Prólogo.

Ignis (Pars #1)

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La primera semana del curso siempre fue una pasada para mí. Lo sé, menuda traga estoy hecha. Pero déjenme explicarme, antes de criticarme: en esta semana descubres a los profesores, a los nuevos alumnos, empiezas a ver qué es lo que te gusta, qué te espera... O sea, ¡es genial!
Pero... eso era antes de cambiarme a aquel colegio hace cinco años.
No deberían hacerte mudar a tus doce años con problemas graves de depresión a un ambiente totalmente nuevo. Dejé a todos mis amigos y a la poca familia que me quedaban para mudarme a Eaton, el pequeñito pueblo que quedaba en el lugar más despoblado de Colorado. Lo único bueno que tenía era la tranquilidad y la nieve en invierno, pero además de eso nada. Era realmente el pequeño pueblecito de mala muerte que nadie visitaría ni aunque le pagasen.
Desde mis doce años hasta mis catorce, no le encontraba nada bonito a aquel lugar. No se me podía culpar: allí no tenía amigos, me juntaba con... las populares. ¿Estamos hablando de las que se ponen ocho toneladas de maquillaje? Sí, esas. ¿Las que viven para comprar un par nuevo de jeans ajustados para impresionar al bad boy del curso? Efectivamente. ¿Las que no pegaban una mierda con una chica que lo único que quería eran amigos fieles, que no te critiquen a las espaldas? ¡Exacto!
Una chica como yo no pertenecía ahí, y lo supe desde el momento en el que me acerqué a hablarles. Pero... ¿qué otra opción tenía?
Bueno, podía pegarme a mi compañera de banco, Lily (cosa que me vi obligada a hacer), pero siempre había un problema de por medio a la hora de salir a hacer algo conmigo. Nunca podía juntarse conmigo a hacer nada, ni a estudiar; por lo que era la típica chica de la que no sabes nada afuera del instituto.
De cualquier manera, Eaton empezó a parecerme un mucho mejor lugar cuando empecé las clases a mis catorce años. Se preguntarán el porqué. ¡Porque conocí a mis mejores amigos, Nick y Belén King, los hermanos latinos!
Bueno, latinos y franceses. Les explico: ellos nacieron en Francia, pero vivieron muchos años en México, por lo que son mitad europeos, mitad latinos. Aparte sus padres son argentinos, por lo que me gusta considerarlos más latinos que otra cosa.
Volviendo a la historia: ellos aparecieron desde México dos años después que yo. Somos amigos desde entonces.
Nick tenía unos meses más que yo, por lo que cuando vino a mi colegio tenía casi quince años. Era demasiado alto, o sea, ¡medía como un metro setenta y cinco, y apenas era un adolescente! Tenía un alargado pelo castaño claro, que se las había arreglado para que se levante en el nacimiento de la frente. Sus ojos, de un eléctrico marrón rojizo, destellaban siempre alegría y diversión, aunque también curiosidad. A pesar de ser mexicano (bueno, mexicano o la mezcla rara que era), no poseía ningún acento muy marcado, aunque siempre que se quejaba en español se le pasaba la entonación y me acababa burlando de él. Estaba marcado y venía bronceado de su país, dejando a las chicas tiradas por el piso rogando por tenerlo, al menos, una vez en la cama.
Aunque no todo era color de rosas: era gay. Sí, yo también me había llevado una desilusión al saberlo. Era como si te ofreciesen un helado y luego te lo quitasen.
Belu era una persona, la mayoría de las veces, hiperactiva. Sus ojos eran azules profundos y su pelo era rubio ceniza: era guapísima. Era un palo, tenía un cuerpo fino y elegante, y envidiaba lo bien que le quedaba estar medio pálida, a pesar de la sangre latina. Su acento estaba más marcado. Tal vez, ella era un poco más petisa que su hermano; y definitivamente no se parecía nada a él.
Nos hicimos amigos casualmente en clase de inglés. Ambos se sentaban juntos y se pusieron a hablar en español, y me encantó tanto su acento que les pregunté de dónde venían. Me sorprendió lo bien que hablaban en inglés, incluso mejor que yo en ese momento. Recuerdo que tuve un pequeño momento de indignación, ya que aparte hablaban francés y estaban aprendiendo alemán con facilidad. También me acuerdo de haber hecho alusión a mis ganas de pegarles: después de años de estudiar español, nunca aprendí. Ni hablar de lo desastrosa que era en francés.
Me puse a hacer berrinches, diciendo que yo no sabía hablar nada más que inglés y un poquito de español, y, luego de reírse y burlarse de mí de la forma menos ofensiva posible, se ofrecieron a ayudarme con ambos. Empezamos a juntarnos día tras día y mis idiomas mejoraron notablemente (bueno, "notablemente". Ya sabía decir tres frases, eso es todo) en el transcurso de un año. No sabía cómo agradecerles.
Poco después, decidimos que éramos mejores amigos. Los tres pegábamos perfectamente juntos, siendo todo lo que salía de lo normal en ese instituto. Éramos geniales, independientemente de la ropa que usemos o de con quién nos juntemos.
Todo iba genial... hasta que un día de esos fui por primera vez a su casa. Me acuerdo que casi ni los conocía y que me habían pedido que fuese a ayudarlos con su examen de química. Yo era un as en química, modestias aparte.
Así que fui: toqué el timbre aquel domingo y me abrió la puerta Nick... o una versión más guapa que Nick. Era incluso más musculoso que mi amigo y tal vez sus ojos eran un poco más rojizos, pero si no fuese por ello sería igual.
El gemelo de Nick iba a mi colegio, compartíamos un par de clases y lo veía de vez en cuando charlando con sus hermanos; pero nunca hablamos. Yo lo encontraba un poco... ¿imbécil? Siempre andaba con chulerías, borderías o haciéndose pasar por el chico malo. Tenía a toda chica a sus pies, exceptuando a Belu (su hermana) y a mí (la única chica con buen gusto).
--¡Nick, es para ti! --exclamó con desgana y se marchó de ahí.
Bueno, a pesar de ser un imbécil, me había dejado babeando. Que sea un idiota no le quita lo sexy que era. Era como un Nick antipático, que estaba más bueno y era heterosexual.
Y en ese momento recuerdo que me había dado cuenta de que no me acordaba de su nombre.
--Pensé que eras gay, hermano --masculló y pasó a su lado cuando Nick me sonrió, sonrojado.
Él no parecía gran cosa al lado de su gemelo. Dios, es que él...
--Es una amiga, idiota. Que te jodan --le respondió Nick y recuerdo que en ese momento se me encendió la lamparita por lo que su hermano había dicho. Y así fue cómo me enteré de su homosexualidad: gracias al gilipollas con el que compartía apellido y sangre.
Nick me hizo pasar y Belu ya estaba ahí, preparada para lo que sea que iríamos a estudiar. Todos los papeles estaban sobre la mesa y él se sentó al lado de ella.
--Hola, chicos. ¿Llegué muy tarde? --inquirí, tomando asiento y echándole un vistazo a los resúmenes que Belu había hecho.
--No, tranquila --respondió ella, ordenando un poco la mesa.
La miré y me quedé embobada con su belleza una vez más. Su pelo estaba recogido en una coleta desordenada que le caía por la espalda como una cascada, sus ojos resaltaban por la luz para nada tenue de la habitación y, aunque se había puesto la primera camiseta que tenía, se ajustaba genial a su grácil cuerpo.
Eché un vistazo a Nick: él era todo lo contrario a su hermana. Ella era pálida, él tenía un bronceado que resaltaba. Ella tenía los ojos tan azules como el océano, él los tenía marrones con un toque rojizo inquietante. Ella tenía el pelo largo, liso y rubio; y él lo tenía corto, ondulado y castaño. Si se los veía por la calle, el primer pensamiento de las personas no es que parecían hermanos, definitivamente.
--¿Qué pasa, Mad? --me preguntó Nick y me espabilé--. Nos estás mirando mucho.
--¡Nada! --exclamé, causa por la cual Belu dejó de mirar los papeles en su mano--. Sólo estaba pensando en que ustedes no se parecen en nada.
Nick le dirigió una mirada a Belu y ella me sonrió ampliamente.
--¡Pero claro! Yo soy adoptada, Mad --me dijo ella.
Me quedé de piedra. Qué incómodo. ¿Los molesté? Me sonrojé, deseando no haber preguntado nada, y ambos hermanos rieron.
--No hace falta que te pongas así, es normal --me tranquilizó ella, pero alguien la interrumpió con una fría voz.
--Déjenme preguntarles quién es ella y por qué la dejaron entrar a casa.
Me quedé en mi lugar sin moverme, sabiendo que la voz hablaba de mí. Era una voz similar a la de Nick, salvo que más masculina y atractiva. La de su hermano mayor. Me sonrojé increíblemente al tener la imagen de su remera ajustada en mis pensamientos.
--Se llama Madison, James...
¡James! ¡Claro! ¡Si íbamos a español y francés juntos!
--Me importa muy poco cómo se llama. Deben dejar de invitar gente a casa.
A día de hoy sigo recordando la rabia que me agarró en ese momento.
No sabía qué hacer, así que me giré con toda la lentitud que encontré, pasando la vista por Belu y Nick, y luego le planté la mirada.
--No estoy haciendo nada malo, estábamos a punto de estudiar --le aseguré, sin ganas de faltarle el respeto.
Podía ser toda las cosas malas del mundo, pero Madison Jones no era insolente.
--No me importa --me espetó y oculté mi indignación. Me habían dicho cosas peores--. La puerta está por ahí --señaló, efectivamente, la salida--. Pírate.
--James, cálmate, por favor --dijo Nick a mi derecha, parándose.
De reojo vi a Belu tapándose los ojos con vergüenza.
--¿Y qué si no quiero? --le seguí el juego, fulminándolo con la mirada. Nadie me mandaría, mucho menos el hermano mayor de mis mejores amigos.
Sus ojos cambiaron de color, casi transformándose en rojos puros. Bueno, eso era guay.
--Pues tendré que empujarte, cariño.
Y eso hizo, aunque cueste creerlo. Me empezó a zarandear, mientras ambos hermanos trataban de pararlo, y yo lo amenazaba e insultaba.
--¡Suéltame, estúpido! ¡¿Qué mierda te pasa?! --le gritaba--. ¡Suéltame o te arrepentirás!
Ya cuando dejé de intentar forcejear, me sacó de un empujón a la calle y cerró la puerta con rapidez. Abrí mis ojos, muerta de rabia, y me dispuse a volver a forzar la puerta, cuando recibí un mensaje de Nick:
"Mad, prdona. L idiota d James me stá echando la bronk. Kpullo! N fin, ns vmos mñn."
"No psa nda. Es un idiota, n serio."
"No sé q le psó, t lo recompensaremos. Bs."
Le mandé besos por última vez y bufé de la frustración, calmándome antes de que agarré una piedra y rompa un vidrio. Sentí las hojas a mi alrededor moviéndose con fuerza -cosa que era rara en Eaton- y decidí que tenía que irme a casa antes de que refresque aún más.
"Me vengaré del desgraciado de James" había pensado, muerta de rabia.
Aún así, tres años después, mi oportunidad nunca apareció.
 
Editado 3/9/17
  • Militaah-image Militaah - 13/04/2019

    ¡Muchas gracias, Dalas! No sabía que se podía hacer eso. Cuando suba la versión editada definitivamente voy a seguir tu consejo. ¡Gracias de nuevo!

  • Dalas-image Dalas - 11/04/2019

    Puedes poner el texto en cualquier editor de texto, usar la función de "buscar y reemplazar" y buscas "--" y lo reemplazas por el guión largo :3 Besos!

  • Militaah-image Militaah - 10/12/2018

    ¡Muchas gracias por el consejo! Estuve mucho tiempo sin saber qué hacer al respecto, me salvaste la vida, Alice.

  • Alice-image Alice - 05/12/2018

    Muy bien :) Aunque te recomiendo cambiar el "--" por un guión largo para los diálogos y/o pausas. Como tip, si no te acostumbras o no encuentras el atajo, simplemente copy-paste de google.

  • Alice-image Alice - 05/12/2018

    Muy bien :) Aunque te recomiendo cambiar el "--" por un guión largo para los diálogos y/o pausas. Como tip, si no te acostumbras o no encuentras el atajo, simplemente copy-paste de google.

  • perrofla-image perrofla - 18/11/2018 place

    La historia esta muy bien peró los atajos de teclado me matan me matan

  • perrofla-image perrofla - 18/11/2018 place

    Falta el e en el en HAHAHh

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