13: Irradiado

Programa Explorer

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Luego de que la asquerosa criatura soltase aquella demente frase, echó a correr hacia ellos.
No dudaron ni por un solo instante en empezar a disparar. Las balas daban en todo el cuerpo del extraño ser hasta que éste fue disminuyendo la carrera y cayó de espaldas. 
Por las heridas de bala brotó una sustancia de color marrón que Tony reconoció de inmediato: Putria.
Algunos se inclinaron sobre el cadáver del monstruo que daba sus últimos quejidos de agonía, mientras que otros prefirieron solamente apartar la vista.
—¿Qué es esta cosa? —preguntó Samuel con una mueca de asco, como esperando que los chicos que habían estado allí encerrados supieran algo.
—No lo sabemos —respondió Ashley, quien se hallaba más cerca de él—. En todo el tiempo que llevamos aquí nunca habíamos visto nada igual.
Tony recordó lo que decía aquel informe que había leído antes. Todas las características de los cambios que generaba esa extraña radiación las habían visto en esa cosa.
—En esto convierte la radiación a la gente —dijo.
—Debe haber algo más allí dentro —dijo Fran echando a caminar hacia la habitación de donde había salido la criatura. Los demás lo precedieron.
Lo primero que vieron fue una cabina destruida, probablemente por las explosiones. Una barrera translúcida y destartalada dejaba ver su interior una gran cantidad de putria, desparramada por todas partes.
De un lado había paneles que parecían controlar el interior de la cabina. Tony intentó manipularla, pero no funcionó nada. Todo estaba averiado.
Por toda la habitación había archivos regados, vidrios rotos y escritorios y estantes destruidos. Todos levantaban los papeles a ver si alguno decía algo que les resultara útil, hasta que Jim encontró algo y comenzó a leerlo:
Registro de Pruebas.
Experimento: Irradiado
Fase 1:
• Agresividad irracional. 
• Se observa inflamación en los vasos sanguíneos. Ligera pérdida de cordura.
• Hemorragias nasales
Fase 2:
• Cambios físicos notables (duplicación de talla corporal).
•Pústulas. Hematomas. Exposición y mutación del tejido óseo. Degeneración del tejido epitelial. Inexplicable reforzamiento del tejido muscular.
Fase 3:
• Auto-mutilación. No presenta señales de dolor.
•Pérdida total de cordura.
Podemos concluir que las sospechas sobre los cambios y mutaciones en los irradiados fueron todas acertadas. La radiación NW ataca y transforma a los seres humanos tanto física como mentalmente, por lo cual es de vital importancia que el Programa Explorer sea llevado a cabo.
Departamento de Pruebas de Radiación NW.
 
Sus sospechas eran ciertas. Esa cosa era el resultado de la exposición a la radiación de la que tanto hablaban los informes que habían leído. 
Un irradiado. Así lo habían llamado. El experimento más cruel que pudieron haber realizado. ¿Cómo la OMSA podía llevar a cabo ese tipo de cosas? Sacrificando gente, creando monstruos. Pero la mayor de las preguntas era, ¿para qué?
¿Para qué una organización encargada de supervisar las anomalías del planeta querría experimentar de esa forma? ¿Y qué tenía que ver el Programa Explorer con todo aquello?
Todos quedaron aturdidos con lo que acababan de enterarse, pero Samuel no tardó en ordenarles que continuaran.
Salieron de la habitación y se encaminaron nuevamente en busca de una salida, y tras unos diez minutos más de caminata por los destruidos pasillos, encontraron una enorme puerta doble.
—Por fin —soltó Tony.
Sintió que nuevamente lo inundaba la adrenalina. Era ahora o nunca.
—Muy bien —comenzó a hablar Fran—. Lo primero que debemos hacer es encontrar a los demás. El grupo de Daniel ya debe haber instalado los explosivos. Volaremos la salida y escaparemos. Eviten ser asesinados y disparen a cualquier guardia que vean.
—Ya lo oyeron—dijo Samuel— ¡Ahora a correr! —exclamó. 
Empujó la puerta y ambos salieron disparando ráfagas de balas. Tony no tardó en seguirlos. Echaron a correr hasta ubicarse detrás de un vehículo que lucía muy dañado. 
Las balas chocaban contra el metal del vehículo que los protegía y Tony sentía más adrenalina que nunca.
Espió por las ventanas rotas y vio al menos a unos quince agentes de la OMSA disparando desde distintos lugares, intentando cubrirse de la lluvia de balas que también lanzaban Samuel y sus acompañantes.
Tony lo pensó, y dudó.
¿Realmente sería capaz de matar a alguien?
No lo sabía, pero debía descubrirlo por la buena o por la mala.
Apunto y disparó. La bala fue a dar en el pecho de su objetivo, tirándolo al piso.
Volvió a ocultarse tras el vehículo, y se percató de que no era como lo esperaba; no sentía culpabilidad alguna, no quería vomitar, ni estaba nervioso. En realidad, no sentía nada distinto. No sabía si era por la adrenalina del momento, o si realmente deseaba asesinar a toda persona que se relacionara con la OMSA.
Apunto al siguiente y disparó, el proyectil dio en la cabeza de un guardia. Sus vidas dependían de ello, debía continuar.
Sí, el necesitaba continuar. Estaban escapando de la OMSA, no podía detenerse. No podía acobardarse. Apuntaba, y disparaba, y volvía a apuntar, y volvía a disparar.
Los guardias caían uno a uno hasta que tuvieron oportunidad para volver a desplazarse hasta una siguiente cobertura.
Mientras corrían, divisaron a un numeroso grupo de gente que lucía igual que Samuel, Fran y los otros en un fuerte enfrentamiento con más guardias.
—¡¡Vuélenla de una vez!! —gritó Samuel, llamando la atención del grupo de chicos. Parecían ponerse en movimiento para cumplir la orden que les habían dado.
Unos cuantos segundos después, se escuchó una estruendosa explosión que provenía de las colosales puertas por las que habían entrado hacía un par de semanas, y ahora en su lugar se hallaba un enorme cráter.
A través del hueco que se había abierto podían ver hacia el bosque. Todos empezaron a disparar a quemarropa a los guardias que quedaban y echaron a correr. Tony fue a ayudar a Alex con David para llevarlo más rápido.
El otro grupo de chicos también empezó a correr hacia la salida y Tony alcanzo a ver a Cris, a Zoe, a Scott y a todos los demás, sanos y salvos. 
Todos dispararon a los guardias en una última arremetida hasta que ya no quedó nadie que les impidiera escapar.
Salieron disparados por las puertas y empezaron a adentrarse en el bosque. 
Samuel y sus acompañantes celebraban, al igual que todos los chicos que habían conseguido salir. 
Lo habían logrado, habían escapado.

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