Fanfic: Un lugar al que regresar Final fantasy IX

Géneros: Aventura, Ciencia ficción

Es el inicio en construcción sobre un personaje muy querido en la saga final fantasy , si veo que gusta y le dais amor haré unos capítulos de las aventuras antes del videojuego de ps1 :) Criticas constructivas :P

Prólogo

Fanfic: Un lugar al que regresar Final fantasy IX

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Me encontraba solo y desesperado en el mundo, no recuerdo donde nací ni quien era mi familia, solo podía rememorar esa brillante y cálida luz azul que todo mi pensamiento envolvía.
Camine durante días, semanas, meses quien sabe el tiempo que estuve vagando de un lugar a otro, sin hallar resquicio alguno del fulgor que poco a poco me consumía.
Sin darme cuenta llegue a una enorme ciudad, llena de una gran variedad de personas, las cuales se quedaban petrificadas al verme en cuanto puse un pie allí.
No sé porqué me miraban así, yo tenía largos y brillantes cabellos dorados, tengo un cuerpo atlético y me considero bastante guapo, pero ven mi cola y se asustan todos haciendo que me invada una necesidad de gritar:
-¿Tengo moros en la cara o qué?
A lo que una joven me responde:
-Solo tienes cola de mono, pero me resulta graciosa jajaja-
Enojado salí corriendo por los callejones lo más rápido que pude, y al torcer la esquina me choque con un hombre muy alto revotándome dos veces una con su enorme barriga y la segunda contra el suelo.
-Jajaja mira por dónde vas chaval Juas juas-
Levante la mirada y lo que vi me pareció impresionante, tenía una enorme barba morada, su cuerpo estaba envuelto con un bello  violeta que intimidaba, extrañamente estaba sonriente y lo que más me llamo la atención eran sus dos grande y puntiagudas orejas.
-¿Estas bien chaval?-
Entre en pánico y me disponía a huir pero el gordinflón me agarro de la camisa haciéndomela girones de la fuerza descomunal que tenía.
-Tranquilo monito, no tienes nada que temer-
Me quede petrificado, no sabía qué hacer entonces paso lo impensable, una onda recorrió todo mi ser produciendo un ruido haciendo que esta mole gigantesca se echase a reír.
-¿Juas juas juas, tienes hambre chiquitín?-
Por amor propio le dije que no, pero nuevamente mi estómago protesto.
-Acompáñame, me llamo Bakú ¿y tú chiquitín?-
-No recuerdo mi nombre -
-Bueno ya pensaremos uno-
Le seguí con temor, nunca nadie me había tratado como a un igual, observaba mientras caminaba que nunca le abandonaba esa sonrisa tan escandalosa, en verdad daba un poco de grima que alguien como él fuera tan feliz.
Llegamos a una especie de vehículos, los llamaban taxi neumáticos que nombre más raro, eran muy rápidos y en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos en otra parada.
-Sígueme chico-
No sé, mi instinto estaba muy relajado, ese hombre me daba una confianza que hacía mucho que no tenía. Bajamos por unas largas escaleras todo iba bien hasta que Bakú se resbaló y las bajo rodando, que hombre más torpe pero aun así no paraba de reírse.
Alce mi mirada, al frente un edificio enorme, estaba un poco hecho polvo, grietas por toda la fachada que hacían ver los años que tenía como si de arrugas se tratasen, un inmenso reloj, no podía imaginar que maquinaria tenía en su interior, lo que más me gustaba era que grabado en el umbral de la puerta se podía leer Tantalus.
En el interior se podía ver a un niño, más o menos de mi edad, jugaba con una espada de madera, tenía el pelo largo y negro. Me extrañaba que siendo tan delgado pudiera moverse de esa manera.
Se me acerco y me dijo:
-¿Y tú quién demonio eres?-
Me encogí de hombros, es muy frustrante no recordar ni quien soy, ni de donde vengo, es un destino que no deseo a nadie. Muchas veces he llorado sin consuelo alguno, anhelo poner fin a mi sufrimiento.
-EH viejo ¿de dónde sacaste a este monito en miniatura? Pregunta el chico-
-Blank no eras mucho más guapo que el cuándo te recogí de aquel vertedero Juas juas juas-
Me empecé a reír del comentario del gordinflón, me sentía como en casa.
De la nada aparecieron dos hermanos gemelos hablando eran graciosos, terminaban las frases con que si y el otro que no, no podía parar de reírme. Su aspecto para que podáis haceros una idea si juntas un hipopótamo, un cerdo, lo pintas de purpura y lo pones a dos patas, pues ni os acercareis a verlos como son en realidad.
En la cocina se podía observar a una persona con un martillo hablando de forma  extraña, no paraba de ofrecerme café, que si estaba muy bueno, odiaba esa bebida, me ponía muy nervioso.
Era calvo, pronunciaba demasiadas veces  la misma consonante una y otra vez, era un poco cansino, y en ocasiones me costaba seguir la conversación de lo enrevesado que lo hacia todo, me daba la impresión  de ser tartamudo.
Bakú se me acerco con su característica sonrisa y me pregunta:
-¿NO SABES QUIEN ERES, NI DE DONDE VIENES VERDAD?-
-No, no lo se llevó así mucho tiempo-
Me explico cómo se ganaban la vida, era una banda de ladrones conocida como la Banda Tantalus, se dedicaban a la recuperación de riquezas ajenas puntualizo varias veces riéndose.
Me invito a quedarme, yo dudaba si unirme o seguir buscando el resplandor azul, pero veía que aquí por lo menos no pasaría hambre, y no estaría solo nunca más  y le pregunte:
-¿Por qué me ayudas? no me conoces de nada, no soy tu problema-
Lo que me contesto me motivaría el resto de mi existencia.
-¿Se necesita una razón para ayudar a alguien?-
De mis ojos brotaron lágrimas, nunca había sentido esta sensación de protección, y lo que podía ser felicidad.
Continuara………
  • DawsonCreek-image DawsonCreek - 15/04/2019

    Tienes errores de tildes pero vas mejorando

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