Capítulo 21.

Ignis (Pars #1)

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James me volvería loca alguno de estos días. Presentía que sería pronto.
Me había quedado completamente en shock. ¿Por qué me besaba? ¿Qué vio de cómico en ello? Porque tenía que ser un chiste, ¿verdad? No podía ser verdad.
¡Es James, James King! ¡Dios mío, me estaba besando! ¡Estaba presionando SUS labios con los MÍOS!
¡¿No nos odiábamos?!
No, esperen. Yo dejé de odiarlo hace mucho tiempo. Me caía bastante bien, he de admitir. Pero... ¿cuándo llegamos a este punto?
¡¿Cómo se suponía que debía de sentirme?! ¡¿Halagada, feliz, enojada, indiferente?! ¿Tenía que corresponderle? ¿Por qué no me movía?
¡¿Y por qué sus labios eran tan malditamente distractores?! ¡Muévete, cuerpo!
¡La electricidad que corre ahora mismo en mi cuerpo tampoco me ayuda nada a pensar!
Y, lo peor de todo... el beso me estaba haciendo sentir miles de emociones que nunca había sentido antes. Mi corazón había dejado de latir y estaba cien por ciento segura de que ya no respiraba, no sabía si porque mi boca estaba ocupada o por el mini-paro-cardíaco. Mis manos estaban temblando en su cuello (porque, no olvidemos, yo seguía abrazando al señor).
James empezó a apretar más su agarre a mí, como instándome a reaccionar. ¿Tenía que corresponderle?
Bueno, sí, claro que tenía que corresponderle. Era demasiado tentador como para decir que no. Lastimemos un poco al sentido común.
Se sentía endemoniadamente genial besarlo. Aparte de ser guapísimo, bondadoso, protector y divertido... ¡e inteligente!, sabía besar como los dioses. ¿Dónde estaba la imperfección de este hombre?
Ah, sí, que era tan bipolar y sabía tan bien cómo confundirme que ya no sabía qué éramos. Ni amigos, ni conocidos, ni compañeros de clase que se odian, evidentemente. ¡Este beso era imposible de olvidar!
Y, entre toda la conmoción y pasión, finalmente James se alejó de mí, sin abrir los ojos. Su frente se apoyó en la mía y así nos quedamos, yo muriéndome por dentro. Un aura de paz y satisfacción se formó en su rostro.
La sonrisa que adornaba su cara era tal vez la sonrisa que más me gustaba de él. Tenía una mezcla entre ternura y felicidad que te endulzaba hasta el alma.
¡Dato impactante! James King estaba así de feliz por besarme. ¡Esperen, dato más impactante aún! James King me había besado.
Pero, ¿por qué lo había hecho? Yo siempre pensé que él me odiaba o que me aguantaba un poco. Estaba bastante confundida, y mi lengua afilada no me dejó quedarme con la duda.
--¿Por qué me besaste, James? --murmuré, yo misma arrepintiéndome al destruir su aura tranquila--. ¿Acaso sabes en qué posición nos deja todo esto?
Me ruboricé y él abrió sus ojos, separando nuestras frentes pero sin soltarme del todo. Él frunció el ceño y yo le miré directamente, intentando no demostrar el miedo que sentía dentro.
--¿Perdona? --inquirió, pensando que había oído mal. Sus ojos se encendieron un poco.
¿Había mencionado ya que amaba los colores de sus ojos? Estaba segura que sí.
--Lo que escuchaste. ¿Por qué me besaste?
Él, aunque ya había abandonado todo rastro de sonrisa de su rostro, no parecía enojado ni nada por el estilo. Él estaba completamente perdido.
--¿Que por qué te besé? --preguntó y yo asentí, por lo que él soltó unas risas incrédulas y su expresión recuperó un poco de ternura. Parecía tranquilo otra vez--. Porque quería.
Y yo necesité concentrarme en ese momento para entender sus palabras. No era tonta, sabía lo que había dicho, pero mi repentino momento de estupidez lo culpaba a su tacto. ¡Me estaba distrayendo muchísimo! ¡No podía concentrarme con este hombre!
Y, cuando trabaje mucho con mi mente y llegué a una conclusión, me enojé. ¿Y saben qué fue lo que me dio rabia? La simpleza con la que lo dijo, como si fuera cualquier cosa. Como si me besase cualquier día, sabes.
Y por esa razón, me puse a gritarle.
--Dime algo, James... ¿en qué posición estamos ahora? --le dije y me separé de él--. ¿En qué situación nos encontramos? Ya no somos enemigos, ni conocidos, y yo definitivamente ya no estoy unida a ti sólo por tus hermanos. ¡Ni siquiera sé si lo que acabamos de hacer clasifica en la lista de cosas que hacen los amigos! --exclamé, frustrada. James continuaba parado ahí, en el bosque, impasible--. ¡¿Acaso nos queremos, nos odiamos o nos aguantamos sólo por Nick y Belu?!
Estaba confundida. Demasiado para mi pequeño cuerpo. Y también mareada. Y ruborizada.
Y de pronto aparecieron Belu y Nick, lo que me puso de un muy mal estado.
--¡Calma, fiera, por favor! --me pidió el chico y yo paré en seco--. Tienes que parar y pensar.
Las hojas habían empezado a volar por el viento que yo misma estaba creando y la única botella de agua que teníamos estaba creando tanta presión en su envase que parecía que explotaría pronto. Y todo esto paró cuando yo paré.
¿Estaba a punto de explotar una botella sólo por enojarme? ¿Qué más podría hacer?
¿Era yo un monstruo?
--Mad... creo que me había olvidado de decirte que yo soy una Aqua --me sonrió Belu, tirando las bolsas de comida y acercándose a mí. Distinguí que había compartido esa información para distraerme. Se lo agradecí internamente--. Sé que "exaltar" al agua puede ser un efecto secundario de estar enojada. No te preocupes, es normal hacer esas cosas cuando no tienes práctica. No pasa nada, te ayudaré todo lo que pueda.
Bueno, eso tiene sentido.
¿Pero por qué una pareja de Ignis con dos hijos (puramente Ignis) adoptaron con tan sólo meses de diferencia de los nacimientos a una Aqua?
¿No era que había odio e incomodidad entre los Pars que controlan diferentes Elementos?
--Pero, como sea, Mad... te diré un par de datos que seguro no sabes de nosotros --avisó ella y asentí, anotándome mentalmente que tenía que averiguar qué había pasado con la adopción--. Los Pars heredamos el color de ojos con respecto a los Elementos que controlamos. Por ejemplo, tú eres una híbrida Aqua e Ictus, entonces el color de tus ojos es celeste grisáceo; Nick y James son Ignis, por lo que su color es marrón rojizo; yo soy Aqua, así que son azules... así que, dime, ¿de qué color los tendría una híbrida Terra e Ignis?
--Eh... ¿marrones con verde? --respondí, no muy convencida.
--Bueno... casi, pero no. En realidad son verdes con toques marrones rojizos. Es raro, los Ignis tienen un color feo de ojos.
¿Feo? Ya quisieras.
No diría que era el color más hermoso del mundo, pero tampoco eran feos. Y en los ojos de James quedaban perfectos.
--¿Feo? ¡Envidiosa! --chilló Nick, como una diva.
De reojo vi a James frunciendo el ceño ante la sorpresa que le causó el grito de su hermano. La pregunta del millón: ¿quién era más bipolar: Nick o James? ¿O ambos? Se notaba que la genética pegaba fuerte en la gente.
--De cualquier manera --rodó los ojos su hermana--. Cuando nos enojamos, los Pars adquirimos nuestra forma real, o sudamos, o volamos, depende el Pars...
--Sí, ese detalle ya lo sabía --le informé y ella asintió.
--Perfecto. Explicarle a alguien no involucrado con el tema aquello suele ser muy difícil y requiere muchas explicaciones, así que me ayudaste mucho. Igualmente, tengo que contarte que, cuando se enojan los Ignis, ellos alteran el fuego, los Aqua hacemos fluir a las fuentes de agua, los Terra tensan a las plantas y los Ictus crean muchísimo viento.
--Belu, ¿por qué no te callas de una vez y le muestras algunos de tus poderes a Madison, así se hace una idea de cómo son? --le sugirió James y yo lo miré entre agradecida, divertida y ofendida. Aparté la mirada apenas me guiñó su ojo.
Me conocía demasiado bien.
--¡Claro!
Belu se levantó, feliz, y me mostró cómo creaba agua con un simple movimiento de brazos, cómo la tiraba hacia James (y lo empapaba), y luego cómo lo secaba en un periquete, antes de que él pudiese insultarla. Aparte, me mostró cómo me levantaba con un agua que me envolvía la cintura y me volvía a posar en el suelo. Ella tiró agua al suelo y se impulsó para arriba, medio-volando.
Y ella también podía cambiarle el color a su agua. ¡Era demasiado genial!
Creo que igual entre los poderes de los Ignis y los Aqua prefiero los Aqua. ¡Eso de propulsarse con agua me parece fantástico!
Aparte, sinceramente, que agua te envuelva parece inofensivo. Que fuego lo haga es otra cosa.
--Aparte... --retomó sus explicaciones Belu--, aunque sea raro, luego de volver de un estado de enojo puro, nuestra piel adquiere un tono o rojo, o azul, o verde, o pálido. Generalmente, la persona enfadada no lo nota, pero se ve. En híbridos se adquiere el color del poder que más se haya usado.
Eso explicaba todos los síntomas de James luego de pegar a alguien.
Asimilé la información que me había dado. Estaba empezando a acostumbrarme a rodearme de Pars por todos lados, y de ver sus poderes. Me gustaba formar parte de aquel lado secreto de la sociedad y, aunque era una persona un tanto débil y orgullosa, haría lo que tenía que hacer para pertenecer de pleno.
El rumbo de mis pensamientos siguió divagando cuando noté que Belu estaba intranquila, apoyando su peso de un pie a otro. Me acerqué un poco a ella hasta poder tocarle su hombro.
--¿Estás bien? --fruncí el ceño y ella sonrió, dubitativa.
--Por supuesto --contestó.
La fatiga y la poca convicción con la que vinieron cargadas sus palabras me confundió.
--¿Qué pasa? --insistí--. Tú no eres así.
Ella volvió a intentar sonreírme, aunque no funcionó. Ella suspiró y negó con la cabeza, un gesto que me hizo acordar mucho a James.
--Me preguntaba si... --jugueteó con sus dedos--, si te damos miedo ahora que... te mostramos nuestra naturaleza. Me preguntaba si te damos miedo y nos quieres abandonar por... por ser quienes somos.
Nick bajó la cabeza, repentinamente triste. James arqueó una ceja, me regaló una resignada sonrisa y pude ver un poco de preocupación detrás de sus ojos rojizos.
Yo negué con la cabeza, sonriendo.
--¿Acaso no me viste luchando contra James todo este tiempo porque él me quería separar de ustedes? --le pregunté y una chispa de emoción se coló en la mirada de mi amiga--. ¡Por supuesto que no me dan miedo! --me reí y Belu recuperó un poco de energía--. Es difícil temerles a ustedes tres. Y jamás sería capaz de abandonarlos... jamás.
Nick se acercó para abrazarme, así que sus dos hermanos lo copiaron. Fue un momento tan tierno que ya me empalagaba.
Nos separamos, yo ruborizada por sentir los brazos de James (para variar).
--Mad... tengo que decirte algo un poco triste --me advirtió Nick y yo lo miré fijo--. Aunque tengamos a Belén para que te ayude a controlar tu parte Aqua, lamentablemente no conocemos a ningún Ictus que pueda ayudarte a manejar tus otros poderes.
--¿No conocen a ningún Ictus? --repetí, incrédula. Tendría que haber escuchado mal, o sea, tampoco había tanta escasez de Ictus, ¿verdad?--. ¿Y a algún Terra?
--Sí conocemos a otros Ictus y Terra, pero no confiamos en ninguno de ellos --se aclaró por los tres James--. Tampoco confiaríamos en ningún Aqua, y aquí estamos, compartiendo casa con una.
--¿Y eso? --ignoré el ultimo comentario.
--Historia básica de los Pars --me sonrió James, y algo me dijo que él era el que más sabía de la historia parsífica--. Hubo una guerra, la Ventus Bellum, en la que se separaron los Pars y se creó un odio incluso peor que el que ya había entre ellos. En ella los Ictus, como su nombre en latín indica, se rebelaron y crearon una guerra.
--¿De quiénes se rebelaron? ¿De todos?
--Sí, más o menos --asintió James--. Pero te contaré la historia desde el principio. Y saltearé las partes poco importantes.
»Aunque los Pars estamos desde el primer día conviviendo con los humanos corrientes, el primer Pars registrado apareció en el siglo XV en Italia, un Terra llamado Lombardo Falivene sin el poder de la nieve. ¿Por qué es más importante que el resto de Pars y por qué fue el primero en ser registrado? Porque, cuando utilizó sus poderes, lo hizo para el mal y enfrente de mucha gente.
»Lombardo era un esclavo. Su amo lo trataba como si fuera una peste, así que un día de cansó y lo mató con sus poderes. Leyendas cuentan que lo ahorcó con tallos de rosas. ¿El fallo del plan? Lo hizo enfrente de mucha gente. Ahí fue cuando las personas se dividieron: algunos lo intentaron detener y otros salieron corriendo e hicieron bullicio. ¿Qué más se podía esperar? Estaban asustados.
»Mucha gente murió aquel día intentando pararlo, pero consiguieron meterlo en un calabozo. Los Pars, "conmovidos" por aquel hombre, empezaron a matar a sus amos, y los humanos empezaron a identificar a los Pars con facilidad.
»Lombardo fue capturado hasta mediados del siglo XV, el momento en el que se descubrió que a los Pars les afectaba enormemente el oro. De Lombardo no se supo nada más hasta este descubrimiento.
--¿Cómo sabían que les afectaba el oro? --interrogué, pero en realidad la pregunta más acertada sería "¿Cómo que les afecta el oro?".
--Porque muchos Pars eran mineros, y otros (más que todo, mujeres), cuando sus parejas les regalaban un collar de oro, ellos sufrían muchísimo así que no podían usarlos. Buena pregunta --me sonrió.
»Muchos Pars, con ellos Lombardo, fueron obligados a trabajar, extorsionados por el metal. Estuvieron hasta dos siglos después siendo esclavos hasta que empezaron a planear una venganza. Y, déjame avisarte, cariño: los Pars solemos ser muy sádicos.
--Es bueno saberlo --murmuré, rodando los ojos.
--Tardaron 54 años, pero mágicamente lograron sus objetivos --me ignoró--. ¿Por qué estuvieron tanto tiempo? Se encargaron de deshacerse del oro de respectivas zonas y se entrenaron para matar. ¿Sus objetivos? Vengarse con una guerra cuerpo a cuerpo, a la que ellos apodaron la Hominis Rebellioni. ¡Seis años y medio estuvieron peleando! (Desde marzo del 1554 hasta septiembre del 1560.) Se calculó que un tercio de la Europa Pars fue masacrada por esta guerra, y más humanos normales de lo que los planeados.
»¿El ganador? Los Pars. ¿Inesperado, verdad? --bromeó y sonreí, mientras me mordía el labio--. Ellos eran demasiado fuertes. Era obvio que aquello pasaría. Pero bueno, los humanos normales estaban esperanzados.
»Antes de la guerra, los Pars eran unidos... o, bueno, se odiaban menos. Después de esta... ellos se separaron por controladores de Elementos para construir sus propios caminos. Los híbridos fueron despreciados y abandonados, los pura raza no se podían imaginar la idea de tener que convivir con alguien que tenía una o más partes de otros Pars en su interior. Ellos tuvieron que ir cambiando de residencias cada poco tiempo porque no tenían estabilidad. Eso dice mucho de los híbridos de ahora, que son las personas más independientes de la Tierra.
Eso me hizo sonreír levemente. ¿Eso era una suposición suya o una afirmación?
--De cualquier manera --continuó él--, los híbridos se extinguieron exageradamente. Y, volviendo a las personas corrientes, todos se enteraron del ganador de la batalla, por lo que los Pars juntaron confianza, reinaron, crearon límites para otros los controladores y para los humanos y marginaron a los híbridos. Los Aqua crearon reinos bajo el agua, donde nadie podía molestarlos mucho, y se apoderaron de las playas. Los Terra se adueñaron de los bosques y selvas y los Ignis se quedaban con las partes calurosas de los países, migrando si era necesario. Cualquier indeseado que pasase sus límites sería ejecutado, lenta o rápidamente.
--¿Y los Ictus? --pregunté.
--Ellos, como siempre, son el caso complicado --sentí que eso fue una indirecta, pero no dije nada--. Ellos, como los híbridos, son bastante independientes, así que se separaron e iban sobreviviendo por sí mismos. Ellos empezaron a sentir odio cuando vieron a otros Ictus muriendo por querer unirse a las otras civilizaciones, por lo que se colaron en puestos importantes de las civilizaciones de humanos normales para reclutar híbridos y más Ictus, y se encargaron de borrar cualquier prueba de que los Pars existían. Bastante inteligente, si me permites añadir.
»Un siglo después, ellos efectuaron la famosa Ventus Bellum, la rebelión Ictus. Ellos, sedientos de venganza, empezaron a matar a todos los Ignis, Terra y Aqua pura raza que encontraban. La guerra siguió hasta un año después, en las que los humanos normales, aterrorizados, les rogaron a los Terra que parasen de luchar. Ellos lo consideraron, lo aceptaron y les pidieron a los Ictus. Ellos se rieron en sus caras, por lo que los Ignis se enojaron mucho. Ambos bandos, Ignis y Terra, abandonaron la guerra, y los Aqua e Ictus siguieron luchando por unos meses. La guerra paró cuando ya quedaban sólo unos cientos de Pars (porque muchos quedaron encerrados en calabozos, otros murieron y otros la habían abandonado).
»Los humanos influyeron a los Terra, obligándolos a encerrar a todo Aqua o Ictus que encontrasen que estuvo en la guerra. Los Ignis, quienes sentían que era mucha injusticia, los liberaron, por lo que quedaron todos los bandos destellando odio entre sí.
--¿Por qué odiaban los Aqua e Ictus a los Ignis si ellos los liberaron?
--Porque, a pesar de que se habían portado bien ahí, ellos eran los más crueles con respecto a la matanza de híbridos e Ictus --respondió--. Los Pars, gracias a las medidas que habían tomado los Ictus, desaparecieron del mapa, y los híbridos reaparecieron en el siglo XIX, cuando las cosas estaban más calmadas entre Pars, aunque ellos seguían siendo marginados sociales. Por ese entonces se descubrió bien cómo funcionaba la nieve, la curación y algunos de los poderes de los híbridos.
»Esta vez todos los bandos se pusieron de acuerdo en preservar la paz y borraron toda prueba que quedaba de los Pars, también borrando memorias y quemando libros de historia. La historia la sabemos ahora porque en ese siglo se escribieron libros contándola como era y hay que cuidar esos escritos como si fueran nuestra propia vida.
Okay. Más o menos tenía sentido. No entendía cómo era que habían borrado todo el registro de Pars así como así, pero tenía sentido. Había otra cosa que quería preguntar.
--¿Ustedes odian al resto de Pars? --solté, a los tres chicos esta vez.
--Yo no le diría odio --pensó en voz alta James y me volví hacia él--. Pero si hay que mantener las distancias.
--Y... ¿ustedes piensan abandonarme? --y luego carraspeé--. Digo... yo soy Ictus... y Aqua...
Belu se preocupó otra vez y Nick negó con la cabeza. James tomó la palabra.
--Aunque fueses el mayor de nuestros problemas, jamás te dejaríamos atrás.
¿Era apropiado decir que me encantaron sus palabras y que me hicieron sentir más fuerte en un segundo?
Pero, de pronto, James se tensó, mirando por encima de mi hombro. Oh, oh. Eso indicaba problemas.
Me di vuelta lentamente, dándome cuenta de que Belu y Nick estaban serios y quietos como una estatua, y vi al hombre.
Traje negro, auricular blanco y maleta blanca. Mierda. Daba mucho miedo su expresión decidida y espeluznante, y, si James no se hubiera puesto de un salto enfrente nuestro, rodeándonos a los tres con sus brazos, yo habría salido corriendo.
 
Editado 19/11/17.

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