Capítulo 86: El mundo antiguo de los espadachines.

Black Ghost 2

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Minamoto:
 
Quiero ser un héroe, cuando sea grande quiero ser el mejor hasta tener una espada única que sea recordara por todos que sé cuente mi historia en todos los pueblos, en todas las escuelas donde enseñan magia como los héroes que ya conozco, sin duda seré recordado por todos en mi aldea.
 
- Hay está Minamoto, mirando al cielo debe de estar fantaseando.
 
- Déjalo es solo un niño.
 
- Ya no soy un niño, no me hablen así, seré un líder en este lugar.
 
- La vida es más difícil de lo que crees Minamoto, lo entenderás cuando crezcas.
 
- Y entonces porque mi madre es tan fuerte y es una espadachina reconocida, veo como usa su espada tan fácil.
 
- Mi niño.......
 
- No le diga nada, abuelo está loco.
 
- CALLATE LA LOCA ERES TÚ.
 
- Ya verás quien es la loca.
 
- No peleen chicos,.... deja a tu prima, chicos.
 
Estoy tratando de darle a la loca de mi prima la cual siempre tiene la intención de ofenderme mientras estamos pegados jalándonos los moños como niños de 14 años que somos pero el abuelo nos separa.
 
Mi abuelo es un gran comandante de esta isla, mi aldea dónde vivo, es muy respetado, lo admiro muchísimo.
 
- Déjamela abuela ya casi le estaba ganando.
 
- No es cierto, suéltame abuelito.
 
- No lo llames abuelo.
 
- Dije abuelito.
 
- Cállate.
 
Cómo la odio desde que vino a vivir con nosotros tengo que compartir mi entrenamiento con ella, cuando antes la atención del abuelo era para mí solo.
 
- Ya pueden calmarse, solo paran peleando esperó que tengan esa energía en la guerra.
 
- Yo seré el mejor espadachín.......
 
- Eso lo serás cuando termines tú entrenamiento, no antes, así que dejen de perder el tiempo se hace tarde, terminemos esto, vamos a correr y nada de pelearse entre ambos.
 
- Cuando tendré mi espada abuelito.
 
- Rosa, sabes que la magia se usa a través de una espada y antes de eso debemos entrenar tu mente y tu cuerpo para que puedas tener una bella y hermosa espada como tú qué te acompañe toda la vida.
 
- Wucala que tonto bella ella, lo desapruebo.
 
- Gracias abuelito.
 
Lo abraza y de espalda a mí el abuelo mientras lo abraza me saca la lengua de burla, eso sí me hace enojar pero no puedo hacer nada en estos momentos.
 
- Listos chicos ahora a correr con esos cubos de agua vamos que esperan.
 
- Sí.
 
- Hay voy.
 
Mi prima y yo estamos entrenando en estos momentos, consiste en traer de un pequeño pozo, cubos de aguas de madera, son muchos cubos y pesados, trato de ir y volver con uno lleno, mientras lo dejo cerca del abuelo, quiero traer la mayor cantidad de cubos, mucho más que la detestable de mi prima.
 
En medio del camino me siento cansado y resbalo hasta caerme y darme un fuerte golpe en la cabeza.
 
No supe nada de mí y del entrenamiento después, hasta tratar de abrir los ojos, pero mi vista está empañada solo observo un ángel de frente a mí, su rostro.
 
- Estás bien.
 
- Eso creo, esperaaaaa que haces tú cara tan cerca de mí.
 
Y me alejo de ella, hasta ver a mi mamá.
 
- Te ha estado cuidando, preocupada por tí, no la trates así.
 
- Mamiiiiii.
 
 
Corro y la abrazo con felicidad.
 
- Que tonto eres Minamoto no me vuelvo a preocupar por tí.
 
Se va enojada, y ahora que hice yo.
 
- Ve detrás de ella y pídele perdón.
 
- Pero porque, no le he hecho nada de nada.
 
- La hiciste enojar.
 
- Olvídate de ella no me importa y tú qué haces aquí no deberías estar trabajando.
 
Mi madre es una importante espadachina de este pueblo tiene rango uno.
 
- Estaba preocupada por tí, desde que tú queridísimo abuelo y maestro me mando el mensaje.
 
Me abraza mientras me hace reír con su cariño.
 
- Te quiero mucho mamá.
 
- Lo sé ahora, ve y discúlpate con Rosa.
 
- Muy bien y has sabido noticia de papá.
 
- Aún no, hijo.
 
Mi padre y su escuadrón están desaparecidos pero aún tengo esperanza de que lo encuentren.
 
Con toda mi resignación voy a disculparme con mi prima, aunque no entiendo porque ni de qué exactamente debo discúlpame sí es ella que vive molestándote a mí.
 
La busco y no la encuentro por ningún lado de la casa, donde vivo es como una especie de templo en la cima de una montaña, alejada un poco del pueblo.
 
Tengo casi una hora buscando a Rosa y no la veo estoy asustado y si no la vuelvo a ver cómo a mi padre, debería volver donde mami y decirle que no la veo, pero mejor no, dirán que soy un fracasado y me rendí.
 
Bajo por una colina hasta llegar cerca del río y la veo lanzándole piedras al agua, que alegría me produce verla.
 
- Estás loca dónde estabas, te he estado buscando por todos lados hasta encontrarte aquí en este lugar tan lejos.
 
- Pero Minamoto estás todo sudado y en verdad me has estado buscando.
 
- Claro que sí estaba preocupado y se te pasa algo o te ataca algún animal salvaje no estaré cerca para protegerte, demonios de que te ríes.
 
- De nada.
 
Maldición está maldita loca, cree que estoy relajando y hablo encerio, la tomo por una mano mientras me marcho con ella aún más enojado a casa, espera que se lo diga a mamá y al abuelo la van a regañar.

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