Capítulo catorce

Survive (Tom Holland)

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-¿Tú cómo sabes que creé un imperio?- cuestionó el castaño expectante cruzándose de brazos, haciéndome notar mi error al haber dicho más de lo que debía, descubriéndome ante él.
-Eres un cazador...tú y tú amigo, son cazadores- respondí intentando controlar los nervios latentes en mi voz, señalando con la cabeza al pelirrojo inexpresivo que miraba con sus pequeños ojos a su amigo y a mi- los cazadores se construyen refugios con los huesos de los más débiles. 
-Es mi hermano, Patrick- dijo con tranquilidad dejándome perpleja, yo esperaba que se defendiera, que perdiera la cabeza, muy por el contrario había recobrado su elegancia- y de haber querido matarlos...- agregó apacible inclinándose levemente como si desde su ubicación quisiera contarme un secreto- ya lo habríamos hecho- finalizó para dar la vuelta y caminar hasta las escaleras de madera subiendo los cuatro escalones de dos en dos, para despues caminar hasta perderse detrás de la gran cortina.
-Caminen- ordenó Patrick-no creo que les guste estar cerca de la puerta por mucho tiempo- dijo burlón empujandonos levemente con sus hombros al pasar por enmedio.
Ambos tan confiados tan seguros de que no podríamos salir o acabarlos que ni siquiera se molestaban en vigilarlos, dandome con ello la oportunidad de escanear todas las posibles salidas, sin embargo...
-Lan...- me llamo Edrei entre dientes, golpeando un poco arriba de mi rodilla para que viera lo que hacía con sus manos- ¿Como vamos a salir de aquí? - me pregunto en lenguaje de señas.
Edrei se había enamorado de una niña sordomuda cuatro años atrás, obligándome y obligándose a sí mismo aprender el lenguaje de señas, todas las tardes la iba a ver y mantenía largas platicas silenciosas con ella, donde el de vez en cuando soltaba una carcajada y donde de vez en cuando la niña le decía que le gustaría poder escuchar su risa aunque fuera solo por una vez. 
Edrei estaba tan enamorado que casi la convence para que ella se nos uniera en el viaje, pero ella no aceptó, porque más allá de su condición estaba apunto de perder la vista, consumida por las enfermedades, donde prefirió que Drei se fuera y la recordase siendo bonita, por su lado Edrei tampoco insistió, porque no quería darme más cargas.
-¡Lenguaje de señas, que listo eres!- le respondí  haciendo las señas por debajo de mi cintura sin quitar la vista del escenario donde Patrick se había sentado para revisar la barra de metal eléctrica, dandole vuelta e intentando meter la uña dentro de huecos para sacar la mugre y la sangre seca de ella- No se... no podemos ser tan descarados buscando la salida, se darán cuenta. 
-Puerta- respondió él con el ceño fruncido sin quitar la vista del pelirrojo.
-Tiene un patrón y no se que tan complejo sea, no pude ver con claridad cómo se abría- le dije a Edrei, sin embargo no le dije que me descuido se había debido a que tenía al castaño en mi espalda, respirando en mi oreja y pegando su pelvis a mi trasero. 
-Pues tenemos que sacarselo, recuerda el plazo de New, no podemos perder más tiempo, estamos al límite  Lance- respondió con las manos tan apresuradamente que apenas pude entenderle.
-Tenemos que pasar desapercibidos y ver que sucede y como podemos deshacernos de ellos, mantente cerca, pero sobre todo...- el pelirrojo nos había ignorado todo el tiempo, pero Thomas no, apenas sobresalio de detrás del escenario cuando alzó su vista y la poso en nosotros- obedece- sentencie a Drei antes de caminar hacia el castaño.
Mis ojos me traicionaron ante la fuerza del lugar, más allá de sostenerle la mirada a Tom mis ojos pasearon por todo el lugar y por el techo, donde habían varios huecos acomodados simétricamente donde antes habían existido luces y ahora solo eran pedazos de cristal planos quemados y varios de ellos arrancados con varios cables gindantes, sólo había  una luz de esa parte de la habitacion, colgado de un débil cable cuya luz tenue era opacada por las luces sobre el escenario que funcionaban a la perfección iluminando la piel pálida del castaño, que dejo una maleta de cuero oscuro sobre el suelo antes de sentarse para mirarme.
-  "Aquí la gente se permitía sentir, aquí las personas  se permitían ser humanos, lloros, risas, cánticos y alborotos, conformes e inconformes de ver como los demás les restregaban sus errores en la cara"- cite las palabras de Tom, caminando por entre las hileras pasando mis manos por el respaldo, sintiendo como el polvo espeso se quedaba entre mis dedos- ...un teatro.
-Así es- Thomas me sonrió con aprobación levantando las manos para señalar el lugar- si me preguntas a mi, este es uno de los lugares más seguros, incluso antes de la infección- dijo con simpleza y nostalgia- Paddy ve por la comida. 
-Thomas- le recrimino el pelirrojo entre dientes, en desacuerdo de compartir su comida con un par de presas que de igual manera morirían.
-Tu ya sabes dónde está- replicó con firmeza el castaño a lo que Paddy no tuvo más opción que levantarse pesadumbroso, rastreando con su pie y parte de su arma algo en el suelo, hasta encontrar la parte hueca a diez pasos del castaño.
Colocándose de rodillas en el suelo usando la palma de sus manos para empujar la madera clara hasta que esta se separó dejando paso a un compartimento debajo del suelo, donde Patrick comenzó a sacar varias latas medianas cuyas etiquetas habian sido arrancadas, dejandolas brillantemente desnudas sin la posibilidad de saber que contenía cada una. 
-¿Porque hacen esto? ¿Porque nos trajeron aquí?- pregunté incrédula, no solo nos habían llevado a uno de sus refugios sino que tambien nos daban parte de su comida, yendo totalmente en contra con lo que  un cazador normalmente hace.
-Porque puedo y por que quiero, la comida está tibia ya que hemos construido una barricada de ladrillos que la mantiene caliente por seis meses, pero no va a durar mucho en la intemperie, acérquense y coman. 
Patrick sacó de debajo un pequeño irradiador de luz y calor, empezando a abrir las latas con su cuchillo,  Edrei fue el primero en avanzar completamente cohibido por el olor a comida caliente, casi hipnotizado, tropezando con los escalones hasta quedar arrodillado frente al pelinegro al lado del castaño.
-____ ven, esto se ve delicioso- me insinuo Edrei que miraba fascinado las latas en el suelo.
Hubiera opuesto resistencia, incapaz de darles mi confianza, pero mi estomago me traicionaba y solo quería sentirme a salvo por cinco minutos, para Thomas no era peligrosa en lo absoluto, delgada y débil cuidando de un niño enfermo, probablemente sentía más pena por mi que miedo, no pudiendo eludir su deseo por cuidar de mi. 
Así fue como tal y como Tom había parecido quitarse su máscara de cazador malo, yo me quite mi máscara de presa salvaje y desconfiada. 
Quedando solamente como Thomas y Lance.
No presa, no cazador, solo humanos hambrientos de comida y de amor. 

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