Cap 62. Epidemia.

Hero's Destiny: Hope of Darkness.

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Siempre me he preguntado una cosa: ¿por qué este mundo se lleva a las mejores personas? Es injusto. Jodidamente injusto. Yo merecía estar en su lugar, no él, pero, ya es demasiado tarde para lamentarse. Se ha ido. Se ha ido...
 
- ¡Ker! ¡Vuelve! ¡KER! -me gritaba Wolfan hasta que una vez cansado me lanzó mi máscara de gas. Volví en mí. Aún estaba en el hotel, a pocos metros de mí, en uno de los pasillos se encuentra el cadáver de mi antiguo amigo. No pude salvarle-. Tenemos que irnos, está empezando a elevarse un humo negro de los... Muertos, ya no podemos estar acubiertos aquí.
 
- Sí... Vámonos -le afirmé. Me levanté lo más rápido que pude. Me fijé en mi amigo lobo, seguía llorando a pesar de estar concentrado en la situación de ahora. Tengo que imitarle, no puedo permitir seguir... En este estado. Me puse la máscara de gas. "Conviértete en el superhéroe que yo nunca podré ser". Venga, Ker. Sé un héroe, pero esta vez, de verdad. Encendí mi comunicador para hablar con The Cooler, tenía que avisarle de que Tobías... Ha fallecido.
 
- The Cooler, BlockSmog ha resucitado, ha provocado que todo Londres esté infectada por su humo tóxico -le explicaba la situación.
 
- Ya lo estoy viendo. ¿A qué hora ha pasado lo del humo? -me preguntó el superhéroe de nivel S.
 
- Hace apenas unos 30 minutos...
 
- ¡¿Cómo?! ¡¿En tan poco tiempo y ha provocado todo este desastre?! Chicos, ¿dónde estáis? ¿En el hotel?
 
- Sí, nos hemos refugiado aquí, pero ahora vamos a salir debido al humo que desprenden los muertos además de que...
 
- Tobías ha muerto -me interrumpió Wolfan, teniendo ahora las riendas de la conversación.
 
- No... Joder, no... -hizo una breve pausa para asimilar la situación-. Lo siento, no os pude proteger, pero esta vez lo haré.
 
- No, nosotros fuimos a buscar a BlockSmog sin tu per... -no pudo acabar la frase mi compañero ya que nuestro The Cooler se teletransportó en el centro de la habitación:
 
- Venid, os llevaré de vuelta a casa.
 
- ¡No! Podemos hacer algo, aún debe de haber personas refugiadas. Por favor, déjanos ayudar -le rogué desesperado a nuestro examinador.
 
- ¡Hemos venido para salvar vidas! Ese es el trabajo de los héroes, ¿cierto? -dijo ahora con seriedad Wolfan. Aquel héroe se quedó asombrado y nos mostró una sonrisa.
 
- De acuerdo, cuantos más mejor. Id y llevad a los ciudadanos a un lugar seguro. Si aún queda un lugar seguro -nos explicó. Asentimos por el plan. Era relajador saber que ya han informado de la situación tanto a los superhéroes de otros países como a los mandamases de esta ciudad, ya que podemos llevar a los sobrevivientes a los ministerios y lugares más protegidos de Londres, como el Palacio de Westminster. Antes de partir, nuestro examinador nos dijo una última cosa-. Y chicos, informar de cada cosa que pase, ya hablaremos después sobre BlockSmog.
 
Salimos del hotel. Todavía seguía "nevando", era horrible de presenciar. Aquella ciudad que hace unas horas rebosaba de vida... Se ha convertido en un cementerio. Cuerpos, cuerpos y cuerpos sin vida. Desgastados. Pudriéndose. Descomponiéndose. ¿De verdad que aún hay gente a la que salvar?
 
- ¡Ker! Oigo algo, ¡por aquí! -me exclamaba firme Wolfan corriendo a la dirección la cual me señalaba. Yo le seguía por detrás. De camino a nuestro destino, presencié más muertos, no podría decir con exactitud si eran niños, personas de mediana edad o mayores, ahora solo eran un charco que desprende toxicidad.
 
Llegamos a un callejón donde un descapotable se encontraba volcado. Una chica gritaba desde el interior de aquel carro. Paramos al ver que había dos cadáveres, uno del posible conductor y otro de... ¿Un héroe?
 
- ¿Es uno de los héroes que buscaban también a BlockSmog? -preguntó Wolfan desconfiado.
 
- Seguramente, ¿pero por qué ha muerto? -pregunté en voz alta. Si tienes un traje o algo que te cubra todo el cuerpo, esos copos negros no te afectan, por eso aún sigo con vida. Se supone los héroes están cubi... Entonces lo comprendí tras pisar un antifaz ensangrentado-. Ya veo...
 
- ¡Por favor! ¡Estoy atrapada! -gritaba aquella mujer proveniente de debajo del descapotable. Mierda, tengo que hacer algo.
 
- Wolfan, voy a sacarla de ahí, busca algo para cubrirla de los copos -le comenté firme. Iba a potenciar mis brazos para levantar el vehículo hasta que mi amigo me frenó.
 
- ¡No! No puedes. Mira tus manos -me dijo entristecido. No le entendía, por eso le obedecí. Al mirar mis manos me di cuenta de que estaban negrizcas, ni una pizca de aquel color blanco tan característico de mi traje. Me fijé en el resto de mi cuerpo, estaba igual.
 
- No puede ser... -dije en voz alta. NO. NO ME JODAS. ¡¿En serio me está pasando esto?! ¿Y ahora cómo voy a salvar a los supervivientes? Mi traje está lleno del polvo tóxico, no puedo tocar a la gente. ¡¿POR QUÉ?! Tobías... ¿Por qué?-. No puedo hacer nada... Soy inútil. Y-Yo...
 
- Tranquilo -me comentó Wolfan poniendo su mano derecha en mi hombro, tocando aquel polvo tóxico- Yo me encargo de sacarlo, tú ve a por algo para cubrirla -me explicó el nuevo plan. Yo perplejo por la imponente situación, accedí. Ayudaré en lo que pueda. Me di media vuelta y corrí, intentando buscar alguna tienda para conseguir una manta. Con mi super velocidad fue cuestión de segundas encontrar una, para mi sorpresa la estaban saqueando dos animales antropomorfos.
 
- ¿Qué estáis haciendo? ¿No os da vergüenza saquear cuando toda la población de Londres está muriendo? -les pregunté enojado.
 
- Toda no, solo los de tu especie, Bluedice -me contrarrestó el que parecía ser el líder de los dos.
 
- Sí, es una suerte que esos copos no nos afecten, además, estos objetos ya no los necesitará el dueño -me contaba su compañero señalando el interior de la tienda tras el escaparate roto por ellos. El cuerpo del hombre se estaba descomponiendo poco a poco, se veía parte de su esqueleto.
 
- ¿Nos vas a arrestar, humano? -me preguntaba para caer en su juego aquel líder bastardo. No es momento para bromas, hay gente muriendo, ¿y estos se ríen por eso? ¿Ya que no son de su especie? Y decían que nosotros los humanos éramos los racistas. Me fijé que el secuaz llevaba una gran bolsa con los objetos robados.
 
- Necesito solo esa bolsa, es lo suficientemente grande para cubrir a una persona -les dije señalando mi objeto.
 
- ¿Sí? Pues va a ser que no -me dijo el jefe dando un paso al frente.
 
- Esta no es tu ciudad aspirante a héroe -le seguía el juego su compañero.
 
- El único héroe que respetamos es a Wolfan, y veo que tú no tienes nada de antropomorfo -terminó de hablar el líder animal. Con que solamente respetan a mi amigo...
 
- Sabéis que es mi compañero, ¿cierto? -les pregunté. Ellos se miraron y afirmaron con la cabeza-. Estoy en esta ciudad con él, y ha dicho que necesita toda la ayuda posible para salvar a los sobrevivientes y...
 
- ¡¿Wolfan está aquí?! -gritó del entusiasmo el líder. Escuché cómo varios objetos caían al suelo. Su compañero me dio la bolsa sin pestañear.
 
- ¿Podemos ayudar? -me preguntó ilusionado. Ah, claro, ahora sí queréis ayudar ¿no? Hipócritas. Agarré la bolsa, observé a los dos, suspiré.
 
- Seguidme -fue lo único que les dije. Tardamos pocos minutos en llegar a aquel callejón. Wolfan no había podido levantar el carro, sin embargo, estaba hablando con la ciudadana, parece que está más calmada ahora.
 
- ¡Bluedice, al fin has venido! -exclamó Wolfan contento, se percató de que iba acompañado-. ¿Y vosotros quiénes sois?
 
- Somos fans tuyos -dijeron aquellos delincuentes al unísono.
 
- Están para ayudar -le expliqué a mi compañero. Entre los dos matones consiguieron levantar el descapotable, fue muy fácil para ellos ya que uno se trata de una especie de león y el otro una especie de pájaro bastante musculado, lo mejor eran sus alas. Wolfan fue quién le cubrió con la bolsa a la chica. Al final todo salió con un buen resultado. Ahora solo nos queda llevarla a un lugar seguro, protegido por el gobierno de esta ciudad-. Delincuentes, ¿os podéis encargar de llevarla sana y salva al Palacio de Westminster?
 
- Tenemos nombres -me replicó el secuaz.
 
- Wolfan, ¿lo hacemos? -le preguntó el líder a mi amigo.
 
- Eh... Claro -le respondió confuso ante la situación.
 
- De acuerdo, venga humana, vamos a hacerte un tour por Londres -bromeó el jefe yendo para su nuevo destino.
 
Nos encontrábamos solos en el callejón. Wolfan me miraba con pena. No decía nada, pero sabía lo que estaba pensando. Hemos tardado demasiado para salvar a una única persona. Y si nosotros somos 2, no me puedo imaginar al resto de héroes que están ayudando para rescatar a los demás. Debemos de hacer algo.
 
- Ker... -me interrumpió mi amigo lobo mis pensamientos-. No quiero ser pesimista, pero a este paso no habrá nadie para rescatar. No quiero presenciar la muerte de más personas...
 
Yo tampoco. La mayoría de la población de Londres o ya está muerta o apunto de estarlo, el resto está en lugares seguros o en lugares donde hay que salvarles antes de que sea demasiado tarde. Y la otra población son... Animales antropomorfos, como esos delincuentes. Espera.
 
- Wolfan, tengo una idea. Los dos antropomorfos que nos han ayudado, lo han hecho por ti. Y si lo han hecho, puede que el resto de población de tu especie que reside en esta ciudad lo haga también -le expliqué el nuevo plan algo apresurado.
 
- ¡Entiendo! ¿Pero cómo vamos a hacer para dar con todos los de mi especie? -me preguntaba algo desanimado por aquella idea.
 
- No te preocupes, puedo potenciar mis cuerdas vocales para que mi voz se escuche por todo Londres -le tranquilicé. Antes de actuar, nos miramos, asentimos. Es ahora o nunca. Me aclaré la garganta, y comencé con mi discurso- Ciudadanos antropomorfos de Londres, escuchadme, la voz que estáis oyendo es de Bluedice, tanto yo como Wolfan estamos ayudando a rescatar a los ciudadanos para llevarlos a un lugar seguro. Por favor, Wolfan y yo os pedimos ayuda, esta ciudad os necesita, nosotros os necesitamos -acabé mi monólogo-. Listo.
 
- Espero que funcione... -me comentó Wolfan no muy seguro del éxito del plan.
 
- ¡Socorro! ¡Bluedice! ¡Wolfan! -gritaban varias personas en diferentes direcciones. Al parecer, nuestro mensaje provocó esperanza en los supervivientes, por eso gritaban, para que les ayudásemos. Wolfan y yo tuvimos que escoger, solo se escuchaban ahora chillidos de auxilio. En una de las calles cerca de Downing Street, habían edificios donde en cuyas ventanas habían varias pancartas con un mensaje repetido en todas ellas ponía: "Help". La suerte es que no había ninguna incidencia en el distrito que estábamos, solo tendríamos que llevar a las personas al Palacio de Buckingham u otro lugar seguro donde estarían enfermeros, y con suerte un superhéroe capaz de sanar la enfermedad antes de que sea demasiado tarde. ¿El Resucitado será capaz de sanar esto? Bueno, ya pensaré esa pregunta después. El principal problema es que yo no podía llevar a nadie con mi super velocidad por el puto polvo que se me acumulaba por la nieve negrizca. Nos vendría bien ahora una ayudita. Fue como si Dios me hubiese escuchado ya que apareció del cielo un superhéroe que aterrizó delante de nosotros:
 
- ¿Cuál es la situación?
 
- Hay que llevar a todas las personas a un lugar seguro, no sabemos cuánto tiempo va a seguir nevando y hay asaltantes antropomorfos -le contesté serio.
 
- Hablando de los de mi especie, ¿los has visto? ¿Están ayudando? -le preguntaba Wolfan con esperanza de escuchar un "sí".
 
- Me temo que no, no he visto a nadie de tu especie ayudar -le respondió apenado. ¿Qué? ¿Por qué? ¡JODER! Piensa, piensa, piensa, piensa. ¿Y si no hacen nada porque no me creen? Aquellos matones me creyeron, pero eso fue debido a que me estaban viendo en persona y me conocían. ¡JODER! Si la única forma de que hagan algo es viendo que de verdad estamos aquí, o más bien, Wolfan, pues tendré que dar un último mensaje. Por favor, salid de vuestros refugios y ayudad. Por favor...-. ¿Me ayudáis a salvar a toda esta gente?
 
- Sí, pero antes debemos de buscar mantas para cubrirles -comentó Wolfan.
 
- Yo voy a intentar dar otro mensaje, y Wolfan te necesito para que esta vez funcione -miré a aquel superhéroe-. No te importa que te dejemos un rato, ¿verdad?
 
- Si es para conseguir más ayuda, no hay problema Bluedice, yo me encargo con lo que pueda por aquí -me explicó con calma aquel superhombre. Bien, ahora solo tengo que dar el último mensaje:
 
- Soy yo de nuevo, si no creéis de la veracidad de que tanto Wolfan como yo estamos aquí, id los que podáis al palacio de Buckingman, en el monumento a la Reina Victoria. Yo y mi compañero os estaremos esperando, por favor, venid, sois nuestra única esperanza.
 
Wolfan y yo corrimos al lugar donde dicté nuestra quedada con los antropomorfos. Habían varios coches patrullas, aparte de manchas tóxicas y muertos. No pudieron llegar a tiempo dentro de aquel edificio ni los policías ni los ciudadanos. Me fijé que uno de los coches estaba abierto y había un megáfono. Decidí cogerlo para más tarde. Nos pusimos justo delante de la estatua conmemorativa. Observábamos nuestro alrededor, no había nadie. Nos estábamos poniendo nerviosos, hasta que, a lo lejos, presenciamos cómo venían varios grupos de antropomorfos en nuestra dirección. Suspiramos del alivio. En poco tiempo, teníamos a una gran multitud de aquellos seres a nuestro alrededor. No lo podríamos creer. Todos gritaban el nombre de Wolfan al ver que lo que decía era verdad, además de acompañado de la palabra "líder". Ni que fuese esto un concierto. Le di el megáfono a mi amigo, éste lo aceptó algo desconcertado.
 
- Ellos te quieren oír, eres de su especie -le expliqué con sencillez. Él asintió, puso aquel objeto cerca de su boca y comenzó a hablar:
 
- Muchas gracias por venir, me alegro de corazón que estéis aquí -dijo alegre aquel lobo, todos gritaron con más fuerza, hizo un gesto para que se callasen y todos le hicieron caso- Os necesitamos, no, más bien, todo Londres, todo el mundo. Nuestra especie es la única capaz de sobrevivir ante este humo y copos llenos de veneno, pero desgraciadamente, los humanos no. Por eso, os pido que nos unamos entre todos, y salvemos y llevemos a los sobrevivientes a estos lugares seguros para que puedan ser atendidos y...
 
- ¿Y por qué deberíamos de hacerlo? Nos han desprestigiado desde hace décadas -le interrumpió un antropomorfo del público. Todos comenzaron a hablar, ese comentario levantó recuerdos trágicos.
 
- Cierto, pero eso está cambiando, hicimos un nuevo tratado para ser iguales con los humanos y poco a poco nos hemos ganado su respeto que perdimos por la culpa de nuestros antepasados. Y la prueba de ello soy yo, miradme, soy un superhéroe, yo aún soy incapaz de creerlo, incluso ahora hay más compañeros antropomorfos que son héroes, y gracias a esto, he visto, no, he presenciado que ahora la humanidad nos trata... Mejor, por iguales, ya hemos conseguido lo que buscábamos desde hace décadas. Decidme, ¿a qué ahora os tratan mejor? ¿Por igual? -todos asintieron- ¿Veis? ¿Y me decís que hay que dejarles ahora de lado? No me gusta recordar el pasado, pero a veces es necesario para no repetir lo que una vez hicimos, nosotros nos unimos con el enemigo, en esta misma situación. Dejamos de lado a los humanos, por nuestro ego, por esa razón nos infravaloraron, nos trataron mal, ¿acaso no habríais hecho lo mismo ante una situación así de peliaguda? -el lugar se puso en total silencio- Ahora, tenemos la posibilidad de tomar una nueva decisión, una buena decisión. Somos antropomorfos y hemos estado luchando desde tiempos inmemoriales para llegar a lo que somos ahora. Tenemos respeto, pero no el suficiente, aún hay países donde están prohibidos los de nuestra especie. Si queremos que nos traten de una vez, por igual, con cariño, que ningún niño huya de nosotros que... -hizo una pequeña pausa- nadie nos golpee y nos tengan que salvar porque no somos capaz ni de autodefendernos -me miró mientras dijo aquella frase-. Podemos cambiar todo eso. No somos nuestros antepasados. Somos mejores, mejores personas. Así que, por favor, ayudadnos a salvar a todos los humanos.
 
El silencio se mantenía, hasta que uno a uno comenzó a decir una y otra vez el nombre de Wolfan. Todos aplaudieron por aquel discurso conmovedor y esperanzador que dio. A partir de ahí, el rescate se agilizó bastante. Todos ayudaban en el rescate de personas atrapadas en autobuses, vehículos, entre escombros, otros se encargaban de acompañar a los ciudadanos hacia los lugares seguros decretados por los héroes y el gobierno de Londres, el resto ayudaba a coser y dar mantas para que los copos negrizcos no tocaran la piel de los humanos. Estuve ayudando varias horas con este último grupo, cuando acabamos con todos, me iba a dirigir dentro del Palacio de Buckingham, pero me acordé que estaba lleno de polvo tóxico, por lo que cogí una manta y me fui al Lago Serpentine para mojar mi traje y quitar el veneno de encima. Rápidamente me cubrí con la manta empapada de agua y con mi super velocidad me dirigí a aquel destino. Odiaba el hecho de que no se me hubiese ocurrido esta idea antes, pero los nervios y el miedo te pasan malas jugadas. Una vez dentro de aquel lujoso edificio, observé cómo los héroes se llevaban a varios ciudadanos con sus brazaletes platinos. En este lugar estaba The Cooler ya que le dijimos que estaríamos aquí una vez rescatáramos a todos. Me dirigí con él.
 
- ¿Qué está pasando? -le pregunté para enterarme mejor de la situación.
 
- Hemos estado hablando con los gobernantes del resto del mundo y van a aceptar en sus países a cada uno de los sobrevivientes tanto humanos como antropomorfos. Londres es un lugar inestable, ya no va a poder ser habitado a menos hasta que cese de nevar, pero lleva horas así -me respondió triste y alterado.
 
- ¿Crees que dejará de nevar y se irá el cielo oscuro?
 
- No, Bluedice, según los informes, cuando atacó BlockSmog por primera vez, solo dejó de nevar una vez que murió. Luego, todos los lugares donde estaba esa toxicidad, pudieron ser habitables de nuevo.
 
- Así que la única manera de salvar al mundo es...
 
- Asesinando a ese hijo de perra, sí.
 
Preferí no hablar, solo me tumbé en el suelo, estaba bastante cansado, ya era de noche. Me fijé que Wolfan hablaba con sus fans antropomorfos, haciéndose fotos y demás, hasta que después de un tiempo se fueron. En esta sala solo quedaban superhéroes. Wolfan se puso delante mía, me dio la mano, yo la agarré y me levantó del suelo.
 
- Supongo que ya hemos hecho todo por hoy... -dijo Wolfan algo cansado también.
 
- Bluedice, Wolfan, tengo que hablar con vosotros sobre el asunto de BlockSmog -nos comenzó a explicar The Cooler mientras se dirigía hacia nosotros- Bluedice, vas a tener que venir conmigo, me vas a contar con todos los detalles lo que ocurrió esta mañana con BlockSmog. El resto de superhéroes debe de saberlo, al igual que el gobierno -terminó de explicar. Yo asentí con la cabeza.
 
- ¿Y yo? -le preguntó algo extrañado Wolfan.
 
- Tú vendrás conmigo -dijo uno de los superhéroes de nivel A que se encontraban en este lugar-. Debes de acompañarnos a Venecia.
 
- ¿Por qué a Venecia? -le volvió a preguntar más concertado.
 
- Porque BlockSmog ha atacado esa ciudad hace poco más de una hora y te necesitamos para que logres convencer a los de tu especie que nos ayude como aquí en Londres -le explicó aquel superhéroe.
 
- Entiendo, de acuerdo, iré -le confirmó Wolfan firme.
 
- ¡¿Ya ha atacado otra ciudad?! -pregunté bastante sorprendido, no ha pasado ni un día. Si esto sigue así, en poco de una semana...
 
- Sí, parece que tienen prisa por acabar con la humanidad, y nosotros la tenemos con saber toda la información posible de ellos -me contestó The Cooler-. Esto ya no es una Epidemia, es una Pandemia.

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