Cap 28

Averno (YAOI)

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La tensión en la mesa era abrumadora, todos los presentes se miraban unos a otros intentando leer los pensamientos ajenos hasta que con un movimiento imperial, Hans depositó sus cartas sobre la castigada madera.
 
-Señores... Traed aquí esos cigarrillos, full.
 
-¡Imposible, ya van tres veces seguidas!- Su compañero se levantó gritando de la mesa mientras lanzaba sus cartas por ahí.
 
-¡Tú igual!-gritó otro- ¡Esa carta la has tenido en todas las partidas!
 
-¡No me jodas! Aquí el peor es Hans.
 
-Es suerte, suerte... acepta la derrota mal perdedor.- Hans recogía disimuladamente el botín mientras los demás discutían y reían por quien había hecho más trampas en lo que llevaban de día.
 
-¡Abriendo puerta 32!- Uno de los novatos que tenían montando guardia se había asomado para avisar al grupo, mientras escondían las cosas podían escuchar los gritos de los guardias dando órdenes y la inquietud del resto de prisioneros.
 
Un grupo de un médico y cuatro guardias entraron cargando a alguien, custodiados por otros cuatro que estaban dando voces a todo aquel que se cruzara en su camino. Hans se estiró todo lo posible curioseando a quien llevaban y ver la inconfundible cabellera blanca de Cóndor hizo que le saltaran todas las alarmas y empezara a movilizar al grupo, siguiendo a los guardias.
 
Cóndor estaba completamente cubierto de sangre e inmóvil, el efecto de la droga había tardado bastante más de lo esperado en desaparecer y esto les había dado muchos problemas para tratarlo, es más, no lo habían hecho y de ahí las prisas...
 
Tras colocar a Cóndor en una especie de camilla el médico se apresuró en cerrar las heridas más graves a quemadura limpia aprovechándose de la inconsciencia de Cóndor. No tardó demasiado en darle los primeros auxilios completos pero los guardias, sin ninguna clase de consideración, sacaron al médico de allí casi por la fuerza a pesar de las continuas quejas de éste y advertencias sobre el grave estado de Cóndor. No era nada habitual que el médico se encargara de un luchador pero Aaron había concedido dicha excelencia por esta vez, aunque fuera solo para lo básico.
 
En cuanto desaparecieron por el pasillo, Hans aprovechó para colarse en la habitación junto a sus compañeros. Miraron a Cóndor con auténtico asombro, parecía que se había dado un baño de sangre, salvo por los recorridos de sudor que le surcaban el cuerpo y algo del pelo, todo estaba lleno de sangre. Tenía un montón de heridas y aunque estuvieran tratadas... aquello le iba a costar sanar lo suyo... Se coordinaron para terminar de tratarlo, como ya era costumbre por allí, algunos corrieron a buscar palanganas con agua limpia, otros a por sus propios botiquines... Esa era la forma de sobrevivir y también la más conveniente.
 
Ya estaban terminando de quitarle toda la sangre a Cóndor cuando éste despertó, tan apenas, pero despertó.
 
-Hey, amigo muchas felicidades, tienes el récord de heridas en el menor tiempo posible... ¿es que te ha atropellado un camión o qué?-Hans le dio con el trapo en la cara para que se espabilara un poco. Cóndor lo miró aturdido y sin comprender nada, de repente recordó algo e intentó incorporarse pero todos los que estaban cerca casi se lanzaron a detenerlo.
 
-¡¡DAN!! ¡¿DÓNDE ESTÁ DAN?!- Cóndor se puso histérico. Intentaban sujetarlo pero solo conseguían que los lanzara contra la pared o al suelo, herido o no, seguía teniendo una fuerza tremenda. Hans se acercó a Cóndor y le dio un puñetazo, abriéndole varias heridas de la cara.
 
-¡Contrólate, joder!- Cóndor se detuvo, mirando fijamente a la sábana. Hans se rascó la cabeza preocupado. - Mmmm chicos, ¿podéis dejarnos solos un rato?
 
-Claro pero si te mata no pensamos enterrarte ni nada eh.- Los chicos empezaron a salir de la habitación, comprendiendo.
 
-Ni se os ocurra, me ofendería mucho si no me disecarais con una pose fabulosa...
 
-Tío, eso es espeluznante y asqueroso a la vez jajajaja- Cerraron la puerta tras de sí, dejando a Hans y Cóndor a solas.
 
-A ver,- Hans se sentó en la cama.- ¿qué diablos ha pasado para que estés en un estado tan horrible? Ayer mismo estabas perfectamente y ambos sabemos que no estoy hablando de tus heridas.-Cóndor levantó la mirada dubitativo.- Cuéntame que ha ocurrido.
 
-Yo... no recuerdo mucho.- Hans se frotó los ojos cansado.- Me llevaron a una de esas habitaciones y volvieron a drogarme, je... tienen un problema con eso.
 
-Y que lo digas,-le dio toda la razón mientras asentía.- ¿y luego?
 
-No lo sé, es confuso, lo recuerdo pero a trozos y bien revuelto. Sé que he matado a unos cuantos y que...- Cóndor se detuvo, molesto consigo mismo.- Fue extraño, pero... es imposible que él esté aquí...
 
-¿Quién?
 
-Dan... em, un... compañero, es una historia muy larga y tardé diez años en encontrarlo, a demás para colmo perdió la memoria y no me recuerda...uf- Cóndor se frustró solo.-ciertas cosas pasaron y se supone que tenía que conseguir dinero para salir del país con él pero...
 
-Pero ahora estás aquí bien jodido, sí.- Hans se contuvo de preguntar algo sobre todo aquello que parecía la trama perfecta de una película....- Muy jodido.
 
-Vaya, señor delicadeza.
 
-Es la verdad, continúa, continúa, que mis comentarios no te detengan.- Se cruzó de piernas y brazos.
 
-En fin, yo lo vi allí, después del combate por alguna razón no me trajeron de vuelta sino que me llevaron a una habitación donde estaba Dan y me acosté con él... Pero es imposible, no me recuerda de esa manera...
 
-No sé de lo que estás hablando, pero si te llevaron a una habitación después del combate... Debieron solicitarte a través de los sobres rojos.- chasqueó los dedos satisfecho con su deducción.
 
-¿Sobres rojos?- Cóndor se masajeó las sienes con una mueca de dolor.
 
-Sí, para resumirlo rápido...-Hans se levantó y le pasó una aspirina.- te compran por una noche para hacer lo que quieran contigo, la única condición es que no te maten y por supuesto a cambio de un buen pellizco de dinero. En un principio es bueno para todos, los clientes están felices, el maldito Aaron está feliz y a nosotros nos dan un pequeño extra por ello.- Se rascó la barbilla pensativo.- Lo de tu compañero... ¿sería por las drogas?
 
-Sinceramente... eso espero, no soportaría qué él estuviera involucrado en algo así...- Apretó las puños con fuerza.
 
-Todos tenemos algún ser querido al que proteger...- Hans lo dijo mientras miraba al vacío cálidamente.
 
-¿Y tú?- Cóndor le preguntó sin forzar.
 
-Sí... una hermosa mujer que deseo volver a tener entre mis brazos y una hija... el mes pasado hizo ocho años. -sonrió orgulloso.- Pero... ella está enferma y no teníamos el dinero suficiente para pagar un trasplante, por eso estoy aquí, el dinero se lo mandan directamente al hospital que la trata...- sonrió de medio lado.
 
-Espero que se ponga bien.
 
-Yo también y por eso no puedo morir todavía... Y tú tampoco.- Lo cogió por los hombros amistosamente.- Saldremos de ésta y con suerte enteros, aunque para ti ya es tarde que vienes sin un ojo ya...- Se rió.
 
-Eres un cabrón.
 

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