Let your burst colors

Géneros: Fanfic

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Louis Tomlinson: niño bonito, un poco marginado por ser gay. Harry Styles: El chico malo que hace la vida imposible de Louis Comienzan a tener otro tipo de relación, donde Harry busca a Louis, pero siempre se complica TODO. "-No soy gay, no me gustan los hombres, no me gustan los demás hombres, solo tú. -HARRY" "-No me interesa Harry, a partir de hoy quiero un futuro en el que no estés tú, quiero poder sacarte de mi mente, quiero odiarte pero... -...pero ese odio solo me orilla a amarte cada vez más y me es imposible detener mi corazón, que me asfixia cada vez que estas cerca, que late como un traicionero y ciega a mi cerebro provocando que en el futuro siempre estés tú. -LOUIS"

U N O

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Entro al colegio y dejo mi mochila colgando de la silla, poniendo cara de exasperación cuando uno de los bullying del salón entra en este poniendo apodos a cuantimás se le pone enfrente.
-Hola marica -dice llegando a mi asiento -Ayer me contaron que te acostaste con uno de los del equipo de raqueta... y que chillaste por más.
Escucho las risas de todos y automáticamente todas mis defensas bajan dejándome en ridículo, no supe que decir ni cómo evitar su comentario.
Soy gay, desde los doce años que lo tengo bien definido, pero el mundo, o bueno, mi mundo se encarga de hacerme imposible la vida, en el trabajo apenas se enteraron y me echaron como vil perro a la calle, el departamento que tengo en estos momentos, una anciana muy amable me lo renta pero al enterarse dejo de ser la viejita linda, ahora es despiadada y con aire sutil cada que me ve.
-¿No dirás nada marica? -pregunta Harry con una sonrisa autosuficiente.
-No -digo negando con la cabeza.
-Eso me parece perfecto -dice el chico con la misma sonrisa.
-No pienso discutir con alguien que tiene menos neuronas que una mosca -digo alzando la cara.
-¿Disculpa? -dice él alzando una ceja y viéndome ahora sí muy mal.
-Nada -susurro arrepintiéndome de lo que iba a contestar.
-Así me gusta, calladito -susurra en su oído provocando una ola de rabia que entra por uno de sus oídos y sale por el otro.
-Bien caballeros, señoritas, tomen asiento -dice el profesor entrando y dejando su maletín en el escritorio -muy bonito señor Styles, muy bonito.
Harry se encoge de hombros al ver la pintura en el pizarrón blanco con letras psicodélicas por todos lados.
-Tomlinson, vaya por alcohol y un trapo para quitar esto -dice el profesor e inmediatamente obedezco -Styles vaya con él.
-Ja, no pienso levantarme de aquí -dice él sonriendo-
-Malik -dice el profesor no queriendo discutir con su alumno "estrella", o eso supongo.
-SÍ -dice el morocho caminando hasta la puerta conmigo –Hola.
-Si vas a decir algo desagradable, ahórrate tus comentarios no me interesa -digo caminando un poco más rápido.
-No quiero ofenderte -dice él rodando los ojos -solo quiero hablar contigo.
-¿Por qué? -digo confundido -eres el mejor amigo de Harry Styles, como sé que no te mando a que me hicieras algo o así.
-¿Tan mala fama nos tienes? -dice alzando una de sus cejas tupidas.
-No les tengo confianza -digo abriendo la bodega y sacando un cubo para el alcohol y un trapo viejo -Son los que hacen la vida imposible a todos aquí y bueno, en especial a mí, no tengo porque tenerles confianza, ni admiración, ni nada por el estilo.
Del mismo lugar saco acetona y la vierto en la cubeta, dejando que el trapo se remoje en ella y volviendo el incoloro de la acetona a un color mugre.
-Vamos -digo cargando la pequeña cubeta.
Llegamos al salón y dejo la cubeta sobre el escritorio, posteriormente me pongo a limpiar los garabatos que hay en la pizarra.
-Hey -gritan desde detrás pero me rehusó a voltear pero siento como algo pasa volando por mi lado y se estrella con fuerza en la parte del pizarrón ya limpio.
Me quedo con los ojos muy abiertos y la respiración agitada al ver una pluma clavada en la parte blanca.
-Falle -dice Harry encogiéndose de hombros y chasqueando los dedos.
-¿P...Puedo salir? -pregunto al profesor aun temblando.
-Sí -dice él jugando con su teléfono.
-Hay Harry -escucho un gruñido de parte de Liam otro de los mejores amigos de Harry.
Salgo soltando un gemido poco audible y con los ojos acuosos, muerdo con fuerza mi labio inferior y decido caminar por el pasillo hasta llegar a las escaleras.
-¿Louis? -escucho su voz por el pasillo y comienzo a temblar con fuerza y lo primero que hago es bajar corriendo por las escaleras –Louis.
Me quedo a esperar a la mitad de estas al ver que su voz ya está por encima de mí, mi respiración es entrecortada por el miedo.
-Venga si me vas a golpear hazlo ahora -digo apretando un poco más mi labio y cerrando los ojos.
-No, lo siento, no debí haber lanzado ese lapicero -dice bajando las escaleras con rapidez.
-No hay problema, tengo que ir a... a un lugar por eso salí -digo caminando un poco más pero siento un jalón de mi mano -¿Harry?
-Lo siento -susurra con sus labios en mi oído.
-No te preocupes no es la primera y no creo que sea la última -susurro y me alejo con la respiración entrecortada.
¿Qué fue eso? –pienso mientras sigo caminando por las escaleras, o más bien bajando hasta que llego a la cafetería.
Me siento en una de las tantas mesas vacías, nunca me puedo sentar en una de estas cuando hay gente ya que todos cubren lugares o me miran con cara de que no pertenezco con ninguno de ellos y por lo tanto en la hora de descanso me quedo en el aula durmiendo.
Escucho a la señora de la cocina tararear una canción y volteo a verla con sumo cuidado.
-¡Mi alma! -dice la señora al verme -¿qué haces aquí?, me diste un susto de muerte.
-Lo siento -digo alterándome -no fue mi... mi intención, yo solo estaba...
-Tranquilo pequeño granuja, que no te hare nada –me interrumpe -, no te había visto ¿eres nuevo?
-No, solo que no bajo a...
-Basta, no digas más, ya me sé de memoria ese cuento ven, te hare uno de mis sándwiches especiales -dice ella señalando una barra de metal.
-¿Especiales? –pregunto frunciendo el ceño.
-Son sándwiches normales -dijo otra cocinera saliendo de una puerta.
-Te odio -dice la primera.
-Si claro -dice ella viendo sus uñas.
-Toma granujilla, come -dice ella dándome un plato con un emparedado en él.
-Gracias -digo dándole una mordida a este.
-Termínalo todo -dice la que me atendió primero que es delgada con facciones delicadas y cabello lacio.
-Y lo pagas -dice la otra que parece un poco más baja y con el cabello quebrado aunque un poco más llenita que la primera pero aun así las dos eran muy delgadas.
-Cállate -dice la primera.
-No calles a tus mayores -dice la castaña poniendo una mano en la cara de la otra.
-Son solo meses -dice la rubia.
-Aun así -dice la otra acomodando un postre en una de las bandejas adheridas a la barra de metal detrás de la vitrina.
-Basta las dos, me tengo que ir, así que confió en que no quemen la cafetería -dice una mucho más grande.
-Si señora -dicen ambas rodando los ojos.
-Soy Daniela, sexo femenino, 29 años, trabajo de pinche -dice la rubia sonriendo.
-Soy Lina, sexo femenino, 29 años, trabajo de ayudante de cocina -dice la castaña sonriendo con autosuficiencia de esas que hacen reír.
-También es pinche -susurra Daniela rodando los ojos.
-Pero suena horrible ese nombre -dice Lina poniendo cara de asco.
-Pues ni modo mundana -dice Daniela -cuando acabes deja el plato aquí y ve a tu salón que no es bueno saltarse las clases.
-Mira quien habla, la chica que cuando iba en preparatoria no entraba a ninguna clase y... -su voz se perdió al entrar a la puerta detrás de ellas.
-Ya deja de recordármelo que... -también se perdió su voz en el momento que entro.
Acabo de comer y sonrió dejando el plato donde me indicaron, subo a la enfermería y pido una pastilla para la cabeza y un justificante al cual le pongo la hora que salí hasta la hora en la que regrese.

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