6: La Forja de armas

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Las últimas palabras de Lilith resultaron como órdenes para decenas de guardias que inmediatamente entraron por las gigantescas puertas y se colocaron en un promedio de cuatro o cinco por grupo para llevarlos a donde fuera que les harían las pruebas.
Los grupos fueron saliendo en orden por sus números. Del #1 hasta el #130. Fue entonces cuando Tony se dio cuenta de la gran cantidad de chicos que la OMSA había secuestrado.
Los hicieron caminar por los pasillos hasta un gigantesco lugar techado donde había máquinas de entrenamiento, arenas de combate, campos de tiro, circuitos —que parecían más para entrenamiento militar—, numerosos estantes con armas de todo tipo y en el centro, una gran plataforma circular.
El sitio se sentía bien fresco y era más espacioso que los dormitorios. Tony nunca había visto un lugar para entrenar tan grande.
Por todo el lugar había personas vestidas más o menos igual a ellos pero en lugar de negro, vestían de color gris y donde la ropa marcaba el número de grupo, Tony alcanzo a ver un logotipo con cuatro letras: OMSA. 
Se acercó a Jim y le habló:
—Oye, ¿qué tal la noche? —le preguntó para iniciar una conversación.
—Estuvo bien. ¿Qué tal la suya? —respondió ella con una tranquilidad contagiosa.
—Pues aún estamos vivos, eso es algo positivo —bromeó. Jim rió.
—Me agrada tu sarcasmo, Antony —Tony se quedó sin palabras. En ese par de días había estrechado de una manera increíble su relación con Jim. Ella acababa de llamarlo Antony al igual que Zoe, obviamente para molestarle—. Aún no me has contado; ¿por qué te molesta?
—Así me llamaba mi madre de pequeño, nunca comprendí el porqué, pero así me decía.
—¿Sólo eso? 
—Sí. Es que Zoe se lo tomo muy en serio y me llama así desde que se enteró.
—Pues no es nada tan grave —dijo ella—. Yo esperaba algo más penoso.
—Cambiando de tema, ¿qué crees que haremos aquí? —preguntó Tony.
—Hum, pues lo he estado pensando y creo que nos entrenarán con algún fin, aunque ya eso es algo obvio. Lo que nos ocultan debe ser muy delicado, tan delicado que necesitan jóvenes, manejables y menos peligrosos.
Tony no se equivocó, esa chica era brillante.
—No lo había pensado. Sí que eres inteligente —le dijo Tony en forma de halago y noto que Jim se sonrojó.
—Oh... pues... gracias —le respondió Jim mientras fijaba su mirada a un punto indefinido. Tony recordó lo que Ashley le había dicho y se sintió intrigado.
Los guardias los formaron a todos por grupos quedando de cara a la gran plataforma, donde Lilith, Louis y otro hombre hicieron aparición.
—Buenos días —comenzó el coronel con cara de que lo menos que deseaba era estar allí—. Bienvenidos a la Forja de armas. Este lugar es donde aprenderán todo lo que necesitan saber. Se les entrenará y se seleccionará a los mejores. Ya conocerán a nuestra directora—dijo señalando a su izquierda, donde se encontraba la Lilith— Ahora les presento al Jason Reyes, Jefe de Científicos de la base —dijo apuntando ahora al hombre a su derecha.
—Ho-hola, jóvenes —tartamudeó. Reyes era delgado, no muy alto y aparentaba tener una sobredosis de cafeína, con los ojos muy abiertos y las manos temblorosas.
—Se les serán asignados dos forjadores a cada grupo y por toda la forja habrán monitores —dijo Lilith—.  Los forjadores les enseñarán todo lo que deben aprender y los monitores observarán y puntuaran su rendimiento. Que tengan una buena tarde de inicio, los dejaremos en buenas manos.
Hasta el grupo de Tony se acercaron un hombre y una mujer.
—Hola, hola, chicos. Mi nombre es Carol y él es Robert. Nosotros seremos sus forjadores —dijo la mujer. A Tony le sorprendió tanta amabilidad de alguien que pertenecía a esa gente, ¿cómo era que se llamaban? ¿OMSA? Daba igual, le parecía tonto recordarlo en ese momento.
—Bueno, chicos —habló Robert—. Hace un rato leí sus expedientes. Les daremos un rápido recorrido por el lugar, les darán algo de comer y luego entrenaran el resto del día.
—Aquí en la Forja de Armas aprenderán a defenderse, a usar armas de fuego y cuerpo a cuerpo. Haremos que pongan sus capacidades físicas más allá de lo que cualquier adolescente podría. Se volverán veloces, audaces, resistentes y mucho más inteligentes de lo que ya son —les dijo Carol a todos mientras los guiaba rápidamente por el lugar.
—¿Armas de fuego? —Interrumpió Sara— ¿Para qué necesitaríamos armas de fuego y tanto entrenamiento?
—Además —se unió Scott— ¿Porque nos llaman armas?
—Eso se les explicará luego —dijo Robert—.  Yo les recomendaría que por los momentos se abstengan a solamente entrenar.
—Y yo les recomiendo que no estén de curiosos —dijo desde atrás la voz de un hombre—. Rodríguez, López, sean cuidadosos con sus preguntas. No queremos que nadie salga de aquí sin recuerdos antes de lo estimado —dijo el hombre haciendo sonar su última frase como una amenaza.
—Déjenme adivinar —dijo Cris de mala gana—.   Usted es uno de los monitores.
—Observador, Álvarez.
Aquel sujeto era sumamente extraño. Tenía una mirada apagada y parecía que no había dormido en mucho tiempo. No expresaba ningún tipo de emoción al hablar y aparentemente se sabía de memoria los apellidos de todos. Parecía una máquina.
Forjadores, hagan su trabajo correctamente o sugeriré ante los directivos que se les sean reemplazados.
—No hará falta —dijo Robert.  
El sujeto se dio media vuelta y se fue.
—Muy bien, escúchenme. Hay mucha gente aquí que ha sugerido que se les trate de forma inhumana, pero nosotros no haremos eso. Sus entrenamientos serán exigentes, pero no queremos que nos vean como monstruos —dijo Carol.
Era extraño, ellos pertenecían a OMSA pero parecían de alguna manera agradables. Tony se esforzaba por no fiarse de ellos, pero resultaba imposible.
—Ahora les traerán de comer, reúnanse en el área de entrenamiento cuerpo a cuerpo al terminar y comenzaremos, nos espera una larga sesión.
Tony y los demás caminaron hasta unas bancas que se encontraban cerca del lugar cuando les trajeron almuerzo.
Mientras comían, Sara fue la primera en hablar.
—Oigan, ¿será que realmente quieren ser agradables o querrán ganarse nuestra confianza con algún fin?
—Puede ser que sí o puede ser que no —dijo Tony—. De igual manera tenemos que mantenernos alertas, si son nuestros amigos podrían darnos la información que queremos.
—Señor conspiranoico tiene razón —dijo Cris.
Todos terminaron su almuerzo y fueron al punto acordado. Robert y Carol estaban esperándolos.
—Muy bien, formaremos parejas para comenzar con lo básico. Cris y Scott, Sara y David, Javier y Tony.
 Todos se organizaron con la pareja que les habían indicado y esperaron instrucciones
—Una de las cosas que deben tomar en cuenta es que en cualquier momento, su compañero podría volverse en su contra, por lo cual no deben limitar sus golpes al combatir con uno de ellos —dijo Robert mientras caminaba entre ellos—. Al mirar a sus compañeros, además de ver a un amigo a quien confiarle la vida, deben aprender también a ver un rival con mucho potencial, pues ellos sabrían mejor que nadie cómo acabar con ustedes. No es desconfianza, es precaución.
Tony escucho y analizó lo que Robert decía y supo que estaba en lo cierto a pesar de ser una verdad dolorosa.
—Ahora, quiero que se concentren únicamente en su contrincante, se enfrentaran cuerpo a cuerpo y el combate cesará cuando vuelva a dar una señal, ¿queda claro? 
Algunos asintieron y respondieron afirmativamente.
—¿Sí qué? —bramó Robert.  
—¡Sí, señor! —dijeron todos al unísono.
—¡Ahora!
Tony no dudó.
No tenía nada en contra de Javier, pero por algún motivo desconocido, tenía grandes deseos de combatir. Dio un paso al frente y lanzó una patada a la pierna de Javier para desestabilizarlo, dio en el blanco mientras Javier lanzo un puñetazo que alcanzó a darle en el pecho.
Tony bajó para esquivar otro golpe de Javier que apuntaba a darle en el rostro y al subir el cuerpo le descargó el codo en el estómago. A Javier pareció no haberle afectado demasiado el golpe y le dio a Tony un golpe en el mentón que le nubló un poco la vista y de inmediato respondió lanzando un golpe a ciegas que alcanzó al chico en el rostro, obligándolo a retroceder. Fue entonces cuando Robert paró la pelea.
—¡Basta! —exclamó el hombre.
Tony decidió echar una mirada a los demás. Scott yacía en el suelo mientras Cris le extendía la mano para ayudarlo a levantarse. Sus blanquecinos tonos de piel dejaban en evidencia que ambos se habían dado unos buenos golpes, mientras que David estaba inclinado con una mueca y una mano en el estómago y Sara se estaba atando el cabello.
—Cris, atacas veloz pero te hace falta más fuerza en los golpes; Scott, atacas muy bien pero debes prestar más atención a tu defensa; David, no contengas tus golpes, ella no es una chica, es un arma al igual que tú; Sara, muy buen trabajo, pero intenta no matarlo; Tony, tus reflejos están muy bien pero debes aprender a anticiparte a los movimientos de tu rival; Javier, la fuerza en tus golpes está muy bien pero debes pensar con un poco más de rapidez. Ya cada uno oyó sus observaciones, ahora repitamos hasta que sea perfecto.
Se colocaron en posición una vez más, y cuando Robert dio la señal, todos se lazaron hacia sus rivales una vez más.
***
El resto de la tarde se basó en repetir y repetir los combates, al final de cada combate hacer observaciones y volver a repetir. Tony sentía como cada vez sus técnicas mejoraban y las peleas cada vez eran más reñidas.
Los forjadores ya se encontraban conformes con el trabajo del día cuando por fin dejaron que todos se retiraran. Los escoltaron de nuevo a los dormitorios y dejaron que se sentaran libremente en las mesas para cenar. Se juntaron todos en una misma mesa y mientras comían para recuperar fuerzas, hablaron de todo lo que les había pasado en el día. 
Hubo muchas risas como si estuvieran en el patio del colegio. Tony pensó una vez más que el lugar no podría ser tan malo si se mantenía junto a sus amigos en todo momento, hasta que por alguna razón le volvieron a la mente las palabras que Scott y Cris habían escuchado esa misma mañana. Ya sabía que con armas se referían a ellos pero, ¿brecha y radiación? ¿Qué querrían decir con eso?
Supo qué hacer, le contaría a la chica más inteligente que conocía: Jim.
Se levantó de su asiento y se le acercó:
—Oye, ven conmigo un momento —le susurró.
—Claro —respondió ella— ¿Pasa algo malo?
—Jim, eres la chica más inteligente que conozco y hay algo que quizá podría ayudarnos a comprender lo que sucede aquí —dijo—. Verás, hoy por la mañana, Cris y Scott espiaban a los a alguien detrás de esa puerta —señaló hacia la puerta—, escucharon decir tres palabra, brecha, radiación y armas. ¿Crees que signifique algo?
Jim guardó silencio unos segundos como analizando todo y luego habló:
—Pues sabemos que eso de armas es como se refieren a nosotros. En cambio, referente a Brecha y Radiación no se me ocurre nada.
Jim miró hacia todas partes.
—No parece que nos estén vigilando. ¿Y si vemos qué hay detrás de la puerta?
Tony se sintió como un idiota.
¿Por qué demonios no pensé en eso? —se dijo a sí mismo.
Ambos se encaminaron a la puerta. Jim intentó abrirla, pero ésta estaba bloqueada.
—Bueno, parece que son algo inteligentes. Deberíamos estar muy pendientes de esta puerta, ¿no crees?
Tony iba a responder algo, pero sus pensamientos fueron acallados de golpe por algo que, a pesar de ser inusual, ya no se les hacía cien por ciento extraño.
Una vez más, la gravedad falló.

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