Capítulo 14.

Ignis (Pars #1)

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--¡¡Madison!! --aulló James... pero no lo escucharía. No me daría vuelta.
No esta vez.
Seguí corriendo, incluso más que antes. Mi cabeza estaba pensando tanto que no sabía ni por dónde empezar a analizar lo sucedido. ¡Se estaban quemando! ¡¿Por qué no gritaban?!
¡¿Por qué mierda no gritaban?!
¡¿Y sus quemaduras?!
¡¿Por qué coño, si se estaban incinerando a mi lado, casi no sentía calor?!
--¡¡Madison, te vas a caer!!
¡¿Es físicamente posible apagar fuego así de rápido?!
--¡Mad! --chilló Belu.
¡¿Por qué no está James sorprendido?!
--¡Vayan a la fiesta ustedes dos, déjenme manejar esto! --exclamó James.
¡¿Por qué tenían la piel tan naranja luego de volver a su estado normal?!
--¡James, es nuestra amiga...! --le contestó Nick y sentí que los pasos detrás mío perdían intensidad.
Aproveché ese momento para alejarme aún más de ellos.
¡¿Los King son monstruos?!
--¡Vuelvan a la maldita fiesta!
No entendía una mierda. ¿Esto era real? ¿Era verdad que acababa de ver a dos personas quemarse vivas? ¡Quemarse VIVAS! ¡SIN marcas visibles luego!
¡¡Ellos eran las velas gigantes!!
Empecé a llorar y un viento helado se hizo presente. Quería sacarme la imagen de la cabeza, pero siempre volvía con más intensidad. ¿Qué puta explicación podría encontrarle a esta situación?
¿Se acordarán ellos mañana de que los vi? ¿No harán nada al respecto? ¡¿Acaso les importaría una mierda que hayan dejado a una chica traumada de por vida?!
Me adentré en el bosque. Tal vez así perdería de vista a James.
Esperen un segundo... ¡James no se sorprendió para nada! ¡¿Y si...?! ¡¿Y si esta... "especialidad" es hereditaria?! ¡¿James también puede incinerarse?!
El dolor de cabeza que me agarró luego de eso me debilitó tanto que casi caí al piso.
--¡Madison, deja de correr!
¡JA! ¡Y juntarme con el hijo de dos especímenes deformes que saben quemarse vivos sin matarse! ¡¿Existe eso siquiera en la mitología griega?!
¡¡Ya no sé ni lo que estoy diciendo!!
--¡No voy a hacerte daño!
¡¡Y una mierda!!
Ya estaba cerca del lago. No sabía nadar, así que no podía tirarme. ¡Y si me agarraba James, que me consideren mujer muerta...!
Seguí corriendo dos minutos hasta llegar al lago, donde me tropecé con una roca asomada del suelo y no me pude parar de nuevo por el cansancio que estaba sintiendo. Nunca había corrido tanto en mi vida.
James aprovechó mi vulnerabilidad y se tiró al piso a abrazarme.
--¡Suéltame! ¡Suéltame! --le grité--. ¡Suéltame ahora mismo o te mato!
Cuando él cayó encima mío, su cuerpo contra el mío me hizo dar cuenta de lo mojada que estaba. Sudaba tanto que cualquiera podría confundirme con un pez. No era muy recomendable con el clima para pelarse.
--No voy a dejarte ir. ¡Cálmate, Madison!
--¡Que me calme! ¡¡JA!! --espeté y forcejeé incluso más--. ¡Vas a acabar conmigo, tú y tus malditos y ardientes padres! --grité y sentí mis ojos cristalizarse--. ¡Vas a matarme!
--¡¿No crees que, si quisiera hacerte daño, ya lo hubiera hecho?!
--¡¿No crees que ese es un pensamiento de mierda en esta situación?! ¡Tus padres se estaban quemando! ¡¿Acaso ahora te quemarás tú también y me matarás?!
--¡Cálmate!
--¡Y una mierda! ¡Yo quería morir comiendo una papa frita o algo así, no quemada!
Seguí intentando escapar, porque dejar que me mate sin luchar no era una opción. Le pegué en las costillas con toda la fuerza que reuní, pero él se quejó un poco y volvió a su posición. Traté de encajarle un codazo en la cara, pero lo esquivó. ¡Qué frustrante!
El agua del lago se movía amenazantemente, como si quisiera echarse sobre nosotros.
--¡¡Suéltame o grito!!
--¡Ya estás gritando! ¡Aquí no te oirá nadie!
--¡¡Por eso me perseguiste!! --lo apunté con mi dedo índice--. ¡Para matarme en el medio de los árboles, sin que nadie se entere!
--¡Te perseguí porque no quiero que te lastimes! --exclamó, frustrado.
Pero más frustrada estaba yo porque él parecía vacilar hasta para matarme.
--¡Claro, claro! ¡Deja de mentirme, imbécil! ¡Estoy harta de tu familia! ¡Estoy harta de... ti!
Esa última frase me dejó exhausta. Me caí en sus brazos sin energía alguna y él apretó su agarre, los dos respirando con dificultad. Yo acerqué mi cara a la suya con tono de amenaza.
--Escúchame, idiota, si te atreves o a mentirme, o a fingir que... lo que carajo acabo de ver no pasó, no voy a pensar dos veces la idea de acabar con tu miserable vida --susurré y tuve que controlarme para no escupirle. James asintió, aunque con la cabeza gacha.
Me apoyé tanto en sus brazos que dejé mi cintura a la vista y me puse a mirar las copas de los árboles y las estrellas. Estaba a punto de desmayarme, lo presentía. Tenía tanto miedo, me dolía tanto el cuerpo y tenía tan poca energía que no sería una novedad si lo hiciese.
Me volví a incorporar con toda la pesadez del universo y vi a James mirándome la cintura con horror. Le pegué un manotazo en la cabeza y me puse toda roja.
--¡¿Pero qué carajo haces?! --me indigné.
--Tienes que volver a casa --ordenó James y me levantó del suelo.
--Si me sueltas, voy.
--Te llevaré yo mismo --abrí la boca para quejarme, pero él me calló con una mirada de advertencia máxima--. Y, me odies o no, no es negociable. En cualquier momento te caerás y de la poca fuerza por ahí te quedarás.
Traté de volver a pegarle, aunque casi no sentía los brazos. Empecé a cerrar mis ojos con lentitud y a volver a abrirlos para no perder de vista a James.
Y, en algún intento, dejé de sentir... Me quedé frita.
No sé cuánto tiempo después, me volví a despertar, y seguía en brazos de James. No estaba absolutamente consciente, pero distinguía ciertos sonidos.
Lo primero que capté fueron cuatro voces gritándose. Una de ellas era de mi portador James. Las otras... ¿Christian?
No, Chris estaba muerto. ¿Quiénes eran?
--¡Sabía... Ignis!
--¡Mierda, ustedes son...!
--¡...Pars!
--¡...de nuestra hija, o...!
--¡Ignis!
--¡Híbridos!
--¡No vuelvas a juntarte...!
Los fuertes brazos de James me pasaron a otra persona, una más conocida y cálida, y esta me acostó.
Y yo sólo me dejé llevar.
 
Editado 20/10/17.

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