Mystic Valley

Géneros: Fantasía, Romance

Tags:

Amor
Brujas
Magia
Aventura
Romance

En el pueblo de Mystic Valley abrió sus puertas hace unos años atrás, un internado en el cual convivían los magos, brujas y los no mágicos. En un principio había enfrentamientos y el director del centro para acabar con esto decidió crear un equipo de ambas razas para mantener la tranquilidad en el lugar. Este año el equipo ha cambiado de integrantes en su totalidad pero... Este año no lo van a tener tan sencillo para mantener la paz en el internado. Algo se acerca que interrumpirá sus vidas cotidianas y aún no saben qué es.

Capítulo 1 | ¿Nuevo equipo de Guardianes?

Mystic Valley

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El director me había hecho llamar esa misma mañana. No llevaba ni una semana aquí y ya debía ir al despacho del director, ¿la razón? No la sabía.
Por cierto, mi nombre es Alaia, llevo ya una semana en el internado Mystic Valley. Está muy lejos de donde procedo, pero digamos que quería deshacerme de mis malos momentos con mi familia. Dejadme deciros que no soy algo del otro mundo. Soy una chica con el pelo corto, justo por la mandíbula, y de color castaño, dependiendo de la época del año se ve claro u oscuro. Mi cara es delgada y alargada, y odio mis pómulos, son muy definidos y parece que tengo un montón. Mi nariz es completamente recta y un poco rechonchita, mis labios son finos y muy claros, los suelo maquillar para que no parezca que estoy enferma. Mis ojos son redondos y de un color... ¿tormenta? Es que son de un color gris azulado, y a veces se ven azules y otras grises, depende de la luz mucho. Soy de estatura media y me considero de complexión normal, ni delgada ni ancha. Dicho esto regresamos a la historia.
Di unos suaves golpes en la enorme puerta de madera oscura del despacho del director, temía que no los hubiese escuchado, pero rápidamente escuché un "Adelante" del director. Era mi primera vez entrando en aquel lugar, todo era enorme, de verdad. Creo que sería por la altura del director. Era muy alto, no bromeó, aunque para los magos era normal ese tipo de altura, sí, magos. En el mundo ahora hay gente no mágica y magos, las magas no eran tan llamativas, tenían una altura parecida a cualquier mujer en este mundo.
Ambas paredes que quedaban a mi derecha e izquierda estaban llenas de estanterías repletas de libros de todos los tamaños, colores y grosor. En frente de mí, estaba el escritorio del director, que al igual que la enorme puerta, era de madera oscura. Delante de la mesa había dos sillas de madera, también oscura, que no parecían muy cómodas. Detrás del escritor había un sillón enorme de color marrón, en el cual estaba el hombre que me había citado. El director era un hombre bastante alto, realmente no podría decir cuán alto era, pero yo me sentía una niña de tres años al lado de su padre, aunque también debo decir que había chicos más altos que él, diciendo una cifra rápida, diría que tenía una altura de 2'05 metros. Su pelo azabache estaba recogido en una sola coleta agarrada en la parte baja de su nuca. Sus rasgos faciales eran bastante suaves para ser un hombre, sería porque siempre está super tranquilo y no parecía que nada le exaltada. Sinceramente sus ojos eran lo que más me llamaban la atención, eran color turquesa, pero un turquesa muy brillante. Me indicó que me sentara en una de las sillas que estaban enfrente de su escritorio con su voz tranquila. Obediente yo me senté, aunque no entendía la razón de estar allí, no había hecho absolutamente nada malo o eso creía yo. 
-Señorita Otxoa, ¿sabe por qué está aquí? -Me preguntó, aunque su voz ya no era tranquila, era algo más seca de lo normal, ¿estaría enfadado realmente? 
-N-no, señor director. -Respondí tartamudeando mientras apretaba mis puños sobre mis rodillas completamente asustada. 
-Vaya... vaya... -El director sonrió y a mi me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Tenía miedo, mucho. Él pareció notarlo y su expresión tranquila pasó a preocupación- No se asuste. Sólo era una pequeña broma, no voy a echarla ninguna reprimenda. -Sonrió cálidamente cosa que me alivió- Solamente quería pedirle que fuese una de mis Guardianes. 
-¿Guar... qué? -Pregunté confusa. 
Jamás había escuchado algo parecido. 
-Guardianes. ¿No se lo explicó su hermano? -Su expresión de sorpresa regresó. 
-No tengo muy buena relación con mi familia que digamos...
-¡Oh! Lo siento... -Hizo una pausa- Su hermano, cuando abrí este lugar a los no mágicos, me sirvió de ayuda en este cuerpo. Se trata de un equipo formado por dos no mágicos y dos magos. Unidos deberían mantener la paz en este lugar. Como ya han volado los anteriores Guardianes del internado, he decidido formar otro grupo. Pero esta vez, he procurado que seáis de distintos cursos. -Me explicó. 
-¿Y por qué yo?
-He observado a cada uno de los alumnos de este internado. Me habéis parecido los más idóneos. -Sonrió- ¿Y bien? ¿Quiere formar parte del equipo?
-¿Qué debería hacer exactamente? -Le pregunté aún dudosa. 
-Mantener la paz entre los alumnos, ante sus diversas diferencias, y hacer que se cumplan las normas.
-Eh... No sé qué decir... 
-¡Me lo tomaré como un sí! -Dijo completamente ilusionado sin dejarme reaccionar- Después de clase venga de nuevo, le presentaré a su equipo.
No me dejó decir ni una palabra más y estaba fuera de su despacho en un abrir y cerrar de ojos. Fui a clase completamente confundida. Por así decirlo, estaba en el curso más joven que éste internado podía ofrecer, estaba en el último año de secundaria, o sea, iba a cumplir en verano dieciséis años, ¿qué le haría pensar al director que los alumnos me harían caso? Y sobretodo, ¿qué le hacía pensar al director que el resto del equipo me haría caso si éramos de cursos diferentes? Bastaba solamente que uno fuese más mayor para no tomarse en serio lo que saliera por mi boca. 
Tuve que salir del edificio principal y caminar hasta el edificio donde se encontraban las aulas para los no mágicos. El internado tenía varios edificios. El edificio principal que era el primer edificio que se ve nada más entrar al terreno, era donde estaban todas las oficinas y el despacho del director. Después había un enorme jardín con diferentes formas. El jardín que estaba cerca de los dormitorios masculinos, donde dormían ambas razas, tenía muchísimos arbustos con algún árbol y alguna flor de color naranja. El jardín cercano al dormitorio femenino tenía muchísimas flores rojas y blancas, la verdad es que dejaban un olor bastante agradable. El jardín cercano al edificio donde estaban las aulas de los no mágicos estaba lleno de arbustos con forma cuadrada y margaritas. En cambio, el que estaba cerca del edificio de las aulas mágicas, tenía simplemente arbustos de diferentes formas geométricas. Por último, el edificio que estaba en el centro de ambos edificios y los conectaba, estaba lleno de hiedra y muchas rosas rojas y blancas. En ese edificio estaba la biblioteca, el comedor, el gimnasio, la enfermería y muchas más aulas que aún no conocía pero que eran de uso común para ambas razas. Todo esto estaba rodeado por árboles y arbustos. También había más edificios, pero yo no los conocía por el momento. 
Crucé el jardín, lleno de alumnos, hasta llegar al edificio con las aulas, cuando llegué a clase y esta comenzó, la profesora nos explicó que iba a aparecer un grupo de Guardianes a los cuales no se les estaba permitido faltarles el respeto y que podían poner sanciones como el mismo director. 
Resumiendo, los Guardianes seremos los ojos del director y si queremos podremos poner todas las sanciones que queramos. 
Los Guardianes iban a llevar un brazalete que los distinguiría del resto del alumnado, además, los Guardianes no mágicos llevarían una especie de arma que repelía la magia para evitar ser dañados. Cada vez me convencía menos eso de ser guardiana.
El resto de las horas escolares pasaron volando, menos mal que a la tarde no teníamos clases y fui directa al despacho del director, como él me indicó. Al parecer fui la última en llegar al lugar.
Allí estaban tres chicos más, dos eran claramente los magos, lo diría por su uniforme y su altura, se me olvidó mencionar que los días con clase nos obligaban a llevar un uniforme escolar, el de ellos era la parte baja gris y la de arriba roja y el nuestro era la parte baja gris y la de arriba azul, luego los calcetines eran del mismo color del jersey y lo único que teníamos en común eran los zapatos oscuros y las camisas blancas. Luego teníamos un chándal en común que era negro con rayas blancas. Como he dicho antes, se sabe cuando alguien es mago por su altura, a excepción de si es mujer, es poco común realmente.
Me fijé en los chicos. Uno era Lórien, era un mago del último curso. Fue el que me enseñó el camino a los dormitorios cuando llegué aquí, creo que era uno de los encargados de enseñar el internado a la gente nueva, además parece ser que es muy buena persona por lo que dicen los rumores, y tiene un club de fans, no es broma. Aunque no me extraña, es muy alto, por vista calculo que me dirá 2'10. Su pelo es ondulado, corto y rubio. Sus ojos son castaños y su cuerpo está tonificado, su piel es como la de los surferos, está un poco bronceada. No me extraña realmente que tenga un club de fans.
Otro era el peor chico mago que te podías encontrar, era de un curso mayor al mío, por la edad digo. Se llamaba Krilian. Él también tenía su club de fans, pero solo por ser un sexsymbol. Casi se ha acostado con todas las chicas del colegio, digo casi porque al parecer no ha tocado a ninguna chica que sea más joven que él. Las pocas veces que me he encontrado con él ha sido un chico bastante desagradable. Quitando su mala educación... él es más alto que Lórien, 2'20 podría decir. Tiene el pelo corto y liso de color negro, como el del director, súper oscuro. Sus ojos son verdes y su cuerpo está algo más tonificado y abultado que el de Lórien, seguramente hiciese algún deporte. Su piel es como la mía, pálida.
El último chico era... ¿Mi mejor amigo? Era Edwin, él me había comentado este lugar y lo bien que se vive aquí. Gracias a él es por lo que estoy aquí, pese a que mi hermano haya venido antes. Es pelirrojo con el pelo alborotado, su cara está llena de pecas y sus ojos son azules. Él es muy delgado y es de estatura media, 1'75 creo que me dijo. Él es un año mayor que yo.
Esperar... eso quiere decir...
-¡¿Soy la más joven del grupo?! -Grité en alto, lo que provocó que ellos se sobresaltaran. 
Recibí una mirada saqueada de Krilian y otras dos miradas de sorpresa por parte de Lórien y Edwin. Mi mayor temor de ser la más joven se había cumplido y, para no ser menos, también era la única chica del grupo. 

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