4: Los dormitorios

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La declaración de Lilith dejó helados a todos.
¿Un borrado de memoria?
Eso significaba que sólo aquellos que llegasen a completar aquellas desconocidas pruebas que les harían serían quienes tal vez, sólo tal vez, alguna vez se enterarían de la verdad entorno a lo que les estaba sucediendo.
¡¿Y cómo se suponía que harían algo como eso?!
Un silencio abrumador se apoderó de todo el lugar.
Lilith se perdió en el interior de los pasillos que conformaban el inmenso edificio y los guardias los escoltaron.
La base central estaba formada principalmente por un laberinto de pasillos que parecían ser infinitos. Casi en cada pasillo había un mapa en una pared, en los cuales Tony alcanzó a ver algunos detalles: La base estaba dividida en bloques. Cada bloque estaba identificado con letras de la “A” a la”D” y con números del 1 al 6. Cada bloque estaba dividido en cuadros más pequeños que decían cosas como "Cuarentena" o incluso otro que decía "Celdas". Había dos cuadros que no formaban parte de ningún bloque y que eran exageradamente grandes. Uno de ellos decía "Forja de Armas" y el otro “Sala Central”.
Al estar cerca del lugar, les quitaron las mochilas y les vaciaron los bolsillos.
Tony perdió su celular, las llaves de su casa y todo el material del colegio.
—De haber sabido esto, no habría resuelto los ejercicios de Física —dijo Scott entregando su mochila a regañadientes.
Les condujeron finalmente hasta quedar frente a un par de enormes puertas dobles. Les hicieron pasar y se encontraron en una zona amplia en la cual habrían unas doscientas habitaciones divididas en dos pisos, que se encontraban rodeando un gran rectángulo donde había mesas que hacían que el lugar se asemejara mucho a un comedor. Tony pensó que después de todo, tal vez el lugar no sería tan malo.
Las colosales puertas por donde habían accedido se cerraron con un gran estruendo que llamó la atención de  los presentes.
—Hay muchísima gente. Cuídense las espaldas —dijo Gwen—. Busquemos a los demás y hablaremos mejor sobre el asunto.
Cuando lograron abrirse paso entre la multitud, se dieron cuenta de que sus amigos ya se dirigían hacia ellos. Con una gran cara de felicidad, Zoe corrió hacia Tony y con un grito de alegría se lanzó sobre él envolviéndolo en un abrazo:
—¡Antony, pensé que no volvería a verte!
Tony sintió un gran alivio. A pesar de que le seguía molestando que lo llamara "Antony", estaba muy feliz de que Zoe se encontrara bien.
Observó levemente a su alrededor; Cris estaba allí abrazando a Alba que se había echado a llorar de emoción al verlo mientras David y Ashley compartían un tierno abrazo.
Tony se preguntaba a sí mismo donde estaría Jim cuando apareció de la nada y les hablo:
—Ey, ¿por qué tardaron tanto? ¿Están todos bien?
Tony se esforzó por no salir huyendo y se tragó el grito de pánico que en su pecho luchaba por salir.
—Creo que Scott me llama —dijo Zoe y se retiró a paso veloz.
Tony la miró con ganas de acribillarla.
—¿Por qué te llama Antony? —le preguntó.
Tony había vuelto sorprenderse y se quedó mudo.
—¡¡No seas idiota, di algo!! —Se gritó a sí mismo en pensamientos.
Respiró profundo, se llenó de valor y habló:
—Te contaría la historia, pero mis instintos me dicen que no es el mejor momento para hablar del sobrenombre tonto que me tiene mi mejor amiga.
—Pues alguna vez tus instintos tendrán que decir que sí es buen momento —dijo Jim mientras reía.
Era increíble, estaba allí, en medio de un lugar donde no tenía idea de lo que le esperaría al siguiente día, hablando con la chica que le gustaba, ¡e incluso la había hecho reír! Nunca habría pensado que se encontraría en una situación similar.
—¿Te encuentras bien? —le preguntó Tony, haciendo notar su interés.
—Sí, estoy bien —le respondió—. ¿Qué tal tú? —le pregunto ella.
—Estoy bien —le respondió y luego ambos sonrieron. Sus miradas se cruzaron y el pecho de Tony ardió—.  Hay muchas cosas que tenemos que hablar con el resto del grupo. ¿Vienes?
Ella asintió y lo siguió.
Se reunieron con el resto del grupo y cuando todos se saludaron, se acomodaron en una de las mesas más apartadas.
—Muy bien —empezó hablando Scott—. Para los que no lo hayan notado aún, todo esto está de patas para arriba. Estamos encerrados en una base rara que ni sabíamos que existía, con gente que ni conocemos, sin saber qué pasa en Geralldia. No tenemos cobertura ni manera de comunicarnos y nos harán pruebas de quién sabe qué tipo. Las cosas andan volando como si alguien jugara a apagar la gravedad y encima de todo eso, a quienes a ellos les dé la gana le borraran la memoria quién sabe cómo.
—Me encanta tu resumen —dijo Cris con sarcasmo.
—Espera, ¿entonces ustedes también vieron como todo empezó a flotar? —preguntó David algo confundido.
—Obvio, genio. ¿Por qué crees que tuvimos que caminar tres horas? —le respondió Gwen.
—Si pensamos más a fondo —comenzó a hablar Tony: Todos fijaron la mirada en él. Se sintió incómodo—, las catástrofes en todo el mundo están descontroladas y hoy todo se fue a otro nivel con lo de la gravedad. Aquí se supone que supervisan anomalías. Es obvio que algo raro está pasando en el planeta y esta gente lo sabe.
—Pero, ¿qué tendría que ver eso con secuestrar a todos los jóvenes de Geralldia? —se unió Ashley.
—Hay muchas cosas que aún no tienen respuesta y por ahora sólo podemos mantener los ojos abiertos, tal vez nuestras vidas dependan de ello —dijo Gwen.
—Muy bien —dijo Cris al ver que la conversación se había apagado—. Creo que lo mejor es que vayamos a dormir.
***
Cris le enseñó a Tony la habitación que les correspondía a ellos. En el interior había dos literas y en una de ellas se instalaron David y Scott mientras que la otra quedo para Cris y él.
Al fondo había un par de guardarropas con varias prendas limpias y una puerta que conducía a un pequeño baño. Fue cuando vio el guardarropa que se dio cuenta que aún llevaba el uniforme del colegio al igual que todos los demás.
Junto a la de ellos estaba la habitación de las chicas; se cambiaron de ropas y decidieron ir a darles una rápida visita. Jim les abrió la puerta, y de inmediato notaron que, dado que las habitaciones eran de cuatro personas, allí sólo se encontraban Jim, Zoe, Gwen y Ashley.
—¿Y Alba? —preguntó Cris de inmediato.
—Está en la otra habitación —respondió Jim. 
Tony fue con Cris a comprobar que todo estuviera en orden. Tocaron y Alba les abrió la puerta. Estaba con dos chicas más y un chico.
—Ella es Ángeles —dijo señalando a una chica de estatura media, piel morena y que tenía una expresión que la hacía lucir como muy a gusto con todo lo que estaba sucediendo. Tony no tardó en reconocerla; era la chica que había encarado a los soldados luego de que el bus se volcase.
—Él es Javier —continuó señalando hacia el chico, que apenas levanto la mirada y saludó.
Tony se dio cuenta de que se trataba del extraño que venía junto a Alba en el bus.
—Y por último, ella es Sara —dijo señalando a una chica de cabello rubio, ojos claros y muchas pecas en las mejillas.
Estaba sentada con las piernas cruzadas en la parte alta de una de las literas, y clavó su mirada en Tony y Cris.
Es hermosísima. ¿Cómo es que nunca la había visto antes? —Pensó Tony.
Alba continuó:
—Chicos, Cris y Tony. 
—Ho-hola —dijo Tony, aunque con la mirada fija en los claros ojos de Sara.
Ella le sonrió y Tony pudo sentir su estómago revolverse de la vergüenza. Cris sólo hizo una seña con la cabeza.
—Sólo veníamos a comprobar que todo estuviera bien. Hasta mañana entonces, buenas noches —dijo Cris.
Se despidieron así y volvieron a su habitación.
***
Ya se hallaban cada uno en sus camas. Tony sintió que el cansancio se apoderaba hasta del último rincón de su cuerpo.
Pensó en su madre y en lo preocupada que seguramente estaba en ese momento. También se le vinieron a la mente las últimas palabras que había compartido con su hermano mayor, que probablemente serían el último recuerdo que tendría de él.
Sintió nostalgia y tristeza. Tenía miedo. Sí, estaba aterrorizado.
¿Por qué todo aquello tenía que pasarles justamente a ellos?
Se dio cuenta de que no encontraría las respuestas si se hacía las preguntas a sí mismo, y se sintió un completo inútil.
Se giró a su derecha y vio a David, con sus claros ojos fijos en el techo. Quiso hablar, pero antes de formular una sola palabra, se percató de algo: Estaba con sus amigos.
¿Qué podría salir mal si lo afrontaba todo con ellos?
Había superado de todo en el colegio desde que se conocían, ¿por qué no podrían superar esto? Supo que no estaba solo, y si no estaba solo, nada saldría mal, y si algo salía mal, hallarían la forma de sobrevivir.
Al fin y al cabo, Lilith nunca dijo nada sobre ejecutarlos ni de extirpar sus órganos para venderlos en el mercado negro ni nada parecido.
El sueño y el cansancio fueron más fuertes que él, poco a poco fue cediendo hasta caer rendido.

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