Capítulo 19.

Ignis (Pars #1)

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Silencio. Eso era todo lo que había en el auto. Silencio.
Hay veces en el que el silencio es curativo y amigable... pero hoy no lo era. De hecho, todo lo contrario. Mis pensamientos llenos de odio y confusión se hacían oír cada vez más y estaba casi segura de que mi rabia la podía escuchar James con claridad.
No podía dejar de pensar en lo mucho que quería pegarle a Sean y en los actos rarísimos que vi hoy. Las explicaciones de James no dejaban de resonar en mi mente, empeorando las situación muchísimo más de lo normal. También trataba de hacer un discurso para Sean y memorizármelo para que, al estar frente a mi hermano, se lo lance sin cagarla.
Sean nunca me entendía. Se piensa que no puedo cuidarme por mí misma, sólo por el hecho de que soy menor (o mujer, peor aún). Se cree que no sé ver lo obvio. ¡Le enseñaré que se confunde!
Él es el que está confundido. ¿En serio, herir a alguien porque sí, porque se llevan mal? ¿Porque "quiere proteger a su familia"? ¿En que año estamos, en el 1500?
Con Christian esto no pasaba.
¿Había tenido Chris también estos poderes? ¿Era un híbrido? ¿Sabía cómo controlarlos? ¿Controlaba el agua y el aire, o sólo...? ¿O nada?
El discurso, el silencio, las preguntas sobre Christian, los recuerdos y la adrenalina me agobiaron muchísimo, así que cuando llegamos a casa me bajé del auto casi corriendo. James bajó la ventanilla del coche y me llamó justo cuando estaba por abrir la puerta.
--Mads...
--¿Qué pasa? --inquirí, casi sin darme la vuelta.
--Tengo que pedirte un favor --me llamó él y yo me acerqué.
--Dime.
--Entiendo tu enojo y sorpresa por... todo, pero... te ruego que no metas la pata, que no hagas nada que pueda empeorar los lazos entre las familias.
Vi la honestidad en sus ojos. Quería gritarle a Sean por odiarlo, por querer alejarlo de mí, por tener ganas de matarlo... porque ¿cómo se podía detestar a alguien así, que se preocupaba por las personas aunque estas la hubieran cagado ochenta veces?
Y no pude decirle que no. Tuve que asentir y sonreírle. Tenía que intentarlo. Tenía que hacerlo, aunque la cagase de alguna forma. Si para eso estaba yo, de cualquier manera.
Suspiré y volví a caminar a la puerta. Saludé a James y entré a mi casa. Ahí estaban mis padres abrazados por la cintura, y noté un viento inmenso que sacudía todos los muebles de la casa. Vi la fuerza con la que mis padres se mantenían de pie.
Avancé y me metí en la sala.
--Madison --murmuró mi madre, con un tono... ¿sombrío?
Sus ojos tenían un color celeste muy particular, lo que indicaba que estaba enojada. Al otro lado de la sala, mi hermano mayor tenía los ojos completamente blancos y estaba volando. El viento seguro estaba gracias al enojo de mi hermano.
Había llegado en un mal momento, genial.
--Mierda, Med --susurró mi padre y me di cuenta de que esta era la hora en la que él trabajaría. ¿Se pidió la noche, o...? ¿Por qué?
--Sean, baja ya al suelo --ordenó mamá, fulminándolo con la mirada.
Él, aunque se resistió, la obedeció.
Mierda. Creo que nunca lo había visto tan enojado en toda mi vida. Di un paso para atrás al verlo cruzarse de brazos, manteniendo su rabia a raya. Me dirigió una mirada y me dejó petrificada.
Sus ojos daban miedo. Parecía capaz de matar a alguien. Espero no ser yo la que muera. O los King.
Por un momento, hasta se me había olvidado mi rabia.
--¿Por qué estuviste persiguiendo a Sean y James, Madison? --preguntó nuestra madre y hasta parecía compasiva, no colérica.
--Los vi a ambos corriendo hacia el mismo sitio y me entró miedo. Se odian y parecía que tendrían una pelea. Lo siento. No sabía qué hacer.
No era completamente la verdad, pero valía más que decir "Vi a James y me dio morbo ver qué hacía esta vez". ¡Lo siento! Sigo teniendo una dignidad que defender.
Papá asintió y apretó el agarre a su mujer, aunque ya no había tanto viento.
--¿Por qué tanto odio a James? --rogué saber--. ¿Por qué tienen tanta decisión en no dejarme verlo?
Si me pagasen por cada vez que lo pregunto, me haría millonaria. Realmente.
--¿Sabes algo de los Pars, cariño? --me ignoró mi madre.
La pregunta de oro. ¿Sabía realmente algo de los Pars? ¿Sabía cualquier cosa medianamente importante de ellos? ¿Cómo sabía si todo era real y James no me mintió?
Bueno, sí tengo la respuesta a lo último. Todo es real porque acabo de ver a mi hermano mayor levitar y antes había presenciado una pelea que involucraba bolas de fuego y personas. Siempre la misma pregunta con la misma respuesta.
Aunque, ante todo esto, me surgió un dilema mayor: ¿se los contaba? ¿Cuáles serían las repercusiones? Seguro Sean ya les contó, así que ¿cuál era el problema, el tapujo?
¿Me creerían si les dijera que no? ¿Es muy arriesgado?
--Eso creo. Y también sé de los Ignis.
--Dime algo de ellos --pidió mi madre.
--Sé que se... queman cuando están enojados. Y que pueden curar enfermedades.
Asintió y papá frunció el ceño.
--¿Cómo sabes tanto de los... de ellos? --se agitó él.
Me callé.
--Es obvio que es por James y toda su maldita familia. Casi todos ellos son Ignis, ¿quiénes más si no? --insultó Sean--. Él seguro le contó todo de lo que queríamos protegerla desde hace años en una noche. Pedazo de imbécil. ¡Qué trozo de mierda!
¿"Casi todos"? ¿Quién es el intruso en la familia?
¡Belu! ¡Ella es adoptada! Pero entonces, ¿qué es ella?
--Tampoco me dijo tantas cosas... ¿Puedes dejar de insultar a todo el mundo? --le pedí.
¡Sorpresa! El viento reapareció. Ya era hora, ¡hasta tendríamos que ponerle un nombre, si siempre está con nosotros!
--¡¿Cómo quieres que no los...?! --me empezó a gritar Sean, pero fue brutalmente interrumpido por nuestra progenitora.
--¡Ya basta, Sean! --exclamó--. ¡¿Acaso yo te crié para que seas tan malhablado?!
Y se sentó en la mesa, frustrada. Su marido la copió, tomándola de la mano. Yo tomé asiento enfrente a ella y Sean se quedó de pie.
--Mira, Madison... te explicaré un poco de... nosotros, pero no todo. Es demasiado largo y tendremos que dejarte tiempo para que proceses todo.
Mi respuesta fue un monosílabo afirmativo. A este punto, me conformo con lo que sea.
--Si ya sabes la existencia de los Ignis, supongo que ya sabrás que existen cuatro tipos de Pars, los Aqua, los Terra, los Ictus y los Ignis, por supuesto. Cada uno controla uno de los Elementos... aunque eso ya lo sabrás. Cada uno de los tipos de Pars controla sus poderes de diferentes maneras, y también tienen hijos de diferentes maneras.
--No lo entiendo. ¿No eran los Pars... personas? --inquirí y ella miró al cielo, frunciendo el ceño ligeramente, y asintió--. ¿Entonces... no tendrían que... embarazarse en la misma manera que... las personas normales?
--Es una buena observación --señaló ella, sonriendo--. Y sí, puedes tener hijos de la forma tradicional o tenerlos... de las maneras extrañas.
--¿Y tú cómo nos tuviste? --dudé y me di cuenta de lo mal que sonaba eso, así que me ruboricé. Mamá se rió.
--Nosotros los tuvimos a los tres de la manera normal --nos "calmó" papá y se rió al ver mi cara traumatizada.
A mi lado, Sean rodó los ojos.
--Bueno, la manera extraña es la que llamamos nosotros "la mensual" --explicó mamá con mucho cuidado para que yo entienda--. Es complicado de comprender. Básicamente un Ignis, un Aqua y un Terra "salen" de la Tierra cada mes y tardan siete días en hacerse completamente humanos.
»Los Aqua nacen mensualmente en el agua en el huevo de un pez y van mutando por siete días hasta convertirse en un humano. Los Terra nacen como una hortaliza normalmente, por ejemplo como una zanahoria, y tardan siete días en hacerse humano. Los Ignis nacen desde el centro de la Tierra como un gas, suben hasta que encuentran una temperatura razonable y se solidifican por siete días hasta alcanzar su forma humana. Los Ignis suelen ser los más afectados después de nacer, porque no son capaces de soportar las bajas temperaturas de la noche y mueren rápido al atardecer. El resto de los Pars suelen aguantar hasta la noche.
Mi cara debía de ser un poema. ¿Nacer de la naturaleza... literalmente? No me lo creo.
Es mi madre, por otra parte. ¿Miente? ¿Sería ella capaz de mentirme así, de cosas tan importantes?
Les eché un vistazo a los dos hombres en la sala. Ambos parecían serios, uno más enojado que otro, y otro más confundido que otro... pero no parecían arrepentidos ni culpables.
Parecían estar todos diciendo la verdad.
Entonces... ¿debo creerme esta locura?
--Aparte, existe un poder llamado "el poder de la nieve", que es una tolerancia ante el frío extra para los Pars --siguió mi madre, con sus ojos perforándome--. Nosotros, si no lo tenemos, casi no aguantamos el frío. Es como un ayuda extra que se les da a los bebés para que su vida sea más fácil.
»Te explico. Si, cuando estás embarazada, un copo de nieve toca tu barriga y tienes un Pars, la madre tendrá unas dolencias increíbles pero el bebé nacerá con "poderes". Un ejemplo: los Pars sin el poder son increíblemente vulnerables al frío, y las personas normales no. El Pars con el poder de la nieve es capaz de ir al frío sin problemas.
»Otro ejemplo: los Pars sin el poder de la nieve no pueden salir de noche (porque es una tortura por el frío), y los que lo tienen sí. En nuestra familia lo tienen todos.
--¿Y qué hacen los que no tienen el... poder si están de noche afuera? --interrogué.
--Es tan doloroso para ellos que son capaces de morir.
--¿Y qué tienes que hacer por la noche si no tienes ese poder?
--Eso varía mucho depende al tipo de Pars. Seré breve, que no quiero tampoco confundirte tanto: los Terra se convierten en algún árbol resistente al frío, como el pino; los Aqua se meten en alguna laguna o mar, porque son mucho más resistentes allí; y los Ignis tienen que esconderse en un sitio pequeño y "quemarse vivos".
¡Eso explica lo de los padres de James! ¡Ellos no tienen el poder... aquel!
--Y, respecto a los Ictus... Ellos son demasiado... especiales --comentó ella, midiendo sus palabras--. Para empezar, los Ictus, al ser controladores del aire, no pueden "nacer desde la Tierra", o sea, hay muchos menos Ictus al estar sólo los que salen de una embarazada. Aparte, los Ictus no tienen ninguna forma de transformarse en nada como los otros Pars, ellos son lo más parecido a "humanos corrientes" que tenemos. Los Ictus para protegerse del frío basta con que simplemente se encuentren una estufa o una fuente de calor similar. De cualquier manera, esto no significa que ellos sean inmunes al frío o a la noche. Los Ictus son como los raros del grupo.
--¿No éramos nosotros Ictus? --dudé y ella me sonrió, levantándose.
--No, querida, somos híbridos.
Se puso a caminar y a buscar un lugar libre en la sala y, cuando lo encontró, me miró y levantó una mano con la palma abierta y para arriba. Un cuarto de litro de agua se hizo una bola y se reposó en su mano, aunque sin tocarla. Con la otra mano, mi madre recogió un cuaderno que estaba en el piso y lo puso en la mesa. Se puso a jugar con el agua, apoyándola en el suelo y levantándola sin dejar mojado, y a mover cosas con la otra. Aparte, se puso a volar.
Hizo un espectáculo, la verdad.
--También son capaces de curar heridas... --retomó mi padre y se fue de la habitación por un segundo. Cuando volvió, él tenía una aguja en la mano.
--¿Por qué traes eso, mi amor? --le preguntó mi madre.
--Cariño, ambos sabíamos que este día llegaría. Si vas a mostrarle tus poderes, al menos muéstrale algo más que levantar agua --razonó--. Ven, Med.
Me acerqué a donde estaban ellos dos, al otro lado de la habitación. Mi padre se preparó para pincharse, cuando mi madre lo interrumpió.
--No tienes que hacerlo --aseguró y él le sonrió.
--Sí, tengo que hacerlo. Ella tiene que verlo.
Él sacó un dedo y rápidamente se clavó la aguja. Mierda.
Mi madre, mientras él lo hacía, lo miraba con una cara maravillada que jamás olvidaré. Su relación era sencillamente increíble, de un amor puro de uno a otro. Algún día tendré la relación que ellos tienen y seré la persona más feliz de la Tierra.
--En este caso, como es una herida mínima, puedo crear yo el agua y ponérsela --me informó ella--. El proceso es simple: la herida y los alrededores de esta tienen que estar mojados, yo me concentraré, haré que el agua brille de color dorado, que es color de la curación. Si la herida es grave y hay muy poco agua disponible, el proceso podría tardar cinco minutos o más, y la víctima puede morir. Si es leve y hay mucha agua, varía entre los diez y treinta segundos. Mira.
Ella hizo dos movimientos circulares con la mano y creó un poco de agua. Se la derramó en la mano, mojándola toda, y ella tomó su muñeca con una mano y la palma con otra, apretándolas fuertemente. El agua se tornó dorada, y en diez segundos se vio cómo la herida se cerraba.
Impresionante. Quiero aprender a hacerlo.
--El proceso Ictus es más complicado. Tienes que tener más práctica. Se hace así: tienes que colocar una mano en el corazón de alguien y apretarlo con toda la fuerza que tengas. El humo dorado que saldrá es lo que curará a la persona, pero si no se hace con la fuerza (y concentración) indicada, saldrá violeta y matará a la víctima.
»Si puedes elegir entre el proceso Aqua y el Ictus, elige el Aqua. El Ictus es un poco más... traumático y letal si se hace mal, pero si se efectúa bien, es el más efectivo. Si sabes cómo, sólo hazlo en casos de vida o muerte.
A la mierda.
--Cambiando de tema --avisó--, entre los Pars existe un odio... indescriptible, casi inexistente entre los híbridos --comentó y poniéndose seria--. Mis padres, tus abuelos, eran muy conservadores en ese sentido. Odiaban a los Terra y los Ignis, y a todo híbrido que tenga una parte de ellos. Por eso no me siento tan... cómoda con ellos.
Se entiende completamente.
--Pero bueno, ya está. Tienes que procesar muchas cosas, así que voy a dejar que te vayas a dormir y proceses todo.
Ella me acompañó a mi habitación, pasando por al lado de un menos enojado Sean. Mi madre me aseguró que hablaría con él luego. Me tiré en la cama y ella me sonrió.
--Ya te contaré más cosas, Mad --afirmó--. No te preocupes. También te conseguiré un maestro o un instructor para que te enseñe a cómo dominar tus poderes. Ya entenderás todo en el futuro.
Ella se acercó a la puerta, y cuando estaba a punto de cerrarla, la llamé.
--¿Ma?
--¿Qué pasa, corazón?
La miré directamente a sus ojos ahora muy azules.
--Gracias por contármelo. No podría haber sobrevivido hoy sin todo esto. Me habría vuelto loca. Eso significa mucho para mí.
--De nada, cariño --murmuró--. Hasta mañana.
Ella cerró la puerta y mi habitación quedó a oscuras.
¿Qué haría ahora? ¿Cómo aprendería todas mis habilidades?
Lo pensaría mejor mañana, supongo. Estaba muerta, completamente exhausta.
Pero antes de dormirme profundamente lo único en lo que pensaba era en sus ojos, los del hombre que se sinceró conmigo primero, llenos de compasión.
Ese chico acabaría conmigo.
 
Editado 30/10/17.
 

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