Capítulo 71: "Las montañas de Ismael"

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La reunión con Zaid no había sido para nada positiva, y encima, la princesa no parecía estar lista para ese encuentro, especialmente cuando momentos después, arribaron de la nada: Hakim, Samael y Belfry; sus principales enemigos cumplieron con su palabra, pero ahora que estaban juntos los ocho, no se limitarían a sólo hablar.
 
—Oigan, ¿no les parece que ese peliblanco se ve demasiado aterrador? —las palabras de Alik, sacaron de su transe a la rubia, quien se percató ahora de la presencia de sus otras enemistades.
 
—Bueno, está completamente poseído por la oscuridad Alik, aunque siempre me pareció extraño, porque se supone que no debería ser el caso —respondió Iris.
 
—Por fin tenemos el gusto de juntarnos y conversar, Léa Milenios —declaró el lobo de fuego, quien se puso delante de Zaid.
 
—Samael… —murmuró su alteza su nombre y, con un semblante serio, se dirigió a éste—. Por lo que veo, tú eres el que ha orquestado todo, ¿o estoy equivocada? —el pelirrojo levantó sus cejas para luego contestarle con una sonrisa en el rostro.
 
—Que observadora. Sí, ¿para qué seguir ocultándolo, si pronto estarán muertos? —expresó con gran simpleza, y se dispuso a decirles todo lo que deberían saber—. Seguro que tienen muchas dudas, así que se las aclararé una a una antes de nuestra batalla final —le hizo un gesto con el dedo a Zaid para que se acercara, y al momento de hacerlo, lo tomó del rostro con brusquedad para luego obligarlo a sacar su lengua—. ¿Ven a este chico? Yo fui el que le hizo este croma.
 
—¡Desgraciado! —gruñó Alik—. ¡Por culpa de esa cosa, tuvimos muchos problemas!
 
—¿Y eso qué? —elevó su rostro algo ensombrecido sin desaparecer la mueca de diversión que se le dibujaba en el éste—. A esto se le llama estrategia. ¿Qué sentido iba a tener hacer todo lo que hice si me descubrían enseguida? Ya deberías saber, estúpido catalizador que, para que algo sea exitoso, debes planear, y tomar medidas al respecto —Samael miró a Zaid, y sonó sus dedos. El simple acto realizado, hizo que el croma de su lengua desapareciera, liberando así al zorro del hechizo—. Ya no es necesario que lo tenga.
 
La princesa entre cerró los ojos con algo de sospecha, pues no entendía qué sentido había en quitarle la magia de su lengua, especialmente si planeaba usar a su amigo más adelante, a menos que esa no fuera el caso.
 
—¡Espera un segundo nya! —declaró la gata gauchesca poniendo una mano al frente para detener su habladuría, ya que tenía preguntas que hacerle—. ¿Entonces qué hay de los micrófonos nya? ¿Cómo es que puedes usarlos nya?
 
—¿Aún no lo entiendes, gata estúpida? —esa forma de llamarla, hizo que Diamant se enfadara.
 
—¡No me digas así nya! —gruñó la chica.
 
—Se los explicaré también —afirmó y mencionó lo siguiente—. Soy un demonio, pero no cualquier tipo de demonio —se llevó su pulgar al pecho y declaró con entusiasmo—. ¡No sólo tengo la habilidad de los lobos elementales sino que también soy el hijo de su Dios: Sir Syrkei!
 
La última revelación impactó a nuestros héroes de una forma extremadamente intensa, tanto, que todos se pusieron pálidos. Las hojas que caían seguían su curso aún con toda la tensión, y mientras esto sucedía, el clima musical cambiaba a uno más intenso.
 
—De modo que es por eso que Gaikoz no podía explicarnos de quién se trataba. No era que no lo recordaba; él entendía que se sujeto era Samael, pero no podía decirnos nada al respecto —alegó temblorosa Iris. A lo dicho por la más baja, le siguió una sonrisa llena de nerviosismo por parte de Léa.
 
—Supongo que ahora entendemos por qué en esta generación debían ser dos los catalizadores y no uno —la princesa afirmó sus pies al suelo y sujetó enseguida su collar.
 
—Eh —el lobo de fuego alargó esa expresión al ver a la rubia sujetar aquella pieza de joyería—. ¿Ya tienes ganas de pelear, heredera de Shion? ¿Acaso no esperarás a saber cuál es mi objetivo principal?
 
—Para mí ya es suficiente con todo lo que has hecho hasta ahora, es por eso que sea cual sea tu objetivo, sabemos de sobra que no lo haces alguna buena razón, así que… ¡vamos a detenerte ahora mismo! —declaró Léa—. Es hora de ponerle fin a tus maquiavélicos planes.
 
—Pero que ansiosa… —comentó Samael observando con molestia el accionar de aquella heroína.
 
—¡Yo, la reina de Shion, exijo hoy con gran vehemencia tu presencia! ¡Espada que une el cielo y la tierra! ¡Key Bahamut despierta! —su alteza no dudó en llamar a su fiel arma, ya que a pesar de la responsabilidad que podría cargar en esta batalla, los nervios no le impidieron lanzar su dije sobre su cabeza, logrando así que fuera envuelta en un claro líquido que más tarde atraería su forma. Después de la impresionante aparición de aquella columna de agua, el colgante se transformó liberando sus alas de dragón, para finalmente caer en las manos de su majestad al finalizar su invocación—. ¡Adelante mis amigos! ¡Hay que salvar a este mundo! —alegó la princesa sosteniendo su espada, y fue la primera en echarse a correr contra sus enemigos.
 
—¡Yo voy contigo nya! —declaró Diamant al ser contagiada por la valentía de la rubia.
 
—¡Vamos Alik! —le ordenó Iris, quien ahora tomó un poco de aire para empezar a abrir el concierto y así, brindarles apoyo a la princesa.
 
Ambos catalizadores se posicionaron el uno al lado del otro para luego elevar lentamente sus dedos hacia el cielo, permitiendo también que el clima del escenario se convirtiera en uno tropical, por mientras una vivaz batería los acompañó junto al potente sonido de una guitarra eléctrica, no obstante, no fueron los únicos en querer realizar una función, puesto que Hakim también sacó su instrumento, lo cual significaba, que iba a ir contra los catalizadores.
 
La música no se detuvo, como tampoco la bella parejita, quienes no se vieron afectados por la provocación del hermano de Zaid. Al mismo tiempo, se daba el primer choque de ideológicas entre Samael y Belfry, contra la rubia guerra, aunque tampoco debemos dejar afuera  a nuestro querido zorro, quien encaró a Diamant.
 
—¡No es justo nya! ¡Es difícil enfrentarse a un amigo nya! —declaró la gata gauchesca, la cual se había detenido a medio camino al ver al pelinegro obstaculizar su paso.
 
—La vida no es justa para nadie —él zorro levantó la mano que sostenía el báculo, y entonces le arrojó una masa oscura a la muchacha al agitarlo.
 
—¡No te dejaré nya! ¡Ahora soy  más fuerte nya! —Diamant tocó su guitarra, la cual soltó una gran cantidad de hilos que retuvieron el ataque del chico—. ¡Qué te parece eso nya!—exclamó orgullosa, pero de pronto su semblante cambió— ¿Nya? —su confusión salió a flote al ver que sus hilos se volvían negros poco a poco—. ¿Qué está pasando nya? —dijo alarmada la chica.
 
—Deberías saber más sobre las habilidades de tus enemigos antes de enfrentarte a ellos. Esta arma no es sólo una simple copia… ¡también absorbe la pureza y maldice todo lo que toca! —señaló Zero, ahora sólo tenía que esperar a que ella fuera destruida por su propia oscuridad. Sin embargo, él no contaba con que Léa estuviera atenta a todo lo que ocurría a sus alrededores, por lo que en un leve descuido del morocho, fue a cortar los hilos que amenazaban a su amiga, y de esta manera, evitó que ella se convirtiera en su víctima.
 
—¡Léa nya! ¡Me has salvado otra vez nya! —dijo contenta la peliazul al ser liberada de ese aprieto, pero entonces tanto una bola de fuego como un potente chorro de agua, fueron hacia su rescatista, así que la gata gauchesca intervino en la ofensiva de aquellos dos lobos para repetir su accionar con sus hilos, los cuales, al tener contacto con los elementos, lo contuvo lo suficiente como para poder permitirle a su alteza esquivarlo al fin. Sin embargo, la fina telaraña más adelante fue destrozada.
 
—Veo que hacen un buen trabajo de equipo —declaró Samael con una sonrisa en el rostro mientras bajaba la mano junto a su hermano.
 
Cuando llegó ese momento, Alik comenzó con la melodía entrando en una dura batalla contra Hakim, quien sorprendentemente se adaptó al ritmo con su harpa, y así, le dio un desvió a la composición de la pareja, cosa que ellos nunca creyeron que podría pasar, pero no tenían tiempo para abstenerse de cantar, especialmente porque sabían que una vez empezado el espectáculo, no podían detenerse. Así fue como Reverse puso todo de sí para hacer llegar su poder a la princesa. Sin contenerse, el guaperas del grupo mostró cómo sus cabellos se volvieron albinos amarrados a una coleta, sin mencionar, que sus mechones dorados cambiaron al tono del fuego, y posteriormente, le siguió la soltura de polvo de estrellas desde sus ojos.
 
?“Con un movimiento estelar,
 
Voy atravesando el cielo,
 
Es tu inevitable rendición,
 
¡Hoy has de creerlo!
 
Voy a dejar profundas marcas,
 
De mis garras en tus cimientos,
 
¡Y las podrás encontrar hasta en tus sueños!”?
 
La letra no dejaba de ser alocadamente hermosa, sin embargo, había algo que le estaba haciendo faltar el aire a Iris, y no era precisamente los nervios. No obstante, no se dejó desfallecer por esa extraña sensación, así que, tal cual como lo hizo su novio, sus cabellos cambiaron de un profundo negro a uno cándido, para así también dejar que el poder fluyera en sus azulinos ojos, los cuales desparramaron también ese divino polvo estelar. Ahora ya lista, siguió con la siguiente estrofa.
 
?“Voy con todo mi amor,
 
Hoy podrás conmigo rasgar los cielos,
 
Deja fluir tus sentimientos,
 
Y hagamos de esta una memorable batalla.”?
 
Una gran ola de poder se sintió alrededor de la pareja, como si estos mismos fueran unos enormes parlantes que con cuyo sonido, lograban hacer vibrar las aguas que estaban debajo de ellos.Ambos catalizadores estaban realizando perfectamente su trabajo a pesar de la intervención de Hakim (o al menos eso creían). El poder de Léa iba en aumento mientras se enfrentaba junto a Diamant contra sus enemigos, quienes no paraban de utilizar los elementos en su contra. Llegaba a veces a repetirse el escenario en que los hilos de Diamant eran envenenados por Zaid otra vez, y Léa volvía a cortarlos para que no la afectara, pero esto ya estaba comenzando a cansar a la de cabellos añiles.
 
—¡Esto no se termina más nya! —la gata gauchesca se plantó delante, y levantó su mano con la idea de tocar su instrumento—. ¡Aquí Diamant Stelar nya! ¡Escuchen los que les traigo nya! —y así es como de manera inesperada, al cambiar unas pocas notas de su chacarera para darle un giro completamente novedoso, hizo que una gran bola de fuego se manifestara de la nada y fuera contra sus enemigos.
 
—¡Cuidado! —gritó Samael esquivando dicho elemento tan enorme que derrapaba en las aguas del monte, sin embargo, Belfry no quiso esquivarlo, y se quedó delante de la inmensa masa chocando contra ésta, viéndose entonces una significativa explosión que hizo cubrir al resto de los combatientes.
 
—Eso ha sido muy intenso —mencionó su alteza, pero luego se dio cuenta de algo: Zaid no se veía por ningún lado—. ¿Dónde está Zaid? —gritó ella desesperadamente.
 
Mientras aquello sucedía, los dos chicos avanzaban en su canción, siguiendo con la segunda parte de ésta. No obstante, hasta ellos tenían problemas; la harpa de Hakim les estaba afectando de alguna manera, por lo que Léa notaría un cambio en su fuerza, la cual iba y venía de forma constante, es por eso que para arreglar esto, ambos catalizadores decidieron apoyarse realizando pasos de baile para intensificar más su concentración, y así, mantener la estabilidad en su canción. En lo que Alik se separaba de su enana, realizaba enérgicos movimientos, tocándole otra vez la siguiente frase.
 
?“Aprieta muy fuerte mi brazo,
 
Ahora podrás también entonarlos,
 
Aquellos sentimientos,
 
Que hay en lo profundo de nuestro pecho.
 
¿Ves aquella galaxia?,
 
Se levantará estrepitosamente,
 
¡Y así explotará en tu mente!”?
 
Al llegar el turno de Iris, Hakim hizo lo impensable. Al zorro albino le bastó con un movimiento de dedos, para hacer que su harpa soltara un sonido que hizo que ambos catalizadores quedaran paralizados, y posteriormente, una melodía triste se sobrepuso por sobre la de los chicos; era la música del rey de Legizamon.
 
Hace nada las preocupaciones de Léa se debían a la suerte de que Zaid no aparecía en su visión, pero se volcó a otra cosa cuando notó el cambio en sus catalizadores, por lo que al voltear a verlos, éstos estaban inclinados con una muestra de dolor en sus rostros y luchando por permanecer en pie.
 
—¡Iris, Alik! —gritó la futura reina, quien inmediatamente fue importunada unos momentos después por su traicionero amigo, el cual no tardó en atacar a Diamant, la cual fue golpeada debido a su falta de concentración en la pelea; el principal error de la gata gauchesca fue que se centró demasiado en su emoción al descubrir su nueva habilidad.
 
—¡Demasiado lenta! —alegó Zaid, mientras acertaba con esa oscuridad en el brazo de la felina.
 
—¡Nya! —la de cabellos azules cayó de lado temblorosa, observando ahora lo impensable.
 
—¡Diamant! —la rubia enseguida se giró hacia su amado, se mordió los labios, y no dudó en atacarlo con una gran cantidad de ira acumulada. Su acción no pudo ser esquivada por el zorro, quien terminó chocando contra uno de los muros, y probablemente con algunas costillas rotas producto del impacto que recibió con el reverso de la espada de Léa; su alteza no quería hacerle daño, pero no tuvo otras opciones.
 
Apenas habían logrado librarse de uno, pero a su majestad le seguirían esperando terribles muestras de que su suerte no podría durar demasiado, especialmente porque ahora estaba sola a la cabeza, y no sólo eso, sino que también, de entre la humareda que había dejado aquella bola de fuego que se llevó puesta Belfry, salió éste con algunos rasguños y apenas algunas partes de sus prendas destrozadas.
 
—Vaya… y yo pensé que habías muerto hermanito —dijo divertido Samael mirando al lobo de agua volver con él, luego, el endemoniado hijo de Sir Syrkei, se dirigió a su alteza—. Parece que los números se han vuelto desfavorables para usted, su alteza —aquel comentario, hizo molestar aún más a Léa—. Tiene a esa gata de pacotilla sufriendo por la oscuridad del báculo de Sir Ángel, y sus dos catalizadores están ahora de rodillas perdiendo su magia debido a que no han finalizado su pequeño concierto, así que… sólo quedas tú, Léa Milenios, la lamentable heredera del que pronto será... el extinto reino de Shion.
 
Samael no pudo contener la carcajada que se le atoraba en su garganta, y entonces la soltó como si eso fuera todo lo que podrían hacer en ese momento. Sus risotadas resonaban en la montaña como en sus nubes, haciendo estremecer tanto sus tierras como al resto del mundo que dependía de la princesa. ¿Sería el fin de la futura reina y de sus fieles amigos? La verdad puede ser sólo una, y ésta resonará en su siguiente melodía.

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