Averno (YAOI)

Géneros: Acción, Ciencia ficción, Romance

ADVERTENCIA: PUEDE CONTENER MATERIAL DEMASIADO FUERTE. Un año. Un año llevaba viviendo Dan en un internado al cual no tenía idea cómo había llegado, sin recuerdos anteriores trata de hacer su vida pero... lo que parecería ser una vida estudiantil medianamente normal poco a poco se irá oscureciendo hasta llegar al más profundo de los infiernos...

Cap 1

Averno (YAOI)

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Un dolor agudo penetrante de cabeza lo despertó, pero solo su consciencia, pues el cuerpo no le respondía. Sus párpados traidores no le permitían ver donde se encontraba, así que se dedicó a escuchar.
Pasos. Susurros. Se detienen y vuelven a irse como si de olas se tratasen.
Una vez más intentó moverse, pero el cuerpo seguía ignorando sus deseos y la cabeza volvió a atacarle como si le reprendiera.
Pasos rápidos, alguien está corriendo y a demás en su dirección. Gritos en una lengua desconocida. Disparos. ¿Disparos? ¿Qué demonios ocurre?
 
Alguien se acerca más. ¿Quién es?
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-¡Dan, despierta!
-... ¿eh?
Dan regresó a la realidad de un golpe, un golpe llamado Shun.
Llevaba saltándose la clases desde que empezaron y se había escondido en un rincón de la biblioteca para poder echarse una siesta y pasar desapercibido, pero con Shun era imposible, aunque estuviera en Marte jugando al minigolf iría a buscarlo.
Shun lo miraba furibundo mientras sacaba la tonelada de deberes que habían mandado para el día siguiente de Dan, pero ambos sabían que era un desperdicio de tiempo y papel habérselos dado.
-Aquí tienes la condena- dejó la montaña de hojas sobre la mesa provocando un estruendo que hizo saltar a la pobre bibliotecaria del asiento mientras los miraba con desaprobación.
Dan se limitó a ojearlas por encima y pasar de ellas como si fueran un mueble más. Ni se las llevaría a la habitación, allí se iban a quedar.
-Deberías relajarte un poco, a este paso te quedarás calvo por el estrés...- Se sentó en la mesa ignorando a la bibliotecaria que lo mataba con la mirada.
-¡Es que tú me provocas!- rápidamente se llevó las manos a la boca y se disculpo con la pobre mujer con la mirada.- Deberías venir a clase, Dan. No puedo estar cubriéndote continuamente.
 
-Y tú no deberías preocuparte tanto por mí. Estoy bien- Se bajó de la mesa y palmeó su cabeza momentáneamente y se fue. Shun lo miró salir con esos andares tan tristes que lo identificaban tan bien y suspiró.
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El Internado era enorme y antiguo, el lugar perfecto para rodar una película como Harry Potter , pero aquello no era precisamente mágico, caminar por aquellos pasillos era un reto para cualquier persona que no perteneciera a los grandes grupos sociales, como era el caso de Dan.
Las miradas indiscretas de los diferentes grupos por los que pasaba de largo no eran nuevas y realmente no entendía el porqué de ese odio injustificado. Bueno, no importaba.
Con paso ligero se dirigió a los dormitorios. Prácticamente vivía en aquel lugar, ni siquiera en vacaciones volvía a casa así que era un marginado hasta en eso.
Correteó mientras se acercaba a su habitación y buscaba la llave en el bolsillo. Esperaba que su compañero estuviera en algún estúpido entrenamiento y no tuviera que entablar conversación con él hoy.
Entró rápidamente. Estaba vacío y tampoco se había encontrado a nadie de camino, el día le estaba saliendo estupendamente.
Las habitaciones eran sencillas. Era como mirar un habitación con un espejo de pared completa, los muebles estaban en perfecta simetría, solo se diferenciaban por el desorden y los póster de boxeo de un lado y el orden y libros del otro. Al menos el baño siempre estaba en orden.
Esquivando diferentes piezas de ropa no identificadas que estaban en el suelo Dan se metió en el baño para darse una ducha y después ir a robar algo de las cocinas.
El plan marchaba bien, salió de la ducha tranquilamente, volvió a esquivar ropa para llegar a su lado y se vistió con unos pantalones negros y una sudadera. Pero todo estaba yendo demasiado bien.
La puerta se abrió y el idiota sudoroso apareció. Mat.
-Ah. ¿Qué diablos haces aquí?- tiró su bolsa de deportes apestosa sobre su cama y miró a Dan arrogante.
-Yo también vivo aquí, ¿recuerdas? No, claro que no, tu cerebro no da para tanto.
Mat cogió a Dan por el cuello de un rápido movimiento y lo chocó contra la pared. Dan quedó aturdido un momento y lo miró a los ojos enfurecido.
-¿Es divertido? Deberías cuidar tu lengua si es que no quieres salir en camilla de esta habitación.-Apretó más el agarre y Dan tosió.
-Oh... discúlpeme señor capitán... del equipo de boxeo-intentó sonreír, sarcástico. Dan se aferró a la mano que lo mantenía cautivo para intentar disminuir la presión, pero era inútil. No podía respirar y estaba empezando a nublársele la vista.
Mat lo empujó a un lado, haciendo que Dan se estrellara con el suelo de mala manera y empezó a toser como loco mientras intentaba llenar sus pulmones con el preciado oxígeno.
-Desaparece de mi vista.- Mat se encaminó al cuarto de baño y Dan aprovechó la oportunidad para escapar y bajar corriendo hasta la biblioteca, ya comería en otro momento.
 

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