Cap 9

Averno (YAOI)

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El lunes llegó. Las clases, al igual que en cualquier centro del mundo son tan bien recibidas como una patada en el culo. Todos los alumnos caminaban por los pasillos como zombies, algunos aún a medio vestir, buscando las camisas limpias del uniforme que habían echado a lavar el viernes. Y sí, llevaban uniforme aún estando en aquel internado, un uniforme clásico con camisa y americana que llevaba el escudo, al menos no era a cuadritos como el de la escuela vecina, que habían podido ver en las competiciones interescolares. Era negro, parecía que iban de luto pero al menos la corbata era roja.
 
Dan ya estaba vestido, era bastante organizado, nadie tenía que decirle dos veces que tenía que levantarse. Por el contrario, Mat aún estaba en la cama profundamente dormido, seguramente llegaría tarde a clase, pero a Dan le importaba una mierda.
 
Jamás habían coincidido en una clase, no tenían ni las principales ni las optativas juntos así que era un descanso no verle el pelo durante todo el día.
 
Una vez en clase, tras un agotador desayuno intentando ser un mueble, se enfocó de lleno en aquella molesta clase de matemáticas. Sus compañeros ya empezaban a chismorrear, Dan no había podido esconder las marcas de su cuello, que aunque ya eran leves aún se notaban, así que el grupito chismoso ya estaba creando una historia hilarante sobre sus procedencias. Bueno, solo era otro dolor de cabeza que sumar.
 
El resto de clases pasaron una detrás de otra sorprendentemente rápido, seguramente porque no tenía ganas de que llegara la última hora.
 
-Atendedme un momento, por favor.- un profesor había entrado en la clase sigiloso como un ninja.- La próxima hora, os tocaba biología, ¿no? será cambiada por educación física. Ha habido un pequeño accidente con la jaula de las serpientes...
 
Dan se movió incómodo en el sitio, no como el resto de sus compañeros que casi se estaban tirando por los suelos de la alegría. En sus condiciones lo iba a pasar mal, dichosas culebras...
 
Cuando tocó la campana tuvieron que volver a los dormitorios para coger su ropa deportiva, pero Dan decidió cambiarse ya, no le apetecía alimentar los rumores mostrando el resto de marcas. Se incorporó de nuevo al grupo vago de alumnos que se dirigían al gimnasio lentamente.
 
 
 
 
El gimnasio no estaba vacío como se esperaba, había un pequeño grupo al fondo que Dan no pudo identificar. El profesor, que como en todas las escuelas es un hombre de mediana edad, con barriga y un chándal que no se quitaba ni para dormir, apareció sonriente.
 
-¡Muy bien chicos, como ya sabéis tendremos educación física en lugar de biología por un tiempo!- todos estaban muy satisfechos con la noticia, aunque tampoco era para tanto.- Pero no creáis que esto va a ser una fiesta... vamos a tener unas sesiones muy especiales. Yo mismo le he pedido a nuestro respetado capitán de boxeo que os de unas sesiones de introducción.- el profesor estaba animado, pero los alumnos dejaron de reír tan pronto como lo escucharon, todos estaban helados.
 
Y como si lo hubieran invocado, Mat apareció por detrás de los alumnos con una mirada que lo decía todo : "Me habéis jodido la siesta, preparaos para sufrir"
 
Dan no pudo evitar un facepalm. Y pensaba que estaría tranquilo un tiempo... el universo de verdad lo odiaba.
 
- Muy bien... poneos por parejas.- Mat forzaba la sonrisa y se notaba a kilómetros, su ceño fruncido y el tic en la comisura de sus labios solo hacía más evidente su cabreo, pero el profesor o era estúpido y no lo había notado o era un temerario de la ostia. De todas formas los alumnos se colocaron como si de un escuadrón militar se tratara, pero no eran pares y le iba a tocar pringar a Dan por marginado.
 
-Bueno, yo voy a ayudar con eso de las serpientes...- el profesor se escabulló descaradamente mientras todos lo miraban con la boca abierta ¿cómo era capaz de dejarlos con aquella bestia?
 
-Bueeeeno, ¿por dónde empiezo?- los miró a todos con malicia, deteniéndose un poco de más en Dan, el cual se quería morir ya.
 
Comenzó enseñando movimientos simples individuales, como si fuera una clase real, nada demasiado complicado para que todos pudieran seguirlo. Pero cuando tocó simular combates, Dan se quedó solo y todos sabían lo que eso significaba, lo habían hecho a propósito después de todo.
 
-¿Te piensas quedar ahí quieto haciendo el vago?- Mat se burló y reprendió a Dan al mismo tiempo con todo el disfrute. Dan levantó los brazos fingiendo ignorancia.- Ven aquí.
 
Dan no pudo contradecirle, así que simplemente se puso frente a él y comenzaron el ejercicio.
 
Mat estaba muy serio y concentrado en los movimientos o eso es lo que pensaba Dan, no por nada era el capitán, pero Dan lo seguía a la perfección. Cada movimiento se acompasaba fácilmente con el otro, creando lo que muchos llamarían una danza, totalmente hipnótico y fluido.
 
Poco a poco iban cogiendo velocidad en los movimientos. Los alumnos dejaron el ejercicio para ver lo que se estaba formando allí, incluso los que estaban más próximos se alejaron por temor a interrumpir aquel extraño espectáculo.
 
Dan estaba tan impresionado como sus compañeros, prácticamente su cuerpo se estaba moviendo solo, se sentía como un espectador más. Mat, sin embargo se estaba divirtiendo, podía verse con cada movimiento, cada vez más serio y fuerte que el anterior. La lucha continuaba, pero se había convertido en un sin parar de bloqueos y evasiones de los fuertes golpes de Mat por parte de Dan.
 
El combate se estaba poniendo intenso cuando un golpe le acertó en la cara a Dan. Un golpe lo suficientemente fuerte como para tirar a una persona al suelo y dejarlo inconsciente, los golpes de Mat no eran para tomárselos a la ligera y eso lo sabían todos, Mat había puesto toda su fuerza en aquel golpe, pero Dan lo aguantó, manteniéndose de pie incluso. Mat se contuvo para detener la pelea. Estaba muy sorprendido, pero no tardó en sonar la campana que indicaba el fin de las clases.
 
Dan todavía estaba en el sitio, impactado. Había perdido el control total de su cuerpo hasta el final de la pelea, ahora sentía el golpe recorrerle el cuerpo. Se llevó la mano a la cara, notaba la zona golpeada palpitar y le dolía bastante. Estaban pasando cosas muy raras. 
 

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