Capítulo 4 ; La verdad revelada

Cuentos de Media luna

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California, aparcamiento en llamas . Domingo 12 : 50 a m .Estaba cansada, me faltaban las fuerzas pero me obligué a seguir andando, el aire ardía en mis pulmones, podía oír cada latido de mi desbocado corazón martilleando en mi pecho. Logré llegar a duras penas hasta un moribundo Jay, cuando recorrí con la mirada mis pasos y  lo que creí una eternidad ahora se reducía en realidad a unos escasos vente metros. La visión me fallaba y el cuerpo apenas me respondía por lo que me dejé  caer a su lado de rodillas, coloqué con sumo cuidado su cabeza en mi regazo.—Jay — lo llamé — ¿Jackson, me oyes? —Eres una imprudente… — su voz era apagada pero severa, más sus ojos permanecieron cerrados.—Pero sigo aquí — alcancé su mano con la mía dándole un suave apretón confirmando mis  palabras — estoy viva y tú también, eso es lo que cuenta.—Tienes razón sigues viva eso es lo importante — hizo un gesto de dolor y mi cara se llenó de preocupación, necesitaba sacarle de ahí como fuera.—¿Puedes levantarte? — pregunté con la preocupación bailando en mis ojos.—No tengo elección tenemos que irnos, podrían volver — sus ojos se encontraron con los míos, relucían con resolución.Le ayudé a ponerse en pie y pasé uno de sus brazos por mis hombros agarrándolo junto con la mano libre en su costado, con ello logró apoyar su peso en mí y lo sostuve. Caminamos dando varios traspiés, pero después de un gran esfuerzo llegamos hasta el coche donde le ayudé ha  deslizarse por el sillón del copiloto y yo tomé el volante.—¿Hacía donde voy? — pregunté con decisión.—Por la carretera del sur, hasta el cruce Road hacia Alpine Rd.—Entonces hacia la autopista, de acuerdo — dije poniendo el coche en marcha — ¿Cómo estás, te duele mucho? — salí del aparcamiento y di una mirada furtiva a su pierna sangrante.—Sanará pronto, cosas de guardianes — dijo mientras se recolocaba en su asiento, pero mientras lo hacía el dolor cruzó su rostro.—¿Estas seguro? — por fin me incorporé al tráfico.—Acabas de espantar a un demonio llameante ¿y te preocupa mi pierna? — dijo riendo.—Si te murieses ahora, no podría llevarte al loquero después — Bromee.En un principio lo dije bromeando pero a cada instante, más dudas incesantes se instalaban en mi corazón y mi mente confundidos. ¿Quién era yo? ¿de qué era capaz? Y la pregunta más importante que rondaba mi cabeza ¿tan siquiera era humana? Una persona normal no podría soltar flechas por las manos. Estaba tan lejos de lo que había sido y eso era lo que en realidad más me aterraba, tenía miedo de descubrir que toda mi vida no había sido mas que una farsa.—¿En que piensas? — sentí su mirada clavada en mí.—En que si esos tíos del alba tienen las respuesta que necesito, quiero llegar cuanto antes.—Guerreros del alba y son unas seis horas de viaje sin contar las paradas, tómalo con calma, por otra parte casi es la una de la madrugada ¿sabes?—¿De verdad? Hemos estado a punto de morir tantas veces esta noche que no he tenido tiempo de preocuparme de la hora — dije sarcástica.—Venga ya, admite que es lo más emocionante que has hecho en tu vida — dijo con divertida arrogancia.—Que va todos los días tratan de matarme — puse los ojos en blanco.—Me alegro que sea así, porque cada vez va a ir a peor.—No me digas — dije irónicamente — no lo había notado — resoplé — sólo hemos pasado de murciélagos enormes y sanguinarios, a un perro envuelto en llamas de la averno que sin contar claro esta ¡quiere verme muerta!  Ahora más que antes diría yo.—La verdad es que estuviste bien — dijo con una sonrisa petulante.—Dame un explicación a eso Jay — rogué .—No puedo, tendrás que esperar — su cara de póker no daba pista alguna.—No puedo esperar — dije susurrando.Aceleré y conduje con el único pensamiento de buscar las respuestas a las preguntas que eran mi tormento. Los minutos pasaban y a cada pequeño tramo que avanzaba, más cerca estaba de la verdad que torturaba mi mente. Por otro lado, Jay se había dormido, dejándome presa del miedo y los recuerdos que intenté mantener raya hasta ahora, pero terminaron por desbordarse y acabé llorando en silencio durante las horas venideras.-------------------------------------------------------------------Carretera de Alpine rd, camino de Santa Mónica. Domingo 5 : 20 am.Eran las cinco de la madrugada y el rocío creciente ya comenzaba apreciarse en los cristales, la temperatura había descendido varios grados y el cielo comenzaba a clarear pasando de un negro nocturno a un azul zafiro en el horizonte. El cansancio me fue ganado la partida así que decidí parar un rato junto al arcén donde el paisaje era extraño a mis ojos; hierba alta, árboles campestres, una pequeña granja a lo lejos vallada con madera blanca tan hermoso como ajeno a lo que yo acostumbraba, decidí mirar hacia otro lado y me encontré con Jay con el cuello torcido, me reí con disimulo, pero pronto la nostalgia hizo presa de mí y recuerdos acudieron a mi encuentro como un visitante no grato.*Flashback*Era una tarde de julio y hacia calor, salí a jugar como cada tarde con mis coletitas y mi vestido nuevo, tenía pensado ir al parque del barrio y hacerle una visita al gatito que empecé a cuidar sólo unas semanas antes cuando lo encontré abandonado, durante mi camino hice una pequeña parada en la tienda local para comprar leche y cuando llegué al parque me precipite a toda prisa a mi lugar secreto, detrás de los árboles y arbustos silvestres del fondo donde nunca nadie iba.—Eres un buen gatito ¿verdad? — al escuchar la voz me escondí detrás un árbol y me dispuse a espiar al intruso — oye no me lamas me haces cosquillas — rió el intruso.Cuando logré vislumbrarlo noté que mis mejillas ardían y un cosquilleo agitaba con fuerza mi estómago, era un chico de mi edad, de pelo castaño claro con unos enormes ojos azulados que me mantenían hechizada a pesar de no mirarme, tenía una sonrisa única toda ella abarcaba la luz del mundo y sus hoyuelos eran la cosa más tierna que mis jóvenes ojos hubiesen visto.—¿Qué haces con mi gatito? — salí de entre los arbustos y la pequeña bola de pelo saltó de su regazo y corrió a mi encuentro.—Perdona — dijo avergonzado — no sabía que era de alguien.—No es mío — traté  de que volviese su sonrisa — sólo lo he estado cuidando — le sonreí.—Vaya eso es genial .—No es para tanto — dije ruborizada.—Soy Jackson, pero puedes llamarme Jay.—Yo soy Nattalie.—Creo que prefiero Natt.—Vaya, nunca nadie me ha llamado así — dije tímida mientras sonreía.—Me alegro de ser el primero ¿amigos?—¡Amigos!*Fin de Flashback *<<Recuerdo que después de ese día fuimos inseparables, pero él ya no es un niño y yo no estoy dispuesta a perdonarle>> pensando en esto último el sueño me llevó.Esta vez soñé con un desierto de arena blanca y una noche oscura, estaba corriendo mientras llevaba un elegante vestido propio del siglo quince, alguien iba delante de mi mientras sostenía mi mano.— ¡No os preocupéis Lady fairylim juro por la estrella que os protegeré con mi vida! — dijo caminando más raudo a cada zancada.— ¡Pero Lord Igdrix todos están luchando! — me quejé.— ¡Mi deber es protegeros! — me rebatió mirándome intensamente logrando ver que era Jay.— ¡La guerra ha estallado, no hay lugar seguro! no hay paz sin sacrificio… — bajé la mirada y mi voz se volvió un susurro .—No quiero perderos … — su voz rebosaba dolor, pegó su frente a la mía y tomó mi rostro con ambas manos mientras cerraba los ojos — no puedo perderos sois mi amada... —Mi amor por vos será eterno — respondí mirándole con ojos tiernos — pero no puedo negar mi sino, soy una sombría y debo salvar a mi pueblo esos fueron mis votos amado mío — dije con lágrimas en los ojos.—Esperaré vuestro regreso.—Os amo…Esas fueron mis últimas palabras antes de partir hacía la ciudad en llamas, me apresuré tanto como el vestido me permitía pero cuanto más cerca estaba más dudaba pues sólo lograba escuchar gritos de guerra y de dolor, suspiros moribundos y plegarias a los dioses para que se comparecieran de ellos.Cuando llegué al umbral del portón derribado de la muralla principal no veía más que cadáveres ensangrentados, asqueada seguí sin mirar al suelo, llegué al centro de la ciudad y a lo lejos en una torre cercana vislumbre a un hombre de tez morena y mirada venenosa.—Eh vuelto princesa y esta vez vengo para instalarme en el trono.Me desperté abruptamente del espantoso sueño en el que estaba absorta, entorne los ojos pues los  rayos del sol afectaban mi visión, parpadee varias veces antes de poder adaptarme a la luz.—¿Te has despertado? — preguntó Jay algo preocupado.—Si, no es nada — dije tratando de parecer natural.—Si quieres puedes volver a dormirte.Dormir era en lo último en lo que pensaba después de esa pesadilla sólo quería llegar a nuestro destino y que esos charlatanes del alba contestarán mis preguntas. Me fijé en que el paisaje había cambiado.—¿Dónde estamos? — pregunté mirando a mi alrededor apreciando el inhóspito y desértico paisaje.—En un atajo secreto, si tenemos suerte llegaremos a nuestro destino en unas tres horas.—¿Contando que no haya percances?—Exacto.—Entonces no cuentes con ello, tengo la sensación de que nos vigilan.—Claro, debe haber mucha vida en un desierto ¿verdad?Sostuve su mirada brevemente, pero no tardé en desviar mi atención al cristal, yo lo había visto en mi sueño huyendo en ese desierto igual que en este y tal vez fuese un sueño pero esa sensación fría que me recorría la espalda era real, la había vivido siempre que habían aparecido esas criaturas .—¿Que desvío has cogido? — pregunté distraída.—Por Bakersfield, iremos más al norte y cruzaremos por el oeste más tarde.—Alejándonos de las carreras principales, aún así no debemos bajar la guardia.—Estás paranoica siempre los oigo antes incluso de sentirlos y no oigo nada Natt.—Tu haz lo que quieras yo no pienso descuidarme — susurré para mi.Acabamos llegando la ciudad sin ningún percance pero yo no podía quitarme esa extraña sensación que me ponía los pelos de punta. Nos movimos rápido por la ciudad hasta llegar a la calle Santa Mónica Blvd, entramos en un museo muy peculiar, justo al lado de una cafetería, el bookmark café.Una vez dentro, recorrimos el establecimiento hasta llegar a una serie de estanterías al fondo yo estaba impresionada el lugar bien podría ser un palacio, de techos altos y finos con detalles en dorado por aquí y por allá, barandillas de una madera rústica con encanto en el pasamanos de la escalera de mármol en espiral, paredes de un suave color marfil donde destacaban algunos cuadros antiguos que supuse valdrían una fortuna cada uno sin embargo mientras yo soñaba despierta Jay optó por merodear entre las estanterías de algunos muebles.—¿Donde demonios esta? — gruñó frustrado.—¿Qué es lo que estamos buscando? — le susurré acercándome.—Un sello, con forma de ancla en el lomo, oye tu limítate a vigilar que no venga nadie ¿quieres? — dijo exasperado.— Borde — me quejé poniendo los ojos en blanco.Pasaron casi dos horas sin éxito ninguno antes que Jay decidiera tomar un descanso, se dejó caer en una de las sillas de la biblioteca y casi parecía decaído. Se sacudió el pelo con frustración y soltó un gran suspiro cansado.—No lo entiendo — por fin habló — debería estar justo hay — señaló la repisa del medio justo frente a nosotros.—Supongo que es hora de un relevo, descansa yo lo buscaré y no, no me puedes decir que me siente a esperar — dije respondiendo a su gesto de reproche.Me deslicé por los pasillos entre las estanterías manteniendo mis ojos lo más abiertos que pude tratando de no perderme ningún detalle, pero había tantos que casi me era imposible asimilar cada detalle de cada uno, hasta que mi mano se  paseó por un estante bajo, en una estantería del fondo media destartalada, mis dedos rozaron uno a uno los libros viejos hasta que al posarlos por uno verde esmeralda me percaté que tenía un sello justo de la forma descrita por Jay.—¡Jay! — grité sin apartar los ojos del libro — ¡Jay  trae tu culo aquí, creo que lo he encontrado! — unos segundos después oí sus pasos detrás de mi.—¡¿Estas de broma?! ¡llevo buscándolo horas! — se quejó.—Dos horas quejica  y si lo he encontrado yo solita en unos minutos — reí satisfecha de mi trabajo. —Menos chulería, puede que lo hayas encontrado pero sin mi no sabrías que hacer con el.—Bueno ¿y ahora que?—Ahora tiras ligeramente de el, como en la películas — dijo moviendo el libro hacia delante con suavidad, el sonido de un engranaje sonó  y la estantería se movió aún lado dejando entrever un pasadizo.—¿Todo el tiempo buscabas un pasadizo?—Eso es y ahora entra antes de que alguien lo vea. Nos adentramos por el oscuro pasadizo, su silencio era espeluznante, los únicos sonidos eran nuestros pasos y el goteo de la humedad del techo que caía para formar charcos. Sólo contábamos con la luz de mi teléfono  para orientarnos ya que la oscuridad en aquel lugar era total.—Jay  no me gusta este lugar.—Calla sólo aguanta un poco más, Natt una cosa más.—¿Qué pasa? — dije tensándome.—Cuándo lleguemos déjame hablar con ellos primero, hay algo que necesito discutir antes de dejarte hacerles preguntas.—Pero Jay yo — quise discutir pero negó con la cabeza.—Es importante, prometo que después tendrás todo el tiempo que necesites.No le contesté no hizo falta, sabía que no podría hacerle cambiar de opinión y si sólo era esperar unos minutos ¿qué diferencia habría? Seguimos caminando unos cuantos metros más y llegamos a una puerta.—Espera aquí.Le vi atravesar aquella puerta, se le veía tenso pero no me atreví a preguntar, pasó minuto tras minuto y yo comencé a ponerme de los nervios. ¿Por qué tardaba tanto? Traté de escuchar tras la puerta pero no se percibía ni un solo sonido, me apoyé  en la pared y miré al techo.—¿Por qué tarda tanto? — pregunté exasperada al silencio.Me despegué de la pared y me moví con inquietud de un lado a otro con los brazos cruzados en el pecho, pensando en que preguntaría al entrar, teniendo tiempo de sobra para intentar tranquilizarme lo cual dada la situación me fue imposible, estaba intranquila y desesperada por entrar pero Jay se demoraba lo que para mi era una eternidad.-----------------------------------------------------------------Cansada de dar vueltas decidí descansar en el suelo, pensamientos violentos de arremeter contra la puerta me parecían sumamente apetecibles.  Por suerte tras tanta demora no se hizo de esperar mucho mas pues apenas un momento después de  mi último gruñido de exasperación la puerta finalmente se abrió y Jay me indicó que pasará.—¡Vaya! ¿así que tu eres Nattalie? — dijo una chica alta y morena abrazándome con fuerza, cogiéndome desprevenida.—Jay no… él no … — le dije avergonzada —¡¿No me dijiste que eran guerreros?!—No te preocupes cielo — dijo alejándome un poco por los hombros — Jackson es un imbécil machista — lo acusó.—No me preguntó ¿vale Layla? — respondió a la ofensiva.—Debiste decírmelo — le recriminé.—Bueno Nattalie ven, te presentaré al resto y te llevaré con el líder.Dejamos el pasillo de la puerta y nos adentramos en las instalaciones que al parecer era una casa, llegamos al salón donde se encontraban ocho hombres y cinco mujeres. Todos me miraban a mi, el nerviosismo se hizo presente y las manos comenzaron a sudarme .—¡Chicos atención! ¡esta es Nattalie!  —  les comunicó — Nattalie este de aquí es Dylan — dijo señalando a un joven de pelo rubio y ojos verdes — esa es Maggie — señaló a una chica de larga melena oscura y de rasgos delicados como una muñeca.—Hola Nattalie yo soy Tyler pero por aquí me dicen Wolf — dijo un adonis de pelo rubio plateado y ojos de distinto color uno dorado y otro azul—E-encantada — dije ruborizándome.—Yo soy Alyssa — dijo una chica alegre de pelo castaño y ojos grises.—Y aquellos dos — dijo Layla — son los gemelos Wyatt y Scott.—Yo soy Travis  preciosa — dijo un guapísimo modelo besando mi mejilla.—¡Quita del medio Travis! — dijo una diminuta vocecita apartando al chico sexy de mi — Yo soy  Lucy deberías tener cuidado con este don Juan — señaló a Travis quién me guiño un ojo.—Maia y estos son mis hermanos — dijo señalando a un par sentado en el sofá — ella es Jass y él Cole.—Y los dos de allí son Drew y Sanders — dijo Layla — en cuanto al líder — dijo mirando divertida a Jay — Es Wolf.—Así es, así que…Natt ¿vendrás  conmigo? — me tendió la mano y yo la acepté con un rubor que subía de tono poco a poco. Asentí suavemente. —Disfrutad vuestro tiempo a solas — canturreo Layla detrás de nosotros.—¡¿Y tu porque sonríes tanto?! — el enfado de Jay era innegable aunque yo desconocía por completo el porque, así se lo ignoré.Caminé siendo guiada por la mano de Tyler hasta el final de un pasillo estrecho, giramos a la izquierda hasta llegar a una gran puerta de color caoba. Tyler me soltó  y abrió la puerta con cuidado, la dejó abierta para que yo pasase primero.—Esta es mi oficina, creo que podremos hablar mejor aquí ¿de acuerdo? — su mirada relajada y alegre me tranquilizó así que le devolví la sonrisa y entramos.Lo primero en lo que me fijé de aquella habitación fue que era bastante pequeña y de forma circular, constaba de dos plantas, la primera estaba amueblada de manera sencilla. Había un escritorio de robusta madera de cerezo con un MacBook encima, estaba  junto a una montaña de papeles y había  una silla de escritorio algo deshilachada detrás de  la mesa.La segunda planta tenía estanterías con libros por doquier parecía una biblioteca más que una oficina, una gran alfombra de pelo se situaba justo en medio del pequeño espacio en el suelo. Con un sofá más bien pequeño pero rústico y con encanto junto a una pequeña chimenea.—¿Te gusta? — me preguntó Tyler con una gran sonrisa al ver que admiraba con afán su oficina.—Si, es muy acogedor — admiré todo de nuevo.—Me alegra escuchar eso, ven. Volvió a tomar mi mano en la suya y nos guió por las escaleras hasta sentarnos en el sofá del piso de arriba. Me sentía avergonzada y estaba incómoda pero algo en su mirada me ayudó a calmarme. —Bueno ¿preguntas? — su voz era suave y por primera vez me fijé es sus labios, sexis y rosados .—Pues… ahora mismo tengo muchas — me sonrió y me sonrojé hasta las orejas.—Bien, porque deseo contestarlas — su mano se cernió sobre la mía y pude oír mi propio corazón palpitar ¿él también podía oírlo?.—¿Por qué todo el mundo busca ese supuesto objeto?—Tú guardas la daga estelar Nattalie, una daga que fue creada por Odín, es el arma más poderosa existente entre los dioses.—¿Quién es Nébula, Tyler? —Era una diosa, la diosa de la justicia, la verdad y la rectitud.—¿Era? — dije preocupada  — ¿qué sucedió con ella? —Su madre Lunafreya la condenó a que su alma se reencarnase eternamente.—Eso es muy cruel… — bajé la mirada a mi regazo.—Lo es — dijo con voz cansada.—Y lo que más me preocupa es que ayer fuimos atacados y yo… — dudé de contarle la verdad ¿cómo de loca pensaría que estaba si lo sabía? — lancé flechas de luz por mi mano ¿cómo es posible? ¿es por la daga estelar? —Supongo que hemos llegado al punto  clave — suspiró y me miró con ternura — ¿me dejas contarte una historia?Había una vez dos dioses, un rey y una reina que tuvieron cuatro hermosos hijos; Thor el poderoso dios del trueno, Loki el tramposo dios de las ilusiones, la más hermosa luz del Valhala la diosa Lunafreya diosa de la Luna y las estrellas y Hoodum dios de la muerte y rey de Helheim.Con el paso del tiempo Lunafreya se enamoró de Agnux Dios del tiempo y juntos engendraron al orgullo más grande del magnánimo Odín ; su nieta, Nébula.Cuando creció, Nébula era una diosa brillante, pues era diosa de la justicia, la verdad y la rectitud, tal era la pureza de su alma que Odín la tuvo en cuenta al trono, pero donde hay luz siempre hay oscuridad y en esta historia las sombras consumieron la luz.Lunafreya ciega de odio y rabia, asesinó a su padre con su propia arma,  la daga estelar,  el único arma capaz de matar a un dios. Aprisionó a sus propios hermanos Thor y Loki e usurpó el trono, pero su alegría no fue duradera pues alguien más ansiaba el trono.Hoodum su propio hermano se levantó en su contra y atentó contra ella. Lunafreya y Hoodum mantuvieron una guerra sangrienta de mil días sin un vencedor pues los dioses no mueren al ser inmortales, sólo la dagaera capaz de tal hazaña sin embargo una vez logrado el propósito de Lunafreya la daga fue escondida y ahora se hallaba lejos de las manos de la diosa.Siendo esta su situación, la diosa acudió a las malas artes de la magia elfica, una que le concedería un poder inconmensurable, pero todo tiene un precio, el suyo sería un sacrificio, el sacrificio de un alma pura.Lunafreya engañó a su hija. Y la sacrificó condenando a su alma eternamente  a reencarnarse una y otra vez atraves  del  tiempo.Una vez la diosa obtuvo su poder, lo utilizó contra Hoodum y consiguió debilitarle lo suficiente para apresarle, creó un nuevo mundo entre Valhala y Midgar, y lo llamó Media Luna, creó a seres humanos con dones, poderes y fuerza; los caballeros del Alba. Sus sirvientes y leales guerreros, pobló su mundo de seres humanos normales también y condenó a Hoodum a una prisión en media noche su principal ciudad, donde sería custodiado por sus criaturas eternamente.Pero no contaba con que el dios de los muertos resultase tan convincente, corrompió los corazones de los humanos y de los guerreros prometiéndoles un lugar en sus filas y poderes de averno.Al saberse traicionada, Lunafreya los castigó reduciendo a cenizas su sol y condenándoles a una noche perpetua. Destruyó bosques, seco ríos y mares, destruyó ciudades pero no todas y todo se redujo a un desierto de arena blanca.Creó a mercenarios de la noche; los oscuros. Sombras de la noche, parcas segadoras de almas, cada alma que arrebataran se convertía en una estrella para Lunafreya.Quiso destruir una ciudad donde reinaba el rey Orión, más su hija Aria le rogó clemencia por su pueblo Lunafreya no reparó en su joven y inocente corazón o en la nobleza de su alma, lo que vio en la joven fue una salida a sus problemas.Creó una magia que ataria los poderes del alma de su hija sacrificada al cuerpo de la joven que  bendeciría con sus dones. Convirtió a Aria en su títere, en un peón que sacrificaría y la siguiente princesa de ese reino también, sería una por cada generación, formado su plan nombró a esa ciudad que convirtió en su patio de juegos  ; cuidad de media luna y a su nueva raza de guerreras las nombró;  sombrías. Quienes lucharían por tratar de matar de una vez a Hoodum.Lunafreya esperó cuatro generaciones con la esperanza de que su plan se cumpliese, pero tras cuatro fracasos desistió y tomó un nuevo plan, uno  más arriesgado pues les entregó a las sombrías la daga estelar.Se sucedieron generaciones tras generaciones, lucha tras lucha, muerte tras muerte, hasta que Hoodum encontró la ciudad y la asedió con su ejército, en esos momentos una nueva sombría, la princesa Velvet acababa de conseguir su marca, pero era tarde su hogar ya estaba en llamas, su padre asesinado y su mundo destruido, Hoodum había recuperado sus oscuros y poderosos poderes. Consiguió exterminar el mundo de media de Luna que Lunafreya creó, la sombría huyó usando el baifrost Llegando a Midgar.Terminando así con la espiral de muertes impuesta por Lunafreya, sin embargo Hoodum también llegó a Midgar, pero no contaba con que la sombría escondería la daga que él ansiaba para destruir a la diosa y ocupar  su lugar, nadie sabía donde la sombría escondió el artefacto y mucho menos nadie sospechó que en ese mundo podría resurgir un alma justiciera cuando todo parecía perdido.La reencarnación de la diosa Nébula nació como una inocente y mortal niña, y en su alma Velvet escondió la daga con la idea de que fuese esta la que cobrase todos crímenes irreparables de su cruel madre y aniquilase a Hoodum.— Y esa niña eres tú Natt, tú eres Nébula, tú eres la única esperanza que le queda a los nueve reinos.—Yo... ¿yo soy una diosa? — dije aturdida.—Veo que lo vas cogiendo. —¿Pero como es posible? He vivido una vida humana y normal toda mi vida — comencé a hiperventilar.—¿Y como crees posible que lances flechas por tus manos? Esos son tus poderes Nattalie, esos son los dones de Nébula, lo quieras o no este es tú mundo, nuestro mundo — me sonrió de una manera que me hizo estremecer pero no por miedo — venga vamos.Me ayudó a levantarme y tomó mi mano, caminamos de nuevo hasta el salón donde todos se habían reunido entorno al sofá y parecían discutir sobre algo, más no pude saber sobre que pues al vernos llegar callaron súbitamente.—Vaya creo que vuestra charla ha ido mejor de lo esperado ¿verdad? — comentó Layla con un deje acusador y pícaro mientras miraba nuestras manos.—¿Entonces esta lista para asumir su puesto Wolf? — preguntó Wyatt.—Dale tiempo, aún es muy pronto tiene mucho que asumir — salió en mi defensa Jass.—¿Qué puesto? — mi voz salió frágil y quebradiza. —Ya sabes matar a Hoodum, viajar por los nueve Reinos destronando a los injustos, patear a tu madre, lo normal — dijo Maggie.—Yo no soy Nébula … — susurré para mí.—¡Callaos de una vez, la estáis asustando! — Layla miró feroz a todos y luego me tendió su mano — ven cielo necesitas unos minutos.Me acompañó hasta el baño donde lavé mi cara con agua gélida y tomé grandes bocanadas de aire intentando recobrar mi compostura, estaban todos locos, era una locura, era una secta chiflada que vivía en su mundo de fantasía y yo no iba a entrar en juego, debía escapar.Salí del baño y recorrí el pasillo planeando mi huida de ese manicomio sin embargo tuve un golpe de suerte cuándo alcé mi mirada me fijé en un mueblecito en la esquina del pasillo donde había un cuenco con llaves, me acerqué y encontré mi salvación. Con una sonrisa en los labios volví a paso tranquilo al salón, donde todos me esperaban tensos, sus miradas delataban sus dudas y sus muecas las ganas de preguntar—¿Y bien? — preguntó Drew.—Creo que antes de hablar con vosotros necesito un poco de aire fresco.—¿Dónde piensas  ir? — saltó molesto Scott.—Fuera de la biblioteca o en la cafetería frente a ella, sólo necesito aclarar mis  ideas.—Es justo — Tyler dijo en mi defensa — a pasado por mucho  en muy poco tiempo.—Bien, entonces vamos — Jay trató de alcanzar mi brazo pero retrocedí. —Quiero estar sola — dije seriamente.—Soy tú guardián, mi deber es protegerte.—¡No estoy siendo atacada sólo voy a tomar el aire! — levanté mis manos exasperada. —Podrían hacerlo y si no estoy hay ellos podrían…—¿Qué? ¿matarme? Lamento informarte pero al parecer eso ya lo han hecho,  miles de veces y para tú información puedo cuidarme sola.Lo aparté de mí de un brusco empujón demostrando mi enfado, mantuve mi papel hasta haber salido del pasadizo y al fin logré estar fuera del establecimiento así que corrí a una buena velocidad hasta llegar al coche deslizándome tras el volante y puse rumbo a casa, a mi vida normal como estudiante normal. Cuándo emprendí mi camino de vuelta el sol caía en el horizonte convirtiendo la tarde en un espectáculo de naranja y rosa.Recorrí la autopista estatal y  estuve al volante las ocho horas de viaje completas, no tenía tiempo que perder no sabía si Jay o los guerreros del alba me seguían la pista, cuando llegué a la residencia eran casi las doce de la noche.—Hola, chica si querías ver a tú tía deberías haberlo dicho — me sorprendió la voz de mi compañera desde el sofá .—¿Cómo? ¿a que te refieres Mía?—¿A la nota que me dejaste el viernes? Me mostró la nota que imitaba mi letra a la perfección mientras más leía más claro tenía quién la había  escrito, era tan idiota. Su nota me sacó una sonrisa pero también hizo que me sintiera culpable por dejarle tirado y largarme con su coche.—Ha estado bien pero espero no repetirlo nunca — le dije a Mía.—Bueno me alegro que te divirtieras pero me encanta tenerte de vuelta, Meg  me estaba volviendo loca.Las dos reímos y conversamos hasta las cuatro cuando el sueño  nos ganó y nos dormimos, a primera hora de la mañana cuando sonó mi viejo despertador me sentí tranquila por primera vez desde que Jay  reapareció en mi vida, fui a clase  con mis amigas y ni una sola vez me atacó algún monstruo que quería matarme.Salí de tercera hora caminando por el campus para llegar a mi siguiente hora cuando una sensación familiar se  apoderó de mi, sabía quien me vigilaba así que me voltee para mirarlo.—Jay… — susurré y él se acercó  a mi.—Me has robado el coche — me espetó con los brazos cruzados.—No, lo tomé prestado, es distinto — dije con tranquilidad.—¿Por qué te fuiste? ¡¿sabes lo preocupado que estaba?! — parecía herido.—Necesitaba alejarme de todo eso, ese no es mi sitio, mira todo ese cuento de que soy especial y todo depende de mi es muy halagador, de verdad pero no es más que una ilusión.—Es la verdad — frunció el ceño mostrando severidad.—No y lo sabes, sois un grupo de locos que necesita ayuda psiquiátrica.—Tienes que volver — soltó mordaz.—No pienso hacerlo Jay, se acabó no quiero saber nada más sobre todo esto y mantente alejado de mi — le señalé con el dedo para que quedase más implícito.—Soy tu protector — su cara era impasible.—Lo digo muy enserio Jay — dije dándole sus llaves.—No te vayas Natt — rogó agarrando mi mano.—Por favor déjame ir Jay, ya es hora ¿no crees? — dije con una sonrisa nostálgica.Me soltó y un sentimiento de culpa me acusaba mientras me alejaba para continuar mi camino dejándolo allí sólo y confuso pero esto era el mundo real, donde sólo existían clases, exámenes y preocuparme de llegar tarde.Una semana pasó y yo seguí manteniéndome alejada de Jay en todo momento, pero él no se alejó siempre se mantuvo cerca de mi y sólo Dios sabe cuánto me molestaba. Sin embargo no iba a negar que al mismo tiempo una parte de mi ansiaba verle aunque fuese en la lejanía.---------------------------------------------------------------------Universidad de Stanford, sábado 9 : 00 p.m Residencia D. Estaba en mi habitación preparándome para ir con mis amigas a una fiesta de fraternidad como cada fin de semana. Miré sin ganas el armario, sinceramente todo me daba igual. Me sentía culpable y eso me estaba molestando.—¿Vas a ponerte eso Holli-Holli? — preguntó Mia desaprobando la prenda en mi mano.—¿Qué tiene de malo?  — dije examinándolo.—No vas a ir así — anunció mientras caminaba hacia  a mi armario — muchos chicos guapos van a ir y no vas a salir con ese espantoso jersey de abuela .—Mi ropa no es espantosa ¿vale? — contraataque.—Mira, no se que te pasó con tu tía, pero desde que volviste pareces un zombie y lo peor — señaló al cesto de mi ropa sucia — llevas toda la semana vistiendo igual, sudadera con vaqueros y esas odiosas deportivas, en serio estoy empezando a odiar tus converse. —No pasó nada Mía, sólo no me apetece arreglarme mucho últimamente.—No te apetece arreglarte nada, que es peor Holly, así que esta decidido hoy vamos a salir y tú vas a ligar con algún tío bueno de alguna fraternidad, simple ¿verdad?—Mía no me parece bien que — me callé de inmediato al ver su pose de ¿enserio me estas desafiando? No dije ni media palabra y ella eligió a su libre albedrío he de admitir que me gustó el vestido morado con escote de corazón que escogió para mi, me llegaba a medio muslo y era ajustado, tenía que admitirlo. Mía había hecho un trabajo impecable con esta aburrida y deprimida zombie,  me onduló el pelo y lo recogió en una coleta alta, me buscó unos tacones altos negros y se ocupó de un suave pero sexi maquillaje sinceramente no quedaba rastros de mis malos y anteriores días.—Estas preciosa ¡vas a arrasar!—Ojalá no llamase la atención — objete poniendo los ojos en blanco.—Vamos chica luce el cuerpo que la genética te dio, eres preciosa Holly.Nos pusimos en marcha en cuanto Meg vino a buscarnos a nuestra habitación, no tardamos más  de vente minutos en llegar y cuando aparqué pude apreciar que la casa estaba a reventar de gente. La música estaba demasiado alta y la vista de lo alrededores no es que te invitarán a entrar.—¡Esto va a ser genial! — dijo Meg emocionada.—Eh oído que Greg y Miles van a venir — dijo Mía. —Como si me importará — solté irritada. Odiaba aquella situación, la culpa de hacerle daño a Jay pero ¿cómo iba a reaccionar si no?  ellos me hablan de viajes entre mundos y guerras, magia y  elfos de cuentos de hadas ¿dónde podía yo encajar en aquella locura? Pero la mirada triste de Jay al despedirme me atormentada como una sombra. No quería venir, no tenía intención y ellas me habían obligado ¿qué esperaban?—Holly…— empezó Meg. —¡Dejadme, quiero estar sola! — les grité.Salí del coche sin darles oportunidad de regañar mi mal humor,  caminé  hacia  los peldaños de piedra que conducían a la puerta, mirase por donde mirase sólo encontraba personas borrachas y alocadas. Entre ellos reconocí varias caras, entre ellas la de Landon.—Vaya — admiró sorprendido — Estas… estas fantástica Holly —  dijo Landon. —Gracias — seguí adelante sin mirarle pero sostuvo mi mano refrenándome.—No, Holls espera… — soltó un suspiro de frustración — joder — se sacudió el pelo — vamos no es tan difícil — dijo para si.—Suéltame Landon — exigí. —No hasta que me escuches — le lancé una mirada asesina — joder Holly, se que fui un imbécil.—Eso es quedarse corto — puse los ojos en blanco.—Lo se y lo siento ¿vale? — lo miré  incrédula — ¡lo digo en serio lo siento mucho, se que metí la pata! Pero tienes que saber que de verdad me gustas.—Oye Landon yo… —correspondí el agarre de su mano.—¿Natt? — oí una voz a mis espaldas y  que reconocí al instante.Mi cuerpo  entró  en tensión y mi cabeza corría a mil por hora buscando una salida a la situación que tenía delante, un chico que acababa de declararse y al que no quería herir y el chico que me marcó de por vida justo detrás  ¿por donde escaparía? Claro que tomar decisiones sabías nunca fue mi fuerte.—Escóndeme — susurré mirando a Landon a los ojos.—¿Cómo? ¿es una broma? Porque si lo es no tiene gracia Holly.—No seas idiota y escondeme detrás de ti de una vez.Me colocó detrás de él y yo pegué mi espalda a la de Landon mirando en dirección contraria, tenía miedo ¿qué se supone que iba a decirle? Gracias pero tú mundo de Alicia y el país de las maravillas no me va, di un suspiro largo mirándome los pies abatida. ¿Por qué no se había quedado en casa? ¿Por qué ha tenido que venir?—Natt ¿puedes dejar de ignorarme de una maldita vez, quieres? — dijo impaciente Jay.Me giré y le miré desde mi escondite, me fijé en Landon, le miré una vez más y vi la ilusión brillar en sus ojos, sentía tener que hacer esto pero Jay me había empujado en esta dirección. Me coloqué delante de Landon para mirar a Jay  y  le sonreí como pude  mientras, sin saberlo Landon hacia su parte del plan al rodearme la cintura con sus brazos.—Jay, Hola ¿cómo estás? No pensé que vendrías — pero era mentira ambos sabíamos que él estaría donde estuviese yo.—Estoy bien Natt — si las miradas matasen Landon estaría tieso en el suelo.—Te presento a Landon, mi chico — vi como los ojos de Jay pasaban de azul zafiro a azul tormenta en un segundo, pero se recupero enseguida.—Encantado, los amigos de Holly son mis amigos — dijo Landon tendiéndole la mano. Jay la miró e hizo una ligera mueca. —¿Podemos hablar? — dijo ignorando la mano de Landon y mirándome sólo a mi.—No puedo — dije acobardada.—Es importante — sonó a orden.Me separé de Landon y asentí a Jay que comenzó a caminar hacia la casa, una vez dentro me indicó que le siguiera escaleras arriba hasta una habitación la cual cerró con pestillo nada más entrar. Me alejé un poco necesitando aire, sólo pensar que estábamos a solas y que podría empezar a reclamarme de nuevo lo de Santa Mónica me creaba un nudo en el estómago.—¡¿Qué ha sido eso?! — dijo señalado la ventana en dirección a la entrada . El alivio me invadió y sonreí.—Yo teniendo una cita — mentí — ¿de verdad vamos a hablar de esto?—Sabes de sobra de lo que quiero hablar — me estrechó los ojos.—¡No, no lo se! ¡no soy adivina Jay! — traté de desviar el tema.—¡Ojalá lo fueras así tal vez…! — me espetó furioso.—¡¿Tal vez que?! — lo reté — ¡termina esa frase! —Da igual… mira, sólo quería decirte que te necesitamos, van a venir por ti y lo sabes, mi deber es protegerte ¿podrías facilitarme la tarea y dejar de ser una niña tonta y egoísta por un momento? Créeme no es momento para “citas” .—Eso no es asunto tuyo — le espeté — puedo salir con quien yo quiera y puedo cuidarme solita gracias — la ira resbalaba por cada palabra.—Déjame cuidarte — se acercó con suavidad.—¡Deja de actuar como si te importase! — lo empujé en el pecho con ambas manos.—Todo lo que tenga que ver contigo me importa y mucho, puede que incluso más  de lo que debería — dijo acercando su rostro al mío.—¡Vete al infierno Jay! — chillé abofeteándolo.—¡Ya estoy en el! — gritó agarrando mis brazos mientras me miraba directo a los ojos.—¡Entonces arde en el y déjame en paz de una vez! — le exigí zafándome de su agarre — ¡vete de mi vida!.Comencé a llorar por la frustración ¿Por qué me hacía esto? Porque no lograba entender que, lo quería lejos, muy, muy lejos. Tenerlo cerca me confundía me hacía pensar que quizá podría perdonarle y recuperar a mi amigo. Pero solo me servía para hacerme más daño.—Natt yo…—¡Olvídalo! — dije apunto de darme la vuelta, pero cuando lo hice me paré y la rabia me hizo volverme de nuevo — ¡no! ¡¿sabes que?! ¡mejor que eso, olvídame!  — me di la vuelta y esta vez continúe caminando.—¡Natt espera! Gritó  a mi espalda pero seguí caminando sin más, no tenía nada que decirle de todas formas, no le quería cerca y eso no iba a cambiar, lo que hizo, lo que pasó, nada podía cambiarse y por tanto mi corazón y mente no podían sólo olvidar y perdonar.El resto de la noche la pasé huyendo de Jay y Landon, al final yo y las chicas acabamos agotadas así que nos sentamos en los taburetes alrededor de la isleta de la cocina.—Ha sido una noche larga — dijo suspirando Mía . —Si pero a sido divertido — respondió Meg. —Pues la diversión todavía no termina, fijaos en el marco de la puerta — dijo sonriendo divertida Mía. Cuándo miré en la dirección descrita por Mía vi a Jay apoyado y sin quitarme ojo de encima, noté como mis mejillas ardían y retiré la mirada, sin embargo cuando me fijé en las miradas de las chicas hubiese deseado no mirarlas a ellas. —Vaya, vaya ¿qué tenemos aquí Mía? — dijo Meg .—No lo se, Meg — respondió Mía siguiéndole el juego. —¿Podría ser lo que pienso? — preguntó Meg divertida. —¿Será que por fin alguien es digno de la atención de nuestra Holly? — rió Mia mientras preguntaba. —Estáis locas, no me interesa nadie — les aclaré. —¿Deberíamos creerte después de esa mirada cómplice con ese tiarron ? — me acusó Mía. —¿Deberíamos Mía? — miró Meg a su cómplice. —Yo creo que no Meg. —¡No me gusta! — dije enfurruñada. —Vale, hagamos una apuesta entonces — miró Mía a Meg y sonrieron cómplices. —Es muy simple —  dijo finalmente Meg — sales con él como con los otros, si te enamoras pierdes y nosotras ganamos, si es al revés dejaré de molestarte con el tema del amor. —¿Para siempre? ¿nada de amor verdadero ni príncipes azules? — pregunté incrédula. —Nunca más — dijo Meg. Por un momento lo pensé, no quería estar cerca de él eso era cierto. Pero era algo tonto dejar pasar esta oportunidad si lo hacía Meg me dejaría por fin en paz ¿pero merecía la pena? ¿qué era distinto? después de todo Jay sólo era uno más, mejor aún podría vengarme de él después sin embargo algo me impedía decir si. —Voy al baño un momento. Ninguna dijo nada y me levanté sin añadir nada más, caminé  con tranquilidad pero no fui al baño como dije si no hacía fuera a tomar el aire, sentía oprimido el corazón y no podía entenderlo, odiaba a Jay por todo cuanto me hizo y por el contrario no era capaz de hacerle daño. —Hola — escuché a mi espalda. —Hola Landon — dije girándome en torno a él. —Perdona vi que salías y... pensé que igual podíamos aclarar lo de antes. —Landon mira yo...  — traté de explicarme.—Lo entiendo creo que yo también me he enamorado de ti.Me quedé hay, helada y en shock ¿el me quería? Espera ¿y realmente pensaba que yo lo estaba de el? No, no, no, definitivamente necesitaba aclarar eso ya, ahora. Sólo lo hice para librarme de una conversación tensa e innecesaria con Jay, que por cierto acabé teniendo. —Lo siento mucho, Landon pero te equivocas, hice lo que hice para librarme de alguien, se que estuvo mal... pero debes entender que no siento nada por ti, ni antes ni ahora, así que mejor si nos olvidamos de lo ocurrido y por favor no te acerques de nuevo a mi. —No tienes que fingir Holly yo te quiero — dijo agarrándome por los brazos de manera violenta. —¡Suéltame Landon te he dicho que se acabó no quiero nada que ver contigo!. —¡Mientes! ¡mentirosa! —¡Ha dicho que la sueltes imbécil! — bramó Jay alejándolo de mi y colocándome atrás de si. Landon intento retar a Jay, pero sabía que no tenía oportunidad contra Jay, era mucho mas alto y mejor preparado físicamente así que decidió largarse mientras refunfuñaba por el camino. Jay trató de posar su mano en mi mejilla pero retrocedí y lo encare. —¡Podía arreglármelas sola! — espeté furiosa.—Lo se — contestó con tono suave, como si hablase con una niña testaruda. —¡Entonces deja de hacerte el héroe! — le recriminé enfadada. —Oye yo no ... — intentó explicarse, me miró un segundo pero su mirada se elevo — ¡Natt al suelo!Gritó Jay mientras nos tumbaba a ambos en el suelo. Unos segundos más tarde, una enorme bola de fuego semejante a un meteorito en llamas cayó justo frente a nosotros a tan sólo unos centímetros, mis ojos se abrieron con enorme desconcierto. —¡¿Qué ha sido eso?! — chillé mirándolo. —Wagner, uno de los tres dragones sagrados — aclaró mientras me ayudaba a incorporarme. —¡¿Un dragón?! — lo miré incrédula. Mi mente no daba crédito a lo sucedido, había un dragón en los alrededores que iba tras de mi en una fiesta rebosante de inocentes, que si salían heridos sería por mi culpa. Mi mente se apresuró a crear un plan, tenía que haber algo que yo pudiese hacer.—Necesito alejarme o ellos estarán envueltos en todo esto — dije mirando el cielo antes de encontrarme con su mirada recriminatoria — ¡no dejaré que salgan heridos! —¡No Natt! — me gritó, pero ya me encontraba de pie corriendo y  no le hice caso — ¡no te expongas! ¡regresa!. Jay gritaba a mi espalda pero yo ya había salido corriendo sin rumbo fijo. Lo único que sabía era que iba en dirección contraria a la casa y todos los estudiantes de los alrededores, podía oír un par de alas batir pero no le veía.—¡¿Me quieres no es así?! ¡entonces muéstrate serpiente con alas! — le provoqué.No obtuve respuesta así que seguí corriendo hasta que sin percatarme, llegué a un callejón sin salida y el terrible dragón rojizo por fin tocó tierra. Bloqueándome el paso trató de alcanzarme.—Si habéis terminado con este absurdo juego, seréis prudente y vendréis conmigo — dijo con tranquilidad. —No me subestimes — sentí la rabia bullir. —No hay nada que podáis hacer en mi contra, mi Lady, será mejor que ceséis de tratar de escapar — se rió cruelmente. Apunté a la enorme lagartija voladora con la palma de mi mano la cual temblaba descontrolada por la ira. Pero eso sólo servía para desviar mi puntería puede que me impulsara la rabia pero no me faltaba sentido común, estaba más que consciente de mi situación sabía que debía actuar si quería sobrevivir. —¡Exa traxa frero! Grité desesperada y la flecha traslucida voló rauda en el aire buscando con fervor el cuerpo escamoso de la criatura, más al encontrarla con bastante simpleza descorazonadora rebotó contra esta y calló al suelo volviéndose polvo. Corrí audaz por el callejón evitándole y logrando salir de nuevo a campo abierto. Mi velocidad era constante mientras el aire quemaba mis pulmones, mi corazón martilleaba amenazando con salírseme del pecho y lágrimas ardientes fluían y desbordaban por mis mejillas. A cada paso que daba oía más cerca la voz de Jay, estaba buscándome, él iba a protegerme. —¡Jay! ¡estoy aquí, Jay! — dije motivada por la esperanza. —¡Natt! ¡¿Dónde estas?! — escuché aún más cerca. —¡Aquí, estoy aquí!  — volví a gritar. Salí corriendo impulsada como una flecha hacia donde creía que provenía la voz de Jay, unos metros después vi su silueta correr veloz en mi dirección. Pero Wagner volaba mucho más cerca de mi y descargó con furia una ráfaga de candentes llamas a mi alrededor, confinándome en un círculo de fuego abrasador .—¡Natt!  !ya estoy aquí, aguanta! — dijo mirándome con esperanza en la corta lejanía. —¡Silencio simple mortal! — dijo con voz mezquina y fría. Wagner lo atacó con una ráfaga de aire a presión que lo mantuvo retenido contra el suelo, el dragón aprovechó la retención de Jay, para atacarme con su cola. Salí por los aires sintiendo el dolor recorrer mi cuerpo.—¡No! ¡Natt! — la voz de Jay estaba llena de miedo y desesperación. El golpe me mandó a volar varios metros en el aire y caer a varios de distancia, el dolor en el abdomen me mantuvo en el suelo pero saqué fuerzas de flaqueza para lograr ponerme en pie. Sin embargo pronto comencé a sentirme adormecida y a tambalearme. Me costaba horrores mantenerme de pie y mi enemigo sabía eso, de hecho era justo lo que el buscaba al atacarme. Sentí sus garras aferrarse en mis hombros desgarrándome la carne en su fuerte agarre y comenzó a elevarme del suelo. Sentí la visión borrosa, apenas si era capaz de distinguir el borrón en el suelo que era Jay, susurré en mi mente su nombre una última vez y caí en la inconsciencia . 

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