Cap 58. Navidad.

Anexia: World of Superheroes.

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Quedaban pocas horas para navidad, durante estos días estuve ayudando junto con Ethan y Marissa a poner los adornos navideños por toda la casa. Mybe solo nos animaba mientras que no hacía nada. No entiendo porqué mi madre no le regaña. Bueno, eso era lo de menos, mi mayor problema en estas fiestas es que tengo que vestir muy ¿cursi? El caso es que no me gusta como vestía. Jersey de rayas verticales de colores blancos y rojos, parecía un caramelo andante. Mi hermano corría por toda la casa con una gran ilusión, su vestimenta era la misma que la mía, siempre ha sido así en todos los años, la única novedad es que llevaba un gorro rojo de Santa Claus.
 
- ¡¿Cuánto queda para que lleguen los abuelos?! -le preguntó ilusionado con un brillo en los ojos Ethan.
 
- Poco, cielo -le respondió con una agradable sonrisa mi madre que se encontraba en la cocina revisando que el pollo se estuviera haciendo.
 
- ¡¿Y Doris?! -esta vez me preguntó a mí.
 
- Estará al caer -le contesté ilusionado, vi que mi madre no compartía mi emoción. Me costó algo que Marissa me diese el permiso para que mi novia se quedase con nosotros en navidad, pero lo logré. Tenía su regalo justo en mi habitación, qué ganas de dárselo ya. Se abrió la puerta de la habitación de mi madre, era Craig que llevaba un traje, su pelo estaba arreglado, era todo un galán.
 
- ¿Estoy sexy? -me preguntó de forma pícara al verme.
 
- No -le contesté seco.
 
- Perfecto -comentó con un aire de triunfo. Marissa fue a abrazarle tiernamente-. ¿Crees que así daré una buena impresión a tus familiares?
 
- Por supuesto -le afirmó dulcemente sin separarse de él.
 
- Estamos aquí -les dije a los dos al estar tan mimosos, más de lo habitual. De pronto, llamaron a la puerta, como era el que estaba más cerca fui a abrir:
 
- ¿Quién...?
 
- ¡Bluedy! -exclamó mi novia que se abalanzó sobre mí nada más abrir la puerta. Estaba en el suelo, mirando el techo, luego giré mi cabeza más hacia abajo para observar a mi gata. Su pelo estaba recogido, se había puesto un pintalabios negro. Me fijé en su vestido, era mayoritariamente de color azul, pero con contornos negros que brillaban. Al ver que no paraba de contemplarla habló-. ¿Te gusta mi conjunto? Me he basado algo en ti.
 
- ¿En Bluedice?
 
- No, en Bluedyna -contestó con una gran sonrisa pícara. Ya estamos con lo mismo.
 
- Estamos aquí -me replicó Mybe al ver nuestro show. Nos levantamos sonrojados del suelo. Nos calmamos y nos sentamos en el sofá, Ethan no se separaba de Doris, parecía un cachorro con su amo. De nuevo llamaron a la puerta, eran nuestros abuelos, bien, compórtate, vas a presentar a tu novia. No va a pasar nada malo.
 
- ¡¡Abuelo!! ¡Abuela!! -exclamaba con emoción Ethan abrazando a los nombrados.
 
- ¡Vaya jovencito! ¡Cuánto has crecido! -le dijo con un tono de sorpresa Geremy.
 
- Y veo que estás hecho todo un hombretón -opinó con una sonrisa su mujer.
 
- ¡Es porque voy a ser un gran superhéroe! ¡Como mi hermano! -les confesó apartándose de ellos para hacer poses. Qué mono.
 
- ¿Dónde está nuestro héroe favorito? -preguntó Clea mirando los alrededores de la casa hasta encontrarme. Yo me dirigí a ella y le di un gran abrazo.
 
- Abuela, me alegra mucho de verte. A ti también Geremy -les confesé de corazón.
 
- El placer es nuestro, Bluedice -me dijo el nombrado con tono familiar. Me acuerdo todavía de la primera vez que los conocí, fue también por estas fechas, yo creía que me iban a repudiar o ignorar, por no ser de la familia. Para mi sorpresa, fue todo lo contrario, me recibieron con los brazos abiertos, se comportaron, no, se comportan muy bien conmigo. Me recuerda tanto a mis antiguos abuelos...
 
- ¡¿Sabéis que Ker también es una princesa?! -les preguntó Ethan emocionado. No, hermanito, stop. Malos recuerdos no, por favor.
 
- ¡¿En serio?! -le siguió el juego Clea.
 
- Más bien un princeso -bromeó Craig uniéndose a la conversación, estaba algo nervioso. Me gustaba verle así, es muy gracioso.
 
- Hija, no me digas que este es el famoso Craig del que tanto nos has hablado -dijo alucinando Geremy ante la presencia de mi profesor. Bueno, tampoco es para tanto ¿eh?
 
- El mismo, señor -le afirmó de forma muy sutil y tranquila, elevando consigo su ego.
 
- ¡Es muy guapo! -opinó directamente mi abuela. Vaya, parece que se ha ganado la aceptación de mis abuelos. Dejó de prestarle atención para dársela a mi novia-. ¿Y esta jovencita tan linda quién es?
 
- Soy la novia de su nieto. Me llamo Doris. ¡Encantada! -se presentó alegremente dando dos besos a mis abuelos.
 
- Veo que has tenido mucha suerte -opinó Geremy.
 
- Y creo que él no sabe cuánto -agregó Doris de forma burlona. En el resto de la noche vinieron el resto de familiares por parte de Marissa. A todos les cayeron bien tanto mi tutor como mi novia. Estuve escuchando durante la noche las anécdotas de cada uno hasta que se oficialmente era navidad. Todos se levantaron para felicitarse, unos se fueron a preparar la cena, entre ellos estaba Marissa, y otros se sentaron hablando en el sofá. Ethan estaba ansioso por abrir ya los regalos que se encontraban debajo del árbol de navidad. No me acostumbro todavía que sepa que todo eso de Papa Noel sea mentira, lo descubrió hace un año y se lo tomó bastante bien, Ethan es muy inteligente. Cuando todos estaban ocupados, agarré a Doris y me la llevé a mi cuarto, cerré la puerta sin que nadie se percatara de ello, sobre todo evitando que mi madre lo descubriera. Doris sonreía extrañada ante mi actitud-. ¿Qué haces?
 
- Voy a darte tu regalo -le respondí serio. Abrí el armario y cogí el cartón gris que contenía tanto su vestido de Las Vegas como su antifaz de ese mismo lugar. Se lo entregué algo nervioso. Ella lo agarró enseguida, arrebatándolo de mis manos. Lo abrió. Su cara fue de asombro, luego me miró de forma lasciva.
 
- Ya veo porqué tanta prisa, Bluedy -dejó la caja encima de mi cama, cogió el antifaz y se lo puso, miró a la puerta para asegurarse de que no había nadie, entonces, comenzó a desvestirse.
 
- ¿Pero qué haces? -le pregunté enojado y algo excitado por lo que estaba haciendo.
 
- ¿Qué pasa? Ya me has visto desnuda varias veces. Voy a probarme tu regalo -me explicó entre risas. Está disfrutando de mi incomodidad. Por favor, que no venga mi madre. Una vez vestida se me acercó lentamente, de forma muy sensual. Con su dedo índice en mi pecho, me tiró a la cama. Se sentó en la zona de mi entrepierna.
 
- Doris... Ahora no.
 
- Shhhh -me cerró la boca, se acercó a mi oído para susurrarme-. Voy a darte tu regalo, disfruta.
 
- Mi familia está... -no pude acabar debido a sus besos en mi cuello, eran cortos y suaves, empezaron a ser más intensos. Mientras tanto me acariciaba el pecho y dirigiendo su mano zona hacia allí abajo. Dios, esto me encanta-. No tenemos protección...
 
- Me tomaré la píldora, no te preocupes -me aseguró, ahora dirigiendo sus labios a los míos. Estaba haciendo un juego de caderas que me ponía muy nervioso. Intentaba no hacer mucho ruido. Mierda, si sigue así no podré resistir, tengo que salir de aquí, antes de que no vea la luz de mañana.
 
Finalmente, salimos de mi cuarto. Maldita gana. Al final consiguió lo que quería, me tomó, en mi cama, en navidad, al lado de mis familiares, de mi hermanito. Maldita gata. Menos mal que no hicimos nada de ruido y ahogamos nuestros gemidos. Lo peor de todo es que me encantó, puto morbo. A pesar de haberlo hecho sigilosamente, estábamos ambos cansados y rojos. Mi abuelo y Craig lo notaron.
 
- ¿Estáis bien? -nos preguntó preocupado.
 
- Sí, es que me he puesto mala hace unos días, voy a tomarme una pastilla, ahora vuelvo -se excusó mi novia yendo hacia su bolso, sacando la píldora de forma discreta y tomándosela en un vaso de agua.
 
- Me ha contagiado el virus -mentí de forma muy patética. Mybe se estaba riendo, pero se aguantaba poniendo su boca en su mano y girando su cabeza de izquierda a derecha. Me senté a su lado, todos prestaron atención en mi hermanito, estaba abriendo finalmente sus regalos. Craig me susurró:
 
- Menos mal que tu madre no te ha visto, salidín.
 
- ¡Mira hermano! ¡Un juguete de Light Layer! -gritaba de la emoción Ethan mostrándome aquel objeto. Yo solo asentí con una sonrisa falsa.
 
- Veo que no te cae muy bien mi amigo -opinó susurrándome Craig. Su comentario me pilló desprevenido.
 
- Prefiero otros héroes -comenté fugazmente. Doris se sentó encima de mis piernas al no haber sitio, miento, había hueco pero prefirió estar a mi lado. Se acurrucó en mi hombro, saludó a Mybe con su mano derecha. Salvado.
 
- Oye, yo te he visto en alguna parte... Espera, ¡eres la gata del pecado! -exclamó mi tío asombrado por una celebridad. Mierda, ante las prisas Doris no se volvió a poner su vestido que tenía.
 
- Me gusta mucho ese vestido que llevas ahora -opinó Clea.
 
- ¿Dónde te has cambiado? -le preguntó seria Maerissa. Yo empecé a tener un sudor frío. Ni me atrevía a observarla.
 
- En el baño -respondió con normalidad enseñando una sonrisa. La noche transcurrió de una agradable forma, hubo un gran ambiente, todos nos llevábamos bien. Una vez que todos se fueron, Marissa me entregó unas cartas.
 
- Aquí tienes, son de tus tíos de Canadá. Siempre dicen lo mismo -comentó de forma despectiva mi madre. Tras eso que dijo, me temía lo que contendría estos sobres. Los abrí, llevaban pocos dólares en su interior, luego el típico mensaje de: "Feliz navidad, que te lo pases en grande en este día. Te quiero bla bla". Ni se molestaron en escribir algo. La familia de mi padre estuvo siempre en continua rivalidad, no había buen rollo. Por eso, el poco tacto de mis tíos, que no quisieron adoptarme o acogerme a pesar de ser de su sangre. La mayoría de los familiares restantes de mis padres vivían en otros países o... Estaban muertos. Tiré aquellas cartas a la papelera, todos los años es igual. Lo único bueno era el dinero, que Marissa me mandó ahorrarlo ya que sería el único dinero que tendría por la muerte de mis padres. No hicieron el testamento. No obtuve nada, lo perdí todo. Me reconfortaba el hecho de esta noche eufórica con Doris, con mis familiares. Fue lo necesario para dormir bien el día de hoy.
 
A la mañana siguiente me tuve que preparar para irme al centro comercial SOON, ya que quedé con todos mis compañeros de clase para comer. Quedamos a la entrada del restaurante chino de ese lugar, menos mal que estaban Danny y Leo, no quería llegar el primero. A medida que pasaban los minutos vinieron el resto de la clase. Una vez dentro, pedimos cada uno nuestros platos, para comenzar con el desmadre:
 
- Chicos... ¡FELIZ NAVIDAD! -exclamó Tobías alzando su bebida, todos le imitamos-. Madre mía el año que hemos tenido, ¿no creéis?
 
- Sí, yo diría que ha sido muy intenso -opinó con humor Emer.
 
- Demasiado diría yo -agregué a lo que dijo mi compañero cebra.
 
- Sin duda lo mejor ha sido el casi beso de Elton y Ker -explicó seriamente Tobías.
 
- ¡CALLATE! -le gritó enojado Volcanux.
 
- Chicos, por favor, que nos van a llamar la atención... -comentó Leo algo preocupado.
 
- Pues que nos la llamen -le contrarrestó Emer indiferente.
 
- La verdad, nunca pensé que haríamos tantas cosas juntos, hemos pasado por tanto... A mí me ha gustado mucho este 2025 a pesar de las cosas que me han sucedido, pero debido a eso, mi especie es más popular y más querida -explicó con cierto tono nostálgico Wolfan.
 
- ¡Es que nuestro líder es genial! -exclamó feliz Dan abrazando a su amigo.
 
- Lo que dice Wolfan es verdad, todos hemos estado en situaciones algo... Peliagudas -nos contaba Edward algo cortante.
 
- Que casi morimos, dilo sin miedo -le aconsejó Gryn Syld.
 
- Exacto -afirmó Ilusionysta.
 
- Bueno, en nuestro trabajo eso es algo cotidiano, supongo... -dijo Tania no muy segura. Leo alzó su copa, todos nos quedamos callados, iba a hablar:
 
- ¡Por Beatriz! -exclamó seriamente.
 
- ¡Por Bea! -dijimos todos al unísono.
 
- ¡Por Alice! -gritó esta vez Emma.
 
- ¡Por Alice! -comentamos al unísono.
 
- Por Ruth -dijo Elton serio.
 
- Pero no está muerta -le replicó Tobías en forma de burla.
 
- ¡Pero no está aquí!, ¿vale? -le contrarrestó Volcanux enojado. Todos brindamos por nuestra compañera.
 
- Por cierto, ¿sabes algo de ella? Si está bien o... -comentó Leo interesado en el bienestar de Ruth.
 
- No, no sé nada -le respondió seco y algo entristecido.
 
- Seguramente la veas de nuevo, ten fe -le dio esperanzas Helenia.
 
- Si de algo conozco bien a Elton es que es un testarudo que seguramente irá a por ella dando igual la ciudad donde esté -afirmo Tobías.
 
- Gracias... Supongo -le agradeció de forma dudosa Volcanux.
 
- Se me olvidaba que Elton tiene amigos -opinó con total naturalidad Emer. Yo no pude evitar soltar alguna que otra carcajada.
 
- Bueno, le conozco desde el instituto, íbamos a la misma clase, no nos hablábamos mucho en verdad. Solo que cuando llegamos aquí el primer día y sin saber con quién juntarme pues me uní con él y con Paul -explicó Gryn Syld de forma sencilla-. Y cuando sucedió lo del cinturón, dejé de juntarme con ellos.
 
- No es mi culpa que Mybe te odiase al principio de curso -se excusó Elton serio.
 
- ¡Es verdad! ¿Qué le hiciste a nuestro tutor para caerle tan mal? -le preguntó curioso Danny. Todos estábamos igual.
 
- Es la desgracia de los guapos, Danny. No es mi culpa por ser así -le respondió Tobías de forma egocéntrica y con humor.
 
- Qué me vas a contar... -le siguió el juego Emer. Vaya dúo.
 
- Pero al final todo bien, ¿cierto? -le preguntó esta vez Jia.
 
- Claro, ahora somos super amiguis -le contestó bromeando nuestro compañero.
 
- Eso sí que fue toda una sorpresa -opinó de forma sincera Edward.
 
- Para sorpresa el hecho de que Danny sea un Darke -le replicó Tobías mirando a nuestro compañero nombrado. La mayoría asentimos.
 
- Me acuerdo aún cuando nos llevó en su limusina aquel día, nadie daba crédito a lo que era -explicó Leo recordando aquellos tiempos.
 
- Se lo tenía bien guardado, miradle, cómo esconde su verdadera naturalidad ante esa sonrisa de un niño inocente -comentó Tobías de forma burlona.
 
- Yo sabía que era un Darke -nos sorprendió Ian ante tal comentario.
 
- ¿Y eso? -le pregunté intrigado.
 
- Tanto yo, como George y Faris lo sabíamos ya que fuimos con él al instituto. Una vez que nos encontramos por aquí, se acercó a nosotros para decirnos que no contáramos nada acerca de su apellido -me respondió mi compañero.
 
- Por eso los profesores nunca le nombraban con el apellido, solo con el nombre -añadió George a la explicación de su amigo. Ahora entendía el porqué Danny me resultó ser el popular ante su aspecto y por hablar con varios de sus compañeros.
 
Estuvimos discutiendo en el resto de la comida sobre nuestros nombres de superhéroes, sobre las misiones que hicimos y demás. Tras finalizar, me estaba dirigiendo a mi casa hasta que Tobías se puso a mi lado:
 
- Te acompaño, no te importa ¿verdad?
 
- Para nada.
 
- ¿Qué tal lo llevas?
 
- Mejor, desde que tuvimos nuestra conversación ya estoy más tranquilo. Gracias amigo.
 
- Un placer. ¿Cómo voy a permitir que Bluedice decaiga?
 
- ¿Tú nunca te has decaído? -le pregunté serio.
 
- Claro que sí, pero en tema de ser un héroe no, tengo bien claro que quiero ser uno de los grandes.
 
- Eso sí que es aspirar alto.
 
- Ya ves, ¿te imaginas ahora que me convierto en un nivel E? Las risas.
 
- Sí sería gracioso de ver.
 
- Nunca te lo he preguntado, pero, ¿tú a qué aspiras? -me hizo la pregunta del año. Mi objetivo era acabar con todos los héroes, ahora solo con los falsos. No puedo dejarles vivir, aprendí con Electro Star que no deben ser salvados, por lo que me ocuparé de ellos, sobre todo de Light Layer. A pesar de ello, quiero convertirme en un héroe, por lo que tendría que replantarme ese último hecho. Mis metas eran deshonestas. Me paré pensativo. Miré al cielo por unos segundos, está nevando. Dejé de concentrarme en aquello y decidí responderle.

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