Cap 13

Averno (YAOI)

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¿Qué le había llamado la atención sobre Dan a Clarck lo suficiente como para encontrase en aquella situación? Ni él mismo lo sabía, bueno, sí era gay pero jamás se había molestado en mirar de esa forma al chico más odiado del centro ¿Por qué lo era? Quién sabe, Clarck solo se había limitado a seguir la corriente pero de alguna manera, en ese mismo instante se encontraba a sí mismo sujetando los brazos de un débil Dan por encima de su cabeza contra el metal de las frías taquillas y tratando de sacarle los pantalones. Había algo en él, algo en sus movimientos elegantes pero no afeminados, en su expresión masculina pero no dura... y hoy estaba especialmente erótico.
 
Dan no estaba en su sano juicio, normalmente habría salido corriendo hasta Cuenca, por el contrario, estaba contra la pared y totalmente indefenso. Movía la cadera inconscientemente con deseo mientras su cabeza maldecía en arameo por todo lo que estaba pasando, Clarck apretó su pierna entre las de Dan mientras metía su mano por dentro de su pantalón y cuando empezaba a tantear la zona se encontró con el trasto.
 
-Vaya, vaya... ¿pero qué tenemos aquí?- Lo tocó por encima, hundiéndolo más en su interior, sacando un gemido de Dan.- Eres toda una puta.
 
-Yo... no...- Con la respiración entrecortada y el poco orgullo que le quedaba herido, Dan intentaba desmentir aquello.- Mat, él...
 
-¿Mat?- Clarck alzó las cejas sorprendido- ¿Así que eres la zorra de Mat? Vaya, eso no me lo esperaba... pero será divertido.
 
-¡No!- Exclamó.
 
Los dedos de Clarck sujetaron el aparato, moviéndolo lentamente dentro y fuera, provocando a Dan todavía más si es que era posible. Muy a su pesar, Dan lo estaba disfrutando, movía las caderas contra Clarck intentando relajar la parte delantera que estaba como una piedra y no paraba de reclamar atención. Clarck soltó sus manos para que se sujetara de su cuello, miraba la cara de Dan embelesado, observando sus reacciones que solo hacían que se pusiese más duro. Sacó su miembro y empezó a masajearlo junto al de Dan, el cual ya estaba totalmente mojado y erguido. Ambos chicos estaban completamente concentrados en darse placer mutuamente. Sin poder contenerse más, Dan llegó al clímax manchando tanto su mano como la de Clarck, pero este aún no estaba satisfecho y de un tirón firme le dio la vuelta a Dan, bajándole hasta las rodillas los pantalones, haciéndolo inclinarse y apoyarse casi completamente contra las taquillas. Dan, aturdido se dejó llevar. Le hizo separar las piernas de forma que pudiera verse claramente la parte sobresaliente del trasto que llevaba torturándolo toda la mañana y lentamente Clarck lo sacó, haciendo gemir a Dan con una mezcla de placer y desesperación conforma su entrada se expandía dejando salir aquel tapón anal de considerable tamaño.
 
-No te muevas, cariño.- Clarck tenía la respiración entrecortada, al igual que Dan. Sonrió.
 
Sujetó a Dan por las caderas y pasó su miembro entre ellas, tentando al impaciente Dan, que movía las caderas con deseo. Rozaba su ano palpitante que lo estaba llamando casi a gritos con aquellas contracciones. Presionó su miembro con determinación, metiendo la punta.
 
-¿Qué ocurre Clarck? ¿Acaso eres tan flojo que no puedes ni follar en condiciones?
 
Tanto Dan como Clarck se giraron, para encontrarse a Mat mirándolos cómodamente sentado en un banco. Dan empezó a temblar, tanto por el miedo como por el ansia. Clarck estaba totalmente helado, sin habla. Mat se levantó muy serio y se acercó, pasó su mano por la espalda arqueada de Dan provocándole un escalofrío y tras colocarse junto a Clarck lo cogió por los hombros y lo empujó violentamente hacia delante, haciendo que su miembro se introdujera al completo dentro de Dan y a su vez haciendo gritar a este de puro dolor. Mat siguió empujando a Clarck insistentemente, el cual estaba totalmente fuera de sí por la lujuria, terminaba embistiendo sin piedad y con una última pero profunda estocada por fin terminó. Clarck se apartó de Dan como si quemara tras darse cuenta de lo que había pasado, pero la mano de Mat lo detuvo.
 
-¿Acaso eras virgen?- con una mirada prepotente y una medio sonrisa que hirió profundamente el orgullo de Clarck, Mat lo apartó, irguiendo al semiinconsciente Dan que se había casi desplomado delante de las taquillas-Voy a enseñarte como se hace...- lo enganchó del pelo estirando hacia arriba para que levantara la cabeza, Dan apretó los dientes y cerró los ojos con fuerza, a este paso lo dejaría calvo... pero no era momento de pensar en eso.No tardó en sacar su artillería y empezar el combate, sin previo aviso empezó a golpearlo con las caderas, haciendo que se estrellara contra las taquillas. Entre quejidos de dolor y los gruñidos de placer de Mat, Clarck no tardó demasiado en excitarse de nuevo. Mat dirigió una mirada distraída hacia su caldeado público y se le ocurrió una idea que provocó una sonrisa maliciosa que cualquiera que la hubiera visto habría salido corriendo en dirección contraria como alma que lleva el diablo.
 
-Hey idiota, ya que parece que tienes problemas por ahí...
 
La insinuación fue lo suficientemente clara, Clarck casi se apresuró para llegar hasta ellos. Mat levantó sin mucho esfuerzo el cuerpo de Dan, que ya estaba colgando por el cansancio tanto físico como mental, lo agarró por las piernas, haciéndole separarlas lo máximo posible tal como estaba, dándole de pie sin tregua. Clarck le pasó las manos por el pecho a Dan haciéndole levantar la cabeza hasta mirarle a los ojos, sin previo aviso lo besó dejando tanto a Dan como a Mat sorprendidos, pero una fuerte embestida malintencionada sacó rápidamente a Dan un grito que bastó para romper ese momento moñas. Clarck, ansioso empezó a introducir también su miembro junto al de Mat.
 
-¡Argh...!- El grito desgarrador de Dan fue sofocado a tiempo por la mano de Clarck, el cual también tuvo que lidiar con el forcejeo histérico que casi hace que se cayeran todos al suelo. Menudo numerito de circo se habían montado...
 
Las dolorosas embestidas totalmente desincronizadas estaban destrozando a Dan. Tenía el pulso tan acelerado que pensaba que se le iba a salir el corazón por la boca. El intenso dolor le recorría todo el cuerpo, le dolían las piernas por la posición, tenía la cabeza embotada, ganas de vomitar... y todo esto lo desahogaba mordiendo con sarna la mano de Clarck y no parecía importarle en absoluto estando tan ocupado como estaba. Las maldiciones y jadeos por parte de Mat y el repentino subidón de Clarck avecinaban el final del suplicio. Mat apretó las uñas en sus piernas hasta que pequeños hilos de sangre brotaron y se corrió casi a la vez que Clarck dentro de Dan, cuando se dio por satisfecho soltó a Dan, que terminó en el suelo como si hubieran lanzado un saco de harina.
 
-Ahora...-Mat se giró en dirección a Clarck cambiando totalmente su expresión- ¿acaso no sabes que no hay que tocar las cosas de los demás sin permiso? En especial las mías. –Lo empujó contra la pared con fuerza, la suficiente como para sacarle todo el aire de los pulmones.
 
-¡Mat! ¡¿Qué cojones ha...?!
 
Lo cogió por el flequillo y tras mirarlo como solo un demente lo haría empezó a chocar su cabeza contra la pared una y otra vez. Dan contemplaba la macabra escena desde el suelo, mudo del terror, Mat no paraba de golpearlo, aún cuando había dejado de resistirse y la pared ya estaba teñida de rojo. En aquel momento más bien parecía que estaba zarandeando un muñeco de trapo.
 
El cuerpo de Clarck cayó inerte,  la cara que hasta hace un rato podía considerarse bastante atractiva ahora estaba desfigurada y sangrante. Estaba totalmente muerto ante los incrédulos y aterrados ojos de Dan.
 
Mat se pasó la mano por el pelo, tranquilamente y suspirando, como si en vez de matar a una persona se hubiera hecho un zumo de frutas mañanero. Dan se arrastraba por el suelo intentando escapar de la macabra escena, pero Mat enseguida le impidió la retirada con un buen pisotón en su espalda.
 
-¿A dónde crees que vas? Coge a ese hijo de puta y sígueme.
 
 
 
 
Mat caminaba por la zona exterior del gimnasio, como si nada mientras que Dan cargaba con el gran y pesado cuerpo de Clarck al que habían puesto una bolsa en la cabeza, que aunque no ocultara lo obvio al menos evitaba que dejaran un hermoso rastro sangrante detrás de ellos. Llegaron a la zona donde se encontraban los contenedores del comedor y Dan ya se hacía una idea de lo que hacían allí, pero era estúpido pensar que nadie lo descubriría.
 
-Mételo ahí.-Señaló el contenedor negro más alejado, pero también parecía menos utilizado. Dan no podía resistir más aquel peso y casi cayó de cabeza al contenedor con el cadáver. Tenía miedo de involucrarse en aquel crimen, pero tenía más de lo que pudiera hacer Mat si se negaba a lo que fuera.
 
Mat sacó su teléfono para llamar a alguien y tras dar unas escuetas órdenes colgó.
 
-Más te vale tener la boca cerrada o correrás su misma suerte.
  • Ibmte-image Ibmte - 10/08/2019

    Joder, ya me dio miedo este Mat

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