Una voz en mi cabeza

Géneros: Ciencia ficción, Humor, Terror

Debido al éxito que obtuvo el microrrelato con el mismo nombre disfrutarlo :p La historia trata sobre un chico joven , que cuenta la historia de su vida , empieza en la niñez , según avancen los capítulos irán pasando los años , agradecería criticas constructivas y respetuosas , un buen corazón me ayudaría a escribir mas rápido disfrutarlo y no dudéis en seguirme :P

Prologo: Mi tercer cumpleaños

Una voz en mi cabeza

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Sé que no me conocéis, puede que después de oír mi historia la creáis o no pero os la contare como yo la viví. No va ser nada agradable, puede que os lleve a la locura, estáis avisados y si aún seguís leyendo esto, todo lo que está por venir corre a cargo de vuestra responsabilidad, no tengo ganas de cargar con más demonios en mi vida.
Mi nombre es Roberto, tengo 17 años y esta es mi historia.
Yo no era como todos vosotros, todo comenzó el día de mi tercer cumpleaños, mi mama me llevaba a la guardería como habitualmente hacia desde hace un año. Allí pasaba los días  huyendo de los demás niños, no podía estar cerca de ellos. En mí interior había algo que no era normal.
Si intentaba jugar con otros niños, un eco horrible se pronunciaba en mi interior, que me obligaba hacer cosas malas. Al principio eran cosas pequeñas, rompe los juguetes de pablo, o tírale del pelo a lucia, si no le hacía caso repetía sin parar hazlo y creerme cuando os digo que era una voz muy persuasiva.
Cuando llevéis tres días seguidos oyendo la misma palabra atronadora, haréis lo que sea para acallarla. Mis padres eran buenas personas, siempre me educaron bien, pero no estaban preparados para lo que en mi interior habitaba, no les culpéis no tienen la culpa.
Volviendo a mi tercer cumpleaños, ese día como de costumbre a las 9 de la mañana mi mama me dejo en la puerta de la guardería, me da un fuerte abrazo, un beso esponjoso y susurrándome al oído:
-volveré pronto, te quiero mi ángel bonito-
Sonriendo entre en la guardería, tenía ganas de jugar con pablo con su nuevo cochecito de juguete, si se lo que estáis pensando aún no se había desatado la locura en mi interior y estáis a tiempo de iros no vuelvo a avisaros más, bastantes muertes tengo a mi espalda como para cargar con las vuestras.
La entrada de la guardería era gigantesca, también es verdad que todo en aquella época podía ser enorme, era muy pequeño aun. Ahí estaba ella mi profesora Carmen esperándome como de costumbre desde que empecé a ir al centro.
Tenía un pelo precioso rojo, no era muy alta, 1,60 estaba en la flor de la vida lastima de mujer. Sus ojos eran marrones, tenía un tatuaje de unas pisadas en el antebrazo izquierdo, estaba un poco rellenita, no recuerdo su edad pero no era mucho mayor que mi mama.
Era una buena maestra, pero tenía mucho genio, cosa que más adelante lamentara, lo se queridos lectores es un gran spoiler, esta historia no va ser de amor ni de conejitos de indias, si no de mis acciones.
-¿Qué tal estas Roberto?-
-Bien profe-
-Venga para clase que llegas tarde-
Entre corriendo en clase , me gustaba mucho ir , estaba las paredes pintadas de colores y lleno de fotos de animales, el suelo tenia letras y cada uno de nosotros asignados un hueco donde sentarnos a escuchar a la maestra.
Había un ventanal enorme por el cual entraba una luz que envolvía todo el lugar, y en cuyo exterior podías observar el parque lleno de árboles cuyas hojas caducas adornaban de colores todo el lugar.
La maestra Carmen empezó a contarnos un cuento, creo recordar que era sobre unas vacas que se habían perdido en un bosque, no me acuerdo de nada más. Yo estaba jugando con pablo mientras lo leía, su coche rojo me fascinaba como iba hacia mí.
Pasaron dos o tres horas, en aquella época el tiempo se pasaba muy despacio, enseguida me aburría y como cualquier niño lloraba para llamar la atención. Cosa que  Carmen  no le gustaba y me regañaba por ello.
-Hora de la comida niños-
Hoy tocaba puré de verduras y fruta, no me gustaba lo más mínimo, pero me reñía si no me lo comía todo.
-Termine profesora-
-Muy bien Roberto, toma esto y ponlo donde tú ya sabes-
En la guardería tenía una política con los alumnos de darles pegatinas doradas, los cuales los pegabas en un gran tablón, y el niño que más tuviera los últimos días del mes, se ganaba unas chucherías las cuales decían en un futuro que eran una causa probable de mis problemas , pobres ilusos.
La coloque donde correspondía y me acerque a la profesora sonriendo con la satisfacción de  hacer las cosas bien, le dije que tenía que hacer pipí y me dijo que corriera pero que no tardase a lo cual le dije:
-Si maestra-
Durante el trayecto iba pegando saltitos de alegría, no os podéis ni hacer una idea de lo que costaba en aquella época andar 40 metros con un cuerpo tan pequeñito, apenas podía controlar mis esfínteres , siempre llegaba muy justo, no era la primera vez que no llegaba y tenían que llamar a mi mama al trabajo.
En el baño como era habitual me sentaba en el inodoro, y como de costumbre me quedaba atorado esperando llorando y con el culo mojado a que me ayudasen. Con lo fácil que era que lo adaptasen.
Cuando me rescataron y salí del baño, oí una voz en mi interior que me llamaba por mi nombre pero de una forma muy extraña, le dije a la profesora de otra clase si lo había oído, y ella me respondió:
-¿Que dices?-
-Que me llaman-
-¿Quién? si estamos solos Roberto-
No dije nada más, pero yo sabía que había oído algo mire en todas direcciones pero no veía nada.
-Aquí te traigo a Roberto que se volvió atorar en el inodoro-
-No sé cómo te arreglas siempre para ser el único de la clase que se quede atascado respondió sonriendo Carmen-
-Zorra-
-Zorra-
-Zorra-
No paraba de escuchar esas palabras en mi mente, no sabía ni lo que significaban, seguían una y otras vez, veía como se reían Carmen y la otra profesora de 2ªA, se llamaba julia, era bastante mayor de unos 50 años. Tenía la cara llena de arrugas, el pelo canoso y siempre estaba regañándome por todo.
-Zorra-
-Zorra-
-Zorra-
Empecé a taparme los oídos, no paraba de oír esa voz en mi cabeza, con un tono enfadado. Las profesoras empezaron a percatarse que tenía mala cara y que me tapada los oídos y me preguntaron:
-¿Te duele los oídos Roberto?-
-Zorra-
-Zorra-
No aguantaba más esa horrible voz y grite muy fuerte:
-ZORRAAAAAAAAAAAAAAA-
La expresión de las dos profesoras en ese momento quedaron desencajadas y ambas a la vez me dijeron:
-¿Qué has dicho? ¿Dónde aprendiste esa palabrota?-
No sabían dónde lo había escuchado, pero esa voz de ultratumba ceso y una sonrisa en mi rostro apareció dándome una tranquilidad y felicidad momentánea hasta que abrí los ojos y vi el rostro endemoniado de mi profesora.
Enseguida me castigo al rincón y el resto de esa jornada escolar me la pase llorando porque no sabía el motivo de tal castigo, ya que la señorita Carmen ni me miraba.
                           Unas horas más tarde……
Mi madre vino a recogerme a las 14:00 de la tarde, como de costumbre, estuvo esperándome fuera unos minutos y al notar que salían todos los niños se empezó a preocupar, así que entro a buscarme.
-Toc Toc-
-Hola venía a buscar a Roberto, que no termina de salir-
La profesora la recibió y empezó a contarle lo que había pasado, preguntándole donde pude escuchar esa palabra, si tenía problemas con mi pobre padre, el cual en un futuro le haré perder esa melena tan larga.
Yo estaba aún castigado en el rincón, parecía que tuviera tuberculosis porque no me dejaba sacar mi cara empapada del llanto después de tantas horas ahí castigado, ese tipo de castigos son demasiado crueles y no modifican para nada la conducta de un niño pienso a día de hoy.
Mi madre no estaba enfadada conmigo, es más cuando acabo de hablar con la profesora vino hacia mí y se fundió conmigo en un abrazo, yo no paraba de llorar y de llamarla, el berrinche iba cada vez a más.
Mi madre al ver que no podía consolarme después de lo ocurrido, cogió con sus manos suaves mi cabeza y lo apoyo contra su pecho haciendo que escuchara los latidos de su corazón calmando mi llanto enseguida.
No me riño, solo me pregunto que donde había oído esa palabra tan fea, a lo que le respondí:
-Mami, la he oído aquí dentro, señalándome en la cabeza-
Mi madre se quedó un buen rato pensativa, mirándome con cara de preocupación, pero sin decir nada, yo ya estaba feliz porque el ser que me dio a luz está a mi lado.
Nos fuimos de la escuela caminando tranquilamente, yo en ese momento no lo podía entender pero siempre me he sentido muy orgulloso de mi madre.
Tenía 29 años en esa época, lo que más me gustaba de mi querida madre era su sonrisa, tan reconfortante, es la mujer más buena que jamás conoceré y que tanto la hare sufrir.
Antes de ir para casa, me llevo un poco a jugar con el arenero del parque de la esquina, como no había ningún niño cerca se puso conmigo dentro de él y juntos empezamos a cavar un hoyo en el cual me gustaría enterrar todo lo que llevo dentro.
Antes de que nos diéramos cuenta comenzó a llover, mi madre no traía paraguas así que se quitó la chaqueta, me tapo mi pequeña y alocada cabeza rizosa, me recogió entre sus cálidos brazos y como si de un ángel se tratase me llevo volando hasta mi hogar.
Justamente en el portal de mi casa se encontraba mi padre y empezaron hablar entre ellos dos:
-¿Cariño como llegas tan pronto a casa? pregunto mi mama a papa-
-Hoy es el cumpleaños de mi tesoro respondió mi padre-
Mi padre le hacía señas a mi madre para que me distrajera porque tenía los regalos en el coche junto con una tarta que me había comprado, sabía que me encantaban los héroes y me encargo una de spiderman.
Mi madre empezó a cantar una canción para que yo la siguiera y cantamos los dos juntos:
-Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva, los pajarito cantan, las nubes se levantan, que sí, que no, que caiga un chaparrón con azúcar y turrón y que siga lloviendo y luego luzca el sol-
Mi padre quería hacer todo rápido, sin que yo me percatase de ello, pero se le caía la baba al ver a su hermosa mujer con el amor de su vida, se moría de las ganas por estar cantando, con lo bien que lo hacía.
Mama se había olvidado de comprar el pan así que me llevo con ella disimuladamente mientras mi padre terminaba de ocultar las pruebas del cumpleaños, le hacía más ilusión a el que a mí que era el implicado en este día.
De camino al establecimiento, mi mama se paró a mirar un escaparate donde estaba un vestido precioso de noche, de color verde esmeralda con lentejuelas, se distrajo un momento y por unos segundos se olvidó de mí.
Empecé a ver una sombra al otro lado de la calle la cual no paraba de llamarme a gritos, Roberto ven, cruza, lo repitió durante varios segundos.
Cada vez lo hacía más y más fuerte hasta tal punto que lo obedecí, ojala no lo hubiera hecho, fui despacito sin percatarme de los coches, me iban esquivando como podían, pero uno de ellos no pudo controlar el vehículo después de evitarme.
Un fuerte estruendo se oyó, mi madre empezó a gritar mi nombre vino corriendo hacia mí y se aseguró que estuviera en buen estado, pero el panorama que había en esa calle era horroroso.
El coche estaba en llamas, por esquivarme a mí arrollo a una familia de 4 miembros matándolos a todos en el acto, el conductor no llevaba el cinturón de seguridad así que salió despedido y fue decapitado por un escaparate.
Acababa de cumplir 3 años hace 3 minutos y he matado inconscientemente a 5 personas, yo os avise al principio de mi historia, aquí no hallareis nada más que la miseria que me queda en mi alma rota y desgarrada por la muerte.
Mis padres esa noche discutieron mucho, él le echa en cara que casi me atropellaran, y ella no para de llorar, la oigo decir que solo fue un segundo, pero ya nada podrá devolver la vida a los muertos, una cosa es seguro ahí una voz en mi cabeza que me grita y me desespera.

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