Cap 22

Averno (YAOI)

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El sonido siseante proveniente del techo puso alerta a Cóndor, despertándolo de su sueño extremadamente ligero dada la situación y su propio entrenamiento. Algo estaba siendo rociado por toda la habitación desde unos pequeños agujeros casi imperceptibles en el techo y ese algo era imposible de evitar.
 
Cóndor contenía la respiración y a su vez se tapaba la nariz con la tela de la chaqueta, si tenía que respirar aquella cosa... que fuera la menor cantidad posible.
 
-Vaya, vaya... creo que la espera no ha sido demasiado desagradable.
 
Cóndor se giró rápidamente hacia el televisor que ahora estaba encendido y en él podía verse a Aaron cómodamente sentado en un sillón mientras le servían vino en una brillante copa. Cóndor lo miró con odio pero sin decir nada, manteniéndose precavido con el gas que aún seguía saliendo.
 
-Es inútil que intentes resistirte, podemos estar aquí todo el día y de todas formas no morirás por esto, solo fliparás un poco. A demás, ¿para qué iba a matarte? Aún no me has dado ningún beneficio...- se llevó la mano a la barbilla pensativo como si hubiera tenido una gran idea.- Aunque sí podría sacar un buen pellizco si...- sacudió la cabeza, quitándose aquel pensamiento y lanzando la copa al suelo.- ¡Bah! Eso es mucha molestia.
 
Cóndor no confiaba en sus palabras pero... bueno, tampoco le quedaba otra. Ignorando el monólogo de Aaron, Cóndor comenzó a respirar con normalidad, notando en seguida el olor de los químicos que invadían sus fosas nasales y provocaban un fuerte escozor.
 
-Hey, no me ignores, herirás mis sentimientos...- Aaron hizo un gesto teatral de ofensa muy exagerado mientras le servían otra copa.- Ejem, como iba diciendo... El gas solo equilibra un poco la balanza para tu prueba, el otro tipo es un yonqui loco y sinceramente espero que no la cagues demasiado, tiene que dar espectáculo... Hemos apostado una buena cantidad por ti, no nos defraudes. Es un combate a muerte y esto te lo dije desde el principio así que no te me indignes ahora, al menos no vas a tener una lucha demasiado complicada, solo... mareante Jajajaja.- la televisión se apagó.
 
Dicho esto y dejando a Cóndor con una cara que merecía un fotografía la puerta grande se abrió y Cóndor caminó hacia ella. El gas estaba teniendo un efecto ralentizador en sus movimientos, notaba sus extremidades pesadas y estaba empezando a perder el equilibrio. Con esfuerzo Cóndor atravesó la puerta, solo para meterse de lleno en una arena digna de la antigua Roma, solo que en esta aún estaban los restos del combate anterior y del anterior... y el anterior, ni se habían molestado en limpiar el lugar.
 
A parte de los cadáveres recientes la arena estaba llena de ruinas, con trozos de muros y columnas que salían del suelo, como si estuvieran tapadas, dando una imagen muy artificial. Era circular, con un área considerable, pero lo que llamaba la atención eran las paredes. Mirara a donde mirara había puertas iguales a la que había cruzado, con sus propias cicatrices y manchas pero iguales al fin y al cabo, coronadas a demás por unas cámaras en las que parpadeaban la lucecita de grabación. Cóndor alzó una ceja y paseó su mirada por el lugar, hasta llegar al techo, que no era un techo realmente. Era extraño, a unos veinte metros de altura había una gran superficie de cristal desde la cual había gente observando con ojos emocionados a Cóndor. La incomodidad se hizo presente en su cuerpo, no estaba acostumbrado a ser el centro de atención precisamente, su especialidad era la invisibilidad en sus trabajos, vivir en la sombra.
 
La luz aumentó en intensidad y se apagó de repente, poniendo a Cóndor en guardia, sacando sus cuchillos de inmediato. Las luces rojas podían verse sobre las puertas mientras un sonidillo a nivel de música de supermercado daba por comenzado el espectáculo.
 
-¡Buenas noches damas y caballeros! Espero que estén disfrutando su visita en todos sus aspectos... ¡Sin más dilación, el combate de novatos que todos estábamos esperando, el último combate!¿Quién pasará a la gran liga?- La voz de Aaron se transmitía por todos lados y provocaba un eco desagradable en la arena que solo ponía más nervioso a Cóndor.- ¡En la puerta D tenemos a un mercenario que tiene en su cuenta una cantidad incalculable de bajas, el que seguramente será un hueso duro de roer... Cóndor!- hizo una pausa mientras se escuchaba una puerta abrirse en la otra punta de la arena- ¡Y en la puerta P tenemos al vencedor de los últimos combates, el favorito hasta ahora... el ex luchador profesional que fue condenado por matar brutalmente a sus oponentes durante los combates, Rogeeeeer!
 
Las luces volvieron, dejando ver a Cóndor a su oponente que se encontraba a unos cincuenta metros, pero en cuanto hicieron contacto visual se embaló hacia Cóndor casi con desesperación, Cóndor corrió hacia él sin pensarlo demasiado, empuñando los cuchillos con seguridad a pesar de los mareos. Conforme acortaban distancias se podían apreciar los ojos inyectados en sangre y la inmensa cantidad de saliva que resbalaba por su barbilla, todo eso en una expresión de locura histérica. Cóndor lanzó el primer ataque, sin resultar nada efectivo, sus reflejos habían disminuido mucho y el otro también era considerablemente rápido... Un puñetazo lo sorprendió por un lado pero el tiempo de reacción no había sido suficiente. Cóndor se retiró, llevándose una mano a la cara, le había dado un buen golpe y como no se lo tomara en serio a este paso acabaría en la colección de cadáveres. Roger no le daba un respiro, lanzaba golpes sin ton ni son, muy potentes e impredecibles pero aunque Cóndor no estuviera al cien por cien todavía contaba con la ventaja de armas. Tratando de igualar la velocidad de Roger, Cóndor empezó a devolver los ataques, haciendo silbar el aire a su alrededor y esquivando los golpes a su vez. Miraba fijamente a los ojos de Roger, intentando leer sus movimientos pero Cóndor sabía bien que no se sacaba nada de un demente, lo había visto cientos de veces en el campo de batalla y era muy triste, sí, pero también peligroso. Poco a poco iban aumentando la velocidad. Cóndor intentaba dañarle los costados mientras que Roger iba directamente a su cara o estómago pero ambos tenían sus dificultades.
 
Ya llevaban un rato así cuando Roger saltó sobre uno de los muros, cogiendo lo que parecía un fémur y regresando a la pelea, Cóndor quiso aprovechar la oportunidad, atacando directamente su nuca desprotegida pero siendo bloqueado por el hueso. El cuchillo se había quedado clavado en el fémur y un golpe peligrosamente cerca le obligó a soltarlo. Cóndor se maldijo, había sido demasiado imprudente y ahora Roger tenía un arma... Roger no tardó en volver al ataque, Cóndor desviaba el cuchillo a duras penas, haciéndose mutuamente heridas superficiales mientras se mantenían en un tira y afloja de posiciones.
 
El combate estaba resultando agotador tanto física como psicológicamente, Roger empujaba a Cóndor con sus golpes haciéndole caminar de espaldas. Un mal paso. Cóndor cayó al suelo tras tropezarse con un cadáver, Roger se abalanzó sobre él con el cuchillo en el aire y soltando una delirante risotada, Cóndor rodó hacia un lado, pero el cuchillo de Roger alcanzó su brazo, atravesándolo y dejándolo clavado en suelo, teniendo a Cóndor atrapado, Roger se preparó para golpearlo pero Cóndor no se iba a dejar matar así como así, rápidamente alcanzó con su mano libre el cadáver con el que se había tropezado y tras agarrar algo viscoso y frío se lo lanzó a la cara a Roger. En ese momento mientras Roger intentaba quitarse los asquerosos restos en descomposición de la cara, Cóndor se había levantado, desgarrando su propio brazo para liberarse y sin dudarlo un momento clavó su cuchillo en el cuello de Roger, atravesándolo de lado a lado.
 
El cuerpo de Roger cayó al suelo convulsionando, formando un gran charco de sangre bajo sus pies. Cóndor guardó el cuchillo, limpiándolo en la chaqueta y guardándolo para ir a recoger el otro después.
 
-¡Maravilloso!- la voz de Aaron volvió a sonar por la arena- ¡Damas y caballeros, este ha sido un gran combate! Y creo que todos estamos deseosos de ver a este hombre combatir con los grandes de la arena... ¡La urna de nuestro querido pajarito Cóndor ya está abierta, por favor depositen sus monedas para poder ver a esta bestia en acción de nuevo!
 
Cóndor se quedó extrañado mientras miraba al cristal del techo, había bastante gente mirándolo fijamente, unos riéndose, otros asqueados... pero bah, Cóndor no estaba para eso ahora, sentía la sangre bajar por su brazo abundante y los mareos estaban empeorando cuando un pinchazo en la espalda hizo que se desplomara y cayera al suelo inerte.
 
  • Ibmte-image Ibmte - 10/08/2019

    Me da cosita Cóndor :(

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