Wilhemian: Matar para comer

Géneros: Acción, Fantasía

Wilhemian ha estado en guerra por mucho tiempo, el "imperio" Doukagliano ha recibido una paliza por parte de los Teutonios en su capital, y se vieron obligados a retroceder hasta su isla, donde les espera. Por mi parte estoy en una encrucijada. Me decido por ¿Permanecer en prisión por el resto de mi vida o alistarme en el ejercito para no morirme de aburrimiento y disfrutar del espectáculo bélico? Sera divertido ¿Me pregunto cuanto durare antes de desertar? Nota: Al contrario que mi Fanfic de Skullgirl este es un libro mas "profesional". He decidió plasmar mi imaginación en esta historia que si bien, puede resultar algo lenta al principio, va agarrando ritmo con el paso de los capítulos. Que lo disfruten

Prologo

Wilhemian: Matar para comer

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Las horas pasaban y al atardecer el tren llego a su destino. Todos bajaron y empezaron a subirse a los camiones, en los cuales los PM los llevarían al campo de entrenamiento, tanto a los nuevos integrantes, como a los veteranos. Argenta fue a subirse a unos de los camiones, sin embargo, su compañero fiscal la detuvo del brazo y le señalo a un oficial, que les hacía señas a los dos, la mujer lo miraba con indiferencia y de muy mala gana se aproximó a él.
 
¿Han tenido un buen viaje? — Preguntaba el oficial
Ah, pues yo estuve dormido en todo el trayecto — Responde el fiscal bostezando
¿A dónde nos llevaras? — Pregunta la chica al oficial
Obviamente a la oficina de reclutamiento, por favor súbanse al auto
¿Por qué tanto apuro? —Dice el fiscal
Porque el encargado del reclutamiento, se pone muy impaciente a estas horas y no le gustan que le hagan terminar tarde su trabajo
 
Los tres fueron en el coche a su destino, en el trayecto tanto el fiscal como su cliente se fijaron en el lugar en que se encontraban. Había un circuito de obstáculos extenso, campo de tiro con obstáculos ingeniosamente colocados para la práctica y varios soldados utilizando esos lugares para pulir sus habilidades de supervivencia y combate. Muchos de los soldados llevaban un uniforme de color oscuro con un característico logo, de un caballero con alas descendiendo del cielo con una espada en un lado y escudo en el otro.
 
Los tres llegaron a la zona de inscripción, el oficial le escolto hasta la mesa en donde se encontraba la persona que se encargaba de dicha función durante el día. El señor mostraba una apariencia de un viejo mal humorado, que contenía un monóculo oscuro en unos de sus ojos, cuando él se dio cuenta de sus presencias exigió que se sentaran.
 
Pásenme sus papeles
Oye, ¿No nos preguntaras que estamos haciendo aquí? —Pregunta nervioso el agente de la ley
¡¿Acaso eres sordo?! ¡Dije que me dieras lo papeles ahora!
Bueno tranquilo, que carácter
 
El señor empezó a leer los papeles que mostraban los datos básicos y relevantes de la procesada, leía con rapidez y con bastante impaciencia por terminar ya su trabajo e irse a la cama. Por desgracia, tuvo que quedarse un poco más debido a que leyó en unos papeles judiciales, que la señora había sido acusada de un asesinato y robo de bienes que pertenecía a su familia sin pasar por el proceso de la herencia. El agarro el teléfono y empezó a marcar unos números, generando un poco de tensión e incomodidad a las dos personas que estaban sentadas en frente suyo. En el otro lado, el alto mando estaba discutiendo sus planes, la charla fue interrumpida por el sonido del aparato.
 
Disculpe por la molestia teniente general, necesito hablar con usted— Dice el señor con un tono serio
Estoy ocupado ahora, podrás decírmelo después Alberto
Tengo un caso interesante entre manos, le gustara
Suéltalo entonces
 
Empezó a leer los papeles, el oficial le escuchó con atención si interrumpirlo, la incertidumbre se llenaba en la habitación, aunque por su parte, la señorita Argenta mostraba una actitud estoica frente a la situación. Después de unos pocos minutos, Alberto colgó el teléfono y empezó a ordenar todo el papeleo y hacer los trámites para la inscripción de la chica. Cuando logro por fin acabar con su tarea pidió a los presentes que se retiraran, y avisaba a la mujer que la gran princesa que le estaba esperando para hacerle una pequeña entrevista, como parte del protocolo, en reclutar a individuos que fueron sentenciados por un juez y cumplen una condena. El fiscal se despidió de la chica, la misma empezó a caminar con escolta hasta un pequeño edificio que utilizan los altos mandos para reunirse, donde los mismo salían, dejándola sola a ella y a su líder. Aún quedaban algunos subordinados adentro, entre ellos guardaespaldas, no le quitaban el ojo encima hasta que su líder les pidió que se relajaran y les dejaran a las dos solas.
 
Hola princesa Scarlett, que bien te queda ese casco-corona
Es muy cómodo, lo único que no me gusta es el hecho de la máscara integrada
Sirve para proteger tu bello rostro, cambiando de tema, ¿Qué es lo que quieres saber?
Como te conozco desde hace años mi querida Argenta— Responde la gobernante sacando una libreta— Voy al grano ¿Qué hiciste para que te condenaran?
Asesine al celoso de mi hermano, para resumir, envenene su comida en principio, pero como no funciono, tuve que usar un método poco práctico hoy en día
Déjame adivinar ¿Lo perseguiste por todo el hogar, hasta degollarlo?
Oh si, hubiera sido más entretenido se hubiera tomado la decisión de defenderse que solo escapar
 
Las dos siguieron practicando sobre los acontecimientos, Scarlett conocía perfectamente a la doctora y su familia, una aristocrática conservadora, no le extrañaba que acabara con la vida de su familiar porque lo veía venir hace tiempo. “¿Por qué haz pedido ser un soldado?” pregunta ella con curiosidad, dado que en parte creía que lo hacía simplemente para estar con ella, la respuesta fue simple y directa, sin dejar ningún rastro de duda en la misma. “Tengo tres razones, ya me cansé de mi rol de doctora civil, vivir cómodamente es algo que no me llama la atención y por supuesta la tercera, quiero estar en el conflicto por puro entretenimiento”.
 
La entrevistadora se fijó que su reloj se encontraba cerca de marcar la hora de cenar, tras guardar sus apuntes y salir del edificio con su amiga, la desafío a una carrera hasta el comedor, dando como premio al ganador la oportunidad de servirse primero y elegir el lugar. La pequeña competición la termino ganando la nueva recluta por poco, alabo la condición física de su amiga, demostrando que no se limitaba estar sentada en un escritorio. Los cocineros aún no habían encendido los hornos, se encontraban organizándose para llevar a cabo la preparación de los platos, Scarlett les pidió que se dedicaran a servirle a ella y su conocida primero antes de la llegada de los demás.
 
Comían tranquilas mientras charlaban, poco a poco el lugar se iba llenando de gente hasta que la cantidad de mesas libres se redujeran a casi ninguna, obligando al resto a compartir asiento con sus compañeros.
 
Ejem, ¿Nos permiten sentarnos con ustedes? —Pregunta una chica pelirroja a la princesa
Claro, solo procura no ensuciar nuestra vestimenta
Eso no es problema mío
Anabel un poco de educación —Interrumpe su acompañante— Discúlpala señora, se pone así con los nuevos
Je, está bien seré amable por esta vez. No sé si sorprenderme verla aquí Doctora Argenta
Yo si estoy sorprendida que sigas llevando puesto el vendaje en tu pierna
Me ha traída mucha suerte… cosa que muchos desearían
 
 
Las dos que quedaron al margen conversaban mientras que sus acompañantes hacían lo mismo, Gratia vio que el rostro de su gobernante albergaba muchas preguntas y no entendía bien que pasaba hasta que el empezó a explicarle. Las tres ya se conocían hace un tiempo, cuando la capital fue asediada ella y Anabel iban en busca de un refugio para sanar sus heridas, mientras más avanzaban, más problemas surgían. Su amiga fue herida en ambas piernas, tuvo que arrastrarla hasta un edificio en ruinas, con varios defensores dentro entre ellos, la aristócrata. Le curo las heridas, cuando acabo la batalla la pelirroja empezó a buscarla para darles las gracias a su manera, pero se las rechazo y le dio un consejo antes de irse. “No te quite las vendas, si quieres que acepte tu agradecimiento”
 
La cena termino, como acto seguido las dos conocidas fueron a los barracones que pertenecían a la unidad que habían asignado a la nueva recluta. El lugar era estrecho, se tomó su tiempo para acostumbrarse un poco al lugar, hasta que un grupo de individuos, un poco ebrios, merodeaban de forma errática, hasta chocarse con la doctora que les miraba con una mirada amenazante, que les hizo quitar la borrachera de golpe.
 
¡¿Se puede saben que están haciendo?! —Grita una chica que salía del fondo—Debería darles vergüenza presentarse así ante la gran princesa
Hola teniente Virtanen, ¿Me permites un momento?
Si ¿Qué desea señora?
La responsable de asustar a tus soldados, es la nueva integrante del tercer pelotón
Debes ser bastante imponente para hacerlo ¿Cómo te llamas señora?
Mañana puedes buscar mi ficha, me quiero ir a dormir ahora— Responde de mala gana la integrante
 
 Por orden de la persona al mando, una joven se fue abriendo paso hasta llegar a su superior, mostraba timidez en su rostro e inseguridad, provocando una primera mala impresión a su nueva adquisición. “Ella es tu superior, Sargenta Alexia Konmenos, solo diré que las apariencias engañan” dijo la presentadora con mucha remarcación en la última parte de la frase porque sabía que su subordinada no daba la impresión de ser alguien apto para el puesto. Argenta simplemente la ignoro, se preparó para descansar y así empezar su nuevo rol en su vida, la idea de tener una buena química con los demás no le interesaba, solo le importaba estar expectante a los futuros acontecimientos que se aproximan.
 

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