Cap 27

Averno (YAOI)

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Dorian daba vueltas por su celda intranquilo mientras lanzaba miradas impacientes a la puerta, esperando que en cualquier momento apareciera Dan. Había pasado ya un día y se esperaba lo peor, aunque en este caso no sería que estuviese muerto... Bueno, los finales eran variados y ninguno agradable.
 
El sonido chirriante del metal oxidado hizo que todos los encarcelados atendieran a la puerta, dos hombres empujaban una especie de camilla rudimentaria y muy descuidada en la que había un cuerpo cubierto con una tela blanca manchada de sangre. Dorian se pegó al cristal para ver mejor y finalmente confirmar que se trataba de Dan, la manta dejaba al descubierto su rostro, lleno de sangre, aunque albergaba una expresión extrañamente tranquila.
 
Abrieron la celda contigua a la de Dorian, para dejar a Dan sobre su "cama" como si fuese otro mueble. Todos lo miraban con sorpresa y algo de miedo ya que no sabían de su condición pero Dorian se arrimó al lugar más cercano esperando que se despertara en cualquier momento.
 
No pasó demasiado tiempo hasta que Dan despertó. Se incorporó torpemente y confundido aunque ya debería estar acostumbrado a eso, se restregó los ojos con una mano intentando aclarar su visión y se topó con toda la sangre que lo cubría, su propia sangre para ser exactos. Recordó todo lo que aquel viejo le había hecho y el primer impulso que tuvo fue el de vomitar, pero se contuvo para no hacer más deplorable (si es que era posible) su aspecto.
 
-Veo que sigues entero.- Dorian le hablaba calmadamente, intentando animarlo un poco.
 
-Hace unas horas no podrías haber dicho eso.- su propio comentario le dio un escalofrío.- ¿Cuánto tiempo ha pasado?- Dan se levantó para sentarse junto al cristal con Dorian.
 
-Un día, más o menos. Me tenías preocupado, normalmente cuando tardan tanto en volver es porque están muertos.- Dorian lo miró con una dura experiencia en la mirada que lo decía todo.
 
-Bueno, en ese caso no tendrás que preocuparte por mí.- Dan empezó a frotarse el brazo, intentando quitarse la sangre reseca.- Preferiría estar muerto.
 
-Estoy seguro de que has pasado por cosas terribles, pero no creo que estés hablando en serio.
 
-Créeme, estoy hablando muy jodidamente en serio.- Dan lo miró dudando si contarle o no pero no tenía nada que perder.-Sabes... hace unos días intenté suicidarme y juraría que lo conseguí pero cuando me desperté... el corte no estaba y.... ahí fue cuando sospeché que pasaba algo raro.- Dorian apoyó su mano en el cristal con pesar, no podía consolarlo de otra manera a pesar de tener el impulso de querer abrazarlo muy fuerte, sentía mucha lástima por él.- Joder, parece que hayan sido años de aquello...
 
-Vaya... debió ocurrir algo terrible para que tuvieras que recurrir a eso.
 
-Tenía un compañero de habitación, él se metía conmigo continuamente y todo el internado le seguía el juego pero no te equivoques, a mí eso me daba igual, no necesito ese tipo de amistades...- Dan se separó un poco del cristal, incómodo, mirando al suelo fijamente mientras se encogía sobre sí mismo y se agarraba las piernas con los brazos.
 
-No tienes por qué contármelo si no quieres.
 
-No, tarde o temprano tendré que soltarlo, aunque sea solo por desestresarme... A demás me siento cómodo contigo.- Dan le dio una sonrisa, una cálida y sincera.
 
-Solo no te fuerces, ¿sí?- Le devolvió la sonrisa conmovido por su honestidad y esperó pacientemente a que continuara con su historia.
 
-Bueno, lo que me hacían no me importaba y tampoco que él me golpeara, pero... hace unos días... él me violó. -Dorian no dijo nada.- Y no solo una vez, varias y todas horribles... me amenazó con desvelar que no estaba en el sistema del internado si no hacía lo que él me pedía...- Dorian no comprendía todo lo que decía ya que le faltaban detalles, pero tampoco iba a ponerse quisquilloso con ello.- Yo... realmente no recuerdo nada anterior a este año, así que no podía contradecirle... Tenía miedo y... bueno.
 
-Entiendo...- Acarició el cristal.- Era mucha presión y lo comprendo pero lo de tu memoria... ¿realmente no recuerdas nada?
 
-No.- en ese preciso momento se acordó de Cóndor.- ¡Ah! Quién me sacó de aquel lugar me dijo que me conocía de hace mucho tiempo...
 
-¿Un amigo?
 
-No lo sé, ya te he dicho que no lo recuerdo... Solo sé lo que me contó, es un mercenario y va haciendo trabajos por ahí. Un tipo alto, con el pelo largo y blanco, tiene un parche en el ojo... La verdad es que es bastante llamativo pero es un buen tipo, aunque llamarlo amigo habiéndolo conocido dos días atrás...
 
-Si te sacó de allí debe serlo.-sonrió un poco aliviado de saber que Dan no estaba solo del todo.
 
-Supongo, mmmm me gustaría saber qué está haciendo ahora... seguro que se está volviendo loco buscándome. Debí hacerle caso y no salir del piso...- Dorian lo miró intrigado y Dan estaba dispuesto a saciar su curiosidad en su pequeño análisis de los acontecimientos recientes.- Escuché una llamada que no debía, sospeché de él y en un arranque de extrema estupidez le seguí a hurtadillas. Me interceptaron y me trajeron aquí.- Se encogió de hombros.
 
-Eso... suena bastante estúpido, y perdóname por decirlo así.
 
-No hay otra manera de describirlo mejor. Fue Estúpido. Solo me faltaba presentarme allí con banderines y hacerles una coreografía.
 
Todo el ambiente dramático se fue al garete mientras ambos comenzaban a reírse por imaginarse aquello.
 
 
 
Pasaron horas hablando de tonterías sin importancia, Dan le contaba cosas sobre el internado y Dorian lo escuchaba atentamente solo para preguntarle las cosas más extrañas posibles y todas terminaban en risas, una conversación relativamente normal en aquel ambiente pesado en el agujero de aquel infierno. Pero fue la calma antes de la tormenta.
 
Unos pasos acercándose provocaron un absoluto silencio de repente, como si se hubiera activado un botón. Entonces Aaron apareció, con su elegante traje y se acercó a Dan y Dorian con aires sofisticados.
 
-¿Os lo estabais pasando bien?- Aaron sonreía pero sus ojos no, el peligro estaba en el aire. Debió escuchar todo el alboroto y no les extrañaba mucho, la verdad. Aaron miró a Dan con asco mientras con un chasquido llamaba al encargado que rápidamente acudió a su lado.- ¿Por qué mi mercancía está tan asquerosa? ¡¿Acaso sois tan inútiles que no podéis ni mantenerlos aseados, eh?!- Le pegó una bofetada que resonó por toda la habitación. El pobre hombre se disculpó y sacó a Dan de la celda para llevarlo a las duchas, mientras tanto Aaron se apoyó en la puerta de la celda de Dorian.
 
-Dorian, Dorian, Dorian... ¿Es que tú nunca aprendes? Olvídate de él y céntrate en tu trabajo o... ¿acaso no recuerdas nuestro trato? Ya no tienes nada que ofrecer para salvar a más chicos.

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