Capítulo 88: La Capital 4.

Black Ghost 2

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 Anderson:
 
- Si mamá ya me comí las empanadas.
 
- Seguro.
 
- Sí.
 
Me grita desde la cocina, antes de irme a la escuela, pero como grita mami me trata como un niño.
 
- Tienes que aprovechar esas deliciosas empanadas que hago.
 
- Solo son empanadas no hay que ser un experto en la cocina para preparar una.
 
- Y tú señor altanero lo dice como si sabes cocinar.
 
- No me gusta cocinar, pero si comer todo lo que sale de la cocina.
 
- Pues hacemos una buena pareja, a mí me gusta cocinar y a ti comer.
 
- Ya me tengo que ir.
 
- No le vas a dar un beso a tu madre.
 
- Saliste de la cocina solo a decirme eso.
 
- De hecho, a eso y ver si estabas bien vestido como un caballero.
 
- Es solo para la escuela que voy, ya se me hace tarde te debo el beso.
 
- Me debes como 20.
 
Que difícil se le hace entender que ya crecí.
 
Por cierto tengo que darme prisa y llevar a mi hermano de 6 años a su guardería, no irá a la escuela Rocall hasta llegar a los 15 años, mientras tanto tendrá que esperar hasta ir a la misma escuela que yo.
 
Pienso esto porque normalmente es mi padre que lo lleva, el cual trabaja en una Mina es la principal actividad de la Capital 4.
 
Todo este día se me ha complicado, hoy es un día muy importante y tengo que llegar a tiempo para darle clase de matemáticas a la hija del director del laboratorio donde pertenezco en la escuela y si quiero triunfar en la vida debo darme a conocer como responsable y abrirme camino, la verdad somos algo pobres, en mi casa pero con la beca que me ofrece pertenecer al laboratorio de la escuela no tengo que pagar mis estudios.
 
- Porque tardaste tanto.
 
- Y me lo preguntas a mí, Andrés debería preguntarle eso a mí estómago.
 
Me estaba esperando fuera de casa, termino de desayunar temprano y yo estaba arreglando unos papales en mi habitación hasta meterlo en mi mochila se me hizo tarde baje rápido las escaleras, solo me trague las empanadas y el jugo de limón sin masticar.
 
- Estómago, porque tardaste tanto.
 
- No seas estúpido solo habla conmigo y normalmente no es muy conversador mi estómago solo habla cuando tiene hambre.
 
- Y ahora no tiene hambre, verdad.
 
- Ahora debemos correr sé nos hace tarde.
 
Tengo 17 años y pertenezco a la Liga Plata.
 
Llegamos al autobús a tiempo, está en una condición deplorable pero así es el transporte público, le pago al chófer y vamos parado mi hermano pequeño y yo, mirando por la ventana el enorme muro de piedra que rodea la Capital 4 y la principal actividad económica es importar y exportar todo tipo de piedras preciosa, aquí hay cientos de minas de diferentes materiales que llevan a otras capitales.
 
La Capital 4 es la más grande de todas las capitales y más pobladores tiene, talvez por eso la pobreza.
 
- Chófer déjenos aquí.
 
Ya estamos cerca donde tengo que dejar a mi hermano luego a correr hacía mi escuela Rocall.
 
- Porque te detienes Andrés corre, por favor sé me hizo tarde a mí.
 
- Papá y yo ya no vamos por ese callejón hay un perro, grande y furioso que nos corta el paso.
 
- Soy ya un mago Plata no te preocupes.
 
Corrimos por el callejón y es cierto hay un perro bien grande amarrado.
 
Me pongo de rodilla delante de mí hermanito para hablarle ya no tengo tiempo para irme por otro lado, que es un camino más largo, pero quién diablo puso ese animal aquí.
 
- Mira Andrés yo distraigo al perro y tú cruzas hasta llegar solo a tu guardería que está cerca, entendiste.
 
- Si entendí te sacrificaras por mí eres un buen hermano.
 
Sí supiera que estoy tarde, me pongo delante del perro y lo amenazó.
 
- Corre ahora hermano.
 
Se va corriendo y el perro se olvida de mí, demonios será que tiene inteligencia propia ese animal, no me queda opción y en cámara lenta el perro y yo saltamos.
 
El perro salta dónde mi hermano que va corriendo y yo hacía el para interceptarlo.
 
Lo logré mi hermano se va corriendo y la boca del perro intenta morderme, lo empujó hacia atrás y me marcho lejos de él.
 
- Maldito perro te crees muy listo.
 
Está muy furioso no pudo morderme, oh no está está muy furioso está rompiendo la cadena de la rabia.
 
Creo que debo correr, no lo puedo creer el perro se soltó y me está persiguiendo, salto un muro y él también lo salta, escucho sus ladridos mi corazón está a mil.
 
Doblo una esquina y me engancho en un muro con mi magia, y el perro debajo de mí saltando intentando devorarme.
 
Veo a un hombre doblar con alimentos en una funda, el perro lo ve y ese hombre tira todo, lanzándose a correr de inmediato pero el perro lo persigue, olvidándose de mí.
 
Lo siento amigo me salvaste sea quien sea, no podía ponerme a luchar con ese perro con mi magia, llegaría tarde, además los estudiantes no tienen permitido usar magia fuera de la escuela, si me encuentran me ponen una multa.
 
Media hora más tarde llego al laboratorio de la escuela Rocall.
 
Y me estaba esperando sola en la sala del laboratorio la hija del director con cara de pocos amigos.

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