Capítulo 73: "El canto de un catalizador"

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La ligereza con la que caía la lluvia, parecía querer atenuar el hueco que ahora se encontraba en el corazón de su alteza. Sin embargo, ese suceso no iba a ocurrir. La herida de la princesa, era incluso más aterradora y sanguinaria, que la que poseía aquel inerte zorro. El alma de aquella dama, había sido impactada de tal manera, que todas sus esperanzas fueron barridas como las hojas con el viento. No cabían dudas de que la muerte de su amado, le afectó profundamente, y esto se estaba convirtiendo en una batalla completamente perdida para ella. Como había ocurrido otras veces, pero de una forma menos intensa que ahora, Léa se estaba rindiendo ante el mal. Los brazos de la rubia apretaron el cuerpo de su amigo con evidente resignación ante la muerte, y deseó desde lo más profundo, compartir su mismo destino.
 
La abrumadora escena no iba a quedarse estancada, y peor fue cuando Hakim se decidió por acercarse a Léa, a quien con un golpe en su mejilla apartó. La joven, había gritado por el trato recibido, y se llevó su mano a la zona afectada al chocar con el húmedo suelo. Los ojos de la rubia se abrieron sobrecogidos cuando notó que aquel hombre se atrevía a tocar a su amado. Apenas ese sujeto posó su mano sobre su torso, las espadas de aire se desvanecieron con un silbido.
 
—¡No te le acerques! —le advirtió Léa amenazante.
 
—Cállate mujer —le respondió con simpleza aquel descolocado, quien no escatimaba en hacerle frente a la chica que alguna vez amó su hermano. Sus ojos amarillos mezclados con negro, daban una sensación en el estómago que descompondría a cualquiera, exceptuando a la princesa, quien ahora le sostenía la mirada a ese mal educado.
 
—¡No voy a permitirte profanar su cuerpo! —alegó ella, y en un movimiento de mano, intentó atacarlo con sus poderes elementales, pero fue inútil su proceder, especialmente porque Hakim se alejó tomando el cuerpo entre sus brazos, para finalmente dar un ágil salto hacia atrás.
 
—Ya es hora —anunció el líder de Legizamon, cosa que no entendió a qué se refería su alteza.
 
Las tonadas volvieron al recinto de repente, aunque esta vez fueron acompañadas de un aterrador ritmo. Las señales eran evidentes; algo inaudito iba a ocurrir. Léa observó a los lados cuando el cielo se oscureció por completo, e incluso, los sonidos de la guerra que se llevaba a cabo cerca de ellos, se detuvieron como la lluvia; aquel acontecimiento, había atrapado incluso al resto de los habitantes que luchaban por su vida o, en el caso contrario, los que deseaban apoderarse de la ajena.
 
De improvisto, Hakim le había llamado la atención nuevamente a la futura reina, más específicamente hablando, por el hecho de que su cuerpo estaba soltando un brillo estremecedor. A continuación, el peliblanco hundió de una forma antinatural su mano dentro del cuerpo de Zaid. La imagen impactó mucho en la heredera, especialmente porque entendía lo que estaba sucediendo.
 
—¡Estás cometiendo suicidio! —le gritó sin contenerse, mientras se ponía de pie con las pocas fuerzas que le quedaban.
 
 —¡Dije que no era de tu incumbencia! —declaró Hakim, quien luchaba por sacar algo del interior de Zaid. En su rostro se veía el esfuerzo descomunal que hacía por ello, especialmente por las gotas de sudor que recorrían indiscriminadamente su rostro.
 
—No puede ser —musitó Léa, al sentir como la tierra bajo sus pies temblaba, y la obligaba a sentarse en su lugar de nuevo.
 
Sin poder creerlo, del pecho de ese rubio, empezó a salir un objeto que poseía un aura platinada, y que incluso soltaba unas ondas tan puras, que resultaba imposible no darse cuenta de qué se trataba. Igualmente, no hubo necesidad de adivinarlo, porque su forma quedó completamente expuesta; poseía el cuerpo de una nota musical. Su transparencia se asemejaba al más claro de los lagos, y su delicado cuerpo, se estremecía como una gelatina al ser manipulado.
 
—¡Es la nota! ¿Qué hacía en el cuerpo de Zaid? —exclamó la princesa impresionada.
 
—Yo puedo responder a esa pregunta —recalcó la voz de nuestro villano principal: Samael.
 
Después de que la Nota Vanguardista fuera substraída del cuerpo de ese chico, se dejó caer el cadáver de Zaid, y así como cayó éste, también lo hizo su hermano, que aunque manifestaba los mismos síntomas de la enfermedad de su misma sangre, mantenía en su mano derecha aquel objeto sobrenatural. Léa reaccionó a los minutos a lo pasado con horror, por lo que no había prestado mucha atención a lo dicho por su enemigo, hasta que éste entró en su cuadro de visión.
 
—Tus ojos azules reflejan un temor agraciado —le comunicó Samael, mientras se inclinaba a tomar la Nota—. Nunca me hubiera imaginado que se encontraría dentro del cuerpo de ese zorro, pero admito que lo sospechaba, por eso le dejé sus sentimientos, para que se sacrificara por alguno de sus amigos, y en tal caso, poder retirarla con la ayuda de mi estúpido amo, el cual, seguramente la tomaría sin escatimar los riesgos —aseguró él. Por lo que había explicado Samael, esto no hubiera sido posible, si Zaid permanecía con vida—. Esta cosa tiene mente propia, así que el que no pudiéramos hallar su paradero, era porque tuvo la idea de ocultarse en el personaje menos sospechoso, y más seguro según su lógica. Curioso e irónico, ¿no? —declaró con una gran sonrisa.
 
—Por eso es que le quitaste también el croma de su lengua… fue porque la magia permanecería en su cuerpo aun estando muerto y sería necesaria para controlar la Nota; consumiría parte de tus poderes si la dejabas —la voz de Léa se escuchaba temblorosa en lo que algunas lágrimas volvían a caer de sus ojos producto de la rabia; aún la muerte de Zaid la tenía aferrada fuertemente en el alma, así que no podía controlar bien sus emociones.
 
—Exactamente —le dio a ella la razón, ahora sosteniendo aquello que tanto había anhelado—. Con la Nota, ahora podré despertar de su sueño profundo a mi abuelo.
 
—¿A tu abuelo? ¿Abuelo? —la princesa miró el suelo con absorta, y entonces el pánico la invadió—. ¡No estarás pensando…!
 
—¡Así es! —declaró con vehemencia al tiempo que abría sus brazos—. ¡El anterior Dios del inframundo tiene que ser el que ponga los puntos aquí antes que yo! ¡Y nadie más que él sabe cómo hacerlo!
 
Después de hacer semejante anuncio, Samael juntó sus manos envolviendo así la Nota, para entonces comenzar a contaminarla con oscuridad, y debido a eso, la tierra volvió a temblar, dejando también ver, como de sus entrañas salía una cruz con símbolos brillantes. El caos llegaría pronto al mundo de su alteza, e inundaría con muerte cada vida sobre ella. No obstante, aquel lobo sanguinario, no contaba con que fuerzas dimensionales, vendrían a brindarles auxilio a los complicados héroes. La espada que yacía rota en el suelo (el arma de Léa Milenios) empezó a soltar una nebulosa azulada, y como niebla, entró en los collares de ambos catalizadores, obligando así a éstos, a soltar nuevamente esas luces de color añil.
 
—¿Qué está pasando? —murmuró la rubia al darse cuenta de la extraña nube que entró en los collares, cosa que aquel pelirrojo no logró divisar a tiempo, especialmente porque estaba centrado en abrir las puertas que sellaban a su abuelo. En el mismo momento que unos listones oscuros comenzaban a salir de la cruz, algo más empezó a ocurrir.
 
De repente, la música tomó un giro de ciento ochenta grados, y con ella, se vieron a los dos catalizadores comenzar a levantarse de su inconsciente estado, para ahora, alzar firmemente sus miradas, las cuales resaltaban como el fuego, con la diferencia de que la de Alik lo hacía en un incomparable carmín.
 
El cambio en el ambiente, atrajo la atención de Samael, quien volteó a ver a los dos cantantes, los cuales procedieron a estirar sus manos en conjunto hacia aquel pelirrojo.
 
—¿Qué sucede? ¿Qué son esas energías que los rodea? —exclamó aquel endemoniado ser, quien notó cómo de repente el aura de la Nota se revertía para volver a la normalidad—. ¡No, qué está sucediendo! —sin que él lo supiera, ambos catalizadores estaban incrementando sus ondas positivas, por lo que al final la Nota Vanguardista expulsó un viento tan poderoso, que hizo que Samael fuera expulsado lejos de ella, para así hacerlo chocar posteriormente, contra los muros del recinto—. No… puede ser —dijo con pocas energías y entre abriendo con esfuerzo los ojos que había cerrado por el inmenso golpe. Después de semejante rechazo, nuestro villano vislumbró algo que le impactó.
 
Detrás de ambos cantantes, unas sombras familiares se hicieron vigentes. A las espaldas de Alik, un hombre con una esbelta figura, que poseía cabellos albinos muy largos, acompañado también de unos bellos ojos rojos, imitaba la pose del atractivo muchacho. En consecuencia, podemos entrar en el detalle, de que sus ropas azules destacaban notablemente como el vestido del otro personaje, el cual indicaba que era una mujer de cabellos castaños con ojos azules. Ambos estaban haciéndole frente al endemoniado ser, y queriendo ponerle fin a todo este asunto, y para ello, se dieron la libertad de manipular los cuerpos de la pareja por medio de sus collares. A todo esto, Léa se había olvidado de su dolorosa perdida ante semejante espectáculo, y anonadada observaba todo el asunto.
 
—Yo, Sir Syrkei, heredero del nuevo mundo… —se escuchó decir al hombre de solemne presencia.
 
—Y yo, Ángela, su amada esposa… —señaló la castaña con el mismo tono envuelto en un eco.
 
—¡Te sellamos para que no vuelvas a perturbar nuestras tierras nunca más! —dijeron al unísono.
 
—¡Qué! —expresó alarmado Samael. Muy pronto, se vieron los intentos desesperados de ese desalmado por despegarse del muro para escapar, pero fue imposible, especialmente porque los lazos de la cruz que cambiaron a un intenso blanco, lo atraparon—. ¡No! ¡No pueden hacerme esto a mí! ¡Trabajé mucho para llegar hasta aquí! ¡Desgraciados! —se quejaba y removía aquel ser diabólico, sin embargo, aun con todo, éste fue arrastrado hacia la cruz, hasta desaparecer dentro de ésta.
 
Una vez los gritos de Samael desaparecieron en aquella lapida, la misma volvió por donde había venido, y las manos de ambos catalizadores bajaron después de hacer su trabajo. Las cosas se habían calmado hasta cierto punto, no obstante, el mundo aún se encontraba en caos, por lo que Sir Syrkei se acercó a tomar la Nota que estaba en el suelo, y fue con ella a pararse frente a la princesa Léa, e instantes después, le dirigió las siguientes palabras.
 
—Su alteza —le llamó gentilmente, y ella por fin se rescató. Sus ojos se abrieron expectantes, pero su garganta no podía pronunciar ni una silaba por el desconcierto—. Entiendo su situación, pero usted es la única que podrá hacer que el milagro suceda al final —Syrkei, quien ahora poseía el cuerpo de Alik, se inclinó a su altura, y le entregó la Nota Vanguardista.
 
Apenas aquel objeto místico rosó la suave piel de la rubia, un gran poder se desplegó, soltando así una cantidad descomunal de energía espiritual que rodeó no sólo a la joven, sino que también a sus allegados. Miles de estelas de luz se repartieron sobre todo el territorio comenzando a arreglar lo que aquella magia maligna había corrompido como también los estragos realizados por la ausencia de la Nota. Por consiguiente, la gata gauchesca, quien había sido petrificada, gracias a ese objeto sobrenatural, ahora volvía a la normalidad.
 
—¿Qué ocurre? —Léa preguntó impresionada al ver semejante espectáculo, pues ella no estaba haciendo nada en especial como para que sucediera tales acontecimientos, además, por lo que tenía entendido, su principal objetivo era traer la Nota a la montaña de Ismael para que el territorio fuera purificado, pero no tuvo instrucciones de qué otra cosa debería hacer.
 
—La guerra ahora terminará —declaró la chica que poseía el cuerpo de Iris mientras ésta miraba a los cielos.
 
—La Nota Vanguardista ha llegado a su destino para purificar al mundo, así que todo volverá a ser como corresponde —explicó Sir Syrkei. Al parecer, no se necesitaba ningún tipo de ritual por lo que dio a entender, lo cual le sacó todas las dudas a su alteza.
 
Tal y como se había aclarado momentos antes, el poder de la Nota cayó sobre quienes se sacrificaron en batalla, e incluso sobre aquellos rebeldes, los cuales fueron purificados en sus corazones, volviendo a ser la misma apacible gente de siempre. Así que, los que estuvieron a punto de morir por su grave estado, sus heridas fueron inmediatamente sanadas salvándoles así la vida, y las ruinas producidas por semejante acontecimiento, se vieron reparadas milagrosamente como si la batalla jamás hubiera existido. Sin embargo, aún con semejante milagro, y con la contienda detenida por su intromisión, nuestro querido Zaid, no había logrado quedarse en el umbral lo suficiente como para ser traído de regreso a la vida (cosa que no pasó con los demás caídos en plena acción).
 
Léa se percató de que su querido zorro no se levantó, y tampoco esperaba tal acontecimiento, especialmente porque no conocía todas las capacidades de la Nota Vanguardista, con la cual se acercó a su amado, y acomodó los cuerpos de los dos hermanos sacrificados.
 
—Ambos fueron obligados a luchar el uno con el otro, y para colmo, les arrebataron la vida injustamente a ambos —Léa entrecerró los ojos, para nuevamente, dar señales de que iba a derramar más lágrimas, pero fue detenida por la voz de su catalizador, o más bien, la de Sir Syrkei.
 
—Ya ha llegado nuestro tiempo —le mencionó a su alteza, quien los miró sin entender qué tenía que ver aquello con lo mencionado, pero la realidad era que no estaban ignorando su comentario, ya que muy pronto, Sir Syrkei continuó su monologo—. Subestima el poder de sus catalizadores —afirmó.
 
La enunciación desconcertó a su majestad. Sin embargo, aquella expresión de la de cabellos como el sol, no detuvo el proceder de su Dios. Apenas hubo planteado aquello, inmediatamente después, la pareja de cantantes se sonrió entre sí, como si eso tuviera un significado más profundo. A continuación, ambos cerraron sus ojos, y volvieron al lugar del que salieron, dejando así a los dos catalizadores conscientes, pero también, tan confundidos como a la misma princesa.
 
—¿Qué fue lo que pasó? —mencionó Alik en primer instancia. Aunque no iba a admitirlo, se encontraba un poco mareado, es por eso, que se llevó una mano a la cabeza mientras se hallaba envuelto en su desconcierto.
 
—No sé, pero ya no me encuentro cansada, extrañamente —declaró Iris. Ella por su parte, parecía tener más energías, no obstante, ese sensación le duró poco, especialmente al ver los cadáveres de ambos zorros—. ¡Oh Dios mío! ¿Qué pasó? —preguntó alarmada y se inclinó junto a su alteza.
 
—Creo que esto es nuestra culpa —se lamentó Reverse al ver la escena tan dolorosa.
 
—No lo fue. Zaid me protegió y así terminó —mencionó Léa.
 
Las palabras de su alteza, habían sido tan rasposas, que hicieron que la pareja se mirara entre sí muy preocupada. Aunque Alik no sabía exactamente qué hacer en un momento así, y con el corazón aparentemente atrofiado por ese descubrimiento, se quedó en su lugar callado. Por el contrario, Iris se abstuvo de ello, y entonces recomendó hacerle una despedida tanto a Zaid como a su hermano.
 
—Ignoro cómo es que terminó la batalla con estos resultados, Léa, pero creo que puedo hacer algo por ellos —declaró Iris limpiando las lágrimas silenciosas que bajaban por sus mejillas.
 
—¿Vas a cantar? —preguntó ella levantando sus azulados ojos.
 
Iris asintió y entonces se levantó para prepararse. Aunque esto parecía indebido, la realidad es que a veces se contrataba un catalizador para que se encargara de guiar a las almas a su descanso eterno, por lo tanto, lo que haría Iris no sería nada raro.
 
—¿Puedo ayudar? —mencionó Alik con cierta ansiedad, y justo cuando iba a levantarse también, su amada le detuvo.
 
—Dejame a mí, por favor, Alik. Sé que es un deseo egoísta, pero te lo ruego. Permíteme hacerlo yo misma —le imploró poniendo una cara llena de angustia. El momento fue denso, y el silencio del guapo muchacho, también ponía cierta tensión en el ambiente, especialmente, porque él también quería formar parte de esto, pero si realmente pesaba tanto para ella como lo hacía ver, entonces dejaría el trabajo en sus manos.
 
—Está bien —dijo finalmente, mientras cerraba sus ojos con resignación.
 
—Muchas gracias —alegó ella con una dulce sonrisa.
 
Cuando sus deseos fueron escuchados, la pequeña Iris, se apresuró a acomodarse en el centro del recinto para empezar con la función. Claro que estaba demás decir que lo más apropiado sería darle una despedida con una canción melancólica, pero esa no era la idea de la pequeña, ya que ella quería hacer memorable el momento, por lo que la pieza sería algo que no podría encontrarse en ninguna otra parte, así como pasó con el encuentro de Alik y ella.
 
La joven cerró sus ojos y se llevó sus manos al pecho comenzando a realizar claros tonos suaves, que despertaron un encantador sonido de piano, y que poco a poco, permitieron que del suelo salieran pequeñas esferas doradas como gotas a su alrededor.
 
“Aquí,
 
Encontrándome con corazones rotos,
 
Y cerca,
 
Se posa un hermoso cardenal,
 
Bate sus alas elegantes,
 
Y desata un hermoso vendaval”
 
En lo que se desataba esa estrofa, extrañamente una cierta cantidad de aves de la especie mencionada, voló al sitio.  Su llegada a la montaña fue más que destacable, especialmente cuando estos seres, se posaron sobre las raíces que sobresalían en las paredes. No obstante, lo impactante estaba en el hecho, de que su especie no habitaba en las montañas de Ismael.
 
“A pesar de este insoportable dolor,
 
A pesar de esta flor que se plantó,
 
A pesar de la perdida de sus hojas,
 
La desesperación no fue nada junto a ti.”
 
De pronto, empezaron a germinar flores del loto sobre la superficie clara que pisaban los presentes, y el canto de la pequeña Iris, liberó de su sueño a la gata gauchesca, quien no se daba por enterada de nada, pero más importante aún, ella le prestó atención al espectáculo que daba su amiga, así como también sus allegados, quienes notaron algo diferente en el canto de Iris, algo… que no podían explicarse ahora mismo, debido a lo atrapados que estaban por su voz.
 
“La amistad que grabamos dentro de este sueño,
 
Deseo mantenerlo…
 
¡Aquel paisaje!”
 
La voz de Iris resonaba en la montaña con un tono dulce y embellecedor, mientras que sin saberlo, la sangre de Zaid que estaba dispersa en el agua, se fundía con esas esferas doradas, para luego retroceder hacia el cuerpo del rubio, realizando así una acción imposible. Aquel líquido vital se reencontraba con su dueño, pero eso no era todo, especialmente porque sus heridas comenzaban a regenerarse, y ni qué decir del corazón del otro individuo, el cual volvía a latir.
 
“Hoy el mensaje que quiero darte es claro,
 
Quiero saber dónde estás,
 
Deseo probar de nuevo tu amabilidad,
 
¡Así que abre hoy tus ojos!”
 
La dulce melodía sonó con más intensidad en lo que unas cascadas descendían de los luceros de la morocha, y el corazón de todos se alteró tanto como el de ella, pues se sentían sus intenciones a pesar de que en un comienzo se planteó hacer una despedida. Con su música buscaba revivir a su amigo y colega de aventuras, pero sin sospecharlo, estaba logrando su pretenciosa obra.
 
“Permanezcamos juntos para siempre,
 
Retomemos esta vida.”
 
Sorprendentemente, los cuerpos de Zaid y Hakim, brillaron intensamente en cuanto los orbes tuvieron la necesidad de entrar en sus cuerpos, lo cual sacó de su embobamiento a los allí presentes. Todos observaron a excepción de Iris, cómo los dos zorros brillaban esplendorosos en un hermoso áureo, y mostraban claros signos de resucitación.
 
—¡Está regresando! —alegó Léa con la emoción plasmada en su piel, pues sentía cómo ésta se le erizaba por lo presenciado.
 
—Esto es impresionante… —murmuró Alik, y luego volteó hacia su amada—. ¡No te detengas Iris!
 
—Puede esto ser… su tercera habilidad —agregó la princesa realmente aliviada por lo que veía.
 
Lo que la rubia planteaba, no era imposible, más bien, era una suposición acertada. La melodía siguió su curso, pero otro tono se agregó a la canción en ese momento, el cual tenía que ver con una voz masculina que todos ya conocíamos.
 
“Borra esa tristeza de tus ojos,
 
Las lágrimas no cuadran con tu retrato,
 
Así que espérame porque hoy me levantaré.”
 
En medio de esa frase, hubo un dramático silencio por parte de la sonata, y entonces, con gran sentimiento, Zaid siguió con la letra, mientras todos presenciaban boquiabiertos, cómo ambos hermanos, que fueron alguna vez los principales dirigentes de la capital de los zorros, se levantaban lentamente con sus ropas humedecidas.
 
“Me di cuenta,
 
Que la amistad que grabamos,
 
Está envuelta por el tono…
 
¡Es el lenguaje de nuestra canción!”
 
Iris apretó sus manos más fuerte contra su pecho, y esta vez no fue por el dolor de haber tenido una perdida, sino que se debía por el hecho de haber recuperado la vida de su amigo junto a la de Hakim, por eso, no quería dejar a medias la canción, principalmente, porque entendió que esa era su habilidad, y debía finalizar como correspondía, así que, poniendo nuevamente todo de sí, sus cabellos volvieron a cambiar a un encantador albino, e instantes después, de sus ojos salieron aquellos polvos estelares que rodearon a todos sus amigos mientras volvía a entonar para finalizar, aunque sin esperarlo, Zaid la acompañó en el cierre.
 
“Este recuerdo,
 
No desaparecerá,
 
Pues está tallado,
 
Y en eso estamos de acuerdo.”
 
En cuanto la dramática melodía finalizó nadie se contuvo. No existió motivo alguno para guardarse las ansias, y muy pronto, todos se encontraron abrazando a Zaid, incluyendo Alik.
 
—¡Zorro estúpido pensé que habías muerto! ¡Maldito idiota! —dijo Reverse soltando unos grandes lagrimones por su parte.
 
—¡Me alegra que te hayas podido salvar! —gritó la princesa en el mismo estado que Alik.
 
—¡No entiendo lo que está pasando nya, pero estoy feliz nya! —Diamant se vio conmovida, mientras Hakim se quedaba apartado de los chicos. Él también había vuelto a la normalidad gracias a la purificación de la Nota Vanguardista, pero también, le debía la vida a la pequeña Iris, quien con su tercera habilidad había logrado el milagro.
 
—¡Iris eres genial! —le desacomodó los cabellos el mismo Zaid con una agradable sonrisa.
 
—¡Lo único que hice fue cantar! —aseguró la enana con modestia.
 
—Usted también amo Alik. Hizo un gran trabajo al enfrentarse a los dos lobos elementales junto a la princesa —le comunicó, por lo que al engreído del pelinegro se le infló el orgullo.
 
—No fue nada —mencionó con aires de grandeza mientras sonreía ignorando sus lágrimas, las cuales después limpió.
 
—También tú has actuado de forma muy valiente, Diamant —la felicitó a la gata gauchesca.
 
—¡He aprendido mucho con este viaje nya! —respondió arrogante en lo que se llevaba un puño al pecho.
 
—Y usted… señorita Léa —Zaid miró con cariño a su majestad, quien se ruborizó por completo.
 
Aquella nueva atmósfera desconcertó a los dos catalizadores, quienes se tomaron sus distancias, para ver qué pasaba entre la nueva pareja que insospechadamente se había formado. Su alteza no supo qué decirle a Zaid, pues recordaba bien sus palabras cuando el otro tenía un pie dentro de la tumba.
 
—Pensé que su viaje era para no enamorarse —declaró el resucitado con un ligero tono burlón. Luego, él le ofreció una mano a la rubia, quien inconscientemente sujetó mostrando una ligera molestia.
 
—¡Ese tipo de cosas son impredecibles! —se defendió la heredera como pudo.
 
Tanto Alik, Iris como Diamant se alegraron porque esos dos hubieran terminado juntos, aunque no entendían el cómo, pero ya lo sabrían a su debido tiempo. Terminando con el alegre desenlace, Hakim interrumpió a los chicos.
 
—Lamento mi intromisión, pero debo recordarle que ya está comprometida —le aclaró el líder de la capital de Legizamon, cosa que hizo poner una expresión de tristeza en el rostro de Léa—. Pero no se preocupe, el destino le es favorable —alegó.
 
Aquel último comentario, desconcertó a los presentes, y fue entonces cuando el verdadero significado de su insinuación fue revelado por quien la produjo.
 
—En realidad, mucho antes de todo esto, yo fui quien decidió junto a su padre, que lo mejor sería hacer que usted y Zaid terminaran comprometidos para cuando concluyera su odisea —aquello, impresionó mucho a ambos, es decir, al dúo de rubios, incluyendo al resto de los presentes.
 
—¡Vaya, eso es impresionante! —declaró Alik.
 
—Bueno, supongo que era de esperarse. ¡Felicidades! —aplaudió Iris.
 
—¡Genial nya! ¡Esto es genial nya! —Diamant saltaba en su lugar—. ¡Lo que me recuerda que debo volver con Melba rápido nya! —exclamó alarmada—. ¡Me adelantaré! —avisó la de rulos, quien a los pocos segundos se dio a la fuga antes que los chicos.
 
—Muchas gracias amigos —mencionó Zaid bastante alegre por lo dicho, aunque un poco impactado por lo que hizo su hermano a sus espaldas.
 
—Quizás nosotros también debamos volver —mencionó Alik, después de ver el escape de la gata.
 
—En eso tienes razón —alegó Léa pensando en su pueblo y conocidos—. ¿Usted se quedará aquí señor Hakim? Sé que ahora se encuentra bien, y supongo que su subordinado igualmente, aunque sigue inconsciente —en lo que la princesa hablaba, el hermano de Zaid fue a buscar a Belfry, quien seguía en ese sueño profundo para luego tomarlo en brazos.
 
—Iré con ustedes, principalmente, porque no tengo nada que hacer aquí —aseguró—, además, tengo asuntos que atender con su padre, y mi deber es disculparme por todos los problemas ocasionados.
 
—Comprendo —luego de esa explicación, la heredera del reino de Shion anunció lo siguiente—. ¡Regresemos a Shion!
 
El grupo finalmente dejó atrás la montaña de Ismael, y con él último micrófono de Astair que fue roto en cuando Zaid volvió a la normalidad. En cuanto a la Nota Vanguardista, ésta desapareció antes de abandonar la montaña en un destello al subir a los cielos. Respecto a la aparición de su Dios, los chicos obtendrían la respuesta por parte de Meos, el rey de las hadas, quien les diría que eso se debió a que la espada, guardaba parte de la divinidad de su creador, por lo que de ahí venía la explicación. Y finalmente, hablando de su arma, ésta también sería llevada a reparación para la siguiente generación. Ahora, nuevos días vendrían, y con ello, una paz incalculable hasta la siguiente descendencia.
 
***
 
La llegada de nuestro grupo de héroes fue bien recibida como era de esperarse en el reino de Shion, ya que aquellos aliados que les brindaron todo su apoyo, les dieron la bienvenida con cálidos victoreos y serpentinas. Tal acción no podía evitarse, especialmente cuando esas personas traían consigo la victoria bien guardada en su bolsillo. A todo esto, le siguieron los festejos, pero mejor aún fue cuando el que había abierto la trama como el principal villano, se disculpó públicamente ante todas las razas que ese día habían arribado al reino de su majestad, además, se comunicó públicamente también, el compromiso entre su hermano y la heredera al trono.
 
Entre tanto jaleo levantado por los visitantes como por los mismos aventureros, no podemos olvidarnos de Diamant, quien después de su reencuentro con Melba, ambos prometieron volver a surcar los cielos en busca de cumplir su promesa en el día del viento, vale también destacar que entre tanta cosa pasada, y la reunión entre conocidos, Alik, en medio de una de las conversaciones con los chicos, apartó a Iris descortésmente para llevarla a hablar a un lugar más privado. Sus razones eran evidentes, pues deseaba terminar la charla que se dio en la bahía de los corsarios.
 
—¡Otra vez con esto, Alik Reverse! ¡Cuando vas a ser más caballeroso! —renegó la pelinegra de  él, mientras era arrastrada detrás del castillo.
 
—¡Agh! ¡Deja de quejarte un momento, quieres! —le mencionó, y apenas se giró hacia ella, miró a sus alrededores para cerciorarse de que estuvieran solos—. Parece que no hay moros en la costa —expulsó algo de aire aliviado.
 
—Ah… ¿se puede saber qué es lo que traes en mente? —le preguntó ella llevándose ambas manos a la cintura en lo que soltaba un pesado suspiro.
 
—Quiero… que también nos casemos —le comunicó a su novia.
 
—¿Qué? —incrédula, no sabía que decir frente a lo apresurado que sonaba todo el asunto—. ¡Pero no llevamos mucho de conocernos!
 
—¡Eso qué diablos importa! ¡Estamos predestinados! —alegó él tomando sus manos con entusiasmo mientras un fuerte sonrojo le decoraba su faz—. ¡Quiero que seas la persona con la que comparta el resto de mis días!
 
—Alik… —susurró su nombre con nerviosismo, pero a su vez, dubitativa.
 
—Deberías hacerlo y no pensarlo tanto Iris —aseguró una voz femenina que se asomó por detrás de una de las columnas; esa persona era la sonriente Léa Milenios, su fan número uno.
 
—¡Sí nya, sí nya! —Diamant se dejó ver después de que saliera su amiga.
 
—Yo también opino lo mismo. El amo puede ser un bruto, pero parece que no pierde el tiempo —mencionó Zaid saliendo del otro lado.
 
—¡Zorro andrajoso! —gritó exaltado Alik ante la oportuna aparición de sus amigos.
 
—Parece que están todos aquí —mencionó con más calma la más baja del grupo, aunque aún conservaba firme la tensión que le provocaba la propuesta de su compañero de canto.
 
—Así es nya. Quiero pasar tiempo con mis amigos antes de volver a viajar nya —alegó la gata gauchesca.
 
—Bueno, creo que todos estaremos ocupados a partir de ahora —aclaró el rubio cerrando los ojos.
 
—Sí, y es por eso que creo que sería bueno compartir la capilla con ustedes, aunque claro… si están dispuestos a llevar a cabo la boda, y también a acompañarnos en un viaje que haremos después de ésta —dijo la princesa.
 
—¡Esa es una gran idea nya! —respondió la gata gauchesca.
 
Ambos cantantes habían tenido que escuchar la historia de su alteza en cuanto a lo que pasó en la montaña de Ismael, y ahora, estaban teniendo el honor de acudir no sólo como invitados a su boda, sino que también como miembros de la misma; sería una ceremonia doble, pero además, tendrían un encantador último viaje. Iris lo pensó un momento, pero en lo que lo hacía, concluyó que su majestad tenía toda la razón, y no había motivos como para retrasarlo todo, así que, con una sonrisa más que gratificante, la más baja asintió.
 
—Bien, entonces nos casaremos con ustedes y también iremos de viaje —alegó animadamente.
 
—¡Sí nya! —gritó Diamant, quien saltó en su lugar, y luego los señaló a los cuatro—. Yo también me casaré en algún momento nya, y verán que no me quedaré atrás tampoco nya.
 
Los cuatro se rieron a carcajadas por la insinuación de la gata Persia. La reunión previa al evento que ellos mencionaron, se llevó a cabo entre suaves peleas por parte de ambas parejas, como de burlas por el lado de esa gata gauchesca, pero a pesar de ello, no dejaban que los leves conflictos, destrozara la bella amistad que habían formado durante su aventura. La escena terminó en una separación para luego un nuevo reencuentro, el cual tuvo lugar en el altar luego del beso entre Zaid y Léa, los cuales fueron los primeros en abrir la boda. Sin embargo, cuando les tocó el turno a Alik e Iris, ambos se vieron abrumados no sólo por el número excesivo de personas que concurrían, sino que también por la hazaña que estaban a punto de realizar.
 
—Querido Alik Reverse, ¿acepta como esposa a Iris Lux? —un intenso silencio se apoderó de la gente antes de que el guaperas respondiera, pero al fin se decidió hablar luego de que éste mismo tomara una buena bocanada de aire.
 
—¡Sí! —dijo con seguridad y seriedad.
 
—¿Y usted, Iris Lux? ¿Acepta como esposo a este muchacho? —preguntó el hombre que les tomaba la palabra.
 
—¡Acepto pasar el resto de mi vida junto a este simplón! —tal comentario de ella, hizo reír a todos los presentes, menos a Alik, quien puso mala cara y enseguida se empezó a quejar.
 
—¡Cómo que simplón! ¡Te dije mil veces que no volvieras a llamarme así enana! —alegó él con molestia.
 
—¡Bien sabes tú que ese sobrenombre te queda! —refutó ella con las mejillas encendidas, como también con una atrevida sonrisa.
 
—Ah… ellos dos siempre dando la nota — suspiró Zaid, y Léa, que estaba a su lado, se rió levemente.
 
—¡Cómo has…! —cuando estuvo a punto de contestarle, él pelinegro fue tomado de las solapas y atraído hacia la más baja, quien le plantó un beso antes de que el sacerdote dijera que les daba el permiso. Sin embargo, la escena fue bien aceptada y todo el resto del reino los aplaudió a grandes voces.
 
El siguiente paso en el tan esperado rito, fue que las dos parejas de novios, se dieron a la huida apenas se terminó la ceremonia, y no de cualquier forma, ya que Melba estaba esperándolos junto a Diamant, quien los animaba a apresurarse para que subieran en la nave.
 
—¡Vamos nya, vamos! —les decía a sus amigos, hasta que logró subirlos a todos a bordo.
 
—Bien, chicas, es su turno —dijo jadeante Zaid, mientras recobraba la respiración junto a su amo.
 
Las muchachas sonrieron a la vez, y se fueron a la punta del barco, el cual apenas tomó la altura necesaria, ambas se tomaron la libertad para arrojar los ramos desde los cielos, y así, admirar luego la banda de nubes resplandecientes, las cuales les tocaría atravesar.
 
—¡Es hora de vivir nuestra aventura! —alegó la princesa, quien con una orgullo ahora era reina—. ¡Vayamos a nuestro nuevo destino!
 
—¡Sí! —respondieron todos enérgicos.
 
Así fue como empezó un viaje después de otro. Y pensar que el primero tuvo que ver con una enorme responsabilidad que desencadenaría el futuro de todos, el cual ahora, era más que brillante. Por cierto, es inevitable no darse cuenta de que… una travesía desencadena otra, es decir, cuando nos proponer llegar a una meta, primero debemos esforzarnos para luego disfrutar de los resultados, así como lo hicieron ellos.
FINNota de la autora:Espero que les haya gustado el final, y nos estaremos viendo en los próximos libros :3 Gracias por sus corazones y comentarios.

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