Capítulo 6 ; Batalla desesperada

Cuentos de Media luna

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Cuándo me desperté y abrí los ojos, todo me daba vueltas, estaba mareada así que agache la cabeza. Pasado un rato ya me sentía mejor y pude observar mi entorno con detenimiento.
 
Era una especie de cueva muy espaciosa, con un amplio techo. Una cueva llena de musgo verdoso y brillante por todos lados, cuando me auto-examiné descubrí que estaba atada por grilletes a una piedra. Me encontraba en mitad de aquella misteriosa cueva, sola. El silencio más absoluto y espeluznante me envolvía, había sido secuestrada y no tenía idea de donde estaba. Cuando fui plenamente consciente de ello la realidad me golpeó duramente y mi corazón comenzó a latir acelerado a causa del miedo .
 
?¿Dónde estoy, que es este lugar ? ¿Cómo  puedo liberarme de estas cadenas? ¿cómo voy a salir de aquí? Necesito calmarme y pensar, necesito un plan, todo va a estar bien, voy a salir de aquí??
 
 
 
Mientras pensaba en lo que sería de mi, traté de sosegarme pero oí  pasos acercándose y murmullos que sonaban cada vez más nítidamente , deduje que serían mis captores así que decidida a recabar información fingí que seguía inconsciente.
Cuándo estuvieron a pocos metros de mi  entendí  que uno de ellos era Wagner. Podría diferenciar sus pasos y su olor a reptil a medio kilómetro.
 
 
 
– Bueno ¿entonces vais a decirme cuál es vuestro  pérfido plan mi Lord? – le dijo Wagner a su acompañante.
 
–Paciencia mi leal sirviente– le respondió con suma suavidad – pronto lo verás una vez abra los ojos podremos comenzar.
 
–Ya debería haberse despertado mi Lord, perdonadme.
 
–No te disculpes, de igual manera hay otro asunto  que requiere mi total atención ¿habéis hayado ya a la traidora de Velvet?
 
–Lamentablemente mi señor esa sombría renegada es demasiado astituta.
 
–Ya veo, mantenme al tanto de la situación.
 
–Si mi señor, todos nuestros esfuerzos están en cumplir con esta tarea.
 
–Descuida, estoy seguro que Velvet ya ha debido de ponerse en contacto con esta niña y en cuanto despierte lo sabremos.
 
–Perdonadme mi señor, a estas horas ya debería haber estado consciente. 
 
–No te lamentes mi fiel mascota, creo que ella ya lo está – podía sentir sus ojos malévolos sobre mi – vamos querida no tenéis que fingir se que estáis consciente mi Lady .
 
–Veo que me has descubierto – dije envalentonada pero al fijarme en mi captor enmudecí sin más – eres un hada…
 
–El Rey, para ser exactos, pero tú puedes llamarme  Lord  Baelödar. 
 
–¿Y que quieres de mí? – mi mirada refulgió con ardiente valentía .
 
–Es muy simple quiero respuestas querida – su voz era como suave terciopelo pero sus intenciones oscuras y venenosas – se que nos habéis oído así que responded ¿Alguien de nombre Velvet os ha contatado?
 
–¡No tengo nada que hablar contigo, sueltame! 
 
–Ya veo... pero porque tardaría tanto, ella sabía que íbamos tras la saga – dijo para si mismo.
–¿Qué daga? – dije con inocencia y el me lanzó una sonrisa peligrosa .
 
–No tratéis de negarlo se que vos sois Lady Nébula, se que guardais la daa y es más os contaré un secreto – dijo acercándose lo suficiente a mi hasta poder susurrarme al oído – yo fui quién ayudó a vuestra madre, yo le otorgué la magia que selló vuestro destino .  
 
–¡¿Tú ?! ¡¿fuiste tú?! –– una rabia incontrolable ardió en mi.
 
–¡Silencio midgardiana! ¡¿cómo te atreves a hablarle de esa manera a Lord Baelödar?! – rugió Wagner en su defensa. 
 
–Tranquilo mi sirviente que actúe como le plazca morirá de igual manera.
 
 
?¿Que debería hacer? En esta ocasión las palabras no acuden a mi mente y nadie va a venir a rescatarme, voy a morir aquí y todo seguirá igual, renaceré una y otra vez sin poder hacer nada, Lunafreya y Hoodum se saldrán con la suya y yo no podré saber mi verdad??
 
 
–Oh, que tierno ¿acaso son lágrimas lo que ven mis ojos? – soltó venenosamente Baelödar con una  sonrisa cruel – ¿lloráis por vuestro guardián o por el caballero del Alba, mi Lady? Debe ser duro saber que a ninguno le importáis lo suficiente para venir por vos.
 
–¡Cállate! ¡¿qué sabrás  tu?! – tiré violentamente  de las cadenas hacia delante – ¡juro que voy a matarte! 
 
–¿Y que podéis hacer en ese lamentable estado? No sois ni la sombra de lo que fuisteis Lady Nébula, totalmente deplorable.
 
–¡Me llamo  Nattalie! ¡quebraxto uper! 
 
 
 
Al decir aquellas palabras el hierro comenzó a arder y derretirse una vez quedé libre,  el elfo retrocedió con tranquilidad cediendo el puesto principal a si sirviente sin embargo Wagner no, el se mantuvo  impasible.
 
 
 
 
–¡Voy  arrancaros la daga para entregársela a mi señor ! 
 
–¡inténtalo  Lagartija! Soy yo quién va a matarte y luego sigue tu amo, voy a cobrarme una a una todas las vidas que han perecido por su culpa.
 
–¡Sobre mi cadáver, jamás tocareis a mi señor! ¡voy a carbonizaros hasta los huesos.
 
 
 
Wagner se dispuso a lanzar sus ardientes llamas, pero al percatarme de ante mano me fue sencillo esquivarlo, estaba decidida a derrotarlo y esta vez sabía que lo lograría, por mi, por todas esas vidas sacrificadas sin razón y  que perecieron a manos de su cruel destino.
 
 
 
 
–¡Dejad de correr! ¡enfrentaros con vuestro destino!
 
–¡Atrápame si puedes!
 
 
?La última vez que luché contra él, las flechas no sirvieron de mucho… ¡pero esta vez debe funcionar! ¡definitivamente va a funcionar!?
 
 
Wagner lanzó un brutal zarpazo del cual aproveché para escalar y subirme a él, me moví rápidamente hasta llegar cerca de su cuello. Mientras él trataba de zafarse de mi, moviéndose sin parar y agitando sus alas con brusquedad, traté de recordar  el hechizo  pero uno nuevo tomó  forma en mi mente.
 
 
 
–¡¿cómo os atreveis mocosa?! ¡quitaos de encima!
 
–¡ luxa boxena ! 
 
 
 
Una enorme bola de fuego blanco fue acumulándose en mi mano, sentía mis sentidos muchos más agudos, esta vez acabaría con él.
 
 
 
–¡Ya te lo había dicho, nada de lo que intentes funcionará!
 
–¡Intentémoslo! –  Lo rete
 
 
 
 
El enfurecido dragón continúo su intento de librarse de mi pero sus intentos resultaron en vano, pues me mantuve firme aferrándome como pude a sus escamas.
 
 
 
 
–¡¿Qué crees que estas haciendo, inútil?! – reclamó con gran enfado Baelödar levantando su mano derecha .
 
–¡No mi señor, por favor! 
 
 
 
 
Pero el elfo no escuchó su ruego y cerró su mano alzada en un puño, Wagner por su parte gritó de dolor, estaba débil, no sabía que había pasado pero era mi oportunidad de contraatacar.
 
Así que salté elevándome a gran altura e Invoqué con ambas manos una bola de fuego aún mayor, el poder que emanaba de mi era sorprendente.
 
 
 
 
–¡Desaparece, Grand caidex!  – lancé mi ataque que abarcaba gran parte de la cueva sobre Wagner quién seguía indefenso.
 
–¡No te dejaré hacerlo!
 
 
 
 
 
Bael se interpuso y absorbió el ataque, me miró fríamente, con inmenso odio, pero mi mirada no era menos, le odiaba nunca había sentido algo así, pero jamás podría perdonarle, cada vez que pensaba en todas esas chicas inocentes, ignorantes de la verdad que tuvieron que morir inútilmente más rabia sentía, era personal y me vengaría.
 
 
 
 
–Supongo que no dispongo de otras opciones – dijo con tranquilidad – yo mismo acabaré con vos .
 
 
 
 
 
Su mirada se cruzó con la mía sin embargo en una fracción de segundo lo perdí de vista, observé intentando encontrarlo pero él fue más rápido y apareció detrás de mi golpeándome con una patada en la espalda que me lanzó como un misil a toda velocidad hasta el otro lado de la cueva donde impacte contra la pared de roca quedando adolorida en el hoyo que creó mi impacto.
 
 
 
 
 
–Espero que entiendas la diferencia de poder, mi Lady.
 
 
 
 
?No es una buena situación para mi, estoy en muy mal estado no se si seré capaz de levantarme de aquí, lo noto tengo dos costillas rotas, una fractura severa en el brazo izquierdo, hasta el labio y la frente me sangran… ¿Será aquí donde todo se va acabar para mi? No… ¡no, no y no, debo intentarlo!?
 
 
 
–¿Crees acaso que ya me has derrotado? – dije tratando de levantarme adolorida.
 
?¡levántate! ?
 
–¿Crees que esto bastará para detenerme Bael? 
 
?¡Muévete estúpido  cuerpo! ¡obedéceme y levántate! ?
 
–¡Mi  fuego aún no ser a apagado! – grité poniéndome en pie.
 
? ¡Eso es! ¡mi determinación aún sigue intacta, voy a luchar hasta el final ¡quiero luchar! ¡seguiré luchando! ¡no me rendiré, no perderé! ?
 
<<¿Tanto quieres pelear? ¿tanto anhelas la victoria?>>
 
? ¡¿quién eres?! ?
 
<<No hay tiempo Nattalie, contéstame ¿Por qué  deseas tanto luchar? ¿Por qué luchas?>>
 
? Lucho… ¡ lucho para que esto no se repita de nuevo ! ¡No quiero más muertes! ¡No quiero que nadie más sufra! ?
 
<<El camino que buscas es difícil, podrías perderte e incluso morir>>
 
?Eso no me importa, al principio nada de esto me importaba, estaba decidida a olvidarlo todo y volver a mi vida normal pero…  no voy a permitir que otra vida sea sacrificada y ellos sigan impunes ¡por eso no voy a huir más!?
 
<<Muy bien, si esa es tu respuesta final, te ayudaré  en esta batalla>>
 
 
 
 
Abrí  los ojos sintiéndome de nuevo fuerte, me levanté y limpié el rastro de sangre en mi boca y sonreí a Bael.
 
 
 
–¿Preparado? – dije desafiante.
 
<<Tómatelo con calma, analiza sus movimientos>>  
 
 
 
La voz volvió hablar en mi mente, la primera vez que la oí pensé que eran mis propios pensamientos, pero no era “yo” estaba segura de ello, alguien más estaba en mi mente, ya no estaba sola en esta batalla.
 
 
 
<<Mantén la calma, deja que ataque primero ¿ves aquella pared a tu izquierda? Esta a unos quince metros, si eres rápida podrás llegar a ella y mantener tu distancia de Bael aunque tampoco bajes tu guardia con el dragón  pronto estará  recuperado así que espera que se mueva y luego corre>> 
 
 
 
–Pero…  – dije agachando mi cabeza durante unos segundos calmando mi ansiedad – ¡esta bien vamos a hacerlo ! – mire los ojos de Bael con determinación.
 
–¿Con quien habláis ? ¿Acaso habeis perdido la cordura?
 
–¡Quién sabe! ¿Por qué no lo descubres por ti mismo? –le dije con una sonrisa burlona.
 
–Tu…insolente ser inferior…
 
 
 
Recorrió la gran distancia que nos separaba a toda prisa para comenzar su ataque a bocajarro.
 
 
 
 
<<Intenta ver atraves de sus ataques, concéntrate busca una apertura y no dejes que te toque>>
 
–Tampoco tenía intención de dejarme golpear – dije con una sonrisa.
 
 
Nuestra batalla cuerpo a cuerpo era un intercambio constante de golpes, ninguno daba tregua al otro y ninguno teníamos intención alguna de perder.
 
 
–¡No lo hhacéis tan mal! – trató de hacerme caer con una patada baja que esquive con facilidad .
 
–¿Cómo podría perder con alguien tan débil? – contraataque con varias patadas altas que él contrarrestaba con la misma técnica.
 
 
 
<<Parece que será una batalla de desgaste ¿preparada?>>
 
–La verdad es que no ¿pero acaso tengo otra opción?.
 
 
 
Esta vez fui yo quien tomó  la iniciativa y comenzó un feroz ataque de puños y patadas con todas mi fuerzas, claro que Bael no me dejaba muchas oportunidades, di varias volteretas  hacia atrás para evitar sus ataques consecutivos y mantener algo de distancia.
 
 
 
–¿Ahora huis? – trató de provocarme .
 
 –¡No hasta ver tu cadáver inerte frente a mis ojos!
 
?Es cierto, esto no lo hago sólo por mi…?
 
 
 
Al pensar en mis otras yo, mi cuerpo empezó a arder en llamas abrasadoras, lo sentía,  el valor, el valor ardiente rugiendo en mi, queriéndolo quemar todo, queriendo consumirlo todo.
 
 
 
 
–¡No…no puede ser! ¡¿acaso…?! – gritó Bael sorprendido.
 
–Este será tu final – dije acercándome a él envuelta en llamas.
 
 
 
 
Me lancé a por él sin dudar, era mucho más rápida, tanto que ni siquiera Bael pudo leer mis movimientos y pude darle varios golpes sin pestañear, cada golpe y paso que daba destruía, quemaba y resquebrajaba las tocase e incluso el  suelo. Pero claro que, eso también lo estaba haciendo  Bael.
 
 
 
 
–¡¿De donde sacais tanto poder?! – dijo sorprendido recuperándose de mi último golpe.
 
 
 
Vi una apertura en el confundido Bael y le aseste un ardiente golpe en la mandíbula, rápidamente la sangre se hizo presente y la furia y el  verdadero poder destructivo del elfo se desató.
 
 
 
–Voy a destruiros … – dijo poniéndose  en pie –  ¡Vas a morir! ¡voy a destrozarte y matarte lentamente! ¡haré  que lamenteis vuestra osadía! 
 
 
 
Su aura de poder creaba un ambiente pesado, que cortaba el aire, había tanta tensión que caí de rodillas al suelo, me sentía diminuta su cantidad de poder casi parecía ilimitado. 
 
 
Me asfixio, no puedo respirar…!  ¿es este el poder de un rey elfo? ¿este es el nivel de mis enemigos??
 
 
 
 
Bael se aprovechó de que baje la guardia y no perdió oportunidad, su mano fue rápida y alcanzó mi cuello el cual  apretó y se aferró a mi con una fuerza sobrenatural.
 
Los ojos de Bael brillaban con malicia, se regocijaba de mi desdicha y ahora quedaba claro que iba a disfrutar mi muerte y dolor. Entonces llegué a la conclusión  que siempre lo hacía, cada una de mis muertes… para él era un juego. 
 
 
 
 
–Esta… vez… no voy… ha ¡morir! – logré  decir a duras penas.
 
–Pobre ilusa – dijo con una sonrisa cruel – ¡muere! 
 
 
 
 
Con la mano que le quedaba libre conjuro un hechizo elfico, convocó un dragón hecho de relampagueantes rayos y lo nombró Tartarus, hijo del trueno.
 
 
 
 
–A por ella – dijo con suavidad el elfo.
 
 
 
 
El ataque con forma de dragón voló hasta impactar contra mi. Provocando una enorme explosión de truenos y rayos por doquier, yo salí despedida de nuevo hacia la pared de roca nuevamente abriendo otro agujero con mi gran impacto. Sangre salió disparada de mi boca, la vista se me nublaba y más sangre fluía de mi mientras lentamente las fuerzas me abandonaban.
 
 
 
<<¿Este es todo el poder de tu determinación? ¿este es todo tu poder? ¿hasta cuando vas a seguir dependiendo de que los demás te salven?>>
 
?Yo…?
 
<<Todavía esperas que venga tu guardián a rescatarte,  todavía dependes de otros, levántate vuelve a encender tu llama, sigues viva ¿no? Pues sigue luchando>> 
 
 
 
–Tienes razón… esto… esto aún no ha acabado – hablé con dificultad.
 
 
 
Traté  de ponerme en pie, me caí varias veces, las piernas me temblaban y el cuerpo no me respondía. Sin embargo lo sabía, sabía que mi compañera de batalla tenía razón, debía ponerme en pie, debía seguir.  Mientras respirase trataría una y otra vez de salir de esta con vida.
 
 
 
–¿Quieres seguir luchando en ese lamentable estado?  Patético.
 
–Puede que lo sea… pero… ¡Definitivamente no moriré en este estúpido lugar! 
 
 
Las llamas volvieron abrazarme, me moví con suma rapidez hasta mi enemigo que no tuvo tiempo de reaccionar. Le aseste un súbito rodillazo que lo lanzó como un  misil a toda velocidad contra una enorme roca en la que acabó inconsciente y herido.
 
Me deje caer de rodillas al suelo, suspirando de alivio, aún que fuese por unos minutos Bael estaba fuera de combate y yo podía tener unos minutos de descanso. Estaba mal herida y no me quedaban fuerzas, pero comenzó  a escucharse un sonido ligero no muy lejos de donde yo me hallaba.  Cuando me fijé en él dragón intuí que estaba listo  para un tercer round conmigo  .
 
 
 
–Tu… ¡¿cómo osas atacar a mi amo?! 
 
 
 
?¡¿Mi amo?! ¡¿sigue pensando que debe servir a ese elfo?! ¡no lo entiendo Bael lo lastimó antes y no le importó! ¿entonces por que? ?
 
 
 
–Te lo advierto  esta vez intentéis lo que intentéis ¡no funcionara! – su postura tranquila cambió y antes de percatarme de ello él ya había empezado a correr en mi busca – ¡vuestro destino esta escrito morireis bajo mis fauces! 
 
 
El miedo me paralizó y sólo podía temblar mirando como mi enemigo embestía contra mí, comencé a temblar, mi cuerpo no me respondía, quería correr pero mi cuerpo no me obedecía.
 
 
 
<< ¡No ter quedes hay quieta, corre!>> 
 
 
La voz volvió a gritar en mi mente, aclarando mi mente, sacudí mi cabeza negándome  a morir en ese inhóspito lugar a manos de ese fósil viviente, fruncí el ceño en señal de determinación 
Echando a correr como me había indicado la voz, corrí a toda velocidad sin mirar atrás en dirección a la pared, pero cuando estuve a escasos metros me pregunté que debía hacer era un callejón sin salida una pared donde podría acorralarme con facilidad.
 
 
<< corre sobre ella>> 
 
 
–¿Cómo se supone que voy hacerlo, tu has visto como estoy ? 
 
<< ¡Tienes razón , déjame tomar el control ! >>
 
–¡No! ¿cómo? ¿qué quieres hacer? ¿Quién eres? – me quejé asustada mientras seguía corriendo.
 
<< ¡No hay tiempo estúpida! ¡¿quieres vivir o morir?! ¡confía  en mi! >>
 
 
Tenía razón no tenía opciones, no sabía de quien o que era aquella extraña voz pero me había guiado hasta aquí, si iba a morir de todos modos, prefería seguir aferrándome a cualquier posibilidad  de sobrevivir.
 
 
–¿Qué tengo que hacer?
 
<<sólo di  esto ;  “Taxia kurox oprimenuc” >>
 
–¿Qué significa eso? – pregunté curiosa.
 
<<tranquila significa “te cedo el control” pero no podré hacerlo mucho tiempo lo demás dependerá de ti ¿de acuerdo?>>
 
–¡Hagámoslo! ¡Taxia kurox oprimenuc ! .
 
–¡Noo! ¡impídeselo Wagner! – gritó moribundo Bael.
 
–Si, mi amo .
 
 
 
Sentí como mi alma tomaba un segundo plano, sentí que sólo era una espectadora de lo que sucedía a mi alrededor, sin embargo seguí sintiendo otra presencia dentro de mí. Por fin lo  entendí, por fin comprendí el cambio, una gran luz me envolvió y un gran cabello negro se hizo visible, mis ojos eran de un azul gélido capaces de congelarlo todo con una simple mirada. Mi piel se volvió blanca como la Luna y unas runas se dibujaron a lo largo de mi mejilla derecha.
 
No era yo, era Nébula, era su antigua apariencia, había despertado de su letargo, ahora lo entendía claramente éramos una sola, ella era yo y yo era ella, dos caras de una misma moneda. Sentía un enorme calor incendiándome por dentro, un poder ilimitado a punto de desbordarse y estallar.
 
 
 
 
–¡Maldición a despertado, mátala Wagner, mátala ahora mismo! – Bael malherido trató agitado de levantarse.
 
–¿Tanto me temes maldito elfo traidor? – la voz de Nébula sonó suave pero amenazadora.
 
–¡Maldita insolente! – gruñó Wagner.
 
–¿Y tú ? Ser utilizado como un vulgar juguete ¡que bajo has caído Wagner, guardián del viento.
 
–¡Silencio! 
 
 
 
 
Wagner gritó perdiendo los nervios y atacando de manera descontrolada, Nébula corrió por la pared de roca esquivando los ataques consecutivos del dragón enfurecido.
 
 
 
 
 
–¡No vas a escapar! – su enfado enloquecido hacía de el un enemigo aún más peligroso.
 
–¿Quién dice que quiero escapar? – la voz tranquila de Nébula  sonó confiada. 
 
 
 
Nébula llegó a la parte más alta de la pared de la cueva y conjuro plataformas donde saltar mientras evitaba la explosiones de los ataques de su oponente siguió saltando hasta quedar justo encima del enemigo para colocar sus manos en posición formando un triángulo y lanzar su ataque.
 
 
 
–¡Invocó el látigo de justicia, que tus actos sean castigados ! . 
 
 
Una enorme látigo dorado apareció Nébula, una vez en sus manos, Nébula no perdió el tiempo y comenzó su contraataque azotando a Wagner con su látigo y contrarrestando cada uno de sus ataque, era evidente que Nébula dominaba la situación, ahora podía ver a que se refería Bael cuando dijo que no era ni la sombra de lo que Nébula fue, ella era increíble.
 
<<Nattalie, ya se porque esta lagartija sirve a Baelödar, Bael tiene su corazón>> 
 
 
 
Me habló  Nébula mientras seguía peleando, me costaba creérmelo alguien tan poderoso como el ¿estaba siendo utilizado? ¿eso era verdad? Si lo fuese significaría que el no era mi verdadero enemigo sino Bael, el despreciable elfo hechicero aquel que destruye las vidas de todos cuanto conoce.
 
 
?¿Su corazón dices? ¿vas a liberarlo? ?
 
<<Si, así es ese maldito  elfo con sus malas artes debió de quitárselo y por ello lo controla, ya me parecía raro… este dragón siempre fue el más rebelde de los tres, mano derecha del dios del viento y la tempestad, siempre alardeo de su libertad y míralo ahora…>> 
 
 
–Voy a liberarte ¡prisión Santa! 
 
 
 
 
Su látigo se convirtió en cadenas de oro que apresaron a Wagner. Intentó resistirse pero las cadenas ardían cada vez que lo intentaba hiriéndole las escamas, Wagner adolorido se quejaba pero Nébula parecía no escucharlo.
 
 
 
 
–¡Que el cielo disipe las sombras, que lo quebrado sea restaurado, que aquello que fue robado sea devuelto, Exo terio celux ataria!    
 
 
 
Una gran luz nos cegó a todos, cuándo la imagen se volvió nítida de nuevo vimos una luz salir del cuerpo de Bael, quién no daba crédito a lo que veían sus ojos. El corazón voló hasta volver a su lugar de procedencia, el interior de Wagner, unos segundos después el dragón volvía  a ser el mismo.
 
 
 
 
–¡¿Qué es lo que ven mis ojos?! ¡¿realmente sois vos Majestad?! ¡Mi ama Nébula!  – los ojos vidriosos del dragón me conmovieron,  haciendo que me preguntará cual sería su historia.
 
–No Wagner, sólo por unos momentos pude aparecer, mi alma pertenece a la joven dueña de este cuerpo, ella es mi nuevo ser, ella soy yo misma, ella es la nueva luz a la cual debes seguir.
 
–Oh mi señora… cumpliré vuestro deseo.
 
–Pero por ahora – Nébula se giró para mirar a Bael quién se había curado aprovechando la situación – será mejor terminar con esto.
 
 
 
 
Nébula estaba exhausta ella lo sabía, yo lo sabía incluso Bael debía de saberlo, pero ella tenía razón debíamos acabar con esto de una vez.
 
Ambos empezaron a correr a la vez hacia el otro, lanzaron hechizos al mismo tiempo que colisionaron creando un impacto de llamas, retrocediendo para volver a atacarse pero esta vez cuerpo a cuerpo. Parecía una guerra de Artes marciales sin contar que estaban muy a la par.
 
 
 
<<No te preocupes, se que tengo que hacer>>
 
Entonces a delante!?
 
 
 
Nébula siguió atacando hasta que finalmente encontró su oportunidad y Bael bajó la guardia, le golpeó  dejándole herido en el suelo. Ella por su parte volvió  a sus plataformas y se situó  en el aire encima de Bael.
 
 
 
–¡Invocó la balanza de justicia divina, que tus acciones sean pesadas! 
 
 
 
Una gigantesca balanza de oro apareció frente a los ojos de Baelödar quien se veía temeroso, más yo no comprendía el porque de su miedo dado que hasta el momento había aguantado cualquier ataque de Nébula. 
 
 
 
–¡Juicio! – sentenció Nébula dirigiéndose a la balanza.
 
 
 
La balanza comenzó a brillar y poco a poco piedras negras fueron reuniéndose en la parte izquierda de ésta hasta pesar lo suficiente para inclinarse a un lado.
 
 
 
 
–¡¿Qué significa esto?! – dijo Bael pareciendo asustado al ser apresado  por unas misteriosas cadenas – ¡¿qué  estais haciendo maldita?! 
 
–¡Tus actos han sido juzgados y te señalan culpable! ¡has cometido actos imperdonables y serás castigado por ello! ¡A mi el arco de juicio sagrado! 
 
 
 
Nébula fue envuelta por un fuego abrasador, puso sus manos en posición en un instante un arco de fuego carmesí apareció en sus manos. Se preparó  para lanzar una flecha aunque yo sólo podía ver fuego, un fuego ardiente y sediento de justicia.
 
 
 
 
–¡Maldita! ¡¿qué me habéis hecho?! – dijo Bael tratando de moverse.
 
–Son las cadenas de la condena, cuando la balanza te condena las cadenas justicieras te atan para que no puedas huir de tu castigo y ahora vas sufrir mi justicia, ¡Flecha de fuego santo!
 
 
 
Con la última palabra una flecha de un fuego brillante surco raudo el aire hasta llegar al torso del elfo, atravesándolo. Tras lo cual el suelo se dividió para abrir la puerta a Helheim donde debería cumplir su penitencia. Más cuando comenzó  a ser arrastrado por las cadenas al interior del agujero este se cerró de golpe y el elfo fue libre en un abrir y cerrar de ojos. Yo volvía a tomar el control.
 
 
 
<<¡Maldición! ¡no me ha dado tiempo! ¡no he podido hacerlo! he llegado a mi límite, te dejo a ti el resto, se fuerte Nattalie...>>
 
–¡No, no te vayas!  no puedo hacerlo sin ti…
 
<<Claro que puedes…sólo ten fe>>
 
 
 
Con esta última frase en mi mente, su alma volvió a su sueño y yo me quede sola ante el peligro. mi mirada se quedó en Baelödar quien sonreía cínicamente al darse cuenta que Nébula ya no suponía un peligro y yo volvía a ser la presa.
 
–¿Así que eso es todo? – rió maléficamente – fue un buen intento pero  es una lastima vuestra oportunidad de salir con vida acaba de esfumarse.
 
 
 
Estaba asustada y di un paso hacia atrás, las piernas me temblaban y mi cuerpo no me respondía ¿qué podía hacer en esta situación? Había luchado con todo y no había sido suficiente sin contar que también había presenciado el poder de Nébula. Comparada con ella yo no era nada, sólo una novata que no estaba preparada, los últimos encuentros habían sido distintos tuve la ayuda de Jay quien me guardaba las espaldas  pero ahora estaba sola  y no sabía que hacer.
 
 
 
<<¿Sólo vas a rendirte sin más?  puedo sermonearte ¿sabes?>>
 
?¡¿Nébula?! ¡¿sigues hay?! ¡ pensé que tu…?
 
<<¿Qué me había ido a dormir? No, pero no puedo ayudarte, mi poder se ha agotado, no creo que pueda volver hacerlo pero aún sigo aquí y tu también lucha Nattalie aún hay esperanza>>
 
 
 
 

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