34: La costa

Programa Explorer

visibility

97.0

favorite

0

mode_comment

0


Tony no se sintió impresionado ni mucho menos incómodo ante lo que acababa de hacer Cris, por el contrario, ya se esperaba que hiciera algo como eso.
Se podía decir que le había sacado la información que quería, pero como ya era costumbre, una duda más había quedado en su mente.
Albert había dicho que Ariana habría “sabido defenderse”, y luego se retractó, diciendo que había olvidado el borrado de memoria, ¿entonces eso querría decir que Ariana, antes del borrado de memoria, había sido algo más que la indefensa niña que ellos conocían ahora?
Allí podría estar la respuesta a todo. Esa podría ser la razón por la que Ariana era tan importante.
—Tenemos que salir de aquí de una vez —dijo Cris—, estoy harto de este lugar.
Salieron de la habitación y se reunieron con Ariana.
Escucharon de inmediato la voz de alguien que los llamaba en la lejanía.
—¡Por aquí! —llamó Tony.
Obviamente serían sus amigos, pues ya sabían que en ese lugar no habría nadie más.
En unos segundos saltó a la vista Zoe, seguida de Sara y David.
—¡Los encontramos! —avisó David por el pasillo del que provenían.
Sara corrió con Tony y lo abrazó. Tony se sintió algo sorprendido, pero fue agradable para él. Luego dobló por el mismo pasillo el resto del grupo. Daniel se acercó a Cris y lo abrazó.
—¿Qué tal te sientes? —le preguntó.
—Estaré bien —dijo Cris apartándose—. Lo importante ahora es lo que debemos hacer.
—Le sacamos algo de información útil a Albert —dijo Tony—. Dijo que hay túneles subterráneos que conectan las bases entre ellas, pero para acceder tenemos que llegar a la tercera, así podremos evitar toparnos con morks o algo así.
—¿Cómo sabemos que no es una trampa? —Cuestionó Fran.
Tony no había pensado en ello, pero sin embargo, le estaba hartando la actitud negativa de Fran.
—Me parece mejor opción que correr completamente expuestos, ¿no crees?
—Yo creo que no. Y mucho menos con la señorita sin-brazo, la niñita llorona y el señor mitad-monstruo de carga.
—¿Cuál es tu problema? Si sigues actuando así no me molestará matarte antes de que se te vaya la cabeza por completo —dijo Daniel irritado.
—¡Quiero ver que lo intentes!  
Era claro, iban a pelearse. De no ser por Samuel otra vez, que se puso en medio antes de que algo pudiera suceder.
—¡Dejen de actuar ambos como dementes!  
Se separaron en silencio aunque se podía sentir la tensión entre ambos.
—¡El próximo que preste atención a los disparates de este idiota —dijo señalando a Fran— se llevará una buena bofetada!
Nadie quiso protestar ni añadir absolutamente nada.
—Bueno, ¿qué más averiguaron?
Tony y Cris explicaron el resto de los detalles referentes a Ariana y Denise y la supuesta transformación que Cris sufriría de lure a mork.
Todos concordaron en que la mejor opción era llegar a la base del oeste a través de los túneles subterráneos.
Caminaban en silencio en dirección a la salida. Cris ayudaba a Ángeles a caminar. A Tony le impresionaba la forma en la que la chica había recuperado algo de energía.
Mientras tanto, Cris no mostraba comportamientos extraños y eso era una buena señal, sólo le preocupaba que eso cambiara a medida que su condición física empeorara, dado que con el pasar de un rato, su piel, un poco más arriba de los dedos, también estaba volviéndose escamas.
Gwen llevaba a Ariana dormida en sus brazos, fue entonces cuando Tony notó lo cansado que estaba. Trató de no pensar demasiado en eso. Se acercó a Zoe.
—¿Cómo va todo?
—Pensé que te habías olvidado de mí desde que tenías novia.
—No es mi novia, Zoe.
—¡Se besaron y no son novios! Qué desgracia.
—Pues, no oficialmente, o eso creo.
Zoe rió.
—¿Y qué me dices de Sara? Los he visto muy raros.
—No seas tonta. Es muy linda, pero nada más.
Tony se sentía un tonto. Era obvio que Zoe había notado la forma en la que miraba a Sara.
Pero Sara no le gustaba; Sara le intrigaba.
Llegaron a la misma puerta por la cual habían accedido hacía algunas horas, pero de una forma muy distinta a la actual; con dos integrantes menos y con una nueva razón por la cual continuar. Resultaba triste y motivador a la vez.
Rodearon la base por fuera para continuar el camino hacia el norte y llegar a la costa.
Tony sentía temor de que se encontraran con más morks, de que la OMSA les tendiera una trampa, y de otro centenar de posibilidades que, a final de cuentas, sólo existían en su mente.
Caminar y caminar, nada más que solo eso. Ni siquiera activó el cronómetro nuevamente. Tony perdió la noción de lo que le rodeaba mientras pensaba en todo lo que sucedía e intentar comprender la situación.
La OMSA les dijo que la gente que estaba en el Nuevo Mundo sólo quería abrir la brecha para completar la Colisión, y que el Programa había sido creado con la intención de eliminar esa amenaza, mientras que la gente que estaba ya en el Nuevo Mundo dijo que la OMSA sólo quería ocultarlo todo y que el Programa había sido creado en secreto por ellos para eliminar a la OMSA actual, pero indirectamente se habían enterado también que esa gente quería crear lo que llamaron «El verdadero Nuevo Mundo» e incluso Ariana llegó a decir que su padre, quien también terminó siendo partidario de Richard, le dijo que volvería por ella cuando «El Nuevo Mundo estuviera listo para ella». Entonces estaba la fórmula, que los miembros de la OMSA antigua habían creado para mejorar al ser humano, y estaban Ariana y Denise.
¿Qué era realmente lo que quería lograr la OMSA antigua? ¿Qué era lo que ocultaba la OMSA actual?
Esas preguntas resonaban en la mente de Tony de forma escalofriante. Toda la información parecía arremolinarse en el centro de su mente causándole un fuerte dolor de cabeza y una confusión insoportable.
¿Quiénes eran los buenos y quiénes los malos? ¿Para qué había sido creado el Programa Explorer en realidad?
Todos los pensamientos se acallaron cuando alguien le habló de cerca.
—¿Te encuentras bien?
—Ah, sí, eso creo
—¿Pensabas en algo?
—Pues, sí. Hay muchas cosas rondando por mi cabeza, pero nada tiene respuesta así que no entiendo por qué sigo dándole vueltas. Y sólo son conjeturas poco probables.
Ella lo miró con algo de culpabilidad.
—Discúlpame por haber dudado. Tenías razón en muchas cosas después de todo. Creo que todos deberíamos empezar a escucharte con más frecuencia.
Tony se sintió un poco mejor.
—No te preocupes, yo también consideraba todo muy poco probable. Y aun así, todavía no hay respuesta para muchas cosas.
—Hum, tal vez no todo necesite una respuesta —dijo ella—. Tal vez no necesitemos todas las respuestas todo el tiempo. Quizá con lo que tenemos sea suficiente.
Él la miró y no supo si debía decir algo o no, o si quiera si debía respirar o no. Ella pareció notar eso, se le acercó y lo besó.
—Si piensas demasiado en algo, perderá todo el sentido, más si ni siquiera lo tiene desde un principio —Sonrió y miró al frente—. Tal vez haya sido una playa hermosa alguna vez, ¿no crees?
Tony también miró hacia adelante, y sin darse cuenta ya se encontraba con los pies sobre arena y frente a él, el mar, barriendo la orilla con sus enormes y ennegrecidas olas.
Al encontrarse tan cerca todos se apresuraron. Tony miró a sus amigos y sintió que entre todos ellos se había encendido una chispa de emoción.
Caminaron hasta llegar a la orilla. La mayoría simplemente se sentó en la arena a descansar, pero Alex y David se desvistieron y se metieron al agua.
Tony bebió hasta vaciar una botella y comió sin detenerse a tomar en cuenta la cantidad que le quedaba.
Se tiró de espaldas y sintió un cansancio inmenso. Todo aquel rato en la base de pruebas había resultado agotador.
Gracias a la charla con Jim, pudo relajarse, y descansar sin la necesidad de darle vueltas a lo mismo.
Estuvo echado durante varios minutos hasta que escuchó a Scott llamarlo.
—¿Qué quieres? —Respondió sin abrir los ojos.
—Samuel quiere hablarte —Tony entreabrió los ojos— Está por allá —añadió mientras señalaba hacia la derecha de Tony.
Se levantó sin ánimos —pues estaba muy cómodo descansando— y de inmediato logró divisar a Samuel junto a Daniel, no muy lejos, pero sí apartados del resto.
—¿Me llamabas?  
—Sí. Es importante poner las cosas claras. Fran está perdiendo la cabeza, me temo que si no salimos de aquí a tiempo acabará igual que el otro chico.
A Tony se le vino a la mente la imagen de Javier enloquecido apuntándole. Sintió un escalofrió
—Lo mismo pasa con la otra chica, se ve firme, pero no podemos confiarnos.
—¿Por qué me dices todo esto a mí? —Preguntó Tony.
—Porque no quiero que pienses que soy el malo de la película. Todo lo hago por la seguridad de todos los demás —Samuel hizo una pausa—. También quería mencionarles a ambos que no me da muy buena espina lo que le hizo ese Albert a Cris.
—Él va a estar bien —soltó Daniel de inmediato.
—Ya le viste el brazo, Daniel. Seamos realistas, podría convertirse en algo peor que todo lo que ya hemos visto.
—¿Me estás queriendo decir que piensas que lo mejor es matar a mi hermano?
—Pienso que lo mejor es estar prevenidos.
Tony no podía creer que estaba escuchando a su hermano hablar de matar a sus propios amigos de esa manera tan natural, como si se tratase de completos desconocidos.
—¿No quieres que te vean como el malo, o temes a que ya te vean así? —Preguntó Tony—. ¿Por qué Albert dijo que deberías saber quién era él, o dónde estaría Richard?
—¿Y yo qué voy a saber? —Samuel se alteró un poco—. Ya lo viste, estaba loco.
Todos callaron unos segundos.
—Aprovechen el descanso, duerman un poco y coman algo, dentro de poco debemos seguir —agregó Samuel.
Tony se dio media vuelta y volvió con los demás.
Caminó hasta llegar junto a Alex —que ya se había vestido nuevamente—, Cris y Sara.
—¿Qué te parece el paisaje Tony? —Dijo Alex bromeando.
—Demasiado sol para mi gusto —respondió Tony siguiendo la broma.
En ese momento Tony sintió extrañar el calor del sol en la piel. Se sentó junto a ellos.
—¿Cómo sigue esa cosa? —Preguntó a Cris.
—No muy bien —respondió mientras se subía la manga del brazo que le estaba mutando.
La piel escamosa y dura ya se le había extendido un poco más arriba de la muñeca.
—Tal vez dentro de poco me acostumbre.
—Sólo recuerda rascarte con la otra mano —bromeó Alex. Los tres rieron a carcajadas.
Tony sólo se recostó en la arena nuevamente, y se relajó mientras escuchaba las tonterías de Alex y las risas de Sara y Cris.
Casi se queda dormido cuando…
—¡Despierta, flojo! —le dijo David. Tony dio un respingo—. Ya tenemos que empezar a caminar antes de que nos manden más morks y alguien más pierda un brazo —dijo bromeando, aunque a Tony no le hizo demasiada gracia.
Todos los demás ya caminaban a unos quince metros de distancia en dirección al oeste
Tony se levantó como pudo, se limpió la ropa y corrió junto a David para alcanzar al resto del grupo.
—Pensé que te quedarías allí durmiendo —le dijo Jim cuando lo vio unirse al grupo otra vez.
—Lo hubiera considerado, quizá haya morks hambrientos por allí —respondió él. Jim rió.
Tony buscó con la mirada a Ariana, hasta verla caminando junto a Sara.
La caminata se hizo larga. Las olas daban y daban contra la orilla y de vez en cuando los llegaban a salpicar. El cielo continuaba mostrando su oscuro color acompañado del rojizo tono de la luz que emitía la luna, pero en menos de una hora de camino, lograron divisar algo en la lejanía.
Sin duda debía ser lo que estaban buscando.
Se apartaron un poco de la orilla para llegar a lo que era una mínima edificación comparándola con la base de pruebas.
—¿Es aquí? —Se sorprendió Cris.
—Mejor preguntémosle a alguien por la dirección, ¿te parece? —le bromeó Ashley. Varios del grupo rieron a carcajadas.
Lo que se suponía que era la base de control satelital era un edificio bastante pequeño, únicamente rodeado por una débil valla que pudieron traspasar con facilidad.
No había muros ni ningún tipo de seguridad difícil de burlar.
Se acercaron a las puertas y entre Gwen y Jim la desbloquearon.
Olía muy mal como era costumbre. No había luz dentro del lugar, pero cuando iluminaron con linternas, desearon no haberlo hecho.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo