Capítulo 24

EN EL NOMBRE DEL PADRE

visibility

276.0

favorite

2

mode_comment

0


Sus ojos oscuros recorrieron cada centímetro de la piel de la muchacha que se desnudaba frente a él con lentitud. Se acerca a ella, como un tigre que aprisiona a su presa, la cortesía no existe para Gael.
La piel de la pelirroja se crispa al sentir su aliento cálido, cerca de su cuello. Algunas heridas aun no sanan. Pero eso es lo que menos le importa ahora.  Su cuerpo es ahora puro deseo por el placer pagano, vivir de la carne. Tal como estaba condenado en las sagradas escrituras.
El hombre a su lado devora sus labios con completa lentitud, llevándose lo que queda de su existir. Lentamente, se arrodilla, desabrochando su cinturón y dejando su masculinidad al descubierto. La metió en sus labios, chupando, absorbiendo cada gota de su esencia. La libido la domina, Irene ya no es ella misma.  Se entrega completo al placer ajeno. Su corazón late con fuerza al sentir su mirada sobre ella, complacerle se ha vuelto su prioridad. Se volvió su prioridad desde que se encontraron en ese pasillo la primera vez.
Dios ya no era importante. El pecado era parte de su ser. Sintió el líquido bajar cálido por su garganta, sonrió cuando la miro complacido. Quería ser la única que recibiera esas miradas. Aunque estuviera condenada a quemarse eternamente por caer en la tentación, por no librarse del mal y disfrutar de él.
Gael Vázquez era su gloria y su condena.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo