diversos superhéroes y queremos que tú seas parte de ellos, ¿qué te parece?
 
- Suena interesante -mentí. Si es hacer algo similar que en estos 3 días, no quiero hacerlo. Lo odio.
 
- Bien, la verdad, tengo muchos planes contigo Bluedice, ¿has pensado en unirte a nosotros de forma permanente? -me preguntó intrigado.
 
- Bueno, me han llamado otras empresas y esta es la primera a la que voy, así que no te puedo decir algo de momento...
 
- No des excusas, adivino, Alda te está sobreexplotando, ¿verdad?
 
- Sí...
 
- No te preocupes por no decirlo, desahógate, es verdad que puede parecer serio y estricto en ese aspecto, pero hace lo mejor para la compañía. Sin embargo, no te alarmes, que cuando vuelvas en verano no tendrás que soportarle, ya que yo me encargaré personalmente de guiarte.
 
- Mientras que no me explotes... -solté sin querer por el cansancio y agotamiento que tenía. Phoenix solo se rio, menos mal. Llegamos a nuestro destino, estábamos delante de una gran puerta metálica decorada con contornos amarillentos. En medio de ésta había un detector de manos, el jefe la puso hacia el objeto y se abrió automáticamente. En el interior de la sala las paredes eran cristaleras cuyo interior contenía... Agua, con peces viviendo dentro de ella, se notaba la humedad y su olor tan característicos. En mitad de la sala había una gran bola de metal que flotaba, abajo del objeto había pasillos de hechos de agua que parecía corrientes.
 
- Perdón, pero vas a manchar tus costosos zapatos -se disculpó de antemano por el suelo lleno de agua- Bienvenido a uno de mis lugares preferido de Las Vegas. ¿Qué te parece el estilo?
 
- Muy... Acuático.
 
- Sí, es debido a mi fascinación por ese medio natural. Bluedice, voy a darte una de mis llaves, solo se las confío a personas que veo potencial y son de fiar. Solo espero que te unas de forma definitiva a esta empresa -me explicaba mientras que dio una palmada. Se abrió aquella bola de metal cuyo interior era otro círculo lleno de agua, cuyo interior tenía... No me jodas.
 
- Físmitias rosadas -dije en voz alta al darme cuenta de que era el objetivo de mi novia. Mierda, se supone que tiene todos los planos y la ayuda de su compañera, ¿por qué no lo ha robado antes? Bueno, si me lo va a dar, supongo que esto nos facilita el trabajo. Así dejará de hacer de ladrona cuando obtenga esa piedra.
 
- Exacto, fue una de las últimas adquisiciones de nuestra empresa, nos costó una fortuna, incluso casi nos vamos a bancarrota por la compra, pero lo importante es que lo tenemos -explicaba mientras que con su habilidad sacaba una de las piedras que contenía aquella bola voluminosa de agua, haciendo una especie de mini pelota que llevaba la físmita hasta las manos del jefe.
 
- No sabía que tenías poderes -le confesé asombrado.
 
- Bueno, es algo que mantengo en secreto para mis enemigos, para ser un jefe de una gran empresa debes ser fuerte, en todos los aspectos -me contó mientras me mostraba aquella piedra con rayas rosadas que no paraba de brillar-. Con esto hacemos un contrato, yo te doy este obsequio valioso para nosotros para que tu colabores con nosotros durante toda tu carrera heroica. Sí, parece que te estoy comprando, pero es así como funcionan los negocios. ¿Aceptas?
 
- Acepto -le respondí a pesar de que este verano sería uno de los peores de mi vida. Iba a agarrar aquel objeto hasta que una bola metálica de pequeño tamaño cayó del techo. De ésta soltó un gran humo. Una persona aterrizó con estilo entre los dos y cogió la físmitia.
 
- ¡Con vuestro permiso! -exclama alegremente mi novia que nos estaba robando delante de nuestras narices. Menos mal que llevaba mi máscara, porque sonreí en ese instante. Esto me traía muchos recuerdos. Ella rápidamente me agarró del brazo y me puso un brazalete inhibidor de poder de energía roja, me paralizó por completo provocando un auténtico dolor. Retiro lo dicho, ni sonrisas ni mierdas, vaya asco de recuerdos. Me quedé de rodillas ante ella- ¡Cuánto tiempo Bluedice! ¿Me has extrañado? Porque yo a ti sí -me comentaba de forma pícara y entre risas. Luego se volteó para ver a nuestro superior- ¡Vaya! Supongo que usted debe de ser Phoenix Jackson. ¡Un placer conocerte! -dijo fingiendo estar emocionada para colocarle a él esposas normales cuando su guardia estaba baja. Nos enseñó con chulería el objeto robado- ¡Nos vemos! -se despidió con un gesto de dedos en su mano suelta. El poder de estos dichosos brazaletes me impidió hablar para advertirla sobre Phoenix, que tenía poderes. Vi cómo Jackson al ver que mi gata bajó su guardia la agarró con el agua de aquella bola, haciendo que la tragase, estando finalmente en el interior del agua, ahogándose.
 
- Lo siento, pero aquí nadie me roba y menos alguien de Cat Theft -explicó serio. No podía utilizar mis poderes. Estaba asustado, observaba cómo intentaba nadar, pero la corriente controlada por nuestro superior le impedía, luego se agarraba del cuello, moviendo sus pies desesperadamente.
 
- ¡PARA! -le grité desesperado. Él se volteó para verme extrañado:
 
- Es una ladrona, de la banda que ha intentado robarme más de mil veces estas joyas. Me he cansado de ellos.
 
- ¡Eso no es lo que hace un héroe! -le repliqué incorporándome a puras penas-. ¡SUÉLTALA! ¡AHORA!
 
Logró hacerme caso y la dejó en el suelo, rompiendo esa burbuja de agua, ahora estaba escupiendo agua de su máscara levantada de la parte de su boca para escupir lo que había tragado por la culpa de las corrientes de Phoenix.
 
- Tienes razón, perdóname, me he descontrolado -se disculpó Jackson, ahora controlaba el agua haciendo que varias corrientes agarrasen las manos de mi gata- Y ahora quítame las esposas y deshabilita las de mi compañero -le ordenó seriamente. Ella me miró, yo solo asentí. Una vez liberados, mi superior volvió a hablar-. Bien, ahora te llevaré ante la justicia con la policía.
 
- Espera, déjame ocuparme de ella, tenemos asuntos personales. Será un honor encarcelarla -le explicaba medio en serio y medio no. Agarré con fuerza del antebrazo de Doris y le puse unas esposas de su bolsillo. Mi jefe solo asintió. Antes de salir por la puerta con mi novia me paró:
 
- ¿Has visto? Hacemos un buen equipo. Un placer hacer tratos contigo.
 
No sé porqué, pero me daba la sensación de que había hecho un contrato con el diablo. Nada más salir por la puerta de atrás para que nadie nos interrumpiese, nos fuimos a varios metros de distancia, yendo a un callejón, al observar que nadie nos había visto iba a quitarle las esposas hasta que habló:
 
- ¿He sido una gata mala? -me preguntó con una voz provocativa. Yo le quité sus esposas algo nervioso.
 
- Casi mueres.
 
- Lo sé, casi muero dos veces, pero sé que siempre estarás allí para salvarme, Bluedy -me abrazó una vez liberada-. Por cierto, tenemos que volver otra vez para robar la físmitia.
 
- No hace falta, Phoenix me iba a regalar la piedra por ser parte de su empresa de forma definitiva. ¿No escuchaste nada mientras nos espiabas?
 
- Solo estaba concentrada en ti -me dijo de forma pícara apartándose de mí-. Bueno, ¿vas a por la físmitia o tengo que ir otra vez para que me pongas unas esposas?
 
- ¡YA VOY! -grité ruborizado y yendo hacia mi superior. Finalmente, obtuve nuestro objetivo. Una vez terminé mi turno nos fuimos a nuestro hotel, en la habitación le di la físmitia, ella me dio mi traje de Bluecurious que sacó de su bolsillo "mágico". Una vez vestidos, salimos del edificio gracias a la tecnología de camuflaje. No sabía muy bien a dónde íbamos. Nos encontrábamos cerca del casino Caesars Palace, en un callejón.
 
- ¿Me recuerdas qué hacemos aquí? -le pregunté seriamente al no saber el plan esta vez.
 
- Al decirle las buenas noticias a mi jefa, me ha dicho que le entregue yo misma la mercancía a nuestro comprador, ya que le pillaba más cerca Las Vegas -me respondió Doris impaciente y algo nerviosa.
 
- Una cosa, si ya Cat Theft no trabaja para Industrias Darke, entonces...
 
- Aquella empresa era nuestro gran patrocinador pero tenemos otro contacto, los ladrones siempre tenemos un plan B.
 
- ¿Y tampoco cerrará esa empresa o lo que sea con el que trabajáis?
 
- No, no te preocupes Bluedy. Todos confían en ellos, incluso tú -me comentó con un tono provocativo y burlón. ¿A quiénes se refería? No pude preguntarle más ya que vino... ¡¿Un héroe de nivel S?! No era uno de los bastardos que nos dejaron tirados, pero sí era uno de los más poderosos. Aterrizó delante de nosotros, nos quedamos mudos. Estaba nervioso, mierda, ¿cómo nos ha encontrado? Iba a ir a por él pero Doris me frenó. El héroe entabló la conversación:
 
- Sois miembros de Cat Theft, ¿verdad?
 
- Sí, supongo que serás el cliente de mi jefa -teorizó Doris. Espera.... ESPERA. ¡¿QUÉ?! ¡¿UN HÉROE DE NIVEL S COMPRANDO MATERIAL ROBADO A UNOS LADRONES?!
 
- Exacto, ¿tienes el paquete? -le preguntó serio y a la vez amenazante. Mi novia sacó de su bolso la físmitia rosada. Aquel falso héroe iba a agarrarlo pero mi gata le frenó:
 
- Antes que nada, tengo que ver el pago.
 
Aquel superhombre sacó algo molesto de su cinturón dorado una tarjeta negra la cual se la dio mi novia. Ella lo comprobó. Al asentir, le lanzó la físmitia a aquel héroe, éste la agarró en el aire.
 
- Un placer hacer negocios con ladrones -agradeció el intercambio aquel cabrón.
 
- Nos encanta hacer tratos con los falsos héroes -le comenté con provocación. Tenía a un héroe corrupto delante mía. De nivel S. ¿Cómo puede ser llamado héroe participando en el contrabando?
 
- ¿Perdona? -me preguntó amenazante. Yo no tenía ningún miedo. Doris me dio un golpe en la rodilla el cual hizo caerme al suelo.
 
- Lo siento, es novato y es la primera vez que hace negocios con un héroe tan poderoso como usted. Perdónale -se disculpó por mí aquella maldita gata.
 
- Está bien, pero vigila su lengua, un día de estos puede que te metas en problemas por tu actitud -me advirtió aquel falso héroe dejando el lugar con su habilidad de vuelo. Me incorporé enojado, iba a replicarle muchas cosas a Doris pero ella me gritó:
 
- ¡¿Se puede saber qué te pasa?! Sé que odias a los héroes, como yo, pero debes de tranquilizarte.
 
- Pero... Es corrupto.
 
- Sí, lo sé. Ker, hay héroes que son así, mi jefe y varias compañeras hacen encargos para ellos. Esta es la primera vez que me encuentro con uno además de que... -hizo una pequeña pausa.
 
- ¿Qué pasa? -le pregunté esta vez serio al ver que estaba triste.
 
- Él era una de las personas que me dejaron abandona, en mi país, a mi suerte. Y a pesar de eso, me he sabido controlar, es un cliente, si lo mato, perjudicará a mi empresa. Hay que saber en qué momento actuar -me explicaba con tristeza. Me quedé mudo, ¿enserio ese era uno de los hijos de puta que la dejaron a su suerte con el villano que congelaba todo? Me vengaré de él. Pero... Ahora no.
 
- Tienes razón, lo siento -me disculpé abrazándola, ella correspondió mi gesto-. Te prometo que la justicia les llegará.
 
- Gracias Bluedy. ¿Volvemos?
 
- Volvemos -le afirmé. El resto de los días restantes volví a estar otra vez explotado excepto el último día, que me dejaron libre, para ir de compras y comprar souvenirs. Compré lo suficiente para mis amigos, familia, incluso novia. Lo guardé bastante bien para que no se entere de su regalo. Cuando estuvimos en el avión, me dormí. También cuando llegué a mi casa me eché una gran siesta. Me desperté en el día que quedé con mis compañeros de clase para hacer el proyecto para la semana que viene. Espero que todo vaya bien.

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