Capítulo 18.

Ignis (Pars #1)

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¡¿PERO...
...QUÉ...
...MIERDA?!
No sólo del agua. No sólo del viento... Ambos.
Según él, soy capaz de controlar dos elementos de la naturaleza.
¿Qué se supone que tiene que significar? ¿Puedo hacer lo impensable?
¿Yo? ¿Controlando elementos?
Me parece sencillamente increíble y muy difícil de creer.
¿Está mintiendo? ¿Le creo?
Bueno, Sean estaba volando y tirándole bolas de agua a James. Y, bueno, él se quemaba vivo. Seguro que es verdad. Tiene que serlo.
Pero, más allá de si miente o no... ¿qué es lo que haría ahora? ¿Qué peligros trae saber mi real naturaleza? ¿Por qué no puedo contárselo a nadie? ¿Por qué todos insistían en escondérmelo? ¿Qué tan peligroso era ser... híbrida? ¿Cómo puede ser que después de casi dieciocho años recién me haya enterado?
O más extraño (y preocupante) aún... ¿Cómo mierda sabe James todo esto de mí? ¡Sabe más de mi puta vida que mí misma!
Me alejé de un salto de James y me arrastré con el culo para atrás.
--¿Cómo mierda sabes todo esto de mí? --exigí saber y él seguro notó el miedo en mi tono de voz. Bueno, miedo teñido de confusión y desconfianza.
--Madison...
Sus ojos habían alcanzado un color tan marrón que se parecía al negro, lo que delataba la calma que tenía. (Sí, había llegado a tal punto que sabía exactamente sus estados de ánimo por su mirada. Genial, lo sé.)
--Lo sé gracias a nuestros padres --antes de que pudiera decir "¿a nuestros padres...?", él me interrumpió--. Ellos hablaron el otro día. El resultado no fue increíble... --suspiró y yo fruncí aún más el ceño--. Hablaron de qué eran ambas familias y la conclusión creo que es obvia... no quieren que estemos relacionados.
Sonrió con tristeza. Él tenía algo... algo que me dio ganas de morderme las uñas, a pesar de que ya lo había estado haciendo sin darme cuenta.
Estaba percibiendo que se guardaba algo para él. ¿Me estaría mintiendo? Estaba moviendo su pierna sin ritmo alguno, me sonreía con tristeza, se estaba rascando la cabeza...
No parecía seguro.
--No me mientas.
Borró la sonrisa de su cara.
--No te miento. Por una vez, no lo hago.
--Y una mierda --solté, indignada. Dejé de observarlo.
Él apoyó una mano en mi hombro y... ¡lo admitiría!, asco no me dio.
--Madison, tienes que confiar en mí. ¿Por qué te estaría mintiendo esta vez? --inquirió.
--Eso dímelo tú.
Me tiré un poco para atrás y exhalé. Dirigí mi mirada otra vez hacia sus ojos y noté que el color que tenían eran muy calmantes. Me gustaba especialmente cómo les quedaba y lo mucho que se ajustaba a su linda sonrisa, que ahora parecía no querer salir...
Me pregunto qué estará pensando. ¿Pensará en mi color de ojos, como yo con él? ¿En mi sonrisa? ¿En lo mucho que...?
--¿Mads?
¡Mierda!
--Vale. Cambiaré de tema, pero algún día estarás obligado a contármelo --anuncié de un salto, me ruboricé y él asintió. De reojo vi su sonrisa--. ¿Cómo son tus poderes?
--Sin ir muy lejos, los Ignis podemos manipular, crear y apagar fuego, somos inmunes a las quemaduras, podemos curar a gente y podemos hacer cosas que los humanos corrientes no pueden ni imaginarse --alardeó.
¡¿Todo eso?! ¡Qué genial!
--Sin hablar lo de confundir a las personas, hacerlas entrar en una especie de atmósfera de ignorancia...
¿De dónde me sonaba eso...?
--El sábado después de tu cumpleaños... --añadió y se rascó la nuca. Oh, oh, algo malo se veía venir--, te confundí. Ni tu familia ni la mía podían arriesgarse a que te acuerdes de lo que pasó.
--¿En serio? --murmuré y él asintió--. ¿Y qué pasó entonces?
--Sin entrar en muchos detalles: te quedaste en mi habitación hasta la medianoche, donde se te dio por ir al baño y descubriste una puerta en la que mis padres estaban quemándose vivos. Luego saliste corriendo y te desmayaste, así que yo ahí aproveché para confundirte.
--¡Así que era verdad! --grité y él puso cara de póquer.
--No te enojes con nosotros. Todo lo que estuvimos haciendo este tiempo era protegerte.
--Y una mierda. Tarde o temprano me enteraría como lo hice hoy.
Me crucé de brazos y se me quedó una duda en la cabeza.
--Si me pudiste borrar la memoria antes... ¿por qué no lo haces ahora y ya? --le pregunté y él negó con la cabeza con una sonrisa.
--Confundir a alguien no es borrarle la memoria, y no, no podemos suprimirte los recuerdos. Lo que intentamos es esconderlos en alguna parte de tu mente para que sólo salgan a la luz cuando alguien te haga recordar ese momento.
--Eso no me responde la pregunta.
--Vale. Básicamente viste demasiadas cosas comprometedoras como para poder dispersarlas así como así. Aparte, créeme que para confundir a alguien tienes que ser un experto y tener mucha experiencia en el tema, sin hablar de que el proceso te quita mucha energía --me informó y fruncí el ceño.
--¿Y... cuál es el proceso?
--Pones tu mano en la nuca de la "víctima" apretando con firmeza, murmuras el momento que te gustaría ocultar y tienes que quedarte apretando por cinco minutos, dejando toda tu energía... literalmente. Después de confundirte, apenas podía caminar.
--¿Sabes hacerlo? --inquirí y él frunció los labios.
--Sí, pero no muy bien. Tal vez por ello tus recuerdos de la fiesta seguían estando, pero borrosos. Da gracias a que Belu no te confundió; se le da de maravilla.
Asentí lentamente.
--¿Y... qué otras cosas puedes hacer? ¿Puedo... --tragué saliva--, puedo ver cómo te transformas en... fuego? --pregunté, con miedo a la respuesta.
--Claro --se levantó de un salto--. Quédate sentada, yo me alejaré. Prepara a tus ojos... supongo.
Hizo lo que propuso y, a los diez metros, se volvió una masa de fuego (¿o sería más apropiado llamarlo "fogata"?) y estiró un brazo. Una bola de fuego atravesó el espacio que había entre nosotros y, justo cuando me iba a tirar para atrás pensando que iba a herirme, siguió de largo y se estrelló en un árbol. Inmediatamente, este empezó a quemarse y yo miré a James en busca de ayuda para apagarlo. Él, con mucha simpleza, levantó su mano izquierda y el fuego desapareció, dejando el árbol exactamente como estaba antes. Sin humo, sin fuego. Sólo un poco de ceniza.
Luego, James se acercó nuevamente a mí y su fuego empezó a variar de colores: violeta, rojo, naranja, amarillo, verde, azul, celeste, negro, blanco... Era hipnotizante, podía quedarme mirándolo por horas...
Al fuego, me refiero.
--Curar a las personas es bastante difícil también, se necesita mucha práctica porque sino puede ser fatal, más aún si el afectado no es Pars --contó, pero yo apenas lo escuchaba: las luces...--. También, los Pars tenemos que controlarnos cuando estamos enojados para no adoptar nuestras formas reales. Los Ignis y los Terra somos los casos normales: nosotros nos cubrimos en fuego y nos transformamos en plantas. No se sale de lo normal.
--Bueno, bueno. No creo que no se "salga de lo normal".
--Ahora, los Ictus y los Aqua son otra historia --me ignoró--. A los Aqua les crecen branquias cuando están tocando agua con, al menos, la mitad de su cuerpo. Y los Ictus... no tienen otra forma. Son humanos corrientes que vuelan y tienen poderes paranormales.
Asentí.
--¿Por qué no me salen branquias debajo de la lluvia... o de la ducha? --inquirí.
--"...cuando están tocando agua con, al menos, la mitad de su cuerpo." ¿Acaso te sumerges en la lluvia?
Rodé los ojos. Él volvió a adoptar su cuerpo humano y no vi ninguna quemadura sobre este, aunque sí estaba más rojiza de lo normal.
--La piel volverá a su color normal en un ratito, no te preocupes.
--No me estaba preocupando --afirmé y él sonrió.
--Estaría lindo pensar que sí, cariño.
El sarcasmo que le puso a la última palabra me hizo pegarle en el brazo. Él simplemente rió, se sentó a mi lado y empezó a hacer juegos con sus dedos: encendió una mini-llama sobre estos y empezó a hacerlos cambiar de colores y formas.
--¿Podrías hablarme un poco más de tus poderes? --le pregunté, con la esperanza de que lo hiciese.
--Me encantaría, Madison, pero me temo que tendrás que asimilar la información que te di hoy y preguntarle a tu madre. Entiéndeme, no quiero hablar de más.
Bufé, pero asentí. Y tenía razón, todavía tenía muchas cosas que entender y digerir, y definitivamente ese proceso tomaría mucho tiempo.
Todo lo que me contó James era increíblemente extraño. O sea... ¿gente con poderes? ¿Cómo serán las peleas de estas personas? "--Eres feo. --¿Ah, sí?" Y una bola de fuego a la cara.
O de agua. O de viento.
O de lo que quiera que tiren los Terra.
¿Habrá empezado así la pelea de James y Sean? No, seguro que no.
¡Esperen! ¡Me olvidé de preguntar!
--Última pregunta.
--Adelante --murmuró él.
--¿Por qué... se pelearon mi hermano y tú hoy? --lancé y él se quedó mudo.
El silencio que dejó la ausencia de su respuesta fue épico. Él tragó saliva, lo que me hizo copiarlo.
--Eh... bueno...
--Si puede ser para hoy tu respuesta, genial --murmuré, aunque estaba bastante asustadas.
Él suspiró, lo que me hizo copiarlo nuevamente.
--Nos juntamos para que... bueno... --paró en seco--. Seré rápido, ¿vale?
--Por favor.
--Me pidió que haga un esfuerzo y salga de tu vida, que sino me mataría, a mí y a toda mi familia. 
--¡¿Qué?! --chillé.
Me levanté de un salto, hecha una furia. Un viento helado le voló los pelos a James.
--Llévame a casa --ordené, con mi voz en una escala muy baja.
--¿Ves? --él se levantó de un salto, se agachó un poco y puso las manos adelante de su cuerpo, como protegiéndose--. Cada vez que los Aqua se enojan, el agua fluye rápidamente. Los Ictus, el viento corre; los Ignis, las fuentes de calor se alteran; y los Terra... mucha idea no tengo, pero seguro involucra plantas agresivas.
--No intentes distraerme: llévame a casa.
--No creo...
--Me importa una mierda lo que creas o no --espeté, mirándolo a los ojos--. Llévame a casa. Tengo una discusión que terminar.
 
Editado 29/10/17.
 

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