Capítulo 5.

Ignis (Pars #1)

visibility

316.0

favorite

1

mode_comment

0


Luego del completo desastre en la operación de amigarme con Nick, desistí a tratar de acercarme por unos días. Era obvio que necesitaba un tiempo para sí solo o... o un tiempo lejos de mí. O sea, me explico. Quería verme tan poco que llegó a un punto de cambiarse de lugar en la cantina para no tener que verme.
Sí, algo había hecho. ¿Qué? Eso no lo sé.
Traté realmente con todas mis fuerzas de que me hablase, vaya que sí, pero él se negaba. Era todo un constante no, enviado a través o de indirectas o de su hermana.
Y hablando de Belu, el alma más bondadosa del mundo: ella se intercalaba entre estar con él y conmigo. Hoy supongo que le di mucha pena y se acercó a hablar conmigo, porque veía que estaba a punto de llorar como un delicado bebé.
O tal vez porque tenía algo que decirme. Y ese "algo" era una mierda.
--Entonces... ya empezaron los rumores --recapitulé y ella asintió. Desvié la mirada de sus ojazos y me puso una mano en el hombro.
--No son muy concisos, Mad, si me permites opinar --dijo ella y me hizo volver a mirarla--. No dicen mucho acerca de ti, aunque recalcan lo mal que está mi hermano. Muchas piensan que su "idea" de ser homosexual se está estancando y que se "arrepiente" de haberse "transformado" en eso, como si se pudiese elegir de quién enamorarse... Zorras --espetó, mirando al piso. Se notaba su impotencia desde a kilómetros--. Hay tres tipos de personas que hablan: las que sólo comentan su ausencia, las que están tristes al respecto (y, bueno, con ganas de ayudar) y las que aprovechan de su "supuesta confusión sexual" para tenerlo en la cama.
Fruncí el ceño y negué con la cabeza. Ella levantó la suya e hizo una mueca que irradiaba asco.
--El tercer tipo de gente está enferma --concluí y mi amiga asintió.
--Exacto --se quedó en silencio. Belu parecía muy enojada--. Como sea, Mad... Yo creo que Nick está... mayoritariamente bien. Tiene sus momentos, ya lo conoces --batió una mano y asentí--. ¡Pero no me malentiendas, eh!, que no tengo ni la más remota idea de lo que le está pasando. Cuando está conmigo, él no es el rarito que es últimamente.
Asentí y ella se pegó a sí misma en la pierna en un ataque de frustración.
--¡Eso no quiere decir que sea tu culpa! --exclamó y se volvió a pegar--. Sólo... No te agobies, Mad. Lo más probable es que sólo necesite despejarse. Ya verás como en unos días estará pegado a ti de nuevo.
Su optimismo era inspirador: lástima que yo carecía de él.
Unas horas después, James me había invitado a tomar algo. Se podría decir que nuestra relación no estaba tan mal como en los últimos años: ya no mostraba tanto desagrado al verme (aunque seguía existiendo), me llevaba a caminar después de clase, no me vacilaba tanto y se mostraba tal vez un poco más amable.
Pero sólo un poco, eh, no exageremos. Aunque no diría que no disfrutaba estando con él, porque mentiría.
¿Y cómo empezamos a mostrarnos tan... buenos con el otro como para pasar tiempo a solas? Gracias a la terquedad de James. El primer día que me llamó para ir, medio que me obligó que lo hiciese. Luego de decirle que no tenía ganas y que estaba "exageradamente ocupada", me sacó a la fuerza.
Él había sido un pesado y casi le soltaba un soplamocos, pero luego de eso se había comportado con decencia. Tanta, que hasta me lo había pasado bien. ¡Mira qué cosas!
Y, hoy, estando a día jueves; se me dio por preguntarle qué le pasaba a Nick. 
--James --lo llamé.
--¿Sí? --contestó, mirando por la ventana de la pequeña cafetería. Tomó un sorbo de su café con lentitud.
Madre mía, qué sexy. Me preguntaba cómo no habían fotógrafos ahora mismo para capturar este momentazo.
--¿Te puedo preguntar si sabes qué le pasa a tu hermano últimamente? Me está ignorando mucho... Parece como si me odiase. ¿Sabes si le hice algo?
Él despegó sus ojos de la ventana y me miró.
--No sientas presión por decírmelo, ¿eh? No sientas cómo si fuera una complicación decírmelo, sólo necesito saber.
--¿Te está ignorando? --repitió. No supe descifrar burla en sus ojos.
¿Realmente no se había dado cuenta? ¿Este chico carece de vista o de sentido común? ¡Es obvio que está raro! ¿Ni siquiera escuchó los rumores?
--Y... bueno, sí --me incomodé ante sus ojos rojizos mirándome con intensidad--. Está muy raro, ¿no has oído los rumores?
--¿Empezaron rumores? Esta gente no tiene vida.
Terminé mi muffin de vainilla y él su bebida, enfrascándonos en un silencio sepulcral. ¿Eso era todo lo que tenía que decir? ¡Como si no se diese cuenta de nada en la vida!
--Voy a pagar... --empezó, pero lo interrumpí, levantándome al mismo tiempo que él.
--¡Espera! Primero dime si sabes algo.
Sí, estaba rogando. Ni yo me lo creía.
Él suspiró, ambos tomamos asiento y creo que conseguí que me dé algo de información ya que me dirigió una mirada de compasión.
¿Compasión? Mierda, algo grande tenía que estar pasando, sino no me explicaba.
--Mira, Mad... --no dejaba de observarme con tan intensidad que quería encogerme en el asiento--. Nick está sufriendo una crisis de identidad, no tiene nada realmente contigo --aseguró. No sé por qué, pero me olió a mentira--. No te preocupes, no le está dando mucha bola a nadie más que a Belu y a mí... Todo volverá a la normalidad, no te preocupes.
Tomé aire, asentí, le di mi dinero para pagar por mi parte de la comida (hecho interesante: la primera vez que salimos él no quería que yo pagase y nos peleamos y todo. Afortunadamente, ya no es tan pesado) y lo dejé ir. A los cinco minutos volvió, le dejamos una propina en la mesa y salimos del local en silencio.
Caminamos por unos minutos hasta nuestras casas sin decir mucho. Bueno, yo pateaba piedras, pero eso no contaba como "interacción social".
--¿Sabes? --soltó James de repente y yo lo miré--. El otro día...
Aunque luego se tensó y dejó de hablar. Seguí su mirada y quise darme de cabezazos contra una pared: a unos metros de nosotros estaban los más grandes idiotas de nuestro curso, Peter McCall y Cameron Wells. ¡Ah, cómo los odiaba! Siempre aparecían haciendo idioteces en el peor momento, ¿conocen a gente así? Los típicos que te llaman "puta" por haberlos rechazado.
Aparte, lo que es aún mejor: Cameron Wells es mi ex-novio, el único que tuve y que me duró como seis meses. Cortamos a principio de año (¡en mi cumpleaños!) gracias a los muy reconocidos cuernos. Muy apropiado, lo sé.
Y pueden burlarse: Madison Jones había caído en las redes del mayor imbécil del universo y había perdido mi virginidad con él, pensando que era "el indicado".
--Menuda suerte --murmuré, asqueada.
James ignoró mi comentario y su presencia, y siguió caminando, como intentando ignorar el hecho de que venían para nosotros. Probablemente él se sabía de memoria nuestra historia con Cameron gracias a los rumores que él mismo había inventado con Peter.
Levanté mi cabeza, mostrándome orgullosa y altanera.
Al haberse acercado, los vi bien: Peter era un chico rubio con unos ojos color avellana no muy destacables. No tenía nada muy admirable ni en los aspectos físicos ni en la personalidad, ya que no era lindo, era paliducho, flaco y alto. Era aquella persona que se dedicaba a atacar a los demás y luego salir corriendo para no recibir paliza. Esperaba con ansias mi momento de pegarle una patada.
Y Cameron... él sí era lindo. En personalidad, sí que era una mierda, pero el físico... Dios.
Él era un chico afroamericano. Creo que era todo lo contrario a Peter en cualquier caso (apartando su flaqueza y su carencia de musculatura): tenía los cabellos azabache y unos ojos negros penetrantes. Era incluso más alto que Peter y se complementaba con él: dos partes de un mismo idiota. Luego de que rompiera conmigo, se volvió un mujeriego y, aunque a todas las chicas les diese asco, se lo follaban igual. Era una relación larga y rara.
Observarlo me dio unas punzadas en el corazón y tuve ganas de aferrarme a él. Esto no debía estar pasando, pero siempre lo hacía: apenas lo veía, me costaba infinidades olvidar su olor, su tacto y su voz.
--¡Qué sorpresa! --exclamó Peter, de repente--. ¡Madison Jones con uno de los gemelos!
Toda la burbuja que yo misma había creado se explotó y empecé a sudar, como siempre que me enojaba. James siguió andando, así que lo copié y levanté aún más mi cabeza. Los sobrepasamos sin inmutarnos de que estaban ahí.
Qué pedazo de deformación de la naturaleza.
--¡Eh, Maddy, no nos ignores! Sólo falta que te me hayas metido con aquel capullo... --le siguió el juego Cameron.
¡Me llamó Maddy! Detestaba aquel sobrenombre desde que rompí con él. Él era el único que me llamaba así, y es una jodida mierda que lo use en mi contra ahora.
--No jodas más --espeté, entre dientes. James parecía ser sordo y ciego de lo bien que los ignoraba.
--¡¿Escuché bien?! ¡¿Acabas de soltar un improperio?! --gritó Cameron, y de reojo vi que se llevaba la mano al pecho.
--¡Una señorita no debe decir malas palabras!
¡Agh! ¡No podía ser cierto!
El viento incrementó en la calle hasta puntos altos y inspiré hondo. Mi sangre bullía y mi mente solamente tenía una oración en mente: "voy a matarlos".
--¿Podrían dejar de joderme? --pregunté, sintiendo cómo una vena en mi frente explotaría. Me di la vuelta, mirándolos a los ojos.
No me tomen de tonta: yo sabía que pedirles no solía funcionar, pero creedme, con ellos sí lo hace. La única forma de hacer callar a estos dos es rogarles y hacer algunas cosas que te piden en el momento para poder molestarte luego con eso. Es difícil de entender, pero así trabajan ellos. Ahí verán.
--Si lo pidieras por favor... --jugueteó Peter, alzando sus ojos al cielo. Sentí a James parar de caminar.
Inspira, Madison. Expira.
--¿Podrían por favor dejar de jodernos? --pedí, tragándome mi orgullo.
--Si te arrodillases... --le siguió la estupidez mi ex.
--¿Le vas a pedir que te la chupe o algo? --inquirió Peter y me ruboricé.
--Como en los viejos tiempos --murmuró el otro, y se me fue todo el color de la cara al ver a James abalanzándose sobre ellos.
¡Mierda!
Vi cómo mi acompañante les pegaba en cámara lenta. Ambos idiotas, al ser livianos y carentes de fuerza, no podían escapar de los puñetazos que James daba como si fueran regalos.
Dios, no querría tener una pelea con él jamás.
--¡James! --chillé, acercándome a él y tomándole un brazo con el que iba a atestar un golpe a la panza de Peter. Llamadme bruja, pero no recibí ningún codazo al hacerlo.
Sin mirar a su amigo siquiera, Cameron se levantó con dificultad y salió corriendo. Pronto Peter se le unió y ahí fue cuando James me miró.
Me asusté. James, el chico que me invitaba a comer, me vacilaba, pasaba tiempo conmigo... Aquel chico que parecía extrañamente indefenso al conocerlo... estaba respirando con dificultad, tenía una piel rojiza y sus ojos... sus preciosos ojos... estaban rojos electrizantes.
Me separé de él, James me miró con desdén y se fue caminando... solo.
Me enojó un poco el hecho de que haya reaccionado con tanta agresividad, pero realmente había apreciado su protección. No entendía tampoco por qué lo había hecho, pero me había gustado su acto, aunque hubiera tenido que haber empleado violencia.
Lo observé cuidadosamente mientras se alejaba, pensando en cómo habíamos deshecho una historia que podría haber terminado siendo perfecta.
 
Editado 23/9/17.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo