11: Putria

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Tony se quedó mudo ante la inesperada aparición.
¿Cómo se suponía que Samuel, su hermano mayor, luego de casi dos semanas de no saber absolutamente nada sobre Geralldia, estaría allí, de pie frente a él?
Era la persona a la que menos esperaría ver, pero que sin lugar a dudas, le alegraba y tranquilizaba profundamente. 
Tenía aspecto de haber estado mucho tiempo a la deriva. Venía acompañado de cinco chicos más, que se veían igual de sucios y heridos.
—S-Samuel —tartamudeó Tony— ¿Cómo llegaron aquí? 
—La verdad no fue sencillo —dijo mientras dejaba escapar una risa alivio.
Tony alcanzó a reconocer a uno de los acompañantes de Samuel: Fran, un antiguo amigo de Samuel del que no habían vuelto a saber desde que se había marchado a la academia militar.
—¿Y encima te apareces con Fran? 
—Te lo explicaremos luego, por ahora hay que correr —dijo él.
Tony salió del estupor momentáneo que le había causado todo lo anterior, se levantó y se propuso buscar a sus amigos.
Encontró a Sara a unos cuantos metros de ellos y cuando la estaba ayudando a levantarse se acercaron Ashley y Jim, sacudiéndose la ropa y frotándose los golpes. Sólo faltaba alguien:
—¡¿David?! ¡David! —Lo llamaban.
—¡¡Por aquí!! —Escucharon luego de un par de segundos. La voz algo quebrada de David hizo que Tony se alarmara.
Se acercaron siguiendo el sonido de su voz, casi a siegas a causa de la nube de polvo esparcida por todo el aire de los pasillos en ruinas.
Encontraron a David inmóvil y adolorido en el suelo, con un trozo de escombro sobre la pierna derecha.
—Ay, mierda —soltó Tony.
—¿Y piensas quedarte ahí? Quitémosle eso de encima —le dijo Samuel.
—¿Samuel? ¿Cómo llegaste aquí? —preguntó David confundido. 
Todos los amigos de Tony conocían a Samuel, —ya que por una parte, gracias a Samuel se habían hecho amigos— y estaban igual de sorprendidos por su aparición.
—Larga historia, niño —le respondió mientras comenzaban a mover el pedazo de concreto que le presionaba la pierna.
—¿Puedes caminar? —preguntó Ashley cuando lograron liberarlo.
—Creo que sí —dijo mientras se levantaba con esfuerzo, pero volvió a desplomarse inevitablemente.
Esta vez Tony lo ayudo a ponerse de pie y se pasó uno de sus brazos por encima del cuello para ayudarle a moverse.
—Debemos salir de la base. El resto de sus amigos ya deberían estar con lo demás conteniendo a los guardias afuera —dijo Samuel.
—¿Qué quieres decir con "los demás”? —le preguntó Tony sobre la marcha.
—Verás, hermanito, desde el día en que todos los estudiantes desaparecieron, Geralldia se volvió un completo desastre, hubieron manifestaciones, saqueos, matanzas y toda la zona fue militarizada. El ejército disparaba a todo aquel que se interpusiera en su camino. Casi la mitad de la población había sido encarcelada o estaba muerta cuando Daniel y yo decidimos organizar a todos los civiles que quedaban para huir al bosque. La mayoría de los que se atrevieron a irse con nosotros sobrevivieron y hasta ahora estuvimos  escondidos en un campamento al noroeste de aquí.
—¿Daniel también está contigo? —inquirió Tony aun sin parar la marcha. Daniel era el hermano mayor de Cris.
—Sí, en este momento debe estar encargándose de proteger al resto de su grupo junto con los demás.
—¿Pero cómo encontraron la base? —preguntó Jim 
—A eso iba —respondió Samuel—. Ayer recibimos una visita imprevista. Fran llegó con un grupo de soldados rezagados hasta nuestro campamento y fue él quien nos dijo todo. Nos dijeron que la OMSA era responsable de sus desapariciones y que los tenían aquí encerrados, nos informaron sobre la ubicación de la base, nos dieron planos, armas, provisiones y demás. Hablando de armas, ¿sabes usar esto?
Tony dio un respingo cuando Samuel le acercó incómodamente una pistola. Luego recordó en la situación en que estaban, y que había aprendido a utilizar armas.
—Sí, justamente aprendimos hoy —le respondió.
—Que quede claro que sólo la usas porque yo lo autorizo —dijo Samuel con una sonrisa y le entregó la pistola a Tony.
Y echaron a caminar por los desolados y medianamente destruidos pasillos de la base.
Intentaron con muchas rutas, pero los destrozos ocasionados por las explosiones bloqueaban los pasillos obligándolos a retroceder.
—¿Tenían que entrar haciendo explotar todo lo que se consiguieran por delante? —le dijo Tony. Samuel lo miró con ceño.
Entonces, a Tony se le ocurrió probar con aquel pasillo vigilado de la última vez.
Todos estuvieron de acuerdo.
—Fran, ¿eras de la OMSA? —preguntó David.
—Eso querían —le respondió—. Estuve presente el día en que se los llevaron a ustedes, pero no sabía exactamente para qué nos habían llevado hasta allí. Cuando un grupo de soldados y yo nos dimos cuenta de la situación, nos opusimos, y por oponernos, casi nos matan. Estuvimos huyendo durante un tiempo evitando que la OMSA nos encontrara, hasta que en la ciudad escuchamos rumores de un campamento en el bosque. Fue entonces cuando logramos llegar a la aldea, pero no me esperaba encontrarme a Samuel y a Daniel.
La conversación se fue por las ramas hasta que lograron dar con aquel pasillo. Tony sintió nervios en el estómago.
Se encontraba destruido por las explosiones que habían azotado toda esa zona de la base. Caminaban atentamente por el pasillo cuando Ashley les habló para llamar su atención:
—Eh, chicos. Quizá esto sea importante.
Sobre la puerta que Ashley señalaba había algo escrito: 
Pruebas de Radiación NW. Sólo personal autorizado.
A Tony lo recorrió un escalofrió, tragó saliva y se acercó para abrir la puerta. Todos entraron y comenzaron a explorar la habitación. El lugar era suficientemente amplio como para que todos se dispersaran en diferentes direcciones. Había letreros que informaban que se debía actuar con precaución en aquella zona. Samuel y sus acompañantes levantaron sus armas por precaución.
Tony deslizaba la mirada por todo el lugar hasta parar sobre una mesa que tenía unas lámparas que irradiaban una luz parecida a la ultravioleta, pero con un tono rojizo extraño que nunca había visto.
Sobre la misma mesa había microscopios bastante fuera de lo común junto a muchas ampollas que contenían un líquido rojo, mientras las otras contenían una extraña y viscosa sustancia marrón.
—Estas parecen ser sangre pero… ¿y esto qué es? —se preguntó a si mismo sujetando una de las ampollas con la sustancia desconocida. Le quitó el corcho a una de ellas, y de inmediato deseó no haberlo hecho.
El olor más asqueroso y repulsivo que podría haber imaginado en su vida. Parecía que hubieran mezclado el excremento de todos los Geralldianos con los restos en descomposición de la misma cantidad de personas.
Sintió el almuerzo revolverse en su estómago. La ampolla se resbaló de su mano y cayó al suelo desparramando su contenido. El olor de propagó de una forma increíblemente rápida por el lugar.
La mayoría se acercó por el sonido de la ampolla rompiéndose o por querer descubrir el origen del repentino y desagradable olor.
Luego se fijó justo a un lado de las ampollas; una carpeta de color amarillo. La tomó y empezó a leer su contenido en voz alta:
Informes Sobre Resultados:
Estimados directivos, las pruebas de sangre han concluido.
La manera en la que la sangre de los ahora marcados como vulnerables reacciona al mantenerse bajo la constante radiación NW deja en evidencia la poca utilidad de las armas. Los glóbulos blancos se auto-destruyen y permite que en la sangre las bacterias muten. Las células en general aceleran de una forma jamás vista su propagación, lo cual en el cuerpo humano generaría la formación de tejidos e incluso harían mutar a los ya existentes. Si dicha sangre infectada con bacterias mutadas (putria) llegase al cerebro de un individuo vivo, este comenzaría a adormecerse poco a poco como si se tratase de una droga, afectando el razonamiento de la persona y este se volvería inestable emocionalmente. En cambio, con la sangre de los marcados como resistentes, no existe reacción alguna, incluso sometiendo las muestras a los niveles más altos de radiación NW. El Programa Explorer cuenta con un total de quinientos veintitrés (523) armas en las que las pruebas de sangre han demostrado que no son aptos para proceder, por lo tanto se les debe separar de los resistentes.
Departamento de Pruebas de Radiación NW
 
Tony se quedó petrificado, pero lo que más le causaba desconcierto era esa palabra con la que habían descrito la sangre de los vulnerables: Putria.
Le causaba horror, pues sabía lo que significaba. La recordaba de una de las clases de latín del colegio.
—Significa “putrefacta” —dijo con la voz temblorosa.
Miraba fijamente la ampolla rota en el suelo, siendo invadido por el terror al imaginar esa asquerosa sustancia de color marrón corriendo por sus venas, y haciéndolo perder la razón.

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