Capítulo 62: "Tu Dios"

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Todo ser humano está recubierto por una clase de instinto que pueden llevarlo a lo correcto o incorrecto, así que… ¿hay que hacer caso de esta noble superstición que poseemos?, ¿o simplemente debemos guardar las ansias y contemplar las consecuencias de no hacerles el mínimo caso? Sin embargo, hay una inequívoca verdad, y es que la decisión que tomemos, nos brindará una senda para recorrer, es por eso, que apoyada con esta ideología, la princesa Léa Milenios, decide que lo mejor es dejar en manos de Meos el destino de los dos pueblos como el de sus dos catalizadores.
 
Entusiastas como siempre fueron, las dos compañeras de viaje, junto a Kaki, la líder de las valkirias, se internaron sin vacilaciones dentro de la biblioteca de su especie. Adentro del dichoso edificio, se esparcía como el polvo el misterio. Sus inmensas estanterías, extrañas por sí mismas, se destacaban por estar inmaculadamente vacías. A pesar de que debían encontrarse con las miradas de los libros, éstos no mostraban signos de su solemne existencia, y es más, su ausencia se sumaba a la extrema falta de cuidados en el sitio. Estos sobrenaturales pormenores, levantaban ciertas sospechas sobre su alteza hacia su nueva amistad.
 
—¿Por qué este lugar está en tan mal estado? —se atrevió a soltar la rubia.
 
—Este municipio tiene como finalidad realizar viajes entre Acutis y el reino de las hadas, es por ello, que no tiene otro uso. Al comienzo se pensó en darle una cierta actividad al respecto, pero después de los incidentes que escuchamos recientemente (destacando principalmente las noticias de su pedido de captura) decidimos que era mejor no permitir el acceso al público —declaró la valkiria.
 
—¿Nya? ¿Entonces por qué nos dejaron entrar nya? —dijo Diamant inclinando su cabeza con confusión.
 
—Es porque nosotras las valkirias sabemos que la finalidad de la princesa de Shion, no es traer calamidades a nuestro mundo, sino que salvarlo —mencionó la mujer.
 
—Si es así, ¿entonces por qué no quitaron los carteles que están el pueblo? —preguntó su alteza.
 
—Es para evitar conflictos. Sabemos que no somos suficiente protección para este pueblo, y antes de hacer la guerra, preferimos aceptar ciertos acuerdos, como el de colocar esos anuncios —aclaró ella.
 
—Comprendo —mencionó la princesa, quien entendió el por qué preferían plantar dudas en la gente, antes que correr el riesgo de perder vidas inocentes por su culpa—. Muy bien, sigamos nuestro camino. Ahora que estamos aquí, ¿qué debemos hacer?
 
—Por aquí —les pidió con amabilidad aquel ser mitológico.
 
Traspasando unas gruesas cortinas de color rojo, nuestras tres aventureras caminaron por un penumbroso pasillo que atraía la inquietud de las allí presentes, pero aun así, las tres caminaban con valor hacia el fondo del corredor, en el cual, una puerta rodeada de unas raíces, sujetaban a la misma con tal empeño, que parecían ser imposibles de remover a simple vista.
 
—¿Podremos pasar por aquí? —interrogó su alteza, y Kaki asintió.
 
Buscando entre sus ropas tan reveladoras, de entre su escote sacó un cristal brillante y tan claro como la misma agua, el cual acercó hacia la vegetación que les impedía el paso. Apenas bastó un roce entre el objeto con las plantas, para que éstas comenzaran a retroceder, y liberaran el portal.
 
—Ya podemos pasar —dijo con una ligera sonrisa la muchacha, y abrió enseguida la puerta para su majestad.
 
Una gran luz cegó temporalmente a las chicas, pero casi al instante, pudieron notar como el paisaje pasaba a ser otro. De un lugar aterrador, pasaron a un sitio completamente soleado, e invadido por diferentes tipos de hadas, las cuales se sorprendieron al ver a los visitantes.
 
—¡Ah! ¡Están aquí! —gritó una de las que volaban.
 
—¡Iré a avisarle al rey Meos! —pero apenas ésta se dio la vuelta, chocó con el torso de alguien muy alto—. ¡Auch!
 
—No va a ser necesario —mencionó el hombre con el que se había topado.
 
—¡Es Meos! —gritó tanto la princesa como las hadas, y ante esta impresión por parte de la heredera, el rey no pudo evitar reír amablemente.
 
—Oh, por favor, no debería estar tan impresionada —declaró ese ser tan apuesto, quien no dudó en acercarse así como su alteza.
 
—Para mí es un honor conocerle, y también debo agradecerle lo que hizo por mis catalizadores —indicó la princesa al bajar su cabeza.
 
—¡Oh! No deberías agradecerme, después de todo, yo estoy lo estoy mucho más con ustedes —él dio una pequeña mirada a la chica que poseía los cabellos del sol, y notó a sus compañeros caídos, los cuales llevaba aún sobre sus hombros—. Veo que ha pasado algo de vital importancia que tiene que ver con sus catalizadores.
 
—Sí, pero no sólo eso, sino también que tiene que ver con los pueblos de Acutis y Segmug. No he podido curar a este último, y temo que pase lo mismo con Alik e Iris —avisó rápidamente con sus palabras, a lo que Meos levantó la mano en señal de alto.
 
—Por ahora vamos a mi castillo, allí hablaremos con más calma —declaró este amable hombre hada.
 
Léa asintió ante el pedido de Meos, y entonces los invitados a ese reino, se trasladaron de sus tierras al hogar de ese soberano. La sala principal fue la que se utilizó para colocar los cuerpos de Alik e Iris, pero no antes de acomodarlos sobre unas adecuadas almohadas y sabanas de primera calidad.
 
—Por lo que me has explicado, ambos cayeron apenas entraron a ese territorio infectado —hizo una leve pausa—.  Y también crees que es debido al arma que portaba tu nuevo enemigo, ese tal… Zero, ¿o me equivoco? —Léa asintió con la cabeza, y en su expresión se veía la angustia—. Comprendo —sin hacer ningún gesto de pena, Meos procedió a explicarle a la heredera de Shion, qué era aquello que provocó tal desastre—. Este objeto se llama “Sr.Angel”, y es el arma creada para destruir al nuevo mundo —tanto Léa, Diamant, y Kaki, se impresionaron ante esta información, pero más al oír lo que vino después—. Es la réplica del báculo de Sir Syrkei.
 
—¡Qué! ¿A qué te refieres con que es su réplica? —la joven guerrera se puso de pie—. ¿Y cómo se supone que fue creada para destruir a nuestro mundo? ¡Qué yo sepa, la leyenda de la creación de éste, no habla de alguna nueva batalla después de aquella!
 
—Así como lo oye, su alteza, incluso dicen que puede superar el poder de su dije —mencionó seriamente Meos—. Y por supuesto que no la hay, porque no ha pasado tal.
 
—¿Qué rayos me estás diciendo? —dijo temblorosa la princesa.
 
—¡Nya! ¡Esto es terrible nya! —se llevó las dos manos a la cara la gata Persia con aflicción.
 
—Hace milenios, mucho antes de que usted naciera, o cualquiera de los que están aquí dentro, yo mismo tuve una reunión con el Dios de este mundo: el señor Syrkei —todos quedaron impactados ante esa revelación, tanto, que no pudieron decir palabra alguna, y dejaron seguir con su monologo al rey hada—. Él, como ser sabio que es, dejó en mi poder algunas cosas que permitirían salvar a este mundo en el caso de que ocurriera la aparición de alguien que pudiera sobreponerse al poder de la Nota, y por supuesto, el que tuviera la dicha de portar esa réplica —declaró Meos, y entonces aplaudió unas cuantas veces para darles órdenes a sus sirvientes, quienes enseguida acataron su pedido, por lo que en cuestión de unos minutos, fue traído hacia él, una pequeña almohada que contenía dos llamativos collares con coronas de plata—. El antiguo Dios de este mundo, sospechaba que algún día caería una terrible catástrofe sobre el nuevo mundo, por eso también creó a la Nota Vanguardista, y a sus respectivos catalizadores, para que mantuvieran un orden que no podría ser desecho por nadie —explicó tomando entre sus manos uno de los collares.
 
—De modo que… no hay forma de detener la tradición para evitar que las siguientes generaciones deban sufrir lo mismo que nosotros —expresó con desanimo la que iba a ser reina, pero Meos sonrió con dulzura.
 
—Admiro su preocupación señorita Léa Milenios; es tan bondadosa como lo dicen los rumores, y también como lo ha sido siempre su estirpe. Su padre también tuvo que pasar grandes penas para ser el hombre que es hoy, aunque él haya caído en desgracia por una enfermedad incurable: la vejez —recalcó el de cabellos trenzados.
 
—Gracias, aunque no sirve de mucho si no puedo darle salvación a mis amigos o a mi planeta —aclaró la joven guerrera.
 
—Léa nya —murmuró con preocupación la gata Persia.
 
—No se equivoque, porque así como su padre entregó un gran esfuerzo junto a otro valiente catalizador, hoy, más que nunca, es su responsabilidad salvar este mundo —mencionó Meos en forma de reproche—. Así que por favor, mantenga la paz en este mundo, y que esta aventura le sirva para crecer junto a sus amigos —le pidió, y entonces él le entregó en sus manos uno de los collares.
 
Léa se vio conmovida, y abandonó la idea de cambiar la tradición, pues para algo ésta existía, ya que la única manera de mantener limpias las almas de los rebeldes era con la Nota Vanguardista. Sin embargo, también comprendía que la tarea de salvarlos de un mal real, había caído justo en su generación, así que tendría que hacerle frente.
 
—¿Qué es esto? —preguntó la joven guerrera.
 
—Es un collar hecho especialmente para los catalizadores, y tienen en su interior de las coronas, algunas estelas de la Nota Vanguardista —informó él, cosa que hizo abrir grandes los ojos de Léa.
 
—Entonces usted… —mencionó sin aliento.
 
—Así es, fui testigo de la creación —informó—. Por otro lado, mi deber es informarte que esos collares serán los que lograran romper de su letargo a tus catalizadores, ya que estos no son inmunes al poder de aquel báculo maligno. Por ahora, seguramente están sufriendo al ver imágenes del pasado de los dioses, y eso debe de ser un poco aterrador para ellos.
 
—Entonces usted ya sabía que pasaría junto a ese Dios, ¿y cómo que pesadillas? —dijo ella llevándose uno de los collares al pecho—. En ese caso… ¿Hakim también estaba destinado a convertirse en lo que hoy es?
 
—No puedo asegurarlo, pero es verdad que él es un obstáculo en estos momentos. También debo decir que esa arma, al estar fuertemente ligado al pasado, puede afectar a estos nobles portadores del bien, y enviarlos a un sueño profundo —le informó—. Pero hay otra cosa más. Si la Nota Vanguardista cae en las manos equivocadas, me temo que el efecto que causará, será lo contrario a la purificación, provocando así un mundo lleno de tinieblas. Por eso y más, Léa Milenios, el destino de este mundo queda en tus manos y en la de tus fieles amigos. Así que te pido, como lo he hecho con tus catalizadores, que protejas éste mundo.
 
Aunque había algunas dudas que se reflejaban en los ojos de la princesa, lo cierto es que el valor se apoderó de su corazón en aquel momento, y logró acceder con entusiasmo a su pedido.
 
—¡Como la próxima heredera del reino de Shion, juro por mi nombre, Léa Milenios, que salvaré a esta tierra, y a sus habitantes! —de repente, con un toque inesperado, el collar de Léa como el que estaba entre sus manos, empezó a brillar con una luz magistral, la cual era tan intensa, que has el mismo rey hada se sorprendió.
 
¿Qué era lo que estaba ocurriendo ahora mismo? ¿Acaso los sentimientos de esa muchacha habían tocado el corazón de su Dios?, ¿o quizás se trataba de una nueva respuesta a sus palabras después de tantas revelaciones como desmanes? Fuera como fuese, nos enteraremos de eso cuando escuchemos la siguiente melodía que muy pronto ascenderá.

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