Cap 15

Averno (YAOI)

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Era primera hora de la mañana y Shun no podía estarse quieto, se movía por el aula que le habían dejado al club de fotografía entusiasmado con las imágenes que había conseguido sacar. Haciendo un recorrido casi en bucle, de la impresora a la mesa iba dejando las fotografías una junto a otra, en perfecto orden. Cada miembro había juntado las mesas que necesitaban para trabajar en sus diferentes proyectos y el club al completo estaba totalmente alborotado.
 
-¿Qué imagen vas a presentar tú, Shun?- uno de sus compañeros, el típico alumno con gafas desproporcionadamente grandes y con más gallos que una granja se puso a fisgonear entre las más de cincuenta fotografías que había tomado Shun el día anterior.
 
Shun tras colocar la última que quedaba por imprimir se puso a su lado y cruzó los brazos pensativo mientras contemplaba aquel mosaico confuso. Tenía de todo, desde muestras de la naturaleza a combates cuerpo a cuerpo de otros alumnos. Miraba las fotografías tomadas en el club de música, jardinería, karate, judo... boxeo. Su mirada se detuvo por un largo rato en aquellas fotos, tenía tomas muy buenas de los mejores miembros de aquel primitivo club, primitivo y jodidamente peligroso. Entonces cogió las fotos que había sacado de Dan.
 
La culpa le pesaba tanto que le dolía, pero no podía evitar admirar aquella figura fuerte y cicatrizada. Sin duda tenía un buen cuerpo... no necesitó mucho tiempo para decidirse por la imagen que iba a presentar, la cogió y tras revolver su cartera y sacar una amplia cartulina negra la pegó en el centro de esta. Escribió con un rotulador plateado justo debajo "FUERZA" y con orgullo lo metió en una carpeta lo suficientemente grande como para tener que llevarla bajo el brazo. Ah, pero antes de presentarla debía pedirle permiso a Dan para usarla, en los otros clubs ya habían podido avisar y pedir sus autorizaciones pero había resultado imposible pedir nada al comprensivo y muy tranquilo equipo de boxeo, especialmente al foco de amabilidad llamado Mat.
 
Shun recogió sus cosas con rapidez, casi con urgencia mientras todavía estaba dispuesto a presentarse ante Dan. Lo primero que hizo fue correr hasta la biblioteca, abriendo la puerta y lanzándole a la bibliotecaria la mirada interrogante tan habitual entre ellos, se sorprendió al verla negar con la cabeza casi extrañada, como si le estuviera diciendo: "¿Acaso no estaba contigo?" Shun miró en los jardines y diferentes aulas, antes de pararse justo delante de la puerta de la habitación, armándose de valor para poder levantar el brazo y llamar a la puerta.
 
-¿D...Dan?-La voz le temblaba.- ¿Estás ahí Dan?
 
No obtuvo respuesta, pero eso tampoco era demasiado extraño, era temprano pero no debería estar durmiendo y tampoco escuchaba el agua de la ducha caer... De todas formas decidió entrar al cuarto, quizás estaba en su mundo con los cascos puestos.
 
Conforme entraba y veía que las luces estaban apagadas y las persianas bajas... más bien no veía nada. Tanteó con la mano por la pared hasta encontrar el interruptor de la luz.
 
Lo primero que vio fue una persona tumbada en la cama, como si alguien la hubiera dejado tirada allí, obviamente pensó que Dan simplemente se estaría echando una siesta o... entonces vio la sangre.... Shun se acercó corriendo a la figura y el alma se le calló a los pies, no quería creerlo, pero ahí estaba Dan. Pálido, más de lo habitual, con los ojos cerrados como si estuviera durmiendo pero si mirabas a su lado tenías el brazo que sujetaba las tijeras manchadas de sangre. Shun corrió al baño, apenas conteniendo el vómito en su garganta y cuando por fin mandó su desayuno por el desagüe...no sabía qué hacer y las lágrimas salieron sin control en un ataque histérico. No dejaba de preguntarse por qué había hecho Dan semejante cosa, bueno, Shun sabía que lo estaba pasando mal pero tampoco había considerado que Dan llegara a tales extremos... Shun se congeló más todavía, había abandonado a su amigo cuando más lo necesitaba y la última vez que hablaron, ¿qué hicieron? Discutir y Shun no llegó a disculparse tampoco... la respiración se le aceleró, sentía una presión en su pecho... le estaba costando respirar. Intentando agarrarse a algo desesperadamente Shun tropezó, cayendo por suerte al pasillo y no dentro del baño donde probablemente se habría abierto la cabeza, pero cayó con la suficiente fuerza como para dejarlo fuera de combate.
 
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Habían pasado horas. La respiración pesada y débil que mantenía era estresante y la luz que atravesaba sus párpados cerrados muy molesta... Un momento, ¿luz?
 
Abrió los ojos sin dificultad, mirando su mano que aún sostenía la tijera ensangrentada y rápidamente revisando el otro brazo. Estaba intacto. Dan seguía vivo... pero eso era imposible, recordaba haberse suicidado horas atrás, es más, la sangre sí estaba allí y todo empapado, otras sábanas para tirar... Miró a su alrededor y se percató de que el inconfundible Shun con su pelo rubio estaba tirado el suelo con medio cuerpo en el baño.
 
Dan se levantó para socorrerlo, pero solo fue un golpe, tenía un buen chichón en la frente, así que lo levantó y lo tumbó en la cama de Mat, que era la única que no parecía haber estado en una película de Saw. Sacó las sábanas de su cama y las metió en una bolsa que metió en un armario, también limpió la evidencia, aunque todavía no tenía idea de que narices había ocurrido. Se quedó en medio de la habitación mirando a su amigo.
 
-¿Qué estás haciendo aquí?- Dan más bien hablaba para sí mismo, pero Shun ahora despierto, se movió medio grogui en dirección de su voz. Se giró a mirarlo.
 
-Dan...- parpadeó mirando la figura de su amigo, sin entender.- ¡¡¡Dan!!!- Shun saltó de la cama sobre Dan, tirándolo al suelo y aferrándose a él como si no hubiera un mañana, hasta clavarle las uñas. Paró de repente mirándolo con espanto.- Pero tú... estabas muerto.
 
-Pero...¿Qué tonterías estás diciendo?- Dan improvisaba, estaba teniendo la actuación de su vida.-¿ Acaso me ves muerto o qué?- le dio unas suaves palmaditas en la cara.- Debiste soñarlo, cuando llegué estabas ahí tirado.
 
Shun estaba confuso, pero no podía negar que Dan estaba vivito y coleando. Ojeó por encima del hombro la habitación y no había rastros de sangre.
 
-¿Y las sábanas?-alzó una ceja.
 
-Yo no soy tan guarro como tú, yo lavo mis sábanas con cierta regularidad.
 
-Idiota...- Shun se puso colorado y se levantó para recoger sus cosas que ahora estaban en la silla del escritorio de Dan, sacó la imagen y empezó a contarle sobre el proyecto de su club como si no hubiera pasado nada y todo hubiese sido producto de su imaginación. Dan accedió, por supuesto. Al rato de una charla ligera Shun ya estaba dispuesto a irse cuando se detuvo en la puerta y se giró mirando a Dan tímidamente.- lo siento... por todo.
 
Y se fue sin más.
 
Dan se quedó confundido un momento, no tenía idea de lo que hablaba realmente, pero tenía cosas más importantes en las que pensar...
 
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Mat sin embargo estaba cabreado, muuuuy cabreado. Daba toquecitos contra el posa brazos de la puerta del coche, mientras escuchaba la reprimenda de su padre por el teléfono, con ese tono tranquilo pero amenazador que tenían todos los padres. Ya sin estar delante era bastante intimidante, incluso para Mat.
 
No era la primera vez que mataba a alguien, más bien al contrario, estaba acostumbrado pero a su padre no le gustaban los métodos impulsivos y sin planificación que eran tan habituales en su hijo. Ahora el trabajo de ocultarlo sería el doble ya que no podía hacerlo pasar como un accidente con facilidad, había dejado irreconocible a ese chico. Mat colgó después que su padre mientras ponía los ojos en blanco y chistaba.
 
El pobre subordinado al que le había tocado llevar al hijo del jefe podía sentir la mirada de Mat taladrando el asiento y con un respingo aumentó la velocidad. Cuando llegaron al internado, Mat salió irradiando ira, ni tiempo le había dado al otro para abrirle la puerta, pero tampoco se quejaba.
 
Subió las escaleras con aquel super poder tan suyo que creaba un camino entre las multitudes, lo suficientemente ancho como para que pasara la novena legión... nadie ni por casualidad se cruzaría en su camino. Llegó a la habitación y entró, localizando rápidamente a Dan que estaba como un perfecto gilipollas admirando su brazo.
 
-Mas vale que ni te escuche respirar... porque no estoy de buen humor.

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