Capítulo 5 ; Esperando el alba

Cuentos de Media luna

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En el mismo momento en el que Wagner puso sus zarpas en Natt tuve claro que iba a matarlo. Haría hasta lo imposible con tal de ver su cadáver tendido en el suelo.
 
—¡Suéltala maldita lagartija! ¡enfréntate a mi! 
—Si tantas ansias tienes de morir, que así sea.
 
Wagner dio media vuelta en pleno vuelo y se abalanzó sobre mi, yo usé mi magia y lo evité saltando de plataforma en plataforma, pero sabía cual era mi intención y volvió atacarme desde una posición distinta logrando su objetivo. Caí y rodé por el suelo pero tenía que levantarme como fuese, convoqué mi espada y la blandí frente a él .  
 
—¿Qué piensas que puedes hacer con ese pincho? — se burló cruelmente.
—Lo que sea, pero a ella no te la llevas.
 
 
Wagner rugió en respuesta y lanzó llamas ardientes por todos lados que a duras penas pude evitar, le enfrenté y traté  de cortarle con mi espada sagrada pero fue en vano, su piel era dura como el diamante.
 
 
—Ríndete, ninguno de tus ataques puede hacerme ningún mal, no eres mas que un ser inferior ¿quieres salvarla? ¡¿cómo lo harás si no puedes salvarte a ti mismo?! 
 
Su zarpazo fue veloz y me golpeó con toda su potencia mandándome por los aires y abriéndome una herida en el pecho, Wagner seguía persiguiéndome lanzando ataque tras ataque que yo, moribundo trataba de evitar a toda costa, tenía que pensar en un plan pero no había tiempo y se me agotaban las opciones.
 
—¡Sal de tu escondite cobarde! ¡enfrenta tu destino renegado!
 
Al no obtener respuesta de mi parte su furia se  incrementó rugiendo de ira atacó todo cuanto le rodeaba gritando las formas en las que planeaba asesinarme.
 
—Es imposible que pueda con él yo sólo — me dije a mi mismo desde mi escondite —  maldición que se supone que debería hacer, Natt… 
 
Lo había perseguido sin descanso durante horas. Había usado hechizos y la espada sagrada, pero no había servido, nada le afectaba y el tiempo corría en mi contra.
 Era consciente de que me falta el tiempo y  era una situación desesperada, necesitaba encontrarlo en el caso que se me escapara en esta ocasión. Estaba agotado y no contaba con una estrategia, ni siquiera con un arma y lo único que se me ocurrió era último que quería hacer. Pensando esto último me puse en pie y me moví con rapidez sorteando los escombros donde me escondía hasta llegar a una esquina donde tenía el ángulo perfecto, me preparé y dije el hechizo.
 
 
—¡Rurine lactra farpo!   
 
 
Un látigo de luz se enredó en la cola del dragón, una vez atrapada tiré con fuerza logrando arrancarle una escama, Wagner lanzó un contrataque con su poderosa cola, envenenándome y dirigiéndome  una última mirada antes de recoger de nuevo a Natt y emprender su vuelo, perdiéndose entre las nubes.
Perdí el conocimiento casi de inmediato, no desperté  hasta horas después, estaba desorientado pero sabía que me había salvado el vínculo con Natt era lo único que me impedía morir. 
<<Natt>> pensé levantándome de inmediato, siendo consiente de la situación, tenía que levantarme, tenía que seguir y rescatarla, me puse en pie con gran dificultad y recogí la escama admirándola, la guardé en mi bolsillo apenas unos segundos después. 
 
<< necesito a los guerreros del alba y sabré hacia donde se dirige, Natt, sólo aguanta un poco más >>
 
Intentando mantener la calma eché andar,  en este momento solo había una persona que podría ayudarme, no me gustaba la idea pero tendría que tragarme mi orgullo con Wolf.
Volé atraves de la carretera atravesando un brillante amanecer, tenía un único objetivo y no pararía hasta llegar a los guerreros del alba, no quería tener nada que ver con Wolf, hacia varios siglos que lo había jurado.
 
<< Pero no tengo  elección, por una vez necesito abandonar viejos rencores, inclusive el que me ha mantenido vivo hasta ahora. Ella lo vale todo, lo es todo, lejos o cerca mientras ella respire no importa>>.
 
Cuando por fin llegué al aparcamiento de la gran biblioteca me apresuré como si mi vida dependiera de ello,  recorrí el pasadizo a paso ligero y al plantarme frente a la puerta no lo dudé.
 
 
 —¡Wolf! — aporree la puerta — ¡abre la maldita puerta! ¡Cerberus de la estrella del gran can abre o juro bajo la estrella que—
 
 
Antes de acabar mi enfadado monólogo la puerta se abrió de golpe y yo me di de bruces contra el suelo, peor aún, Wolf no tardó en golpearme contra la pared mientras una de sus manos se aferraba con furia a mi camisa.
 
 
—¡Debería venderte a Onix en este mismo momento! — me espetó furioso — ¡¿en que demonios estabas pensando?!  ¡¿dejarla sola contra uno de los tres dragones sagrados estas de broma?! ¡¿te has vuelto totalmente loco Igdrix de la estrella del gran cazador?! 
—¡Le dije que huyese! ¡¿acaso no la conoces después de tantos miles de años?! ¡es demasiado testaruda ya lo sabes! 
—¡Eso no es excusa! — su puño voló hasta asestarme un violento golpe en la cara — ¡Si fuese sido yo…! 
—¡Lástima que nunca llegues a tiempo! — escupí mi veneno, gustoso de ver su determinación tambalearse.
—¡No te atrevas a mencionar lo que sucedió en aquel entonces! ¡si tu no hubieses aparecido…! 
—¡¿Qué hubiese cambiado?! — me moví rápido y le devolví un puñetazo en el ojo de manera tan brutal que acabó en el suelo —  ¡maldita sea Cerberus! — le grité frustrado mientras aún trataba de levantarse — ¡¿es que acaso ha cambiado algo desde la primera vez?! 
—¡No me vengas con esas! — gritó mordaz — ¡si alguien tiene la culpa es solamente tuya, ella esta maldita por—
—¡Separaos ahora mismo Cerberus, Igdrix! — otra voz se unió solapando la de Wolf callándole de inmediato.
—Mi señora… — dijo resignado.
—No sabía que estabas en Midgar Eir,  pensé que estarías  todavía usando tus sucios trucos en las marismas del dragón.
—¿Tantos milenios y aún no me perdonas un mal presagio? — dijo alegre con voz cantarina — Soy un oráculo o adivina, si lo prefieres una bruja pero nunca miento — su voz se volvió  fría y mezquina — yo te lo advertí Igdrix no puedes desafiar a los cielos.
—No estaba dispuesto a pagar ese precio… — dije a media voz.
—Y como te predije, los cielos te condenaron — rió  con malicia.
—Romperé el círculo — mi voz sonó confiada. 
—No mientras yo viva — dijo Wolf cruzando miradas conmigo.
—¡Basta de absurdas batallitas en mi presencia! — sentenció Eir.
—Disculpad mi comportamiento mi señora, lamentablemente es difícil callar cuando semejante sabandija tiene las narices de buscar mi ayuda cuando le entregó en bandeja de plata a Wagner nuestro futuro.
—Conque esa lagartija sigue aferrándose a la vida — dijo meditabunda  Eir — Cerberus prepara a los guerreros del alba y dile a Stellatrix que prepare ella las runas de búsqueda, en cuanto a ti… —  dijo dirigiéndome una mirada penetrante que me heló por dentro — acompáñame Igdrix. 
 
 
La seguí  atraves del pasillo hasta llegar a las puertas del despacho de Wolf, abrió la puerta y me invitó a entrar. Una vez dentro se sentó en la silla frente al escritorio mirándome en silencio.
 
 
—Como sabrás la hora se acerca Igdrix — dijo con una sonrisa.
—Todo el mundo lo sabe Eir — me limité a responder.
—Dudo mucho que Nébula lo sepa — me rebatió.
—¡Se llama Natalie! — dije perdiendo los estribos.
—Que nombre más midgardiano — se burló con una risa cruel — ¿Por cuánto tiempo vas a negarte a ti mismo la verdad Igdrix? Nébula debe asumir su parte en esta historia, o acaso temes que si recupera sus recuerdos elija a Cerberus . 
—¡Cállate! ¡¿qué sabrás tú de mis sentimientos?! — me cegó la ira — ¡podrás  ver el futuro pero no sabes nada sobre el amor! 
—¡Ja! — su gélida y calculadora mirada buscaba la mía — la verdadera pregunta sería ¿Qué podrías saber tu de mi? No pienses ni por un solo segundo Igdrix que estamos al mismo nivel. Yo  soy una de las diosas primarias, mientras que tu… — me dirigió una mirada de desprecio — bueno, eso ya es otra historia, pero espero que entiendas nuestra gran diferencia — dijo en tono bajo y amenazador.
—No importa si eres de los primarios Eir, al final digáis lo que digáis tú y tus predicciones, ella me elegirá a mi — dije con una confianza que no tenía — siempre ha sido así.
—El camino que buscas esta lleno de sombras Igdrix, tu historia nunca acabará del modo que buscas.
—Y sin embargo  seguimos encontrándonos cada vez, sabes que es algo inevitable.
—Aún así pasa lo mismo con Cerberus, Nébula tiene vínculos con ambos y su alma busca con ahínco vuestras  almas en cada vida ¿qué pasará si al final no te eligiese a ti? ¿serias capaz de dejarla  ir?
 
 
Guardé silencio pensando en sus palabras ¿sería yo capaz de dejarla ir? conocía y admitía mis grandes errores pasados, sabía que no la merecía y que ella estaría mejor lejos de mi, pero habían sido tantas las veces, tantas las equivocaciones y sacrificios que ambos habíamos hecho atraves del tiempo, que ya no quedaba fe en mi, ya no había cabida para lo que era correcto o incorrecto, sólo había espacio para ella, cada momento, cada sonrisa, cada te quiero, cada beso, cada ida, cada vuelta, mi cuerpo, mente y alma habían sido marcados las suficientes veces para no olvidarla aún si me desvaneciese ella permanecería conmigo.
 
 
—Prefiero un segundo a su lado que toda una eternidad en la distancia.
—Tal es tu egoísmo que no quieres ver ni valorar sus propios sentimientos, eres patético — su desdén era evidente.
 
 
Mientras soltaba su risa de hiena tocaron la puerta, una chica joven, Jass abrió al oír a Eir darle el visto bueno, su mirada voló hasta su superior e hizo una reverencia antes de hablar.
 
 
—Todo esta dispuesto como lo habéis dispuesto mi señora.
—Perfecto Stellatrix, ve hasta Cerberus y dile que el momento a llegado.
—Como lo ordenéis — dijo de mala gana.
 
 
Tras retirarse, el silencio frío volvió a aquel despacho, Eir parecía meditar su siguiente impertinencia contra mi, pero fueron otras palabras las que llegaron a mi.
 
 
—No te culpo por amarla — su voz era ausente — yo en tu lugar también hubiese luchado contra todo, incluso contra el destino — dijo con un deje de tristeza — lamentablemente no puedo hablar de manera personal sino como una superior que debe pensar en el bien común, por ello empieza a comportarte como el  caballero que eres y vamos a salvar a la joven princesa.
 
 
Una vez concluida la extraña charla con Eir me guió a una habitación en el sótano, todo el grupo estaba reunido  muchos de ellos, viejas amistades pasadas. Pero sólo dos figuras estaban en el círculo de búsqueda que brillaba en una luz agua marina, Wolf y Layla.
 
 
—Bien Igdrix colócate a la derecha de Bellatrix — ordenó Eir.
—No, mi nombre es Layla. Si decidimos llevar nombres midgardianos fue por una razón Eir — estaba claro que se sentía exasperada — así que deja de llamarnos por nuestros pasados nombres bajo la estrella.
—Podéis intentar negar vuestra existencia pero siempre seréis guerreros del alba — dijo con superioridad Eir.
—Puede que tengas razón, pero hace siglos que abandoné el nombre de Bellatrix de la estrella de Orión y preferiría que siguiese siendo así — dijo con rabia Layla.
—Veo que hay cosas que nunca cambian como tu necedad Bellatrix — Eir estrechó la mirada en un acto de reproche.
—Veo que no ha cambiado tu orgullo tampoco, Eir.
—¡Que insolencia! ¡¿cómo te atreves?! 
—¡Basta! — grité intentado  hacerlas callar — ¡Centrémonos, tenemos que buscar a Wagner y Nattalie, no pelear entre nosotros!
—Seré indulgente por esta vez y olvidaré tu atrevimiento sólo por ahora, debemos localizar a Nébula — dijo con frialdad calculada.
—¡Se llama Natalie y es mi amiga! — Salió Layla en defensa de Natt.
—¡Que impertinencia! — bramó Eir — ¡ella es la luz que nos abrirá  el camino hacia el futuro, no es una humana ella es una diosa, la heredera  del sagrado Valhala, muestra más respeto !
 
 
El ambiente era tan pesado que ninguno contradecimos lo que Eir había dicho, discutir con ella no nos serviría de nada y necesitábamos concentrarnos en lo importante, rastrear a Wagner y encontrar a Natt.
 
 
—¿Tienes algo del dragón contigo Igdrix? — me preguntó Eir.
—Si no fuese así no hubiese venido, logré arrancarle una escama.
—Muy bien, colócala en el centro, en cuanto a los demás preparaos para empezar.
 
 
Caminé hasta el centro y tal como me lo dijo coloqué el objeto, los demás prepararon sus manos y mentes acompañados por las runas esperando la señal para comenzar.
Una vez volví a mi sitio Eir asintió y todos comenzamos a recitar las frases del hechizo de búsqueda, el círculo cada vez era más brillante y trazos de magia rúnica fueron apareciendo danzando y desapareciendo en el aire, hasta lograr dibujar un mapa visible, por fin obtendríamos una pista.
 
 
  —Lo logramos… Layla — le dijo esperanzado Wolf.
—No, aún no, fijaos bien en el mapa, no están solos — la cara de Eir reflejaba una preocupación impropia de su calmado y calculador carácter.
—¿Qué es eso? — pregunté confuso, mirando las otras dos luces parpadeantes en el mapa .
—No lo se… pero esto no me gusta nada, si no están solos significa que esa lagartija no trabaja sola y si eso es así… tenemos a dos peligrosos enemigos que añadir a la lista — Eir parecía asustada lo cual no era habitual, habría que tomarse esto con extrema calma si queríamos lograrlo.
—Lo peor es que no conocemos sus planes ni sus habilidades lo que nos pone en desventaja — dijo Alissa.
—Si  están con Wagner debemos asimilar que son igual o más poderosos — meditó Wolf.
—Maldición  esto pinta muy mal , hay que actuar ya — apuntó Layla con los nervios a flor de piel.
—Estoy de acuerdo — añadí. 
—¡Tranquilizaos mocosos inconscientes! — surgió la voz de Eir — entended que es una situación delicada y un solo paso en falso podría significar perderlo todo,  necesitamos un plan, por ahora preparaos, necesitaremos tres grupos.
—Necesitamos a los mejores — pensó Alissa.
—Entonces Wolf irá con Jay y Layla — ordenó Eir. 
—¡¿Cómo?! — pregunté indignado.
—No pienso ir con este idiota — acompañó Wolf.
—¡Callaos de una vez parecéis críos! ¿no queréis salvarla? Pues dejad por un momento vuestros asuntos — nos regaño Layla.
—Jass, Cole y Wyatt serán el segundo grupo y por último Alissa, Scott y Travis.
—El primer grupo rescata, el segundo cubre y el tercero asegura el escape, ¿entendido? No pueden haber fallos la prioridad es rescatar a Nébula no hacerse los héroes .
 
 
Eir fue clara y dio las órdenes, lo que restaba era prepararse para el rescate, no quería trabajar con Wolf pero Layla tenía razón debíamos unir fuerzas más ahora que no sabíamos a  que nos enfrentamos .
 
 
 

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