Capítulo 20.

Ignis (Pars #1)

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Adivinen qué, mortales. (¿Sonó muy irrespetuoso? Perdón, lo siento. Es que tenía que decirlo alguna vez. Lo siento.) No voy a dejar a los King. Lo sé, ¡sorpresa, sorpresa! Nadie se lo esperaba. Bueno, ¡sé que puedo ser muy indecisa en ese tema!, pero esta vez es definitivo. No voy a ceder por nadie, no si no me dan razones concretas para hacerlo. James se había sincerado conmigo cuando nadie más lo hizo, Belu me dio su amistad cuando más la necesitaba y Nick, aunque se alejó, ahora está de vuelta a ser el chico encantador que siempre fue.
Nunca me lastimaron. ¿Por qué tendría que lastimarlos yo a ellos?
Me da igual saltearme reglas entre Pars. Nadie me separaría de ellos (menos ellos mismos, claro. Si algún día empezasen a odiarme, sí tendría que hacerlo).
Aquel martes, siguiendo mis propios pensamientos y promesas, me acerqué a ellos y los aparté de todo el mundo.
--¡Mad! --exclamó Belu al verme. Parecía feliz, como si no supiera lo que pasó ayer.
No sé si quiero que lo sepa o no.
--Hola, noté tus ojeras desde kilómetros --me saludó Nick y le sonreí burlescamente.
--Eso es porque no dormí, imbécil. Igual me habría gustado faltar hoy, así no tenía que ver tu cara vomitiva --solté y me miró con una cara impresionada.
--¿"Vomitiva"? Me impresionas, engendra.
Y después chocamos los cinco, muy orgullosos de los adjetivos y apelativos que usamos.
Lo extrañé, dios.
--Chicos, necesito que vengan conmigo un segundo --les pedí y, por alguna razón, miré a James principalmente. Él me dirigió una mirada inquisitiva, pero luego asintió--. Tengo que contarles algo.
Belu echó un vistazo al resto de personas, pero después me siguió. Los cuatro nos fuimos a un árbol enorme en el patio del secundario en el que no había nadie (asegurado por mí).
Los tres chicos me miraron con expectación, aunque uno de ellos con un poco más de adoración. Creo que se daba cuenta de qué iba a hablar y eso lo enorgullecía... creo. Pero ¡cómo iba a concentrarme con esa mirada tan profunda!
James esbozó una mini-sonrisa. ¡Mierda, pero si parezco una obsesa! ¡Okay, Madison, deja de mirarlo así! ¡Concéntrate!
¡Okay! ¿Por dónde empezaba?
--Cuéntanos, y cuánto antes. La tensión me aburre --afirmó Nick y yo arqueé una ceja.
No haría preguntas.
--Trataré de explicar todo lo más precisamente posible. Es complicado. No sé ni por dónde empezar...
--¿Tal vez por explicar el suceso por el que descubriste todo? --me ayudó James, haciendo una mueca que juro que era una sonrisa reprimida.
Me encantaba.
--Gracias, genio --expresé en tono jocoso como para ocultar lo mucho que me gustaba su sonrisa--. Ayer estuve hablando con mi madre. Gracias a eso, sé (muy brevemente, no se crean que tanto) lo que son los Pars.
Belu y Nick fruncieron el ceño y luego abrieron los ojos. Sus cejas se elevaron hasta tocar el cielo. Nick empezó a hiperventilar incluso. Ellos miraron a James, horrorizados.
¿Era tan malo que lo sepa?
--¿Cómo...? --balbuceó Belu, incrédula.
--Vi a James y a Sean pelear. Sean fue a avisarle a nuestros padres. James y mi madre me contaron todo.
--Es difícil confundirla otra vez, ella sabe y vio muchísimo. Podríamos morir intentándolo, y no planeo ver morir a nadie hoy --se excusó James.
--¿Desde cuándo eres tan descuidado, James? ¡Nos pueden matar! --murmuró Nick y se acercó peligrosamente a James.
--¿Quién los puede matar? No creo que sea para tanto, Nicholas --comenté y Nick me fulminó con la mirada.
--Confía un poco en ella y en mí. Es digna de confianza y yo sé lo que hago --le susurró James a él desafiándolo silenciosamente.
Nick, finalmente, asintió.
Y yo encontré muy tierno el hecho de que me defendiese a pesar de que cagué sus planes desde el principio.
--Continúo. Lo único que realmente sé de su familia es que Nick y James son ambos Ignis, y sus padres también, por eso Nick es capaz de prender y apagar velas (lo que ustedes negaron en el pasado, déjenme hacerles acordar). También sé que soy una híbrida Aqua e Ictus, aunque no sé qué significa bien.
--Eso explica muchas cosas --murmuró Belu.
Tampoco haría preguntas.
--Chicos, tengo miedo --confesé y me volví a fijar que no haya nadie cerca. Luego fijé mi mirada en James, como si solo le hablara a él--. No sé qué significa que yo sea... lo que quiera que yo sea, ni que yo controle dos Elementos, ni qué me puede pasar si soy amiga suya. Nick ya hizo alusión a que podrían matarlos, y yo haría cualquier cosa para que eso no pase.
Después de soltar todo eso, me paré a pensar. ¿Eran ellos dignos de confianza? ¿Iban a contárselo a todo el mundo?
Y luego me di cuenta de algo impactante. Ellos eran las personas más valiosas que tenía en mi vida. Ellos podrían ser los enemigos, pero nunca me harían daño. ¿Cómo podrían traicionarme?
--Ay, Mad... no te niego que puede ser que... ciertas cosas te ocurran gracias a saber tus raíces, pero te prometo que nosotros siempre estaremos aquí para ti, aunque te vuelvas loca --confirmó mis pensamientos Belu y me abrazó--. Me importa una mierda todo cuando estoy contigo.
Adelante mío, todavía abrazada con su hermana, Nick me sonrió con tristeza.
--Nunca te abandonaremos --prometió él.
--¿Me ayudarían a controlar mis... poderes? --les pregunté y ella se despegó de mí con aire ofendido.
--¡Por supuesto!
--Será muy divertido verte fallar, corazón... --se burló James--, pero te ayudaremos en todo.
Le sonreí con sinceridad y él me devolvió el gesto.
--¿Qué les parece si hoy nos juntamos en el bosque a la tarde y te enseñamos lo básico de un Pars? --sugirió la rubia.
--¡Perfecto! --exclamé, aliviada.
--Y también hay que buscar una excusa para nuestros padres, ya que, aunque puedan aceptarte a ti siendo híbrida, es mejor que no se enteren --planificó ella--. Y... ¿Mad?
--Dime.
Ella suspiró e hizo una mueca dolida.
--¿Nos perdonas por no contártelo nunca? --musitó y le sonreí.
--Por supuesto, idiota. Lo hacían para protegerme y porque es su secreto dorado.
--¡Genial! Ahora: ¡vamos a comer, que me muero de hambre!
El resto del día escolar fue aburrido: tuvimos clase, hablé un poco con Lily y saludé a un adormilado Colin. A la tarde, yo estaba tan nerviosa por aprender algo de mis poderes que le mandé un mensaje a mamá diciendo que me iría a caminar a la velocidad de la luz y me junté con los King apenas los encontré. Fuimos al bosque tranquilos y nos quedamos cerca del lago.
Belu y Nick apenas llegamos se acordaron de que no teníamos comida para después del entrenamiento, y salieron corriendo a buscar. Ellos aseguraban que, luego de practicar los poderes, los Pars se cansaban muchísimo y perdían muchas energías, por lo que siempre tenían que tener comida dulzona cerca para cuando eso pasase.
Yo no podía sacarme de la cabeza todas las preguntas y dudas que tenía de los Pars.
Y, obviamente, como ellos dos se fueron, sólo quedamos James y yo ahí. Yo me quedé en silencio y él se acercó a mí. Dirigí mi mirada a sus ojazos marrones rojizos que me observaban sin parar y me di cuenta de cuánto me gustaba que me mirase de esa forma. La intensidad de la escena se palpaba en cada una de las células de mi cuerpo.
Sentí una necesidad de abrazarlo ajena a mí. Dios, cuánto lo necesitaba, a él y al instinto protector que siempre tenía.
Si alguien me hubiese dicho hace dos meses que iba a terminar amigándome tanto con James hasta el punto de admitir que quería abrazarlo, le hubiera pegado. Matado, mejor bien dicho.
Y, sin embargo, aquí estábamos: él y yo a punto de entrenar para que yo pudiese defenderme de... de lo que sea de lo que tuviera que defenderme.
¿Cuáles eran las consecuencias de mi testarudez de saber todo? ¿Qué tendría que hacer ahora que sabía todo? ¿Qué peligros me esperaban?
--Hey, Mads, ¿qué pasa? --me preguntó James, sus cejas pobladas frunciéndose.
Él debió haber notado mi cambio de expresión... y me gustaba. Me gustaba que reconociese el gesto que pongo cuando me entristezco. Me gustaba que me conociese tanto. Me gustaba que se preocupase por mí.
--¿Mads...?
--No entiendo nada de lo que pasa --le confesé y él hizo una mueca que estaba llena de compasión--. No sé qué hacer... cuáles son las consecuencias de que yo sepa qué es un Pars. Si tus hermanos se pusieron tan mal por eso tiene que ser por algo --murmuré.
--Ven aquí.
Él me sonrió y abrió los brazos para que yo pudiera acoplarme en ellos.
Y eso hice, contra todo pronóstico.
En sus brazos me sentí... llena, como si siempre hubiese tenido un hueco en el corazón que debía rellenar. Sentí que, hiciese lo que hiciese, él me apoyaría.
Me sentí nueva, única y repentinamente tranquila. Sus abrazos eran tan reconfortantes que quería vivir plagada de ellos. Plagada de... él.
Lo quería.
--Ya entenderás todo, Mad --murmuró con una voz ronca que se me hizo inevitablemente sexy--. Yo mismo me encargaré de ello.
Y apoyé mi cabeza en su pecho. Qué hermosa sensación, la de estar con él.
James bajó su cabeza hasta poder mirarme nuevamente a los ojos. Una electricidad nació en mis pies y llegó hasta mi cabeza, y me hizo sentir como nunca antes, en ningún otro lugar.
Y James se inclinó y, repentinamente, me besó, dejándome sin palabras.
 
Editado 9/11/17.

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