Cap 31

Averno (YAOI)

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La mañana se presentaba... ni idea, allí no había ventanas. Todos salvo Cóndor estaban en el comedor recibiendo sus raciones correspondientes como todos los días, esperando el anuncio desagradable matutino. Hans charlaba animadamente con sus compañeros como si estuviera en un bar y no hacían otra cosa que armar escándalo, eran el alma de aquel lugar, sin ellos la atmósfera habría sido suficiente para acabar como mínimo con sus mentes... pero por suerte allí estaba Hans, a tiempo para darles unas palmadas en la espalda lo suficientemente fuertes como para quedarse sin aire.
 
El sonido característico y ensordecedor del megáfono puso a todos alerta.
 
-Hans y Rodrigo, se os solicita en la puerta J, sin retrasos.
 
-Lo siento chicos, el deber me llama...-se levantó de la mesa dando un último bocado a su donut seco y miró a sus amigos muy serio- Si no vuelvo... por el amor de dios, James, no te quedes con ninguna de mis cosas.
 
-¡¿Cómo?!- el mencionado se levantó casi escupiendo la comida de su boca.
 
-Es broma... o no.- se marchó riendo mientras todos se mofaban del pobre James y animaban ruidosamente a Hans
 
Mientras tanto, desde la otra punta de la sala, Rodrigo se levantó sin que nadie lo despidiera y fue donde le indicaban, alcanzando enseguida al despreocupado Hans.
 
No cruzaron palabra en todo el recorrido, hasta llegar a la bifurcación que les conduciría a sus respectivas habitaciones de espera, Hans le hizo una señal como despedida pero Rodrigo lo ignoró por completo, Hans lo comprendía, ya era difícil mantener el humor como participante promedio pero en el caso de Rodrigo y Hans... eran los más populares, fuertes y antiguos luchadores de aquel lugar y mientras que Hans era la cara extrovertida y potente, Rodrigo destacaba por ser un jugador solitario y extremadamente ágil. Totalmente opuestos.
 
Hans fue guiado hasta la sala y esperó pacientemente a que una de las familiares pantallas que estaban en todas esas habitaciones se encendiera para mostrar como de costumbre al impecable Aaron.
 
-Hola, hola Hans.- sonreía de oreja a oreja mientras cogía uvas de un cuenco.- Os he llamado tan temprano porque hoy tendremos un evento muy especial que me han estado pidiendo por demasiado tiempo, todos deseaban veros a vosotros dos en la arena... y los deseos de mis clientes son órdenes, ya sabes...- miró la uva que tenía en la mano con indiferencia mientras se la llevaba a la boca.- Ah, deja de mirar por todos lados, las armas estarán dentro y ya os explicaré todo luego. Más os vale dar un buen espectáculo, me ha costado mucho dinero traerlo...-Aaron mas bien hablaba para sí mismo, la pantalla se apagó y a Hans le dio muy mala espina pero de todas formas comenzó a prepararse para la batalla con sus rutinarios estiramientos.
 
 
No mucho después la puerta se abrió. Los intensos focos hicieron que Hans apartara la vista pero cuando por fin se acostumbró a la luz y decidió internarse en la arena... Estaba totalmente vacía, los acostumbrados muros en ruinas y las montañas de cadáveres no estaban, solo había tierra. Hans no tardó en localizar al esquivo Rodrigo, que lo miraba fijamente desde la otra punta de la arena, inmóvil.
 
-¡Muy bien chicos, ya estamos aquí!- el megáfono sonaba estridente.- El combate aclamado por todos... Hans y Rodrigo se enfrentarán...- Aaron hizo una pausa dramática mientras el público aplaudía- Ah, ah pero no como todos ustedes esperaban... Ellos dos tendrán que trabajar juntos para derrotar a su oponente traído de Estados Unidos... ¡El gran Oso grizzly!
 
Con esto la presentación terminó, dejando tanto a Hans como a Rodrigo con unas caras terribles de indignación y confusión. Empezó a sonar una especie de sirena que anunciaba la lenta apertura de una de las puertas de un lateral que más o menos se encontraba entre ellos, al mismo tiempo una pequeña plataforma en el suelo reveló una pistola y un cuchillo de caza... Hans y Rodrigo se miraron un momento y comenzaron a correr para alcanzarlos pero enseguida se dieron cuenta del plan de Aaron, al colocar las armas en el centro, si quería alcanzarlas también debían acercarse al oso que no tardaría en salir de su puerta, podían escucharse los arañazos en el suelo y los rugidos amenazantes del interior....
 
Corrieron como alma que lleva el diablo pero Rodrigo era más rápido que Hans y se llevó la pistola con él, se colocó en una posición defensiva contra una de las paredes más alejadas del oso, esperando que este se entretuviera con Hans y no necesitara luchar.
 
Hans por su parte, llegó por los pelos hasta el cuchillo, nada más darse la vuelta para correr el oso quedó suelto y corrió detrás de él. Durante un corto periodo de tiempo Hans le llevó la delantera pero al ver que el oso empezaba a alcanzarlo... buscó a Rodrigo con la mirada, el muy cabrón avanzaba de forma que quedara lo más lejos posible, así que Hans cogió aire y corrió hacia él.
 
-¡Ven aquí y ayúdame, hijo puta!- se le estaba hinchando la vena de la frente por la rabia y Rodrigo hizo lo más inteligente, correr.
 
Ambos eran perseguidos pero este espectáculo casi cómico no tardó en acabar, Hans sabía que si seguían así terminarían muertos, así que con un par de huevos... se dio la vuelta y se lanzó contra el oso, se pegó a su espalda en cuanto vio oportunidad y empezó a apuñalar, sin conseguir mucho ya que el pelaje del animal era bastante grueso.
 
Hans se mantenía como podía, el oso rugía y lanzaba zarpazos al aire, saltaba intentando quitarse la molestia de la espalda casi consiguiéndolo varias veces pero Hans era más terco que nadie y bastante fuerte, continuaba con sus ataques pero solo le llegaban pequeños cortes al final...
 
La fuerza de los brazos de Hans empezó a flaquear y el oso lo aprovechó para sacárselo de encima de una vez por todas, Hans quedó en el suelo boca arriba y desarmado tras salir despedido por los aires pero no tenía tiempo para echase una siesta, por pocos centímetros esquivó un mordisco que iba dirigido a su cabeza mientras rodaba por el suelo. El oso se levantó sobre sus patas traseras y se dispuso a dejar caer todo su peso sobre el momentáneamente aturdido Hans... pero el sonido de un disparo sobrepasó el de los rugidos del oso por un segundo, este quitó su atención de Hans para centrarse en Rodrigo, que sostenía la pistola y retrocedía poco a poco sin dejar de apuntar al oso.
 
Hans aprovechó para alejarse del peligro y volver a orientarse y buscar su arma mientras que Rodrigo cargaba otra bala en la recámara, preparado para disparar a la mínima señal de ataque por parte del muy molesto oso. No se hizo de rogar. Se abalanzó contra Rodrigo y de un zarpazo lo estampó contra la pared, con el impacto la pistola se disparó y obviamente erró, dando directamente en el suelo. Rodrigo se incorporó, casi histérico mientras el oso se ponía a dos patas, le disparó... o más bien lo intentó, la pistola ya estaba descargada. Rodrigo miró la pistola desesperado y en un arrebato de ira se la lanzó al oso solo provocándolo más todavía.
 
El oso se dejó caer, inmovilizando a Rodrigo por completo pero no tardó en empezar a morderlo, tratando de despellejarlo con los dientes con rabia pura en los ojos.
 
En ese mismo momento Hans se tiró contra el oso de nuevo con un grito de guerra, esta vez fue por la cabeza, le colocó el cuchillo entre las comisuras de la boca y mientras agarraba el extremo del filo que sobresalía... estiró con todas sus fuerzas, sintiendo como la carne cedía y como la sangre, tanto la suya como la del oso, bajaban por sus manos.
 
Continuó hasta no sentir más el movimiento del animal, se soltó y el cuerpo del animal cayó al suelo con la cabeza prácticamente partida por la mitad, Hans quedó de rodillas, exhausto y tembloroso por el esfuerzo pero aún así se arrastró hasta el cuerpo sin vida de Rodrigo que yacía en el suelo con los ojos abiertos, mirando a la nada fijamente.
 
Vaya, vaya... este sí que ha sido un final inesperado... ¿o no, damas y caballeros?- La voz de Aaron volvió a sonar acompañada de aplausos de cortesía- ¡Pero nuestro extraordinario luchador Hans se mantiene en el podio para nosotros!
 
La puerta por la que había salido se abrió, Hans se despidió en silencio de su compañero que le había salvado y salió de allí cabizbajo... pero al menos la recompensa sería considerable.

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