Capítulo 23.

Ignis (Pars #1)

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¿Conocen ese sentimiento de haber dormido dos horas nada más y despertarse sin saber qué pasó el día anterior por unos segundos?
Bueno, así me sentía yo ahora mismo. Fueron los mejores tres segundos de mi vida, sin preocupaciones o problemas que solucionar. Al abrir los ojos, fruncí el ceño instantáneamente y me llevé una mano a la boca, bostezando. Noté que esta no era mi casa, ¿dónde estaba?
Y de pronto los recuerdos me golpearon con fuerza: fui al bosque con los King, James me besó, apareció el hombre de la maleta blanca, habló con James de una misión fallida, Nick me sacó, casi lo matan dos mujeres (que, para su información, yo asesiné luego) y le salvé la vida.
Me incorporé tan rápido que pensé que mis músculos protestarían, pero no lo hicieron.
A la mierda.
Instintivamente, me llevé una mano al brazo y lo examiné. No parecía quemado por ninguna bola de fuego. ¿La curación te salvaba de cicatrices también?
Puta, que ser un Pars era genial... Genial hasta que te atacan hasta matarte por ser quien eres. Dios, quería dejar de pensar en todo, aunque me fuese imposible. Todo estaba demasiado reciente, como una herida en carne viva.
Yo maté a dos chicas sin siquiera pestañas. Ellas me amenazaron y casi nos llevan a Nick y a mí a nuestra propia muerte, pero siguen siendo personas. Y yo acabé con ellas sin pudor alguno.
Negué con la cabeza: trataría de poner mi mente en blanco. Enfoqué bien la vista y me sorprendió notar que estaba en el sillón de la casa de los King y ya era de noche. Volví a acostarme por el dolor de cabeza leve y cerré mis ojos, tratando de calmar las lágrimas y acompasar mi respiración.
Era una asesina.
Inevitablemente, mis ojos se tornaron rojos e hinchados y mi corazón empezó a latir con velocidad. Iba a acurrucarme hecha una bolita para protegerme de todo recuerdo malo, pero sin embargo no lo hice porque de pronto escuché unos pasos entrar a la habitación y a unas voces protestar.
--¡No puedes hacer eso! --gritó Nick y la curiosidad me hizo abrir un poco el ojo para comprobar que los tres hermanos King estaban ahí. Algún instinto de defensa contra la furia que emanaba Nick me hizo hacerme la dormida.
--Cállate, Nicholas, vas a despertarla --musitó James con esa voz imperturbable, casi monótona, que tiene.
--¿Despertarla?, ¡si está más dormida que un tronco!
--Y eso por toda la energía que gastó en ayudarte.
--¡Ella me salvó la vida, imbécil! --exclamó.
¿Están peleando por mí o están enfadados en general y se gritan por lo que sea? En cualquier caso, lo averiguaría. Clases de teatro, ayúdenme a hacerme la dormida como es debido.
--¿Tú realmente piensas que eso importa, Nicholas? --le espetó James y pude sentir su mirada penetrante e inflexible hasta con los ojos cerrados--. Está muy bien que haya sabido cómo controlar sus poderes para no dejar que te mueras, pero no hay que ponerla más en peligro.
Eso afirmó mis sospechas: la discusión se trataba puramente de mí. Esto se tornaba interesante.
--¡James, eso es tan jodidamente injusto para todos!
--¿Por qué es injusto, porque la estamos protegiendo?
Esa voz hizo que el vello de mi nuca se erice. Era tan masculina, tan amenazante, tan dura... y daba un terror horripilante.
--Porque la estás obligando a hacer algo que ni tú ni ella son capaces de lograr --concluyó Nick y yo fruncí el ceño en ese preciso momento.
--Pero es mi última palabra, hermanito, y ni te atrevas a rebatírmelo.
--¡Cierren sus bocas! --exclamó alguien de repente. Me sobresalté y vi a Belu, quien había estado callada todo el rato, pasándome una taza de café que tenía en la mano. Me sonrió con tranquilidad--. Hola, Mad.
--Dios mío, creo que hasta prefiero ponerme una alarma antes de tener que escucharte de nuevo --fingí no haber oído nada, incorporándome y agarrando la taza. Belu se rió, pero no se la notaba al cien por cien. Fruncí el ceño, me froté la cabeza con una derrotada mano y suspiré.
--Tus padres están en camino --comentó--. Los llamamos hace unos minutos. Por si preguntas, son las nueve.
--¡¿Las nueve?! ¿Cuánto tiempo estuve desmayada?
--Creo que desde las seis.
Asentí y di un sorbo a mi taza. Con la energía que ese trago me dio, las incógnitas del día de ayer chocaron con la discusión de hoy y tuve muchísimas preguntas: 1) ¿quién era el hombre?, 2) ¿cuál era la decisión que tomó James hoy?, 3) ¿por qué estoy en peligro?, 4) ¿por qué "el Gobierno se alimentará de nosotros"?, 5) ¿cómo mierda hice los poderes?, y 6) ¿qué había pasado con James y Belu mientras nosotros estábamos fuera?
Y la lista seguía y seguía y seguía, así que no voy a aburrirlos y pasaré a las preguntas en voz alta.
--¿Qué pasó ayer? --inquirí--. Digo, sí me acuerdo qué pasó, pero quiero saber el por qué... y hacerles otras preguntas... más prácticas.
Mientras esperaba una respuesta, me terminé el café. Estaba un poco frío, por lo que era mucho más fácil de tomar. Me había hecho muy bien, tanto que me había suprimido el dolor de cabeza.
Y, como me temía: ellos no me respondieron.
Eché un vistazo a mis amigos: Nick estaba rascándose la nuca, James miraba al piso como si fuese interesante y Belu jugaba con sus dedos.
--¿Esta es la parte en donde todos se vuelven tipo Nick en septiembre y no me responden una mierda?
Silencio. Fantástico.
Me enojé, por lo que me levanté del sillón de un salto, dejé la taza de café en una mesa y me crucé de brazos.
¿Adivinen qué? Estaba furiosa. Pero esta vez sí que tenía una razón con total coherencia. ¡Y les haré una lista incluso, para que sepan con lujo de detalles!
1) La gente (sobre todo, los King) no paran de tratarme como una muñeca de porcelana, no me dicen nada de lo que pasa respecto a ningún tema y tienen miedo de lo que yo haría si me dicen todo,
2) todavía no sé qué haré con James y el beso, y
3) no sé en qué mierda se convirtió mi vida, con todos estos revuelos de Pars y peligro.
--¿Y bien? --insté, fulminando con la mirada al trío--. ¿Me dirán algo alguna vez en su vida?
--Bueno, hay algo --divagó Nick y me volteé rápidamente hacia él. Supe que se trataría de la discusión con James.
--¿Hay algo? ¿Ya serán sinceros conmigo?
Supuse que se me habían iluminado los ojos y que había puesto una sonrisa de oreja a oreja, porque Nick me miró con tristeza acentuada.
--Tenemos que avisarte que debemos alejarnos de ti y que no podemos seguir viéndote.
Ese era el tema de la discusión, el clásico tema que me explota los ovarios: "¡aléjate de ellos, son peligrosos!".
Asentí lentamente, sintiendo un viento helado azotarme el cuerpo y una furia en mi pecho que incrementaba poco a poco. Al ver a Belu asustarse de lo que haría, asentí más rápidamente
--Así que en eso se basa nuestra amistad --murmuré, sin parar de asentir. Fruncí el ceño, sintiéndome como toda una drama queen--. En mentiras y silencios. Me voy de aquí.
Y, justo antes de que yo me diera la vuelta, mi "mejor amiga" gritó:
--¡No, espera, Madison! --exclamó Belu, acercándose a mí y tomando mi brazo--. Mad, dios, escúchame. Todo es muy peligroso y no queremos que salgas herida de nuevo... ¡ayer casi te perdemos! --chilló, presa del pánico--. Por favor, no te enojes...
--¿En serio, Belén King, me estás pidiendo que guarde la calma? --le dije, separándome de su mano, calculando cada palabra y controlándome para no callarla de un bofetón--.  ¡¿En serio?! ¡¿Cómo te sentirías si todo el mundo se pone de acuerdo para mentirte descaradamente y "protegerte"?! --ella bajó la mirada y yo me encargué con mis palabras afiladas de que volviese a levantarla--. Por si no te diste cuenta, ¡ayer casi morimos! ¿Qué clase de protección es esa?
--Es justamente por eso... --intentó Belu, pero yo estaba en mi racha.
--Yo no quiero que me cuides como una niñita tonta, Belén, quiero aprender a luchar y poder hacerlo yo misma. Y, para eso, necesito saber la verdad --la interrumpí y ella estaba a punto de ponerse a llorar--. ¡Mi familia entera, incluida mi madre, está participando en esta tortura! ¡Quiero que dejen de tratarme como si fuese a romperme con cada cosa que me dicen! ¡Es insultante!
--No lo entiendes, Jones --dijo James, mirándome fijo.
Otra vez está este con su "Jones". Da un paso para adelante y dos para atrás.
--¡Evidentemente, James, evidentemente que no entiendo una mierda! --espeté y bufé sonoramente. Esto me frustraba muchísimo. ¡No saben siquiera escucharme!--. ¡Ustedes se empeñan siempre en hacerme sentir inferior, delicada e inservible! ¡¿Por qué no pueden decirme las cosas claras de una puta vez?!
El timbre me sacó de mi discurso y volví a bufar. En la habitación localicé mi mochila del colegio (que un alma compadecida me trajo hasta aquí), toqué mi bolsillo para confirmar que mi teléfono estaba ahí y me fui a pasos largos y rápidos a la puerta. Justo antes de que tocase el pomo, Nick gritó.
--¡Madison, espera!
Y dos personas me abrazaron. Eran él y Belu. Quise soltarme pero no pude, supongo que porque tenían muchísima fuerza por ser Pars.
Una punzada de ira me atacó. Ellos sí podían practicar y luchar todo lo que querían porque sus padres NUNCA LES ESCONDIERON NADA.
--A pesar de que me odies... gracias. Jamás seré capaz de agradecerte lo suficiente --declaró Nick--. Gracias por salvarme la vida.
--Te queremos --susurró Belu.
Me quieren muchísimo, tanto que no paran de guardar secretos y comportarse como unos imbéciles conmigo.
Me separé de ellos, aireada, y abrí la puerta. Allí estaban mis padres y parecían un poco demacrados y enojados. Salí de la casa sin decir nada y continué en mi silencio incluso hasta cuando toqué la almohada y me dormí profundamente.
Insertemos aquí un "dos semanas más tarde...", por favor. Ustedes me dirán "¡¿Dos semanas?! ¿Qué pasó en ese tiempo?" Tranquilos, amigos. Les contaré brevemente qué pasó desde el día siguiente del... suceso (un miércoles) hasta hoy (un viernes, dos semanas después).
Los tres desaparecieron.
Sí, como leyeron. No es una exageración. Los tres King desaparecieron sin dejar rastro. Los profesores cuentan que aparentemente un familiar suyo tuvo un accidente y estuvieron obligados a ir a verlo.
Sí, sí, claro. Ellos tres no tienen familia, mucha está muerta o no mantienen contacto y ni siquiera tienen primos o tíos. Y, más allá de eso, ¿justo tienen que "desaparecer" cuando yo me entero de su naturaleza y nos vienen a atacar?
Pero bueno, eso no me incumbe y tampoco es el caso.
Esos días todo lo que hice fue juntarme con Lily, estudiar para exámenes, cocinar, leer, ver películas y componer música con Colin. Me olvidé por completo de que era una híbrida, de los peligros que me podía dar y de toda la mierda de los King. Me concentré en volver a ser la persona normal que era antes de toda la mierda que pasé y tuve que dejarle bien en claro a todos que no quería volver a saber nada de los Pars.
"--Lo siento, ma. Todo este rollo de los Pars me está matando y no quiero seguir siendo parte de él --le había dicho, agarrando una manzana.
--Pero es tu naturaleza...
--Es mi última palabra. Nada de hablar de híbridos, de curaciones extrañas y para nada de los King."
Y no me arrepentía de mi decisión: no hice preguntas de nada del tema, no intenté encontrarme a los King y no pasé ni una vez por el bosque... Pero también tenía que ser sincera conmigo misma: extrañaba a horrores a mis tres mejores amigos. Lloré muchas noches porque los quería a mi lado, uno diciendo cosas profundas y emotivas, otra subiéndome el ánimo, y otro actuando como una diva.
Y, aunque ellos tres eran la fuente de mi felicidad, tenía que alejarme de ellos. Ellos no confiaban en mí, ¿por qué debía hacerlo yo? Debía hacerle caso al mundo, ellos eran una mala influencia y no podía permitirme tenerlos cerca mío.
Debía juntarme con personas como Colin, gente sincera y divertida, que sabía cómo hacer que te sientas mejor sin intentarlo siquiera.
Siguiendo mi propio consejo, ese viernes fui a su casa a tocar una canción. Quise llevar el violín, pero no quería que se rompiese en el colegio con toda la panda de tontos que hay ahí.
--¡Hey, Mad! --exclamó Colin, blandiendo su mano frente a mi cara y riendo--. Otra vez te volviste a colgar.
Me ruboricé y forcé una risa. Aunque Colin fuese gracioso, nada podía vencer el sentido del humor de James.
--¡Lo siento!
--Esta bien --aseguró y volvió a ponerse en posición para tocar su piano--. ¿Qué te parece empezar hoy con una canción romántica para calentarnos?
Detecté doble sentido en la frase, pero asentí con fingida inocencia.
--¿Alguna de algún cantante tipo Ed Sheeran o improvisamos? --pedí.
--Improvisemos --sugirió y accedí.
Colin empezó con las notas en el piano y yo traté de seguirlo con la guitarra de su madre. Empezamos con la melodía que fuimos construyendo juntos y se me llenó el alma de alegría. Tocar un instrumento me hacía sentir tan... completa y feliz que estallaría. Con una sonrisa, miré de reojo a Colin haciendo bailar a sus dedos con una pasión y dedicación que me inspiró mucho (como para marcarme un solo luego). Él digirió sus ojazos verdes a los míos y me sonrió, aunque luego volvió a concentrarse en la canción y yo hice lo mismo.
A esa mirada le faltaba algo. No sé exactamente qué... ¿picardía? Era demasiado pura, demasiado inocente, demasiado aniñada. Le faltaba un toque... de peligro. ¡Eso, de peligro!
Era sosa. Le faltaba el toque que te hacía pensar que él no traería bueno, pero eres capaz de arriesgarte por él. Mucho no me gustaba.
La canción (un poco empalagosa y lenta) estaba por la mitad y noté que, mientras tocaba, el chico me miraba cada vez más y más. También trataba de acercarse más a mí sin dejar de tocar. ¿Se acuerdan de cuando él era mi acosador en los pasillos? Bueno, no cambió nunca.
Me acuerdo que aquel día estaba con James y me había comprado una botella de agua porque yo no tenía dinero... Esa semana él se había comportado como un caballero conmigo y fue muy adorable con todo...
Tenía que dejar de pensar en él. Estoy con Colin.
«Pero es tan lindo...»
«Pero es una mala influencia.»
«Lo sea o no, se portó bien conmigo.»
--Me gusta tu sonrisa --murmuró Colin, sacándome de mi ensimismamiento.
Oh, dios. Estaba sonriendo como una estúpida. Me sonrojé, le sonreí con timidez y quise reírme en un momento de vulnerabilidad. Si supiese por quién sonreía...
Y seguimos tocando hasta llegar al final de la no tan perfecta canción. Aparentemente, Colin la adelantó un poco porque quería hacer algo... y adivinen qué era.
¡Se acercó a darme un beso! ¡Y yo no lo paré!
Con toda la lentitud y calma movía sus labios, como si pudiésemos estar todo el día igual... Justamente lo contrario a lo que había pasado con James. Sus labios eran tan suaves y tiernos como una almohada... pero no estaba segura de si me gustaba. Colin era muy soso, opuestamente a James, que era misterioso. Esto era una mierda comparando a su beso.
Y lo que comprendí instantáneamente me asustó e impresionó a la vez.
Me gusta James King. Lo que sea que tengo con él no debe ser desperdiciado con Colin.
Rompí la conexión y él me miró con desconsuelo.
--Lo siento --susurré, levantándome y tomando mis cosas--. En serio.
Y me fui de su casa casi pitando. Cuando llegué a mi cuarto, me encerré y dejé la impotencia fluir por todos mis poros como si fuese mi propia sangre. Me sentía estúpida, estúpida por haberle preguntado a James por qué me besaba en vez de haberle besado aún más, estúpida por haberme auto-convencido que Colin era el mejor chico de mi colegio... Estúpida por desear tanto a James como para no poder dejar de pensar más en él, ¡incluso cuando estoy tocando música con otro chico!
Yo había cagado tanto mi relación con Colin como la de James.
Empecé a llorar y me tiré a mi cama. Sentí un viento enorme abrir la ventana como de una patada y esta vez no me paré a pensar. Me levanté, inspirada por aquel flujo de aire, y me puse a tirar cosas al piso. Hasta luego, trabajos de matemática.
Sentía tanta decepción conmigo misma que tiré una botella al piso con rabia y la vi explotar, llenando el piso (y algunas tareas) de jugo de naranja. Deshice mi cama, rompí una caja e hice volar mis adornos. Jamás había hecho nada semejante.
Traté de volver a mi cama pero me di cuenta de que estaba volando. Mis papeles, también. Algunos libros, también. ¡Y todo lo que me había esforzado para que nada me recuerde a los Pars...!
El sudor que tenía me empezó a dar mucho asco y me agobió. Necesitaba aire fresco si quería seguir respirando.
Tomé mi chaqueta, me la puse, agarré mis llaves y celular y salí corriendo.
--¡Vuelvo un rato! --avisé, aún con lágrimas en mis ojos.
--¡Madison! ¡¿Estás bien?! --me preguntó mi madre y yo levanté un pulgar en su dirección sin siquiera darme vuelta.
¡¿Bien?! ¡Ja!
Extrañaba a James. Y... ¿qué digo?, también extrañaba a horrores a Nick y Belu. ¡Dios! Ellos eran tan necesarios para mí. ¡¿Cómo pude haberlos tratado tan mal?!
Corrí al bosque, más precisamente al lago. Necesitaba volver a ese lugar, volver a experimentar todas las sensaciones que había tenido con el beso de James, la alegría de haber salvado a Nick y la emoción que había sentido cuando Belu me preguntó si la abandonaría.
Y, aunque le había prometido que no lo haría, terminé abandonándola.
Me senté sobre el césped a llorar con frustración y, de pronto, alguien me tocó el hombro y me llevé un mini-paro-cardíaco.
Y... no, señores. No era James quien lo hizo.
 
Editado 27/12/17.

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